domingo, 1 de diciembre de 2013

El final del viaje. Geología de Ordesa y Monte Perdido (V)

[Esta es la quinta y última entrega de la serie acerca de la geología de Ordesa y Monte Perdido. Los artículos anteriores pueden consultarse aquí (primera entrega), aquí (segunda entrega), aquí (tercera entrega) y aquí (cuarta entrega)]

Y llegó la hora de regresar. En los artículos anteriores hemos tenido ocasión estudiar la geología de Ordesa y Monte Perdido, descubriendo el pasado turbulento escondido tras la paz que experimentamos como visitantes de nuestro tiempo. Sin embargo, quedan algunos detalles a los que no hemos podido prestar la debida atención, principalmente por dos razones: en virtud del itinerario elegido, en el cual algunas unidades escaparon a nuestro escrutinio; y, como ya he comentado, porque durante el descenso uno se siente más predispuesto a entretenerse con la geología que sale a su paso.

Bajando del Perdido. Fotografía de Manuel Benet
Más allá del origen del macizo del Monte Perdido, que como vimos está en la colisión entre Iberia y Europa durante en Cenozoico, el paisaje actual ha sido definido en última instancia por fuerzas quizá menos espectaculares pero no por ello menos poderosas. Fuerzas que han actuado en el pasado más reciente. Hablamos, naturalmente, del hielo y de los glaciares que esculpieron en primer lugar el valle de Ordesa.

Hoy mismo es posible observar los últimos reductos de aquellos glaciares poderosos. No en vano, nos encontramos antes los glaciares más meridionales de Europa. Hoy en día el hielo queda limitado a la parte alta de las montañas, ocupando varios circos en la zona. Cuando visitamos la zona, a mediados de septiembre, el deshielo estaba bien avanzado, y el rumor del agua bajo los neveros nos acompañó en los últimos centenares de metros del ascenso.

Atravesando el glaciar alto del Perdido. Al fondo el Cilindro de Marboré
No es difícil imaginar la lengua de hielo descendiendo por la montaña y labrando la canal que actualmente constituye La Escupidera, al final de la cual está el Lago Helado (centro de la imagen anterior). Este lago el típico ejemplo de Ibón, un lago de origen glaciar formado por la acumulación de agua del deshielo.

En algunos lugares el hielo en contacto con la pared rocosa ha desaparecido, lo que permite ver, como en la siguiente imagen, una alternancia de capas claras y oscuras a causa de la acumulación de polvo y fragmentos de roca.

Hielo en el glaciar bajo del Perdido. Fijaos en la alternancia de bandas claras y oscuras a la derecha de la imagen
La presencia de roca oscura en el hielo tiene un efecto importante: al acumular el calor preferentemente (a diferencia del resto del hielo que en virtud de su color blanco refleja la luz) forma puntos de fusión preferente. En algunos lugares es bien evidente ya que se forman pequeños hoyos. Los fragmentos de roca se calientan y funden el hielo de su entorno, hundiéndose en la masa helada.

Efecto de la acumulación de calor en los fragmentos de roca de color oscuro
En el refugio de Góriz hay una fotografía del Monte Perdido tomada en otra época del año, con toda su nieve:

Fotografía del Perdido desde el Cilindro de Marboré. En la base, el Lago Helado. Imagen expuesta en el comedor del refugio de Góriz. Autor: desconocido por mí
El Cuaternario es el último periodo de la Era Cenozoica. Abarca los últimos dos millones de años de la vida de la Tierra y se caracteriza por un enfriamiento generalizado que ha provocado varias glaciaciones en el hemisferio norte. Ahora mismo nos encontramos, de hecho, en un periodo interglaciar cálido iniciado hace aproximadamente unos 10.000 años. Las condiciones climáticas favorables han permitido el desarrollo de la civilización tal y como la conocemos. Sin embargo, el paisaje ha sido modelado por el inmenso poder del hielo acumulado durante esas glaciaciones. Y la prueba la tenemos ante nosotros, en el propio valle de Ordesa. A diferencia de un valle fluvial, donde la erosión se produce preferentemente en el fondo de un curso de agua lo que produce un valle en forma de V, una lengua de hielo en movimiento corta la roca en toda la sección. Esto produce un valle en forma de U. Ambos tipos de valle son observables en Ordesa. El río Arazas discurre por el fondo del antiguo valle glaciar y en su curso alto, en las inmediaciones de la Cola de Caballo, la erosión remontante no ha tenido tiempo de modificar la sección en U arquetípica, a diferencia de lo que ocurre más abajo. 

El valle de Ordesa al pie de la Cola de Caballo, un típico valle glaciar con paredes verticales y fondo plano. Al fondo, el circo de Soaso
El poder del hielo en movimiento se aprecia claramente al ver el valle desde la cima del Perdido.

El valle de Ordesa desde las alturas
El agua procedente de la fusión del hielo forma el río Arazas. Uno de los atractivos del valle es, sin duda, la Cola de Caballo.

La Cola de Caballo
Las rocas que forman la cascada pertenecen a una vieja conocida: la Formación Marboré. En la subida apenas tuvimos ocasión de estudiarlas, pero eso va a cambiar ahora. Si apartamos la vista de la sin duda espectacular cascada y nos damos una vuelta por los alrededores, descubriremos pistas muy claras acerca del origen de estas rocas...En mi opinión, lo que hallamos es más impresionante, si cabe que la propia cascada. 


Ripples simétricos en la cara superior de un estrato
Las capas calcareníticas muestran en su cara superior el familiar patrón de los ripples simétricos, producidos por el oleaje en una costa de finales del Cretácico, hace más de 65 millones de años. Y algunos de los animales que vivían en el sedimento excavaban galerías que podemos ver todavía hoy.

Thalassinoides isp.
Fantástico, vestigios de una costa que ahora están a 2.000 m sobre el nivel del mar actual. Qué gran desafío para la imaginación.

En nuestro regreso por la pradera tendremos ocasión de estudiar en detalle esta formación. De momento, lo que podemos ver es el relleno fluvial del fondo del valle en el cual está profundizando actualmente el río.

Sección del relleno del valle
En su cabecera, el río serpentea por el fondo plano de su valle. El cauce está formado por gravas y es posible observa estructuras como barras, chute channels, etc.

Gravas en el cauce del río Arazas. En su cabecera el fondo del valle es plano
Más adelante, sin embargo, la erosión remontante hace que el río se encaje en el antiguo valle glaciar cambiando excavando en el fondo una entalladura en forma de V cuya apertura está controlada por la resistencia de los materiales atravesados. En un principio la serie es más arenosa. Corresponde con depósitos de ambientes costeros, como los ya vistos junto a la Cola de Caballo. En este punto el valle es más ancho.

Relleno de galería excavada en el sedimento que ahora aparece con relieve positivo al ser el relleno más resistente a la erosión que la matriz

Sin embargo, posteriormente, mientras el río sigue atravesando la Fm. Marboré exponiendo capas que no habíamos visto hasta ahora, forma una serie de cascadas conocidas como Gradas de Soaso al cortar términos menos arenosos de la formación. Aquí, además, es posible observar otro fenómeno. Estas duras calizas están atravesadas por series de diaclasas (fracturas) que las dividen en bloques prismáticos, muy llamativos. Esto contribuye al aspecto de graderío de las cascadas.

Bloques prismáticos en las gradas de Soaso

El río Arazas en las gradas de Soaso, vistas desde la senda de los Cazadores. Esta imagen la tomamos en el recorrido de ida hacia Góriz
Las paredes del valle en este punto, por tanto se verticalizan, dejando ver una buena sección de la Fm. Marboré con una alternancia de niveles de distinta resistencia, lo que le confiere un aspecto bandeado.

Fm. Marboré aguas abajo de las gradas de Soaso
Más adelante hay un contenido detrítico mayor en los materiales, apreciándose incluso granos de cuarzo. Hay abundantes fósiles, especialmente de bivalvos. Las capas muestran estratificaciones cruzadas y el fondo del camino se vuelve arenoso. A consecuencia de lo deleznable de las rocas, el valle se ensancha. Estos sedimentos nos hablan de un medio energético, en el cual las corrientes arrastraban la arena del fondo formando las estructuras que vemos ahora. Recordad que al descender por el valle estamos viajando hacia atrás en el tiempo.

Estratificaciones cruzadas en la Fm. Marboré

Detalle de las arenas gruesas con estratificación cruzada


Probablemente el bivalvo más fotografiado del valle de Ordesa

El fondo del valle se ensancha al atravesar materiales más deleznables. Las laderas se hacen más tendidas
Aquí es frecuente encontrar unos viejos conocidos. Se trata de nódulos de sílex que, gracias a su mayor resistencia, se han separado de la matriz calcárea y ahora viajan por su cuenta. Nosotros ya sabemos de dónde proceden: de las calizas de las cornisas altas.

Nódulo de sílex. Su resistencia y reducida distancia de transporte desde su origen permiten que mantengan sus cantos afilados
Continuamos con nuestro descenso. El camino nos deja ahora menos oportunidades de ver rocas. Las laderas están cubiertas de vegetación, especialmente hayas. Caminamos a la sombra de estos frondosos árboles, encontrando ejemplares de magnífico porte. Aquí y allí asoman parches rocosos que nos permiten observar la base de la Fm. Marboré, que aumenta su contenido en cuarzo y adquiere una textura microconglomerática. Se mantienen las estratificaciones cruzadas.

El hayedo

La luz se filtra a través de las hojas

Pasadas microconglomeráticas con cuarzo y estratificaciones cruzadas de la base de la Fm. Marboré
A partir de aquí el valle vuelve a encajarse y el sendero adquiere una pendiente más pronunciada. Estamos en las cascadas del Estrecho, y ya puede imaginarse la razón por la que ocurre esto: un cambio litológico. Bajo la Fm. Marboré afloran las Calizas con Hippurites. Los hippurites son un rudista, un molusco bivalvo formador de arrecifes, de hecho el principal organismo bioconstructor del Cretácico. Estos animales tenían una valva cónica que se fijaba al sustrato mientras la otra, plana, servía de opérculo. Justo en el sendero podemos visitar uno de estos arrecifes:

Caliza con hippurites

Detalle del arrecife. Cada tubo es un rudista

Sección longitudinal de un rudista

Sección transversal. El hueco corresponde al interior de la valva cónica
Estas son las rocas más antiguas que veremos a lo largo del sendero de vuelta. Como ya anticipamos, aunque el río siga profundizando en el valle, por debajo de la caliza con hippurites vuelven a aparecer las calizas de pátina blanca paleógenas, más modernas. Esta es la expresión del cabalgamiento que provoca la repetición de la serie cretácica. Recordemos:


Sección del valle de Ordesa. El color anaranjado corresponde con los primeros materiales Paleógenos. Como se aprecia, la serie cretácica está repetida. Fuente: IGME - MAGNA50. Hoja 178 Broto


La flecha señala las calizas terciarias cabalgadas por el Cretácico bajo Mondarruego. La franja gris señalada es más joven que las rocas suprayacentes. Fotografía de Manuel Benet

Paso del Arazas por las cascadas
Un poco más adelante llegamos de nuevo a la pradera de Ordesa. El valle se ensancha de nuevo. Podemos ver el mirador de Calzilarruego desde abajo:

El mirador de Calzilarruego desde la Pradera
Y ya está. Con esto termina nuestra expedición y también el relato. Hemos tenido la oportunidad de ver con nuestros propios ojos el resultado de procesos capaces de transformar un mar tranquilo en altas montañas y de nuevo, a través de la fuerza destructora del hielo, en el paisaje que contemplamos ahora, tan pacífico como pueda imaginarse.

Mientras nos alejamos de Pirineos, echamos la vista atrás para despedirnos de estas magníficas montañas.


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2 comentarios :

  1. Buen trabajo con detalles que escapan a muchos y que tu los resaltas con maestria.
    Estube a punto este verano de pasar unos dias por esos parajes. Mi hija que ya ha estado varias veces nos animo y planeo un viaje para toda la familia, ellos tres junto a sus dos abuelos, esos eramos yo y mi esposa pero al final no fue posible, por eso aun he leido con mas ganas tus escritos, saludos. Ximo.

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    1. Hola Ximo: no dejes pasar la primera oportunidad que tengas. Vale la pena de todas todas.

      Un saludo

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