domingo, 1 de noviembre de 2015

Icnología en acción…y un momento eureka.

Hace un par de semanas estaba dando una vuelta por la sierra Calderona, en las inmediaciones de Olocau, y decidí subir a los alto de la Peña de Alí-Maimó. Esta pequeña cresta sirve de marco a la localidad y constituye un auténtico icono del pueblo. Curiosamente, y a pesar de haber estado por la zona decenas de veces, nunca había emprendido la breve ascensión.

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La peña de Alí Maimó tras la localidad de Olocau.
El caso es que, cuando llegué arriba y mientras recorría la cresta, me encontré de golpe con algo que llamó poderosamente mi atención: esta capa de superficie extremamente irregular en el techo del Muschelkalk. La primera impresión es que se trata una característica sinsedimentaria, ya que la capa superior recubre y fosiliza la superficie. La irregularidad se debe a la presencia de multitud de depresiones de forma irregular que, en general, se solapan. Las dimensiones de estos hoyos son variables pero aproximadamente están entre unos 10 y 20 cm. No parece tratarse de una estructura sedimentaria, sino que parece que el sedimento ha sido alterado por la actividad de algún animal. Se trata de carbonatos de aguas someras y poco energéticas, unas dolomicritas. Las irregularidades cubren una superficie de unos 2x3 m y no presentan continuidad lateral (busqué la misma capa en las zonas adyacentes) sin encontrar rastro de estas estructuras. No se trata de una red de galerías estilo Thalassinoides. Asociadas a las mismas y de forma subordinada se observan perforaciones verticales de varios centrímetros de longitud y del orden de 2 o 3 mm de diámetro.

Aquí tenéis un par de vistas generales, en sentidos opuestos:

Bioturbación general
Vista general del nivel bioturbado en la parte alta del Muschelkalk
Bioturbación general 2
Otra vista, desde el extremo opuesto del afloramiento
Y ahora, algunos detalles. Primero, uno de los hoyos mejor definidos:

Bioturbación detalle 2
Detalle cercano de uno de los hoyos
Otro detalle; ved como la capa suprayacente recubre el relieve y lo fosiliza:

Bioturbación detalle 1
Observad como la capa superior recubre las irregularidades de la inferior
Ya hablamos en una ocasión acerca de la bioturbación: la bioturbación no es, ni más ni menos, que la alteración de un sedimento por la acción de los seres vivos que viven en él, se desplazan sobre él, se alimentan de él o en él...Puede parecer algo confuso, de entrada, pero no lo es tanto si pensamos que una huella dejada en el barro es un ejemplo muy sencillo de bioturbación. Y ese es el caso.
He de reconocer que, a primera vista, lo primero que me vino a la cabeza fue que encontraba ante huellas de vertebrados terrestres. Sería posible, por el contexto: el techo del Muschelkalk presenta una tendencia general regresiva y, en este caso, todo indica que nos encontramos ante depósitos de la zona intermareal. Pero rápidamente me reconvine a mí mismo. Las huellas fósiles (icnitas) de vertebrados terrestres son extremadamente raras. En este caso, además, no había forma de distinguir un sólo hoyo individualizado que permitiese apreciar la forma de las supuestas huellas. Además, aunque sería posible que el solapamiento se debiese a que el barro fuese pisoteado por multitud de animales (como ocurre en los bebederos) la explicación me pareció demasiado forzada.

De modo que seguí pensado. Enseguida vino a mi mente otro caso de interpretación errónea como icnitas de vertebrados terrestres (dinosaurios en este caso) reinterpretados a posteriori: Me refiero a la revisión de les Petjades del Diable de Tremp, Lleida, no como icnitas de dinosaurio sino como resultado de la actividad de rayas (sí, esos peces condrictios parientes de los tiburones). Podéis repasar la historia en el excelente artículo de Heraclio Astudillo en su blog Folklore de los fósiles ibéricos.

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El afloramiento de icnofósiles de la ermita de La Posa, en Isona. Fuente: Georama.

Pero hay cosas que siguen sin cuadrar. Aparentemente las rayas son animales solitarios y no poseen el comportamiento gregario necesario para generar un patrón como el que vemos en Olocau, sino más bien otro en el que las pistas se mantienen a distancia, produciendo un resultado más uniforme. Así pues, estamos en un callejón sin salida. Con la sospecha de que se trata del resultado de la acción de peces buscándose la cena en el fondo de una charca tuve que dejar el asunto en un cajón, a la espera de tiempos mejores. A fin de cuentas, en icnología es extremadamente difícil identificar con exactitud al autor de una traza.

Pues bien. Esta mañana he reanudado la temporada de campo. Las temperaturas en Valencia han bajado lo suficiente como para poder exponerse una mañana de geología en la montaña. Y estaba llegando a la zona en la que estoy trabajando actualmente y me encuentro con esto:

Bioturbación barrancazo 1
Desembocadura del Barrancazo en el embalse de Cortes. ¡Un momento! ¿Habéis visto eso?
Contened la emoción mientras os explico el contexto. Se trata de la desembocadura del Barrancazo en el embalse de Cortes de Pallás. Dado que este embalse sirve de depósito inferior para un sistema de generación de energía reversible, el nivel del agua varía a lo largo del día (ello se debe a que durante las horas de menor demanda se bombea agua al depósito artificial de la Muela, desde donde se turbina en las horas de mayor consumo devolviendo el agua al embalse). Cuando he pasado estaba amaneciendo y supongo que habrían estado bombeando durante la noche, dejando al descubierto el fondo cenagoso. Ahora os muestro una vista más próxima:

Barrancazo 2
Vista próxima del fondo emergido del embalse. La caña tiene un diámetro aproximado de 2 cm
 El barrancazo es una rambla que tan sólo lleva agua en época de lluvias. El resto del tiempo (como ahora) su desembocadura es una zona remansada a la que sólo llega agua a través de los marcos del paso de la carretera. En un ambiente tan poco energético, tan sólo se deposita una arcilla muy fina, procedente del miembro K4 del Keuper que aflora en la zona. Por si el parecido no fuera suficiente, fijaos en lo que se ve si nos acercamos un poco más: pequeñas perforaciones verticales aquí y allá sobre el patrón general de marcas del fondo.

Detalle perforaciones
Un detalle más próximo. Fijaos en las perforaciones milimétricas que aparecen aquí y allá y en los tapices de algas que cubren parte del fondo
Parece evidente que nos encontramos ante el mismo tipo de estructura. De hecho, si nos asomamos al otro lado del paso de la carretera, podemos ver una pequeña extensión de aguas someras con el fondo bioturbado.

Barrancazo 4
Al otro lado del paso de la carretera las mismas marcas aparecen todavía cubiertas por la lámina de agua
Ahora bien, si nos fijamos, podemos ver algo más. Hay un buen número de peces recorriendo estas aguas pocas profundas.

Barrancazo peces
Dos peces nadan en la zona. Aparentemente se trata de carpas.
Tras una breve investigación he identificado estos peces como carpas, relativamente abundantes en el embalse de Cortes. En este catálogo podéis encontrar una descripción de este animal, incluyendo sus hábitos. Se trata de una especie invasora introducida por el hombre que “altera los hábitats al remover los fondos y aumentar la turbidez de las aguas, degradando su calidad”. Esto lo hace ya que se alimenta de moluscos y otros invertebrados que viven en el fondo. Así pues, parece que hemos llegado al final en el caso de Cortes.

Ahora bien, ¿qué nos dice esto en relación con nuestro misterio original? A fin de cuentas, ¿qué tiene que ver la orilla de un embalse actual con una llanura de marea del mar de Thetys de hace 240 millones de años? Sin embargo, la clave de la icnología es precisamente ésta.

La forma en la que los seres vivos alteran el sedimento es el resultado de la interacción entre unos y otros, de forma que las condiciones físicas de éste (grado de cementación, oxigenación, energía) condicionan los modos de vida posibles (alimentación, desplazamiento, vivienda, etc.). Así pues, en condiciones similares se producen trazas similares, independientemente del entorno específico y el tiempo en que viven los animales (e, incluso, del productor). Esto debe tenerse en cuenta a la hora de asignar a una asociación de icnofósiles (una icnofacies) a un ambiente concreto. Por ejemplo, a las condiciones propias de fondos marinos profundos (baja concentración de oxígeno y mínima energía) se le hace corresponder la icnofacies Nereites. No obstante, en los canales turbidíticos se dan icnofósiles que tradicionalmente se asocian a medios más someros y energéticos (como ophiomorpha) y, del mismo modo, condiciones de baja energía y concentración de oxígeno pueden darse localmente en zonas pocas profundas a consecuencia, por ejemplo, de episodios anóxicos (por ejemplo, tras un algal bloom como los que se dan periódicamente en la actualidad).

En nuestro caso, el bombeo periódico crea una especie de marea artificial en el embalse, generando condiciones idénticas o muy semejantes a las que se daban en Olocau al final del Muschelkalk, en la que las mareas dejaban atrás charcas temporales y canales de aguas poco profundas en las que, posiblemente, algún banco de peces que compartía la forma de vida de las carpas actuales dejó las marcas que encontré en la peña de Alí-Maimó. Qué fantástico vínculo entre pasado y presente.

Comparativa entre los icnofósiles de Olocau y los rastros actuales de Cortes


Referencias: Belvedere, M. and al.. 2011. Fish feeding traces from middle Eocene limestones (Gargano promontory, Apulia, Southern Italy ). Palaios, 26 (11):693-699

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4 comentarios :

  1. Es perfecto, el presente es la clave del pasado.

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    1. Así es Ximo, la verdad es que pensaba que no resolvería el asunto y, cosas de la vida, la solución se presentó ante mí. Claro que he pasado por el Barrancazo mil veces y nunca me había parado a mirar en detalle la bioturbación. Hay que estar alerta.

      Un saludo

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