viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Clastos imbricados? Pero, ¿qué demonios es eso?

Lo sé. El nombre no es muy explícito (a priori). Sin embargo, la imbricación de clastos es un concepto útil que nos aporta información valiosa acerca de la formación de un sedimento. Por eso lo vamos a repasar hoy.

Si buscamos una definición formal, podríamos decir que la imbricación de clastos es la ordenación de los guijarros o bloques en un sedimento de forma que sus ejes mayores se coloquen aproximadamente paralelos  y formando un cierto ángulo con la horizontal que apunta en la dirección de la corriente (o más generalmente, flujo) que los depositó. ¡Vaya!, resulta bastante farragoso y requiere un poco de aclaración...

Imaginemos un flujo que transporta como carga de fondo materiales del tamaño de la grava o superiores. Imaginemos también que estos clastos poseen un eje de longitud mayor a los otros dos (es decir, están alargados en una cierta dirección). Cuando la corriente pierde fuerza y los deposita en el fondo estos clastos se colocan en la posición hidrodinámicamente más estable. ¿Y cual resulta ser esa? El siguiente croquis nos lo muestra mejor que un millón de palabras:


Esquema de la formación de un paquete de clastos imbricados

Efectivamente. Esa resulta ser la posición más estable. Evidentemente, si el clasto se colocase con inclinación en contra de la corriente, ésta lo voltearía. Y eso ocurrirá hasta que eventualmente quede en reposo en una posición de la que ya no es posible desplazarlo: está en equilibrio. El resultado es un empaquetamiento de los componentes del material que es muy característico. Y lo vamos a ver con un ejemplo.

Durante uno de los viajes de ida y venida a Cortes que realizo todos los veranos uno de los pasajeros se sintió indispuesto (hecho frecuente y muy entendible a la vista de lo revirado de la carretera). Por razones que todos entenderéis me fue imprescindible detenerme en una rotonda en las inmediaciones de la localidad de Macastre hasta que el pasajero en cuestión resolvió las consecuencias del mareo cinético. Pero como quiera que lo bueno de la geología es que está en todas partes siempre se puede aprovechar el tiempo. En este caso lo hice examinando los taludes de la carretera junto a los que me detuve. Y aquí tenéis una imagen de lo que vi (disculpad la ausencia de escala en algunas fotos, pero todo esto me pilló de improviso):


Vista del talud


Detalle del talud de carretera. El árbol en la esquina superior
 izquierda para escala.
¿Qué podemos decir de estas imágenes? Vayamos por partes. En la base vemos un nivel de limos arenosos de color parduzco. Sobre el nivel anterior, con contacto erosivo, se depositan dos secuencias de gravas con las siguientes características:

  1. Cada secuencia es granodecreciente. Es decir, los clastos de las base tienen mayor tamaño que los que se encuentran sobre ellos
  2. El conjunto es clastosoportado, es decir, los guijarros están en contacto mutuo. Hay relativamente poca matriz
  3. En general se aprecia una buena selección por tamaño (dentro de la misma línea horizontal, ya que el conjunto es granodecreciente)
  4. Los cantos están bastante bien redondeados, la mayoría carece de bordes angulosos
  5. Los clastos están IMBRICADOS y la inclinación de los mismos apunta a la derecha de la imagen
Aquí os muestro un detalle del talud tomado más de cerca. Al igual que antes tendréis que orientaros por la comparación con las hojas secas, ya que no pude poner escala:


Detalle de la imbricación de los clastos. Es especialmente
 evidente en la zona central inferior de la imagen
Todo lo anterior nos permite hacer un relato bastante preciso de como se depositaron estos sedimentos cuaternarios: la selección por tamaños y la clara estratificación nos indica que el agente de transporte era un flujo turbulento, lo que descarta procesos de tipo viscoso como 'debris-flow'. El hecho de que los clastos estén bien rodados nos habla de que el transporte desde el área fuente fue relativamente largo. La imbricación de los clastos nos señala la dirección de la que procedía la corriente, en este caso de derecha a izquierda de la imagen. La secuencia granodecreciente indica una pérdida de capacidad de transporte del flujo con el tiempo. Todo ello sugiere que se trata de depósitos fluviales en los cuales eventos de crecida periódicos transportaban y depositaban el material más grueso excavando canales en los limos arenosos que culminan el ciclo de depósito anterior.  

Si nos fijamos ahora en el contexto vemos que los materiales analizados constituyen probablemte una terraza abandonada del barranco que discurre junto a la carretera, que ahora se ha encajado en el terreno dejando estos depósitos colgados en un nivel superior:


Vista satélite de la zona examinada. Obsérvese la concordancia
 de las direcciones aproximadas de la paleocorriente y el cauce actual.
Imagen: Google Earth

Como véis, incluso en el sitio menos esperado y vistoso se puede ver algo de buena geología...¡el que pestañee se lo pierde!


4 comentarios :

  1. Bueno, después de tu explicación no parece tan complicado como a priori parecía.
    Por cierto, no me extraña que un pasajero se sintiera mareado... ¡Menudas curvas tiene esa carretera! ;)
    Un saludo

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  2. muy buena explicacion..

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