martes, 24 de febrero de 2015

El Cretácico Terminal en Cortes de Pallás. La Fm. Perenxisa.

Si a uno lo dejasen caer al azar sobre Cortes de Pallás, lo más probable es que las rocas sobre las que aterrizase fuesen cretácicas. El registro de este periodo geológico es muy abundante en la zona, tanto en extensión superficial como en potencia. Las muelas de Cortes y Albéitar son el resultado de la acumulación de sedimentos en el fondo y márgenes de un mar ya desaparecido, el Thetys. Hemos recorrido el fondo de este antiguo mar en múltiples ocasiones (ver los artículos sobre el Cretácico inferior en Cortes de Pallás y el Cretácico superior en Cortes de Pallás I, II, III y IV). Pero todo tiene un final, y en el Santoniense las condiciones comenzaron a cambiar. En la serie Vestigios de un mar en retirada (consultar aquí la parte I, parte II y parte III) estudiamos las evidencias de este proceso en las Peñas de Cortes de Pallás, recorriendo este gran afloramiento de la Fm. Calizas y Brechas de la Sierra de Utiel. No obstante, si bien vimos claramente la tendencia regresiva en el techo de esta formación, nos detuvimos allí, encontrando unos conglomerados terciarios que nos mostraban a las claras el establecimiento de condiciones continentales.

Geológico Cortes
Mapa geológico de Cortes de Pallás. El término municipal está delimitado por la línea discontinua roja. Como veis, el color verde del Cretácico es claramente predominante. Fuente: InfoIGME-IGME

Hoy iremos más allá y veremos con más detalle cómo se produjo ese tránsito entre condiciones marinas y continentales y qué registro queda en las rocas de Cortes. Bienvenidos al Cretácico terminal.

Columna cronoestratigráfica
Extracto correspondiente al Cretácico de la columna estratigráfica publicada por la Comisión Estratigráfica Internacional.

Los sucesos que estamos investigando acontecieron en el Campaniense y el Maastrichense, las dos últimas edades del Cretácico. Los fósiles presentes no permiten mayor precisión cronológica. Por la naturaleza deleznable de los materiales no es fácil encontrar afloramientos de la Fm. Calizas y Margas de la sierra Perenxisa, que es nuestro objetivo. Deberían encontrarse coronando los relieves cretácicos, como las citadas muelas de Cortes y Albéitar, pero no lo están: han sido erosionados y en realidad sólo se los encuentra en aquellos lugares en los que una falla los ha protegido de la exposición extrema de la cima de los relieves tabulares (caso de las inmediaciones del cañón del Júcar) o en la vertiente septentrional de la muela de Albéitar, donde el cabalgamiento de la sierra de Martés ha plegado el Cretácico terminal y con él el Paleógeno suprayacente, protegiendo a ambos. Esto no ocurre sólo aquí, sino que es una característica generalizada en el caso de la formación Perenxisa. He dedicado bastante tiempo a localizar buenos afloramientos de esta formación en Cortes y en el proceso he descubierto que, inesperadamente, uno de ellos está justo junto al caserío de Cortes de Pallás, en las tan conocidas (a estas alturas) Peñas de Cortes. Curiosamente, no aparece cartografiado como tal, supongo que por su limitada extensión. A pesar de ello, comencemos con él, ya que es donde es más sencillo identificar el muro de la formación (o eso creo).

Ruhaya
Las Peñas de Cortes y el recorrido a través de la Fm. Perenxisa. El punto A corresponde aproximadamente con el muro de la formación mientras que el punto B se sitúa sobre la discordancia con el Terciario suprayacente.

En el último artículo publicado en el blog aprovechamos para hacer un repaso a la sedimentología de las facies perimareales utilizando como base justamente los depósitos santonienses a lo largo de la carretera que sube desde Cortes a la Muela. Pues bien, a continuación de la Fm. Calizas y Brechas de la sierra de Utiel aparece la Fm. Perenxisa. El tránsito entre ambas se produce aproximadamente en el punto desde el que parte el camino de Ruhaya. Ese punto está indicado en la fotografía anterior con la letra A. Podríamos seguir la carretera (y lo haremos) pero ello altera la normal secuencia de deposición, ya que una falla (que llamaré falla del cementerio por razones que pronto serán obvias) ha hundido una sección del bloque de Zarooza (topónimo oficial de Las Peñas). Al recorrer las carretera cruzamos el plano de falla en varias ocasiones, y cada vez lo hacemos saltamos hacia adelante y atrás en el tiempo. Por eso lo que vamos a hacer en primer lugar es ascender campo a través la ladera entre los puntos A y B.

Aérea Campaniense
Traza aproximada en planta de la Fm. Perenxisa. Las líneas corresponden con dos fallas paralelas que delimitan un bloque hundido donde se han preservado excepcionalmente bien estos materiales, a pesar de su carácter deleznable. La naturaleza del terreno y la presencia de un suelo bien desarrollado permite que la vegetación resalte aún más el contraste litológico. Elaborado sobre una imagen de Bing Maps.

En la imagen anterior el bloque fallado es evidente porque al presentar condiciones más favorables para la formación de suelos aparece cubierto de vegetación de buen porte, lo que hace que contraste con los bloques levantados que lo flanquean, de color más claro. En cambio, el año 1956 el bloque destacaba por razones estrictamente geológicas, ya que no había más vegetación que la de los campos de labor.

Las Peñas vuelo 56
Imagen del Vuelo Americano de 1956 donde se aprecia gracias a la inexistencia de cobertera vegetal la traza del bloque hundido, señalado con flechas. El vuelo puede consultarse en la fototeca del IGN.

Y ahora entenderéis por qué la llamo la falla del cementerio. A continuación una vista hacia el Este desde la carretera de la Muela. En el centro de la imagen está el cementerio, construido en la zona de falla. En primer término, abajo a la derecha, se ve la propia carretera.

Falla Cementerio
Traza aproximada de la falla del cementerio, en el límite meridional del bloque hundido mencionado en el texto.

Empecemos recordando que hacia techo la Fm. Utiel muestra una tendencia general claramente regresiva con una sucesión de ciclos somerizantes. La litología predominante es caliza con intercalaciones detríticas, básicamente limos y margas que representan los términos supramareales. Una vez llegamos al cruce del camino de Ruhaya, nuestro punto A, se produce un cambio notable. En este punto se encuentra aparentemente el techo de la Fm. Utiel. Vemos un nivel de caliza con rudistas indicativo de facies marinas. A continuación alternan varias capas centimétricas de caliza y margas que son coronadas por un nivel con una costra ferruginosa. Por encima hay un potente paquete detrítico formado por margas yesíferas con pasadas limoarenosas con un color predominantemente rojizo y carniolas de color azafrán. Diría que estamos ante el punto en el que las condiciones netamente marinas de la Fm. Utiel dejan de ser predominantes.

Tránsito 2
Vista desde el punto A de la Fm. Perenxisa.

Rudistas
En el techo de la Fm. Calizas de la sierra de Utiel puede verse esta asociación de rudistas cónicos.

Limos arenosos
Nivel detrítico con evidencias de exposición subaérea en la base de la Fm. Perenxisa.

A continuación sigue una alternancia de calizas micríticas y margas. Las primeras representan la mayor parte de la sucesión y contienen fósiles marinos y bioturbación en la forma de pistas horizontales en la cara superior de los estratos. Las segundas contienen oogonios de charáceas. Se trata de los órganos reproductivos de estas plantas propias de ambientes lacustres de agua dulce o salobre, que al estar dotados de una cubierta calcárea tienen un gran potencial de preservación. En esta ladera en particular los ejemplares encontrados no son muy espectaculares (ya veremos otros mejores) pero son un indicativo claro de condiciones continentales y de la desaparición progresiva del mar representado por las intercalaciones calizas. Junto con los oogonios encontramos también ostrácodos, unos crustáceos de pequeño tamaño cuyo cuerpo está protegido por una concha bivalva, que es lo que en realidad vemos.

Calizas y margas
Vista típica de la alternancia de calizas y margas de la Fm. Perenxisa.

Oogonios
Fósiles característicos de los tramos de margas y margocalizas de la Fm. Perenxisa, vistos a través de una lupa x10. A la izquierda un ostrácodo. A la derecha, un oogonio de charácea.


Entre los fósiles marinos son especialmente abundantes los lamelibranquios del género Inoceramus, un verdadero fósil guía del Cretácico que se extinguió al final del periodo.

Inocerámido
Fragmento de un molde externo de Inoceramus sp. Se trata de un fósil relativamente abundante en los tramos calizos.

Hacia techo aparecen algunos niveles de calcarenitas bioclásticas que contienen  fragmentos de lo que parecen conchas de bivalvos. Estos intraclastos están muy fragmentados y parecen indicadores de episodios de mayor energía.

Bioclastos
Bioclastos en un nivel calcarenítico en los niveles superiores del afloramiento (que probablemente son niveles intermedios de la Fm. Perenxisa).

Finalmente, en el muro del afloramiento encontramos las discordancia erosiva sobre la que aparecen los conglomerados Turolienses. Esta terminación es la habitual para esta formación en todos los lugares en los que aflora.

Discordancia techo
Discordancia erosiva a techo de la Fm. Perenxisa. Por encima de la línea los conglomerados turolienses.

Esta es la secuencia continua más completa de la Fm. Perenxisa que podemos ver. Podemos identificar el muro, pero no el techo (por las razones explicadas anteriormente). No obstante, el bloque fallado nos da la oportunidad de avanzar algo más en el tiempo analizando una parte de la formación que ha quedado preservada precisamente por haber quedado en una posición inferior entre los bloques elevados y, por tanto, a salvo de la erosión. El siguiente croquis resumen la situación:

Croquis
Croquis descriptivo del afloramiento descrito. Un bloque hundido ha permitido la preservación de los términos superiores de la Fm. Perenxisa.

Si en el trayecto entre A y B a lo largo de la ladera predominaba el carácter marino de los materiales, al caminar por la carretera predomina el carácter lacustre, con abundancia de margas muy ricas en charáceas. Echemos un vistazo en las inmediaciones del cementerio.

Perenxisa cementerio
Vista hacia el este hacia el cementerio de Cortes. La falla del cementerio sigue la traza del camino donde se ve a Geno y a la joven ayudante de campo Inés. A la izquierda la Fm. Perenxisa buza hacia el norte. A la derecha, la Fm. Utiel lo hace hacia el sur.

El camino por el que transitan Geno y la joven ayudante de campo Inés en la imagen anterior coincide con el plano de falla. A la izquierda, en color claro, la alternancia de margas y calizas que caracterizan a la Fm. Perenxisa. A la derecha la Fm. Utiel. Como podéis ver, lo deleznable de las margas hace que sean fácilmente erosionadas, razón por lo que es tan difícil encontrar buenos afloramientos. En esta zona, de hecho, un barranco está aprovechando la zona de debilidad de la falla para encajarse. La falla puede ‘tocarse’ un poco más arriba (justamente en el lugar desde el que yo tomé la fotografía anterior). Ved:

Falla
Plano de la falla del cementerio. Justo en la posición de la joven ayudante de campo Inés se aprecia el contraste de litología y buzamiento opuesto de las dos formaciones en contacto mecánico a través de este accidente. Aún más a la izquierda se ve parte de los conglomerados de matriz limosa que fosilizan la falla.

Aquí encontramos niveles muy fosíliferos en las margas. Un par de ejemplos:

Characeas
Muestra de mano con abundantísimos oogonios de charáceas procedente del desmonte de la carretera del cementerio

Escama
Escama de pez en un nivel calizo de la Fm. Perenxisa.

También encontramos evidencias de emersión con niveles nodulosos con alto contenido en óxidos de hierro, niveles yesíferos que podrían corresponderse con un descenso de la profundidad y un ambiente palustre con periodos de emersión. También se encuentran intercalaciones arcillosas oscuras que podrían relacionarse con incremento de la influencia fluvial.

Niveles nodulosos
Intercalaciones de niveles nodulosos, yesíferos y ricos en óxidos de hierro que interpreto como depósitos en un medio subaéreo.

Arcillas
Intercalaciones arcillosas entre niveles calizos.

Más hacia arriba volvemos a cruzar la falla del cementerio. Es evidente el contraste entre el blanco de la Fm. Perenxisa y el rojo de los conglomerados de matriz limosa turolienses.

La falla
La falla del cementerio a una cota superior a lo largo de la carretera de La Muela.

Así pues el bloque hundido del cementerio nos da la oportunidad de estudiar una buena sección de la Fm. Perenxisa, pero lamentablemente no encontré ninguna pista para correlacionar estratigráficamente los materiales de la ladera y los del bloque hundido. Me parece evidente que los primeros representan los términos basales, con un carácter marino más marcado después de la intercalación detrítica continental inicial, mientras que los segundos, con predominio de margas, corresponden a las condiciones lacustres continentales características de la formación presentes más adelante en el tiempo. Hay otros afloramientos, como digo, en Cortes, más notoriamente el de la Muela de Albéitar (que en la obra El Cretácico en España se propone como paraestratotipo). Sin embargo, salvo en este caso, las condiciones de afloramiento son peores que en la sección de las Peñas de Cortes. Por ejemplo, en la Cuesta Blanca y Bujete la Fm. Perenxisa está expuesta a lo largo de varios centenares de metros, pero aparece subhorizontal y cubierta por vegetación arbustiva cerrada que impide su observación sistemática. El tránsito entre la Fm. Utiel y la Perenxisa aparece en una sección inaccesible con un importante desplome que hace imposible el acceso. Por tanto, el estudio queda reducido a puntos aislados donde podemos confirmar el carácter de la formación, pero de forma inconexa.

Campaniense Cuesta Blanca
En primer término el afloramiento del Cretácico terminal de la Cuesta Blanca. Al fondo La Muela de Cortes.

A modo de ejemplo, aquí tenéis un afloramiento de esta formación en la zona conocida como Bujete, al pie de la Muela de Cortes. Como veis, se trata de la ya conocida alternancia de calizas y margas.

Perenxisa Cuesta Blanca
Capas verticalizadas de la Fm. Perenxisa en el paraje de Bujete.

En la zona de Bujete encontramos también algunos niveles muy interesantes consistentes en calizas packstone en la que los aloquímicos consisten, además de en las ubicuas charáceas y ostrácodos, por multitud de fragmentos de lo que parecen bioclastos de difícil identificación. En la descripción formal de la unidad se habla, incluso, de fragmentos de huevo de dinosaurio. La verdad, no sabría reconocer (al menos de visu) este tipo de bioclastos . No obstante, en la imagen siguiente sí que se aprecia, de color gris, lo que parece un molar de micromamífero en medio de la multitud de fragmentos (no estoy seguro y agradezco cualquier información/interpretación adicional).

Packstone bioclástico donde se aprecia lo que me parece un molar de un micromamífero
Y así acaba en Cretácico en Cortes de Pallás (y en casi cualquier sitio en el sector suribérico), ya que desgraciadamente esta unidad presenta un contacto disconforme con el Terciario suprayacente. Sabemos que en otras zonas, no muy lejanas, se registró el tránsito continuo en condiciones marinas y, por ende, las evidencias del archiconocido impacto meteórico asociado a la extinción masiva del final del Cretácico (el lector interesado puede repasar el artículo sobre el límite entre el Cretácico y el Paleógeno en Agost).

En varios artículos del blog hemos visto ya como al final del Cretácico se producen importantes cambios. Tras la gran transgresión del Cretácico superior el mar empieza a retroceder. Esa retirada es visible a lo largo de la formación Utiel y se completa durante el Cretácico terminal. Como ya sabemos, la Fm. Perenxisa registra la desaparición en Iberia del Thetys, que se va reduciendo en extensión a la vez que África presiona a Europa. Eventualmente tan sólo quedará, a modo de recuerdo, nuestro Mediterráneo. Entre tanto, en la zona se establece una plataforma carbonatada de aguas poco profundas y con una comunicación muy restringida (o inexistente) con el mar abierto. En esa especie de marismas gigantescas es en la que se depositan los materiales que hemos visto en este artículo. La colisión continuará durante el Terciario lo que, a la postre, terminará levantando las montañas con las que estamos familiarizados.

Paleogeográfico KT
Posición aproximada de Iberia en el tránsito Mesozoico-Cenozoico. Modificado del sitio web de Colorado Plateau Geosystems, del Prof. Ron Blakey: http://cpgeosystems.com.html

Nos despedimos, pues, de la era Mesozoica. En próximas entregas recorreremos Cortes para ver cómo eran las cosas por aquí durante el Terciario.

Pero eso es otra historia.

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Nota: Agradezco a Francisco Ortega (@frco_Ortega) su ayuda en la identificación de la escama. Él dio más precisiones en su propuesta:


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viernes, 6 de febrero de 2015

Otro momento en el tiempo

Hace unos meses publiqué un artículo titulado 'Un momento en el tiempo'. La idea central de aquel texto es el asombro por la forma en que las rocas pueden registrar y conservar para siempre algo tan absolutamente pasajero como el paso de una corriente de agua y la motivación para escribirlo partió del hallazgo de un nivel de ripples de corriente con laminación flaser en las montañas de Ponferrada, cerca de Santa Marina de Sil.

Sin embargo hay otras formas de conservar momentos a las que estamos más habituados. Tal es el caso de la fotografía. En un intercambio de ideas con Nacho, un lector del blog, se planteó la idea de lo interesante que sería poder vaciar el embalse de Cortes para poder observar ciertas características geomorfológicas, ahora sumergidas. Lamentablemente esta circunstancia no se va a producir nunca, ya que la finalidad del embalse es servir de depósito inferior para un sistema de almacenamiento hidráulico de energía dotado de grupos de bombeo reversibles que elevan el agua a un depósito artificial en lo alto de la Muela, y ello requiere mantener una cota de lámina de agua en el pantano.

Yo mismo he sentido deseado en muchas ocasiones que, por alguna razón se vaciase el embalse, siquiera temporalmente, para poder ver de nuevo el cañón del Júcar tal y como solía ser y tener la oportunidad de visitar de nuevo lugares que recuerdo sólo fragmentariamente: el antiguo puente de los años 20 del siglo pasado, el cauce angosto y los grandes bloques caídos desde los niveles superiores, la zona del Ral, con sus playas de grava, el pontón sobre el Júcar en el acueducto...El caso es que al hablar sobre esta cuestión y tras darle vueltas y vueltas al mapa geológico y a las ortoimágenes disponibles actualmente vino a mi mente el vuelo americano. Sí, quizá hay una forma de vaciar el embalse, después de todo.

El vuelo americano (o quizá sería mejor decir los vuelos americanos) son los primeros vuelos fotográficos que cubrieron por completo el territorio nacional. Se denominan así por haber sido realizados por la Fuerza Aérea de EE.UU. La primera serie data de 1946 y la segunda, más conocida, de los años 1956 y 1957. A esta última solemos referirnos como vuelo americano del 56 o, simplemente, el vuelo americano. Son conocidos por todos los aficionados y profesionales de la cartografía y también, naturalmente, de la geología. El  caso es que pensé: si fuese posible acceder de forma rápida a las imágenes del vuelo americano podría ver mi pueblo tal y como era en el año 56, más de 30 años antes de la construcción de la presa. El caso es que acudí, como no, a Google, y descubrí que a través del visor Iberpix del Instituto Geográfico Nacional es posible acceder a la Fototeca y cargar, entre otros, el vuelo americano. Quizá esto era conocido por la mayoría de vosotros, pero desde luego no para mí y ha sido un tremendo hallazgo. El caso es que después de descubrir esto pasé horas recorriendo paisajes ya desaparecidos, lo cual, en cierto modo, es el objeto de este blog. "Past is another planet", decía Neil deGrasse Tyson en la segunda etapa de Cosmos y, desde luego, esa es la sensación que tuve al contemplar aquellas fotografías tomadas hace casi 60 años desde 5.000 m de altura. Es como ser un astronauta que contempla otro mundo sin poder descender a explorarlo de cerca.

Acceso a la fototeca a través de la aplicación Iberpix del IGN. En realidad, el acceso a un mundo desaparecido. En la imagen, el embalse de Cortes tal y como es hoy día y el cañón ya anegado, como era en 1956.
Esta experiencia me produjo varias reflexiones. La primera de ellas es sobre el concepto de 'antropización'. Cualquiera que vea el paisaje de Cortes actualmente no podrá escapar a la percepción de la enorme huella dejada por la actividad del ser humano evidenciada por líneas eléctricas de alta tensión, grandes infraestructuras de hormigón, el propio embalse, carreteras y, por supuesto, los incendios forestales. Y he aquí la primera sorpresa. En contra de lo que solemos pensar, los bosques que se han quemado en Cortes (tres grandes incendios en los últimos 35 años) no son, en absoluto, antiguos. Cuando se observa Cortes desde el aire en el año 56 llama la atención la escasez (más bien casi inexistencia) de masas forestales continuas de entidad. Toda superficie cultivable lo estaba y lo que no era posible trabajar había sido alterado por el pastoreo, la extracción de madera y la producción de carbón vegetal. Es difícil imaginar un paisaje más antropizado que éste, si bien lo es de otra manera que nosotros no concebimos ahora (y aquí).

Cortes de Pallás en 1956. La población está en el centro de al imagen. Todo el paisaje está absolutamente antropizado, como es evidente por tanto por el patrón de los terrenos de huerta cultivados (esquina inferior derecha) como por lo desnudo de las Peñas (esquina superior izquierda)


Cortes de Pallás en la actualidad. La mayor parte de los terrenos dedicados la cultivo están abandonados y han sido ocupados por vegetación silvestre. Fuente: Bing mapas
La segunda reflexión es esta: no se observa en la imagen ni un sólo coche. Haced la prueba. Abrid Google Maps, o Bing Maps, o cualquier otro servicio de fotografía aérea y tratad de encontrar alguna población o carretera en la que no se vea un vehículo. Realmente es difícil de concebir el grado de aislamiento de Cortes en aquella época, y más teniendo en cuenta que el primer puente permanente sobre el Júcar no se construyó hasta la década de los 20. Por contra, las sendas y caminos, que hoy se mantienen abiertos a duras penas, son absolutamente conspicuos. No en vano constituían las principales vías de comunicación en una época donde la mayor parte de los desplazamientos se realizaban a pie.

El meandro del Júcar en la zona conocida como el acueducto. Este nombre procede de la estructura que permitía al canal salvar el cauce del río al abandonar el puntal de Crespo. La sombra del acueducto se proyecta sobre el río en la curva oriental del meandro (a la derecha). También es visible la traza del canal, que discurre paralelo al cauce aguas abajo de la infraestructura en su camino hacia el salto de Rambla Seca.
La geología aparece, precisamente a causa de la desnudez del terreno, de forma exuberante. Es cierto que la mayor parte de la gente no encuentra fácilmente belleza en este tipo de paisaje, pero eso no significa no exista.

Pero hay un último pensamiento que me causó mayor impresión. En una fotografía como ésta convergen tanto el espacio como el tiempo, de forma absolutamente indisoluble. Vemos el paisaje tal y como era y nunca más volverá a ser. Cada fotograma del vuelo tiene impresa la fecha y hora en que se tomó, junto con la lectura del altímetro. En el caso de Cortes ese momento fue el 12 de agosto de 1956, a las 11 horas, 15 minutos y 47 segundos. Solemos mirar estas imágenes categorizándolas como lugares. Pero, en realidad, hay algo más. Ahí abajo hay personas. Mi padre, ya fallecido, tenía entonces 7 años. Teniendo en cuenta el reducido ámbito en el que se desenvolvían las vidas de los habitantes del pueblo en aquel entonces no hay duda de que estaba allí, en esa cuadrícula de 6 km y pico de lado. En esa imagen, en algún punto perdido entre la resolución de la fotografía, está mi padre. No hay forma de saberlo, pero quizá vio la traza del avión que volaba a 5.000 m sobre su cabeza.

Es posible que, a través de esta fotografía, nos estemos mirando a través de la distancia y el tiempo. 


Parte del fotograma con la impresión de la hora a la que se tomó. En una marca posterior en el otro margen (no visible) está impresa la fecha. Para mostrar el marco del derecho ha sido necesario invertir la imagen, por lo que el norte está abajo y el sur arriba.
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