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domingo, 22 de junio de 2014

Y al fin…¡Tenerife!

Durante los últimos meses he ido relatando las visitas que he realizado a lugares de gran interés geológico aprovechando que mi trabajo que me ha llevado de extremo a extremo del país. En última instancia, nuestra gira terminó en las Islas Canarias. En primer lugar Gran Canaria, donde visitamos la península de La Isleta y sus volcanes y la playa del Confital. Y, para acabar, tuve la suerte de pasar cuatro días en la isla de Tenerife.

Drago
Un Drago, aunque no es el milenario de Icod de los Vinos...
En esta ocasión la organización fue diferente. En lugar de aprovechar el tiempo que nuestras obligaciones laborales nos dejaban para escaparnos en busca de rocas, en esta ocasión planificamos prolongar nuestra estancia aprovechando unos días de vacaciones. De esta forma, en compañía de nuestras parejas y con un vehículo a nuestra disposición, la isla estaba a nuestros pies. Un primer consejo: no visitéis la isla sin llevar con vosotros la Guía geológica del Parque Nacional del Teide. La podéis consultar y/o descargar aquí o adquirirla en la librería del IGME. Yo tengo dos, ésta y la del parque de Ordesa y Monte Perdido, y las dos son fantásticas. Y un segundo: no cerréis los ojos: en Tenerife la geología está esperando en cada esquina. No hay lugar para la pausa…

En esta ocasión el formato del artículo va a ser un poco diferente. No vamos a seguir un itinerario, ya que podría estar horas para describir lo que vi. En su lugar, he realizado una selección de fotografías que puedan transmitir lo que espera al visitante en la isla.

Un tubo de lava en el jardín

Como ya he adelantado, en Tenerife la geología está por doquier. Tanto es así que uno puede ir a un restaurante y encontrarse que el dueño ha tenido el buen gusto de adornar el jardín con una sección de un tubo de lava. La fotografía la tomé en el Mesón El Monasterio, en la Montañeta, valle de la Orotava.

Tubo de lava

¡Y una bomba!

En cualquier sitio, decir que uno ha encontrado una bomba en un restaurante no es una buena idea. Aquí es diferente. La Montañeta sobre la que se encuentra el Mesón El Monasterio es un volcán extinto, un cono de cenizas al que es posible ascender para tener una excelente vista de la costa norte de la isla y el valle de la Orotava. Si seguís el sendero podréis encontrar un fantástico ejemplar de bomba volcánica.

Bomba

La Orotava

La formación de una isla como Tenerife es un proceso complejo que normalmente posee etapas constructivas y otras destructivas. Y las segundas son consecuencia de las primeras. Tenerife es el tercer edificio volcánico más alto del planeta, detrás del Mauna Kea y el Mauna Loa, en la isla grande de Hawaii (recordad que hay que a lo que sobresale del mar hay que sumar la parte sumergida, lo que hace un total de más de 7.500 m de altura). Naturalmente, la lava no puede acumularse indefinidamente. Tarde o temprano, la gravedad gana (es algo parecido a lo que ocurre cuando hacemos un castillo con arena en la playa). En varias ocasiones a lo largo de la historia de la isla una ladera inestable se ha deslizado hacia el mar, dejando enormes cicatrices como los valles de la Orotava, Icod o Güimar. La magnitud del valle de la Orotava impresiona, como impresionante debió ser su nacimiento.

Orotava

Visitantes ilustres

Tenerife ha sido visitada por multitud de eminentes científicos, entre ellos los geólogos Von Buch y el propio Charles Lyell. También Alexander von Humboldt hizo escala aquí en el curso de su expedición científica a América de 1799. Se las arregló para ascender al Teide, un viaje que entonces le llevó 3 días partiendo de lo que hoy es el Puerto de la Cruz y a través del valle de la Orotava, que le maravilló. Hoy en día se recuerda su visita en el así llamado mirador Humboldt, donde el gran hombre sigue admirando la vista que tanto le impresionó. Lamentablemente, el día que estuvimos allí las nubes nos ocultaron el Teide.

Humboldt

La laurisilva de Anaga

Originalmente, la isla no era una si no tres que confluyeron para dar lugar a lo que hoy es Tenerife (si es que se puede hablar así de un trabajo de construcción/destrucción permanente) Cuando la isla emergió del océano, hace unos doce millones de años, lo hizo en primer lugar en lo que hoy es la península de Anaga, en el extremo Este. Los otros macizos que emergieron son el de Teno (en el Oeste) y el del Roque del Conde, del que queda un vestigio en el ángulo Suroeste. Posteriormente surgiría entre ellos el Edificio de las Cañadas, del que forma parte el Teide. Si ascendemos al macizo de Anaga podremos contemplar los restos de los volcanes más antiguos de la isla: coladas de lava, piroclastos y cenizas atravesados por los diques que alimentaban los centros de emisión y que, dado a su mayor resistencia, destacan ahora fuertemente en el paisaje. Además, en Taganana podremos caminar por alguna de la mejor Laurisilva de las Canarias. La laurisilva es un bosque de sombra primordial propio de la Macaronesia. Crece en altura gracias a la niebla que los alisios traen permanentemente a la costa. El laurel es el árbol más característico. También pueden observarse brezos de porte arbóreo, algo muy llamativo para alguien acostumbrado a verlos como pequeños matorrales que luchan por sobrevivir en el clima del este de la península. A su sombra crecen helechos y musgos.

Anaga

Los Gigantes

Si se recorre la costa norte desde Anaga hacia Teno primero se desciende desde las alturas de Taganana hacia La Laguna. La costa es muy abrupta aquí, ya que nos encontramos en las entrañas de los primeros volcanes de Tenerife. Seguimos la autopista en dirección Oeste atravesando las suaves valles de la Orotava e Icod, para posteriormente volver a ascender. Vamos a cruzar el macizo de Teno, otros de los tres originales. Al descender al otro lado podemos admirar una extraordinaria vista desde la población de Puerto de Santiago. Se trata de los acantilados de los Gigantes, donde el macizo de Teno se encuentra con el mar.


Los Gigantes

La costa sur

Al igual que ocurre en Madeira, la costa sur es totalmente diferente al norte. El relieve es más tendido y el clima también. Al encontrarse al resguardo de los vientos del norte hay mayor insolación, lo que tiene dos efectos: la vegetación es completamente diferente y, además, aquí es donde vienen preferentemente los turistas. Desde la montaña de Fasnia, junto al pueblo homónimo, se tiene una fantástica vista de esta zona. Además, la carretera que lleva has allí nos permite disfrutar de la observación de la superposición de coladas lávicas basálticas con otras piroclásticas.

Fasnia

Las cicatrices de la isla

Ya hemos comentado que Tenerife es el resultado de la interacción de procesos creativos y destructivos. Un ejemplo de los últimos es la creación del valle de la Orotava. Cuando ascendemos al Parque Nacional de las Cañadas del Teide nos es posible observar la cicatriz que la formación de este valle dejó en la tierra. La carretera TF-21 deja al descubierto en su talud la antigua cabecera del valle de la Orotava cubierta por las coladas piroclásticas posteriores de los volcanes de la dorsal. También hay otra cicatriz, en la forma de las obras en curso cuando nosotros pasamos por allí.

Discordancia

El mar de nubes

Otro de los espectáculos naturales es la contemplación del así llamado Mar de nubes. La humedad traída por los vientos alisios queda atrapada (por debajo de, aproximadamente, 1.500 m) por los vientos secos y cálidos en altura, dando lugar al fenómeno.

Mar de nubes

Y al fin, el Teide

Si no se dispone de mucho tiempo para visitar la isla, recomiendo fervientemente el itinerario nº 1 de la Guía del Parque Nacional. Se trata de un recorrido en coche que permite hacerse una buena idea general de Las Cañadas. Así lo hicimos nosotros. Las rutas a pie quedan para un ocasión futura.
Cuando ascendimos a Las Cañadas, el día estaba despejado. Por fin pudimos disfrutar de la imponente visión del Teide mientras seguíamos la carretera hacia lo alto del Valle de la Orotava. Al fin, desde la cordillera Dorsal pudimos admirar al gigante.

El Teide ocupa el lugar dejado por un volcán más antiguo cuyo violento colapso hizo desaparecer la pared norte del circo de Las Cañadas. Nuevamente, creación y destrucción.

Teide

La cumbre de un gigante

Teníamos todo planeado para ascender a la cumbre del Teide: reservas en el teleférico y permiso del Parque para recorrer el sendero hasta la cima. Sin embargo, la ola de mal tiempo que había precedido a nuestra llegada a la isla había provocado el cierre del sendero a causa de la existencia de placas de hielo. ¡Atrapados tan cerca del final! Aún así, tuvimos suerte, ya que el viento mantuvo el teleférico cerrado hasta una hora antes de nuestra reserva.

El cono que corona el Teide y contribuye a completar la imagen de estratovolcán típico se formó, según parece, durante la Edad Media. La formación del Pico del Teide cubrió casi por completo la antigua cima (La Rambleta).

Y por cierto, si visitáis el lugar, no hagáis como muchos de los turistas que vimos. En la cumbre hace frío (-10º C) cuando subimos, así que no, las sandalias no son un calzado apropiado, no importa el calor que haga abajo.

Cumbre Teide

Las Cañadas del Teide

Las Cañadas contienen casi todo lo que se puede pedir si se quiere aprender vulcanología: coladas lávicas, coladas piroclásticas, rocas volcánicas, vidrios como la obsidiana, estructuras (diques, tubos de lava, levees, conos de cenizas, domos, campos de lavas pahoehoe y AA,…) alteraciones hidrotermales como las de los Azulejos, materiales básicos y alcalinos…La vista desde arriba, en la estación del teleférico, permite apreciar las grandes estructuras: la pared sur del grandioso circo de las Cañadas, los malpaíses, los piroclásticos blanquecinos de la Montaña Blanca, los Roques de García y el Llano de Ulanca. Y, en un día claro, muchas de las otras Islas Canarias. En la fotografía se distingue al fondo Gran Canaria.

Las Cañadas

Los Roques de García

El Parque Nacional del Teide es uno de los más visitados del mundo y el más visitado de España. Sin duda, el hecho de que se puede atravesar en vehículo convencional contribuye a ello. Uno de los puntos de mayor atracción del recorrido son los Roques de García, donde es imposible tomar una fotografía en la que no aparezca nadie, especialmente haciéndose la típica fotografía simulando que se sostiene el Roque Cinchado entre las manos. Personalmente ello me produce bastante incomodidad. Tengo bastante respeto por la montaña y ver a cientos de turistas con sandalias y vestidos cortos totalmente inapropiados me hace sentir un profundo desasosiego. Afortunadamente, basta alejarse unos metros por el sendero que desciende hacia la Catedral para perder de vista a la mayoría. Sólo así es posible disfrutar del espectáculo de la naturaleza con la paz que la grandiosidad del paisaje se merece. Es inevitable preguntarse qué verá la gente aquí para venir en grandes mesnadas, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de ellos desconocen por completo la geología que da lugar a lo que están viendo.

El caso es que los Roques separan los Llanos de Ucanca del resto de Las Cañadas, a una cota superior. Se trata de un conjunto de brechas y cineritas atravesados por multitud de diques, más resistentes, lo que hace que destaquen en el paisaje. Los diques exhiben, a su vez, una llamativa disyunción columnar. Al fondo destacan las coladas oscuras procedentes de la última erupción del Pico del Teide.

Roque Cinchado

La Catedral

Desde los Roques de García podemos mirar abajo, al magnífico dique que forma La Catedral. Vemos, tras ella, como se extienden los llanos de Ucanca, como si fuese la meseta de Gorgoroth, en Mordor. Tras la Catedral se extiende una colada de lava AA. Casi puede uno imaginarse la enorme masa deslizarse sobre la llanura, avanzando inexorable. Hasta de, repente, de forma casi absurda, la muralla se detiene. Al fondo otra colada negra de lava negra, procedente del volcán Chahorra, en la ladera del Pico Viejo. Curiosamente, el material que rodea los diques de los Roques no es que éstos intruyeron originalmente. De hecho, la erosión dejó al descubierto los diques y, posteriormente, el colapso de uno de los Edificios de las Cañadas anteriores al actual los enterró en las brechas y tobas que ahora forman, por ejemplo, la base del Roque Cinchado.

Llanos de Ucanca

El Pico Viejo

Si abandonamos las Cañadas por el Oeste atravesaremos un campo de volcanes bastante jóvenes, hasta el punto que aún no han sido colonizados por la vegetación. El paisaje llama la atención por el contraste que hay con el ambiente árido de Las Cañadas. Aquí todo tiene un curioso aspecto ‘alpino’ (salvo por los volcanes claro). Junto al Teide podemos ver la mole de otro gran volcán, el Pico Viejo.

Teide Oeste

La firma del vulcanismo canario

Si hay algo que caracteriza de forma especial al vulcanismo de canarias es el carácter alcalino predominante en sus productos. En su mayor parte los materiales que observamos proceden de un magma muy insaturado en sílice, lo que hace da lugar a un tipo de rocas denominado fonolitas. En ellas está ausente el cuarzo y son abundantes los feldespatoides. No podemos despedirnos sin echar un vistazo a una fonolita. Aquí está.

Fonolita

A modo de despedida

Como ocurre en todas partes, la geología condiciona por completo la forma de vida de los habitantes de una región. Normalmente, el ingenio humano consigue sacar ventaja de lo que ofrece la naturaleza, de forma que las ventajas de vivir, por ejemplo, a la sombra de un volcán suelen compensar los riesgos (piénsese en el Vesubio, por ejemplo). También aquí podemos encontrar buenas muestras de ello. En las inmediaciones de Fasnia puede verse como se utiliza el lapilli en forma de agregados pumíticos como material de construcción: es un material fácil de trabajar, poroso (lo que lo hace buen aislante térmico) y, por eso mismo ligero.

Construcción

Todo son motivos para regresar a  Canarias. Y es que, ¿quién no querría volver a un sitio donde adornan sus calles con lavas pahoehoe?


Lava cordada

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jueves, 29 de mayo de 2014

La playa del Confital (Gran Canaria). Un paseo extraordinario.

[Este post participa en el VII Carnaval de Geología alojado por  ZFT News]

Ciertamente, ir a la playa no se encuentra entre mis actividades favoritas. Eso de meterse debajo de una sombrilla en un ambiente tórrido con alta concentración de sales no me parece la mejor forma de pasar el tiempo libre.

Sin embargo, otra forma de ir a la playa es posible. Resulta que, en ocasiones, junto al mar hay buenos afloramientos que guardan la promesa de un buen rato de diversión y además nos permiten aprender algo acerca de la historia local. Supongo que al resto de gente se le hará raro ver a un tipo recorriendo la playa a cierta distancia del mar, de espaldas al mismo, que  mira las rocas y, de tanto en tanto, se agacha a recoger piedras del suelo o guarda algo de arena en una bolsita.

Pues bien, uno de esos lugares es la playa del Confital, en Las Palmas de Gran Canaria. Ya tuvimos ocasión de conocer la península de la Isleta, al norte de la ciudad. Repasamos su origen volcánico y evolución reciente. Pues bien, en el límite occidental de esta península, se extiende el Confital. Es fácil llegar allí, sin más que seguir el paseo junto al mar desde el final de la playa de Las Canteras, dejando atrás La Puntilla y continuando por recientemente acondicionado acceso. Según parece, el Confital había sufrido un deterioro importante con el tiempo, llegando a convertirse en una zona degradada, vertedero de escombros y con multitud de construcciones irregulares. Todo eso ha cambiado recientemente con la discutida intervención para regenerar este espacio. Y yo tuve la suerte de volver a visitar este lugar tras abandonarlo poco menos de dos meses antes a causa de la alerta roja por temporal decretada y de la que ya hablamos entonces.

El caso es que en esta playa podemos observar multitud de estructuras, materiales e incluso fósiles que nos hablan acerca de los cambios de todo tipo que se han sucedido para dar lugar a la playa que ahora pisamos. En fin, una explosión de sabor geológico. ¿Habéis repasado ya la historia de La Isleta? ¿Sí? Pues comencemos nuestro recorrido.

El Confital
Vista del Confital. El edificio volcánico del fondo es la Cruz del Confital. Al pie del mismo la rasa elaborada por el mar a costa del volcán
Lo primero que hemos de recordar es que la playa se encuentra al pie de uno de los volcanes que dieron origen a la península. Se trata del edificio de la Cruz del Confital, muy afectado por la erosión. De hecho, todo su flanco occidental (el que da al mar) ha desaparecido. Ya vimos que la Isleta se ha formado por la superposición de materiales expulsados en sucesivos episodios volcánicos separados por episodios de calma y erosión. Como no puede ser de otra manera, estos volcanes han mantenido (y mantienen) una relación estrecha con el mar del que surgen. El mar se combina con la lava o materiales piroclásticos para generar diversas estructuras, y posteriormente, los erosiona hasta que deja al descubierto su interior y, eventualmente, los destruye por completo.

La playa del Confital tiene poca arena y ésta se encuentra en el contexto de una rasa costera elaborada por el mar en momentos de nivel más alto, a costa del volcán. Esa plataforma está elaborada sobre una sucesión volcanoclástica que ahora constituye una toba hialoclastítica depositada en varias fases durante la primera fase de crecimiento de la Isleta. Es la misma que ya vimos en la base de La Puntilla, sólo que aquí presenta un aspecto menos vítreo y más detrítico, si se puede decir así. Entre otras cosas, presenta estructuras más evidentes, es más heterogénea en cuanto a tamaño de clastos y, además, contiene intercalaciones con fósiles.

Rasa
Materiales epiclásticos finamente laminados
Estos materiales han sido retrabajados por el mar, como evidencia la presencia de secuencias de sets de estratificación cruzada. Estos que os muestro parecen hummocks asociados habitualmente al oleaje de tormenta.
Hummocks
En algunos puntos hay estructuras tan llamativas como estos hummocks
Uno de los fósiles que aparecen englobados en la toba son los restos de algas rodofíceas conocidos localmente como ‘confite’, hecho que da nombre a la playa por su abundancia en esta zona.

Confite
El famoso confite, un alga rodoficea
Hay otra característica morfológica que llama poderosamente la atención, especialmente en el extremo suroccidental de la playa. Se trata de estructuras canaliformes de base cóncava que cortan netamente a través de la formación anterior. A primera vista parecen barrancos con un relleno conglomerático matrizsoportado. Los clastos están pobremente seleccionados y van de redondeados a angulosos. Algunos de ellos, a causa de su mayor resistencia a la erosión, destacan ahora como un relieve positivo. ¿Se trata de estructuras generadas tras la emersión de los materiales anteriores?

Canales
Estructuras canaliformes rellenas por un conglomerado de clastos lávicos y matriz arenosa. En algunos puntos (como el señalado por la flecha del fondo a la derecha) se aprecia la relación de continuidad entre la colada lávica y el relleno del canal
Un análisis más detallado nos obliga a descartar esta hipótesis. La arena que forma la matriz contiene fósiles, lo que nos indica que el origen de estos canales es submarino. También vemos que, en algún punto, estos barrancos presentan una relación de continuidad lateral con las coladas de lava basaníticas que forman el siguiente nivel estratigráfico en este punto (véase la imagen anterior). Parece como si los cauces se hubiesen rellenado a partir de materiales procedentes de la interacción de la lava y el agua del mar, al fluir aquélla por un canal anegado. El resto del flujo, al encontrarse a una cota superior, no llegó a interaccionar con el agua del mar. Esto es patente en algunos casos en los que en la matriz hay repartidos fragmentos de roca, irregulares mezclados con arena y fragmentos de conchas de bivalvos. En estos casos los clastos tienen una estructura característica y están inmersos en una matriz hialoclastítica. Un ejemplo:

Detalle conglomerado
Detalle que muestra la interacción entre la lava y la matriz. Da la impresión de que la lava se solidificó tras entrar en contacto con el sedimento húmedo, formando el tipo de roca conocido como peperita. También son muy notables los restos de bivalvos
En otros casos no parece haberse producido esta interacción, y los cantos basaníticos están mejor rodados, sin presentar vidrio ni esa textura expuesta anteriormente. Aquí parece que el relleno de los canales se halla producido posteriormente con los productos de la erosión de las coladas. Al observar con la lupa los clastos vemos que entre una pasta de grano fino destacan unos cristales rojizos que podrían ser algún feldespato alcalino. (En la memoria del IGME se habla de fenocristales de olivino en ocasiones enrojecidos por la alteración a iddingsita, pero estos no me lo parecieron).

Nefelina
Vista de la basanita a través de la lupa x10. Se distinguen lo que parecen feldespatos alcalinos en una matriz afanítica
Y aún podemos encontrar más detalles que nos trasladan a distintos momentos de la historia de la Isleta. Y es que no todo es lava, fuego y destrucción. Entre erupciones hubo momentos de calma en los cuales la vida prosperaba en este entorno ‘en construcción’. ¿Y puede haber algo que transmita mayor sensación de quietud que encontrar bivalvos en posición de vida? Hacia la mitad de la playa podemos encontrar esta escena familiar:

Bivalvos
Bivalvos en posición de vida en la arenisca volcánica
Pero la calma no dura siempre. En el siguiente ciclo eruptivo estos materiales volcanoclásticos convertidos en antiguos fondos marinos fueron intruidos por los diques que transportaban el magma hasta la superficie del nuevo edificio volcánico, posiblemente el que constituye la Cruz del Confital. Estos diques han quedado al descubierto por la acción de la erosión marina que ha elaborado la rasa costera.

Disyunción
Un dique. En primer término se aprecia muy bien la disyunción prismática perpendicular al plano del dique

En la propia playa encontramos uno de estos sistemas de diques, en los cuales podemos apreciar interesantes detalles, como por ejemplo una disyunción prismática desarrollada de forma perpendicular a las paredes del dique (bien visible en la imagen anterior). O el contacto neto entre el encajante y el propio dique, apareciendo el primero alterado por el calor y la interacción química con el magma. Y por último, al acercarnos, una estructura vacuolar con aspecto de haber sido generada por el gas contenido en el propio magma ahora rellena por otros minerales, posiblemente calcita, zeolita o ambas

Vacuolas
Textura amigdalar rellenas de calcita, zeolita o quizá ambas
Si continuamos nuestro paseo hacia el norte descubriremos más momentos de la construcción de La Isleta, capturados en la forma de fotografías en roca. En los acantilados de la Punta del Confital vemos nuevamente qué es lo que ocurre cuando la lava incandescente interactúa con el agua del mar o con la arena húmeda de la costa. La masa incandescente se enfría de forma explosiva, se solidifica y revienta en fragmentos que se mezclan con la arena. Esto ocurre con la capa inferior de lava. El resto de la masa se solidifica sin entrar en contacto con el agua y forma una capa superior que contrasta claramente con la infrayacente. Se trata de las famosas pillow lavas o lavas almohadilladas.

Hialoclastitas
Transición entre las epiclastitas de base, las lavas almohadilladas y, por encima, las lavas subaéreas

Acerquémonos un poco más y podremos ver un detalle de los pillows y su contraste con la toba hialoclastítica inferior :

Detalle hialoclastitas
Un detalle de la interacción entre la lava y el sedimento infrayacente

En otros puntos ha precipitado algún mineral que rellena las grietas en la masa lávica.  ¿De nuevo calcita o zeolita?

Hialoclastita
Y otro detalle
Y si miramos un poco más por los alrededores de la punta del Confital descubrimos otros vestigios de tiempos y habitantes pasados. Y es que, si bien la toba de la base de las lavas almohadilladas que vimos antes presentaba una laminación paralela muy clara (y tenía pinta de tratarse del resultado del retrabajamiento por el mar) en otros puntos próximos eso no es así. Aparece, concretamente, un estrato conglomerático rojizo con un aspecto caótico en el que destacan clastos lávicos centimétricos y multitud de fósiles, tanto marinos como terrestres, estos últimos representados por gasterópodos.

Conglomerado
Al fondo la secuencia comentada que contiene las lavas almohadilladas. En primer término, a la izquierda, el estrato masivo con fósiles
Gran acumulación de gasterópodos terrestres. A la derecha se aprecia lo que podría ser un pillow, con fracturas rellenas de vidrio
La proximidad entre un tipo de estructura y otra podría ser evidencia del relieve previo existente sobre el que fluyó la lava. En este caso, eso significa que la línea de costa estaba aquí mismo, un nuevo ejemplo de análogos adyacentes (salvo porque ahora no hay ninguna erupción en curso, claro).

Las coladas entre la Punta del Confital y el acantilado de los Albarderos sirven de base al edificio de Las Coloradas, formado en el mismo ciclo eruptivo que El Confital. En su momento es posible que formasen una calzada con una disyunción prismática bastante llamativa, pero ahora están muy alterados y lo que se ve es una disyunción más bien esferoidal.

Disyunción prismática y esferoidal
Alteración esferoidal en las basanitas de la punta del Confital
Y aquí mismo podemos ver cómo el mar continúa su batalla contra la isla, una batalla que indefectiblemente acabará por ganar. Desde la punta del Confital hay una vista extraordinaria de la bahía y del edificio perfectamente cónico de la montaña de Gáldar:

Punta de El Confital
La bahía del Confital. Al fondo destaca la forma cónica de la montaña de Gáldar 
El perímetro de la Montaña Colorada está excavado por un barranco, lo que permite apreciar las distintas capas de piroclastos que lo forman y su inclinación hacia el exterior. La fuerte oxidación del abundante hierro es la responsable de la coloración que da nombre al lugar.

Las Coloradas
La montaña Colorada. Fijaos en las capas que forman el edificio
Por último, y ya de vuelta, comprobamos de nuevo lo similares que son estas formaciones epiclásticas a formaciones sedimentarias equivalentes. Se encuentran a caballo entre las rocas volcánicas (por su origen) y las rocas sedimentarias (por su destino, podríamos decir). Fijaos en como destaca este conglomerado marino sobre la ‘arenisca’ inferior. Los clastos están muy redondeados y la textura es matrizsoportada. Esa matriz contiene también fósiles (gasterópodos, bivalvos y de nuevo el famoso confite). 

Epiclásticas
Conglomerado marino sobre arenisca volcánica. La capa superior contiene fósiles marinos, entre ellos, confite.

Y esto es todo. Como siempre, es una pena tener que ejercer de ‘cenicienta de la geología’, apurando unas horas antes de la puesta de sol para ver lo máximo posible de un lugar al que no se sabe si va a regresar (aunque en este caso yo tuve la oportunidad de volver).

Y naturalmente, como aquí yo juego ‘fuera de casa’, agradeceré cualquier comentario que amplíe, complemente o rectifique mis apreciaciones sobre este fantástico lugar.

Referencias:
[1] Mapa geológico de España a escala 1:25.000. 2ª serie. IGME. Hoja 1101 I-II Las Palmas


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domingo, 20 de abril de 2014

De islas y volcanes: La Isleta (Las Palmas de Gran Canaria)

No puede decirse que esté muy habituado a caminar por terrenos volcánicos. No son muy abundantes de dónde yo vengo (aunque no todo el mundo tiene un cráter extinto a 10 km de su pueblo). Y si unimos eso al indudable encanto de las islas, la combinación de ambos factores tiene el éxito garantizado.

Es posible imaginar mi estado de ánimo cuando el trabajo me llevó, en dos ocasiones, a las Islas Canarias entre diciembre de 2013 y enero de 2014. Estas visitas forman parte de mi periplo por España que en cuestión de meses me ha llevado desde Galicia al Cabo de Gata, entre otros lugares.

Nuestro primer objetivo fue Gran Canaria. La primera vez que pusimos el pie allí, en diciembre, la llegada de un temporal excepcional y la alerta decretada limitó nuestra visita a unas horas y nos obligó a regresar un mes más tarde. Si bien nuestra capacidad de movimiento estaba limitada por los ocasionales ratos libres y la distancia que es posible cubrir a pie, en una isla volcánica uno casi siempre está a un tiro de piedra de algo interesante. Así pues, si bien no pude conocer el interior de la isla, conté con la suerte de estar alojado en la playa de Las Canteras, a un tiro de piedra de otro lugar igualmente interesante: los volcanes de La Isleta y especialmente El Confital.

Pero vamos por partes.

Gran Canaria es el resultado de multitud de eventos volcánicos en los cuales se emitieron los enormes volúmenes de materiales que finalmente, al surgir sobre la superficie del mar, dieron lugar a la isla. Naturalmente, el vulcanismo de la Gran Canaria está relacionado con el del resto del archipiélago, existiendo diversas teorías que tratan de explicar su origen. Se han barajado, básicamente, un par de hipótesis: un origen controlado por una falla asociada a la cordillera del Atlas y, por otra parte, la teoría del punto caliente (Hawaii style). Ninguna de las dos parece explicar por completo las características del vulcanismo canario por lo que sigue el debate. En cualquier caso, Gran Canaria está en mitad del archipiélago y tiene una edad media en relación con el resto. La secuencian de formación fue tal que las islas son más antiguas cuanto más al este se encuentran. El Hierro es, pues, la más joven. Gran Canaria emergió de las aguas hace algo más de 14 millones de años, aproximadamente.

La isla tiene un perímetro aproximadamente circular y es el resultado de tres ciclos de actividad entre los que se sitúan periodos de erosión y deposición de formaciones detríticas. Se denominan en relación a la formación del Roque Nublo, un gran estratovolcán que ocupa en centro de la isla y que da nombre al segundo ciclo. El anterior y el posterior se conocen como pre y post Roque Nublo, respectivamente.

Si nos fijamos en la Gran Canaria, veremos que su silueta posee un saliente en su costa noreste: se trata de la península conocida como La Isleta, resultado de varios periodos de actividad correspondientes al ciclo post-Roque Nublo y que se han prolongado hasta un momento bastante reciente. Tras su emersión, una franja arenosa se desarrolló merced al régimen de corrientes litorales formando el itsmo de Guanarteme, que la une a la isla principal, sobre la que se asienta parte de la ciudad de Las Palmas. En la orilla occidental se extiende la playa de Las Canteras. Merece la pena hacer un par de comentarios antes de entrar en detalles. Según parece, la denominación de La Isleta procede del hecho de que la franja arenosa que constituye el itsmo apenas quedaba emergida durante la marea alta, momentos en los que la península devenía, efectivamente, en isla. El segundo comentario hace referencia al crecimiento de la ciudad de Las Palmas, que ha acabado por ocupar por completo la franja arenosa dejando muy pocos lugares en los que el proceso de su formación pueda estudiarse directamente (básicamente, en zanjas o excavaciones en solares).

Las Palmas satélite
La isla de Gran Canaria. Al norte, la península de La Isleta. Fuente: Google Earth
Siguiendo la playa de Las Canteras hacia el Norte llegamos a una zona de costa elevada conocida como El Arrecife o La Puntilla. Un poco más allá pisamos la propia Isleta y la playa que se existente en su zona occidental. Este lugar se conoce como El Confital.

Ahora que hemos situado el contexto, podemos acercarnos un poco más y echar un vistazo de cerca.

La Isleta
Vista oblicua de La Isleta, el itsmo de Guanarteme y parte de la ciudad de Las Palmas. Fuente: Google Earth
Como podemos verificar y ya adelantamos más arriba, el itsmo que une La Isleta con el resto de Gran Canaria está completamente urbanizado. A su abrigo, en la vertiente oriental, se extiende el Puerto de la Luz.

Puede aprenderse mucho acerca de la formación y evolución de una isla volcánica en este lugar. Demos un paseo a lo largo de la playa de Las Canteras hasta el Confital y veamos qué encontramos.

Una de las cosas que llaman la atención en esta playa es la alineación de rompientes situada a unas decenas de metros de la playa. Se conoce como ‘La barra’ y forma una extensión de agua protegida tan larga casi como la propia playa.

Se trata de los restos de un complejo playero formado hace unos 110.000 años. Tanto en la propia barra como en afloramientos rocosos en la manga de arena o en solares del paseo ahora edificados pueden encontrarse evidencias de distintos subambientes: de bajíos, de lagoon, playa, dunas eólicas, etc. Se trata, pues, de un precursor de la playa que contemplamos ahora, formado en un  periodo interglaciar en el cual el mar tenía una altura similar a la actual.

La Barra
Vista de la playa de Las Canteras. A la izquierda puede apreciarse como rompen las olas en La Barra. En primer témino, en la imagen, parte del afloramiento rocoso en la playa, erosionado en forma de taffoni. Al fondo, La Isleta y los edificios volcánicos de (de izquierda a derecha): La Cruz del Confital, Montaña Colorada, El Faro y El Vigía
Precisamente de estos materiales procede el nombre de la playa. Y es que la calcarenita bioclástica que se encontraba en el istmo se extrajo extensivamente para construir con ella pilas en las que se filtraba, por su porosidad, el agua potable en las viviendas de la ciudad. Este es uno de esos raros lugares donde hay quién se acuerda de la geología y su papel como constructora del paisaje.

Cartel
Cartel situado en la playa de Las Canteras
Avanzamos hacia el norte, hacia las siluetas de los volcanes de La Isleta. Las rocas desaparecen. Hemos de esperar hasta llegar a La Puntilla para que reaparezcan. Pero allí están. El paseo marítimo se eleva ya que debe discurrir sobre una colada de lava basáltica/basanítica que procede de las erupciones que construyeron el volcán del Confital. Estamos viendo, pues, una de las primeras fases eruptivas que dieron lugar al nacimiento de La Isleta. La superficie de la colada presenta un aspecto escoriáceo, típico de las lavas AA.

La Puntilla
Colada basáltica/basanítica en La Puntilla. El aspecto escoriáceo de la superficie corresponde con el de una colada de lava AA
Un poco más adelante vemos algo bastante interesante. La base de esta colada recubre lo que parece una toba formada por fragmentos de roca y vidrio muy alterados. Tiene un color parduzco (¿palagonita?) Los materiales inferiores presentan una clara estratificación subhorizontal en la que alternan capas de mayor granulometría con otras más finas, de aspecto más vidrioso. Podría tratarse de una hialoclastita, lo que delataría que en su origen se ha producido una interacción entre el agua del mar y los piroclastos incandescentes. Por la forma en que se produce el contacto entre el campo de lava y la toba de la base parece claro que la primera está recubriendo un paleorrelieve existente previamente. El contacto es claramente irregular y, en algunos puntos, encontramos que la lava rellena depresiones en la formación de la base.

Toba 1
Superposición de capas en La Puntilla. En la base, la hialoclastita palagonitizada de color parduzco. Por encima, la colada basáltica/basanítica de color oscuro. Esta última parece fosilizar un relieve preexistente

Capas
Contacto entre los dos términos en La Puntilla. La toba hialoclastítica de la base presenta una clara estratificación horizontal

Detalle
Detalle de la toba en la que se aprecian bandas de grano más fino y otras con fragmentos de roca o vidrio de tamaño milimétrico

En algún punto, sin embargo, la horizontalidad de las capas se rompe. Éstas aparecen deformadas hacia arriba, convolucionadas e incluso rotas, da la impresión que a causa del escape de los gases atrapados.

Convolución 2
Disrupción del bandeado ¿quizá a consecuencia del escape de gases?

He revisado la documentación disponible para tratar de establecer a qué episodios en la historia de la formación de La Isleta se corresponden estos materiales. Aparentemente están relacionados con la fase juvenil de crecimiento del edificio del Confital (hace aprox. 1 Ma).

Hay otras estructuras interesantes: cuando miramos hacia La Isleta descubrimos otro punto de gran interés: un pliegue tumbado en la toba. ¿A qué puede deberse? ¿Se trata de un resto de una estructura más compleja, desmantelada casi por completo? ¿Es una estructura original, asociada a la deposición de los piroclastos? ¿Se debe al emplazamiento de la colada de lava, que arrastró los materiales preexistentes? En este último caso, la disposición del pliegue parece sugerir que la colada provino del sur, lo que choca con la idea de que esté asociada a la erupción del Vigía. Quizá se formó al ‘desparramarse’ lateralmente el flujo. ¡Cómo se echa de menos en estos casos un experto en la geología local!

Pliegue
Pliegue tumbado en el centro de la imagen, formado por la toba de base
Desde aquí podemos elegir entre subir a la Cruz del Confital o seguir el camino acondicionado para visitar la playa que se encuentra al pie de éste.

La Cruz del Confital es un edificio del que la erosión ha eliminado todo su flanco occidental. Al pie del mismo se desarrolla la rasa costera del Confital. Se formó en el final de la fase juvenil, hace unos 700.000 años, a la vez que el volcán adyacente de Montaña Colorada.

Cruz del Confital
La rasa del Confital. Por encima el edificio de La Cruz del Confital (o, mejor dicho, la mitad oriental)

Dejaremos la playa para más adelante, ya que hay mucho que ver allí. Tomemos ahora el camino ascendente, a través de las últimas calles del barrio de la Isleta. Al pasar junto al polideportivo Jesús Telo vemos en un talud otra colada basáltica/basanítica. Ésta recubre un nivel erosivo en el que se reconoce la formación de un suelo. A pesar de la similitud con el afloramiento de La Puntilla, aquí los materiales son posteriores. La capa infrayacente no es ya la hialoclastita que vimos en La Puntilla, sino que parece formar parte de las coladas de piroclastos que dieron lugar a la formación del edificio de la Cruz del Confital en la última fase de crecimiento juvenil, hace unos 700.000 años. La colada superior procede de uno de los últimos episodios efusivos en la isla, la erupción de la alineación del Vigía, hace unos 37.000 años. El contacto entre ambos representa, por tanto, cientos de miles de años de erosión.

Polideportivo
Colada lávica procedente de la erupción fisural del Vigía que recubre los materiales preexistentes
Por encima de la colada basáltica encontramos las capas de piroclastos que cierran la fase eruptiva de El Vigía constituyendo os edificios volcánicos que vemos hoy en día. Tienen un color rojizo característico. Se ven muy bien junto a al Cancha deportiva Nueva Isleta.

Piroclastos Nueva Isleta
Capas de lapilli rojizo procedentes de las erupciones del Vigía

Es oportuno ahora revisar el mapa geológico de La Isleta. Podemos ver como los materiales se dividen entre aquellos más antiguos que afloran en la mitad noroccidental (Confital, Montaña Colorada, El Faro) y los más de la mitad suroriental, más modernos. Entre ellos, la alineación del Vigía, resultado de una erupción fisural que dio origen a varios conos de lapilli que se solapan parcialmente.

Geológico La Isleta
Mapa geológico de la Isleta. 1. Cruz del Confital. 2. Montaña Colorada. 3. El Faro. 4. El Vigía. Se ha señalado con una línea la traza aproximada de los conos de tefra de la erupción fisural del Vigía. Es bien evidente la separación entre materiales más antiguos en la mitad noroccidental y los más recientes de la mitad suroriental. Modificado del mapa geológico de España tomado del visor InfoIGME

Proseguimos por la carretera que conduce al barrio de Las Coloradas. Esta vía discurre sobre los laderas de los edificios de La Cruz del Confital y Montaña Colorada y Lomas Coloradas. Se trata de conos de tefra que, por su antigüedad, se encuentran bastante deteriorados. En el camino vemos acumulaciones de piroclastos de dispersión, ceniza y fragmentos de roca muy ligeros arrastrados y repartidos por el viento durante las últimas erupciones.

Piroclastos dispersión
Andrés camina junto a un talud en lapilli de dispersión

En cierto punto hay que salir de la carretera y atravesar el collado que lleva a la cumbre de la Cruz. Pero no resultó trivial. Estábamos a unas horas de que las islas entrasen en alerta roja por el temporal de viento y lluvia, y viento es lo que teníamos. Los últimos metros los recorrimos semiagachados, midiendo bien los pasos. El riesgo de ser arrastrados por el viento y caer por el acantilado era bien real, por lo que al llegar a la cruz que corona el edificio nos abrazamos a ella, por turnos, para echar un vistazo. Y valió la pena, desde luego.

Al mirar hacia el suroeste podemos ver todo el itsmo de Guanarteme, completamente edificado. La playa de las Canteras ocupa su flanco occidental. La estructura emergida de la Barra también es muy visible. A nuestros pies la rasa marina de El Confital.

Guanarteme
El istmo de Guanarteme, la bahía del Confital y La Playa de Las Canteras

En la otra dirección podemos disfrutar de una panorámica del campo de lavas del interior de  La Isleta: la Montaña Colorada, El Faro y la alineación de conos de tefra monogénicos del Vigía.

Volcanes Isleta
Panorámica desde la Cruz del Confital:. De izquierda a derecha: Montaña Colorada, El Faro, El vigía

Ahora que ya estamos familiarizados con el paisaje, vale la pena echar un vistazo a un antiguo mapa de la Isleta. Está extraído de una carta náutica del año 1879. El detalle del trabajo cartográfico es maravilloso y nos permite imaginar como era este lugar cuando fue visitado, entre otros, por el propio Charles Lyell.

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Carta náutica de 1879 del área de Guanarteme y La Isleta. Fuente: Tomado de la wikipedia en las condiciones de licencia expresadas. Autor: Pepelopex


Nota final: Puesto que en Gran Canaria sólo he sido un ave de paso, agradezco la colaboración de aquellos de vosotros conocedores de la geología local para completar y/o corregir las interpretaciones erróneas que pueda haber en el relato.

Referencias:
[1] Mapa geológico de España a escala 1:25.000. 2ª serie. IGME. Hoja 1101 I-II Las Palmas
[2] Guía del Geolodía 2013 en Gran Canaria. Un paseo geológico urbano. Las Palmas de Gran Canaria. Fco. José Pérez Torrado, M. del Carmen Cabrera Santana, Alejandro Rodríguez González, Álex R. Hansen Machín.

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