lunes, 28 de mayo de 2012

Geología en San Miguel (Azores).

Este es el primero de dos artículos que tenía pendiente escribir desde hace tiempo. En ellos haré un breve repaso de la increíble geología de dos islas portuguesas: San Miguel, en las Azores, y Madeira.

Viajamos a ellas con motivo de nuestro viaje de novios, en el año 2007. El objetivo era alejarnos de los circuitos habituales de este tipo de viaje y visitar algún lugar donde pudiésemos desplazarnos a nuestro aire y, a ser posible, recorrer senderos a pie. La elección no pudo ser más acertada. ambos archipiélagos poseen un atractivo natural espectacular que se basa en una geología exuberante y en la Laurisilva, un tipo de bosque subtropical que, entre otros lugares del mundo, se encuentra en las islas de la Macaronesia (región de la que también forman parte las islas Canarias).

Madeira es un destino turístico muy conocido pero no así las islas Azores. Se trata de un archipiélago situado en mitad del Atlántico donde uno puede sentir un aislamiento impropio de un lugar a tan sólo dos horas de vuelo desde Lisboa, especialmente en abril, que es cuando nosotros las visitamos.

Las Azores son un conjunto de islas de origen volcánico situadas sobre una microplaca tectónica atrapada entre tres gigantes: la placa norteamericana, la euroasiática y la africana. Esta es la razón de la actividad volcánica que las originó, a finales del Mioceno. En particular, la isla de San Miguel nació hace en torno a 4 m.a. y es la mayor de ellas y sede del gobierno regional.

En la siguiente imagen podéis ver la peculiar situación de este archipiélago, entre la dorsal centroatlántica y la falla transcurrente Azores - Gibraltar (una falla transcurrente es aquélla limitada por dos placas con movimiento relativo tangencial. La más famosa es la de San Andrés, en la costa pacífica de Norteamérica)

Microplaca de las Azores y falla transcurrente Gibraltar - Azores.
Fuente: Internet
Nosotros tan sólo visitamos San Miguel y nos quedamos con ganas de haber podido viajar a alguna otra de las islas. Pero será en otra ocasión. Aquí os presento una imagen extraída de Google Earth:

La isla de San Miguel

El vulcanismo de San Miguel parece haber tenido un carácter mixto, con erupciones de de tipo hawaiano, con coladas basálticas fluidas y otras de tipo estromboliano, en las cuales se han arrojado gran cantidad de piroclastos. Desde el punto de vista de la geomorfología se encuentran calderas de hundimiento (provocadas por el colapso del terreno tras vaciarse la cámara magmática bajo el volcán) y conos de cenizas de puntos efusivos menores alrededor de los grandes volcanes.

En el extremo occidental se encuentra el complejo de Sete Cidades, un estratovolcán con una caldera central ocupada por dos lagunas (que en realidad están unidas y, a pesar de ello poseen distinto color: la lagoa verde y la lagoa azul). 

Vista satélite del área de Sete Cidades

Vista del interior de la caldera de Sete Cidades
El primer día nos cayó una tromba de agua como yo sólo recuerdo de los episodios de gota fría en el Mediterráneo. Afortunadamente luego mejoró y nos hizo un tiempo espléndido, como podréis apreciar en las diferencias de luz en las fotografías. 

La lagoa azul. El canal que veis atraviesa las paredes de la caldera y drena el exceso de agua al mar, ya que el sistema es hidrológicamente cerrado, lo que provocaba la inundación de la población ribereña de Sete Cidades
 La lagoa de Santiago es un cráter inundado que se encuentra en una de las laderas de la caldera (ver imagen satélite)

Lagoa de Santiago

En Sete Cidades puede encontrarse multitud de cantos de pumita flotando en las lagunas, testigos de un pasado violento. En efecto, la pumita se forma por el enfriamiento rápido de una lava muy viscosa, razón por la cual es muy porosa (el gas no tuvo tiempo de escapar) y tiene una textura vítrea (no hubo tiempo para la formación de cristales y, si los hay, son muy pequeños). Esta roca se asocia a erupciones de tipo explosivo: la lava viscosa, con gran contenido en óxido de silicio, no fluye fácilmente, forma tapones que originan un aumento de presión en el gas atrapado que acaba explotando. 

Pequeño cráter correspondiente a un cono de cenizas. El volcán perfecto

Al recorrer la costa sur en las inmediaciones de este volcán encontramos en los taludes de la carretera coladas de material piroclástico (es decir, polvo y fragmentos de escoria lanzados por el cráter durante la erupción) como por ejemplo en Vigia da Baleia:


Acantilado en Vigia da Baleia. Fijaos en las coladas de material piroclástico

Talud de carretera


Es incluso posible encontrar ejemplos espectaculares de bombas volcánicas. Fijaos en la forma, ahusada a causa del giro en el aire. En como deformó las capas de lapilli sobre las que cayó y en como se rompió al hacer impacto.

Espectacular ejemplo de bomba volcánica

El lugar se conoce como vigia da Baleia porque desde aquí se avistaban las ballenas cuando su caza estaba permitida. En la zona se puede contemplar todavía las ruinas de instalaciones asociadas a este comercio.

Rampa por la que se izaban las ballenas hasta una factoría
 anexa, ahora abandonada

Vista de la costa suroeste de la isla
En la zona central hay que destacar la Lagoa do Fogo, otra caldera de hundimiento donde se produjo la última erupción registrada en la isla, en el año 1652. No en vano junto a este cráter se ha construido una central de energía geotermal. Es un sitio espectacular al que, de haber tenido tiempo, habría bajado para pasar un tiempo en su interior.

Zona central de la isla. Las flechas señalan pequeños conos de cenizas asociados a erupciones accesorias del volcán principal


Lagoa do fogo
Planta de energía geotermal en las laderas del cráter
Un poco más al este y al sur encontramos la Lagoa das Furnas, junto a la población homónima. El nombre, Furnas (Hornos) se debe a que aquí existe una importante actividad hidrotermal. Hay manatiales de agua caliente, un balneario e, incluso, una especialidad culinaria propia: el cocido das Furnas. Para elaborarlo introducen la olla cerrada en un pequeño pozo cilíndrico excavado en el terreno para que el propio calor de la tierra termine el guiso. También encontramos el característico olor a podrido causado por el ácido sulfhídrico que surge del interior de la tierra.

Lagoa das Furnas
Surgencia de agua termal
Azufre en una solfatara
Otra característica de la isla motivada por su abundante régimen de lluvias y abrupta orografía son los ríos (llamados ribeiras) y cascadas, algunos muy espectaculares.

Cascada (no recuerdo su nombre)
Faial da Terra
Y algo que me encantó, ya que me parece propio de otra época: helechos arborescentes:

Helecho arborescente en las inmediaciones de Furnas
Por último, una imagen de Punta Delgada, la capital del archipiélago.

Vista de una calle en Punta Delgada

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viernes, 18 de mayo de 2012

Más geología urbana. ¡¡Madrid es un filón!!

De nuevo me tenéis escribiendo desde Madrid. Durante las últimas semanas he pasado bastante tiempo aquí y, la verdad, es increíble la geodiversidad urbana presente en esta ciudad. Hoy quiero presentaros dos ejemplos que me han impactado mucho por su calidad y creo que también os gustarán a vosotros.

El primer 'afloramiento' urbano consiste en el aplacado de varios portales (curiosamente se ha utilizado el mismo material en varios edificios que pueden encontrase en un paseo a pie, si bien un paseo bastante largo). Se trata de una caliza con sección de rudistas cónicos en posición de vida, es decir, como cucuruchos de helado puestos de pie uno junto a otro. Tenemos la suerte de poder contemplar tanto secciones paralelas al eje  longitudinal del animal como perpendiculares a éste. Como veréis el contraste entre el blanco de las conchas y el rojo de la matriz micrítica otroga un gran valor decorativo a esta roca, razón por la que se emplea como material ornamental. Como información general, los rudistas son un grupo de moluscos bivalvos (pelecípedos, lamelibranquios) bastante especiales, en particular por la forma poco 'ortodoxa' de su concha. Estos animales formaban arrecifes y alcanzaron un gran desarrollo. En el Cretácico compitieron con ventaja con los corales como principales organismos bioconstructores, pero se extinguieron al final de la era Mesozoica junto con los dinosaurios y en total tres cuartas partes de las formas de vida (ya sabéis, cae un meteorito...). Por cierto, podéis encontrarlos en General Perón, creo recordar que en el número 22 y en Castán Tobeñas, frente al polideportivo Triángulo de Oro. Como siempre, haced click sobre la fotografía para ampliarla.

Sección perpendicular al eje. Observad en la multitud de
ejemplares en posición de vida. Fijaos también en el contraste entre
el gris de la concha y el blanco del relleno posterior


En la parte superior se aprecian secciones cuasi-triangulares
paralelas al eje del animal. Estos ejemplares no están en posición
de vida, quizá afectados por una tormenta u el oleaje


Detalle donde se aprecia la estructura interna de la concha


Otro detalle

Por otra parte tenemos un fantástico ejemplo de areniscas eólicas que probablemente formaron en su momento un campo de dunas en un ambiente árido. Así nos lo dice la estratificación cruzada de surco que se aprecia en algunas secciones, lo bien seleccionado de los granos, su tamaño, muy fino, sus secciones en cuña y su color rojizo. No tengo fotografías de detalle porque una cosa es fotografiar una fachada (cuando no está el portero o el guardia de seguridad, que no suelen apreciar la geología del lugar que custodian) y otra muy diferente es sacar la lupa para hacer fotografías de cerca. En este caso podemos encontrar este afloramiento urbano en el paseo de la Castellana, 237, en la rampa de acceso a un organismo oficial no identificado.

Vista general de las areniscas eólicas. Fijaos en la evidente estratificación
 cruzada y el color causado por los óxidos de hierro 


Otra vista general


Esta imagen está girada 180º para que se aprecie mejor la sección con estratificación en surco (señalada con una flecha) 


En esta imagen se aprecia perfectamente la laminación interna de los foreset
en la cara de avalancha (flecha) mientras la duna se desplazaba de izquierda
a derecha sobre la duna anterior
No me diréis que no es como para pasarse un buen rato mirando estos materiales. Debe haber muchos detalles esperando a ser descubiertos. No sé a vosotros, pero a mí me parece espectacular poder disfrutar de estas sorpresas en plena ciudad, sobre todo cuando se trata de cosas que están tan ligadas a su ambiente de formación que prácticamente son un libro abierto. Y también mueve a la reflexión lo larga que es la vida de las rocas, que pueden formarse como parte de un arrecife o un desierto y acabar decorando el patio de un edificio de gente que ni siquiera sabe qué es lo que pisa todas las mañanas.

Por todo ello, una vez más os recomiendo que prestéis atención en vuestros paseos. Incluso cuando no se puede salir al campo se pueden ver cosas interesantes. También en Madrid.
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miércoles, 9 de mayo de 2012

Los icnofósiles jurásicos de Jérica (Pared de enfrente)

Me gusta mucho la Icnología. En cierto modo es el nexo entre los seres vivos y el mundo inanimado (que no inmóvil) sobre el que desarrollan sus actividades. Una de sus características más destacadas es que, mientras que encontrar fósiles bien conservados no es, por lo general, un hecho frecuente, es raro que no hallemos icnofósiles en un afloramiento. E incluso en este caso su ausencia es muy significativa y constituye una pista de primera magnitud para interpretar las rocas sedimentarias. Además, una vez que uno sabe lo que tiene que encontrar el terreno cobra nueva vida, apareciendo lleno de señales lo que antes parecía vacío.

En este caso os voy a presentar un ejemplo muy interesante que, como me ocurre últimamente, encontré por casualidad. 

Jérica, municipio del interior de Castellón, es un lugar muy frecuentado por escaladores. Hay un gran número de vías equipadas para escalada deportiva y su relativamente temprano desarrollo hizo de esta escuela un lugar muy popular. Y allí que fui con los habituales compañeros de fatigas. En primer lugar presentaremos el contexto geológico. 

En Jérica existen dos sectores: la pared del Castillo y la pared de 'Enfrente' (del Castillo, claro). En ambos casos las vías están equipadas sobre acantilados abruptos de materiales jurásicos, concretamente del Kimmeridgense medio y superior. El pie de vía (desde el que aseguramos) se encuentra sobre el techo de la formación Ritmita de Loriguilla. Los materiales de la pared pertenecen a la formación Higueruelas y dan lugar a un resalto topográfico muy destacado. La siguiente imagen panorámica corresponde a la pared de Enfrente, vista desde la pared del Castillo:

Vista de la pared de enfrente. A la derecha la pared del castillo.
Fuente: Álex Rodríguez (www.elev-arte.com)

La formación Loriguilla consiste en una alternancia de calizas micríticas y margocalizas dispuestas en bancos de en torno a 20-30 cm, si bien a techo la potencia de cada estrato puede alcanzar el metro de espesor. Se trata de materiales procedentes de zonas internas movilizados durante tormentas, transportados en suspensión y depositados en un ambiente de rampa externa en posterior decantación. Se cree que representa un intervalo de tiempo relativamente pequeño ya que la tasa de sedimentación era alta. Por su parte, la formación Higueruelas consiste en calizas oncolíticas y microcristalinas y representa las fases iniciales del proceso regresivo que puso fin a la transgresión jurásica y sus amplias plataformas carbonatadas.

Mapa geológico de Jérica. Fuente: SIGECO - IGME

De acuerdo con lo anterior, cuando aseguramos al compañero que está escalando estamos pisando justamente la superficie del fondo marino en aquellos momentos de transición. Y no es que uno deba dejar de prestar atención a su compañero mientras le asegura, pero es inevitable ver 'cosas' que llaman nuestra atención. Así fue en este caso y en sucesivas visitas he tenido tiempo para avanzar más en la cuestión. Sin más dilación, comencemos.

Imagen del pie de vía. Geno se apoya sobre las calizas margosas de la
Fm. Loriguilla
Álex con los pies en la Fm. Loriguilla y las manos en la
Fm. Higueruela, de aspecto masivo. Geno y la joven ayudante
Inés están sentadas sobre el nivel con icnitas
El nivel que contiene las icnitas es principalmente un grainstone calizo-margoso. El color al corte es amarillento - crema, pero en superficie se aprecia una capa gris azulada que da la impresión de ser una especie de pátina carbonatada. Hay dos cosas que llaman la atención. La primera es que la pátina recubre también los laterales de las grietas presentes en el estrato. La segunda es que la pátina está atravesada por perforaciones circulares que parecen sugerir que la costra ya existía cuando se realizaron. La tercera es que alrededor de las perforaciones encontramos marcas de rascaduras, interpreto que dejadas por el animal que excavó el agujero. Todo ello nos indica que tras la deposición de los niveles más gruesos se produjo un periodo sin deposición detrítica en el cual precipitó el carbonato cálcico de la costra. Algunos ejemplos:

Pátina gris azulada, perforaciones y rascaduras

Más perforaciones

Otro detalle
También encontramos galerías de excavación, principalmente horizontales, que no parecen ramificadas. Lo que si observamos es que en muchos casos se diferencian netamente del material que atraviesan, distinguiéndose de nuevo por su color azulado y textura mucho más fina. Esto parece indicativo de que efectivamente el sedimento estaba, al menos, consolidado en parte y tenía la suficiente firmeza para que no fuese necesario revestir las galerías. Además, estas permanecieron abiertas el tiempo suficiente para que se rellenasen posteriormente con material de la superficie, distinto del original. Ejemplos:

Galería que hace una 'curva'. Fijaos en el contraste con la matriz. También en
los fragmentos de bivalvos


Otro ejemplo

Y otro más
La última vez que estuve allí dispuse de más tiempo para observar con detenimiento el afloramiento. En esta ocasión encontré multitud de fósiles, la mayoría de pequeño tamaño. También estaban, en general, fragmentados. Además, muchos yacían en posición no de vida, incluso englobados en la matriz como al azar, sin apreciarse una concentración por niveles. Todo ello es compatible con el contexto de materiales transportados por dinámicas propias de tormentas y depositados posteriormente por decantación. Se hallan bivalvos, artejos de crinoides, fragmentos de equinodermos, braquipodos (especialmente rhynconellas) e incluso algún belemnites. Toda una representación de fauna jurásica. Aunque eso sí, no penséis que están a la vista. Hay que agacharse a buscarlos (fijaos en la escala).

Artejo de crinoide


Fragmento de ¿equinodermo?

Belemnites


Un ejemplar artejo de Pentacrinus sp., un crinoide. Observad clara simetría pentarradial (gracias José María)

Acumulación de fragmentos de concha con algún que otro braquipodo
Por último un bloque de caliza con oncolitos perteneciente a la formación Higueruelas. Cuando se depositaron estos materiales el nivel del mar se había reducido mucho.

Caliza oncolítica


Un detalle del bloque anterior. Los oncolitos se distinguen
a la perfección

En definitiva, se trata de un interesante lugar donde observar un momento de cambio en la historia de la la Tierra, la retirada de los extensos mares jurásicos y la transición hacia la deposición en ambientes continentales propios del inicio del Cretácico.

A modo de despedida, una imagen de la pared con la torre mudéjar de Jérica al fondo.



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miércoles, 2 de mayo de 2012

Un pequeño misterio en el Cuaternario (parte III)

Bueno amigos, es hora de terminar con la serie que inicié para exponer el caso de los depósitos fluviales que se encuentran en la ladera sur de la Muela de Albéitar, en Cortes de Pallas, y que nos han planteado algunas interesantes incógnitas. Antes de continuar es recomendable repasar los dos artículos anteriores aquí y aquí. A modo de resumen podemos recordar que:

  • Hemos podido caracterizar este depósito como resultado de procesos fluviales. En particular hay multitud de estructuras tractivas (originadas por el transporte de materiales como carga de fondo)
  • Hemos sido capaces de identificar los contactos a techo y muro del depósito fluvial. En la base la transición con los materiales cretácicos no es neta (hay una paraconformidad, recordad el artículo sobre las discordancias aquí) y el principal criterio nos lo da la presencia de jacintos de Compostela
  • Lateralmente este depósito pasa a los materiales carbonatados de la formación Aras de Alpuente, lo que nos permite confirmar que efectivamente se trata del resultado de procesos posteriores en el tiempo. La hoja del IGME los data como cuaternarios
Aunque hemos avanzado bastante en nuestro camino las respuestas halladas hasta el momento no hacen sino plantear nuevas preguntas. La principal de ellas es: ¿qué paso con el río que originó estas estructuras fluviales tan bien desarrolladas? ¿Cuál era su recorrido? ¿Cómo desapareció? ¿De dónde venía? Comencemos por estudiar la distribución espacial de los sedimentos. Utilicemos unas imágenes de satélite para ubicarnos. En ellas he señalado los puntos en los que he encontrado estos materiales y sus cotas altimétricas, a fin de hacernos una idea de su extensión. Daos cuenta de que tampoco se trata de un análisis exhaustivo (lamentablemente no tengo tiempo para ello) sino sólo de los lugares que he visitado.

Esquema de los afloramientos estudiados. Las flechas indican techo y muro.
La línea blanca es el eje del anticlinal triásico
Vista general del límite superior del afloramiento 2. En el centro de la
imagen los materiales rojizos cuaternarios. Al fondo la muela

La distancia entre el afloramiento más oriental y el más occidental ronda los cinco kilómetros en línea recta. Fijaos en que la potencia aparentemente ronda 30-50 m en donde he podido medirlo. Y digo aparentemente porque estos materiales, que se depositaron horizontalmente y no han experimentado procesos tectónicos se encuentran inclinados en la actualidad, en algunos puntos con un buzamiento importante. La siguiente imagen corresponde con el afloramiento marcado con un número 2 en la imagen satélite. Este buzamiento es generalizado, aunque es mucho más marcado en aquellos puntos donde los materiales cuaternarios se depositan sobre las arcillas y yesos del Keuper, lo que sugiere que es la dinámica propia de estos (especialmente la disolución de materiales evaporíticos) la que ha provocado estos desplazamientos. Daos cuenta de que éste es otro elemento que reforzaba la aparente continuidad con los sedimentos fluviales cretácicos (ver croquis más adelante).

Pronunciadísimo buzamiento de las areniscas en un afloramiento más al oeste (2).
 Este desplazamiento posiblemente se debe a movimientos halocinéticos en los
 materiales del Keuper subyacentes
Esto me causó problemas al estudiar el afloramiento 2. En esta zona encontré una mezcla de materiales cuaternarios y cretácicos que no cuadraban con los criterios mentales que me estaba formando. Afortunadamente di con la clave al encontrar una sección de arcillas de aspecto muy característico en contacto con una arenisca muy blanca nada menos que 90 m más abajo que el equivalente en el afloramiento 1. Al estudiar en detalle el asunto es evidente que en la zona del afloramiento 2 se ha producido un deslizamiento en la ladera que ha desplazado hacia abajo toda una sección de decenas de metros de espesor, inclinándola en proceso unos 45º (imagen anterior) y provocando la mezcolanza de materiales mencionada. Como veis el Cuaternario no nos lo está poniendo nada fácil...

Sección desplazada en vertical. La línea blanca es paralela al buzamiento de
los estratos, originalmente horizontales
Mención aparte merece la litología de los materiales. Parece evidente que los jacintos de Compostela proceden de la formación K4 del Keuper, arcillas yesíferas de Quesa, donde son muy abundantes. Sin embargo, ¿de dónde vienen los guijarros silíceos? Si buscamos un área fuente en las inmediaciones el único sospechoso posible lo encontramos en los depósitos paleógenos que se encuentran cabalgados por el Cretácico de la Sierra de Martés. En la memoria de la hoja geológica 745 (Jalance) del MAGNA 50 del IGME se describe la unidad (coloreada en naranja en el mapa geológico de más abajo) como "un conjunto continental y detrítico constituido por una alternancia de arcillas rojas en la base, arenas, areniscas, margas arenosas y lentejones de conglomerados fundamentalmente silíceos". He de reconocer que me acerqué a las inmediaciones de Venta Gaeta para estudiar estos depósitos, pero encontré pocos afloramientos de calidad ya que se encuentran enmascarados por el Cuaternario (pobre y denostado Cuaternario, volviendo a las reflexiones del inicio de esta serie). Sin embargo, allí hemos de situar, con gran probabilidad, nuestra área fuente. La observación del corte geológico de la sierra de Martés y la muela de Albéitar que se presentan más abajo nos permite inferir que originalmente los materiales paleógenos coronaban la muela encontrándose hoy totalmente desmantelados. Esto explica también que los guijarros estén tan bien rodados a pesar de la distancia del transporte no parece ser demasiado larga, ya que éstos formaban parte de un conglomerado resultado de procesos fluviales anteriores (cómo veis, las rocas sedimentarias atraviesan todo un proceso de reencarnaciones, o quizá mejor, reenrocaciones...)

Por último, hemos de investigar la relación entre los glacis claramente desarrollados que actualmente están destinados a campos de labor con las areniscas y conglomerados objeto de análisis. Vemos que se encuentran en contacto lateral con ellos, encontrándose a cotas intermedias entre muro y techo. Cuando nos acercamos a verlos en detalle descubrimos que tanto litológicamente como estructuralmente no tienen nada que ver. Se trata de gravas y bloques en una matriz de limos arenosos parduzcos. Los clastos están pobremente seleccionados y tienden a ser subangulosos. Presentan un aspecto masivo o, a lo sumo, con una cierta secuencia granodecreciente. Pero un detalle resulta definitivo. En estos glacis encontramos como parte integrante bloques que tienen su origen en los sedimentos fluviales incógnita, lo que prueba que su formación es posterior.

Corte en un talud en un glacis cuaternario

Otro corte en otro glacis. Fijaos en la mala selección
 y el aspecto masivo

Y con todo esto quedan expuestos los hechos y nos queda más que intentar encontrar una explicación que una todos los elementos y nos permita reconstruir la historia reciente de esta zona. Esta es mi interpretación:

Las principales estructuras presentes en el término de Cortes tiene su origen en la orogenia alpina. Las fases compresivas produjeron cabalgamientos como el de la sierra de Martés (al norte de Albéitar) de clara dirección ibérica (NO-SE) mientras que otras estructuras, como el anticlinal triásico que constituye el borde sur de esta muela, tienen dirección bética (SO-NE) y son posteriores en el tiempo. Esto pone de manifiesto lo peculiar de geología de la región, situada en una zona de colisión entre ambos tipos de estructuras. La extrusión de materiales triásicos parece estar asociada a las fases distensivas post-orogénicas que también provocan la apertura de las grandes fallas que delimitan los relieves tabulares (cañón del Júcar, fosa de Sácaras, etc.) La propia Muela de Albéitar tiene una suave estructura anticlinal relacionada con el cabalgamiento de la sierra de Martés. Todos estos eventos se desarrollan hasta tiempos muy recientes, como muestra el vulcanismo en Cofrentes (datado hace 1,3 m.a.) y sus manifestaciones actuales (balneario de los Hervideros).

Corte geológico a través de la muela de Albéitar y el anticlinal en materiales triásicos. Nuestro depósito misterioso sigue
el contacto entre ambas estructuras. Fuente: MAGNA50 - IGME 

Mapa geológico de la zona. La muela de Albéitar es la estructura triangular en
 el centro. El anticlinal  discurre  en  la parte inferior de izquierda a derecha,
sombreado en color morado. Abajo del todo se aprecia el curso del río Júcar, actualmente anegado por el embalse de Cortes. Fuente: SIGECO - IGME

De esta forma, a comienzos del Cuaternario (o finales del Plioceno, entiendo que la datación es difícil dada la naturaleza de los sedimentos) nos encontramos con una Muela de Albéitar y un anticlinal en contacto y con alturas sensiblemente superiores a las actuales. La dirección de este contacto es aproximadamente NE-SO. Al sur tenemos el cañón del Júcar que marca un nivel de base muy bajo y por tanto un potencial erosivo enorme para las aguas de escorrentía. El siguiente croquis resume esta situación de partida:

Situación de partida. Fijaos en los materiales paleógenos que coronan la
Muela, ahora totalmente desmantelados. 


Nuestro sistema fluvial drenaba los relieves mencionados profundizando en ellos y transportando los materiales hacia su curso bajo. Como hemos visto, en algunos puntos la potencia de sedimentos es superior a los 50 m, lo que nos da una idea de cuánto llegó a encajarse (teniendo en cuenta que las cumbres de entonces superarían las alturas de las actuales, a unos +830 m). 

En las épocas de crecida el río arrastraba sedimentos gruesos como las gravas que posteriormente depositaba formando barras en su cauce. Cuando el caudal desbordaba el cauce depositaba materiales en suspensión como los limos parduzcos) que aparecen intercalados en los términos más gruesos de la sucesión. 

Las rocas que delimitaban el valle por su lado norte son más resistentes que las arcillas y yesos del anticlinal que cerraban el valle por el lado sur. Y en este detalle estaba la condena de nuestro sistema fluvial. Al otro lado de estos materiales poco resistentes está el cañón del Júcar, a una cota actual de +332 m (aunque el fondo del cauce debe estar unos 60 m más bajo que la lámina de agua). Poco a poco el anticlinal fue acarcavándose mientras nuevos barrancos crecían a favor de, por ejemplo, las blandas arcillas de Cofrentes (K3) hasta que eventualmente alcanzaron el fondo de nuestro joven sistema fluvial. 

Situación actual. El barranco ha remontado erosionando los materiales blandos
del Trías y cortocircuitando las aguas que corrían por nuestro valle 

A partir de este momento no había salvación para nuestro río. El agua comenzó a circular por estos caminos preferentes acelerando el desmantelamiento del anticlinal del Keuper, que desaparece a gran velocidad por la acción combinada de su poca resistencia y el bajo nivel de base del río Júcar. Eventualmente los nuevos barrancos excavan también los depósitos fluviales anteriores a la vez que toda la pared sur del valle desaparece, alcanzándose de esta manera el estado actual en el cual no es reconocible el antiguo valle y las estructuras residuales del antiguo río quedan colgadas en la falda de la muela de Albéitar sin ningún contexto inmediato en el que poder situarlas.

Más adelante los derrubios de estas laderas fueron transportados por mecanismos tipo 'debris flow' o coladas de barro hasta formar las superficies tendidas de los glacis actuales, que a su vez están siendo excavadas por nuevos barrancos u otros antiguos que se reactivan conforme aproximan su nivel de descarga al nivel base del Júcar. Algunas imágenes del estado actual del valle.

Uno de los profundos barrancos que cortan el Keuper
Vista hacia el noreste. Fijaos en el glacis en el centro de la imagen

Vista hacia el suroeste. La muela está a la derecha. Al fondo a la izquierda el
embalse en el río Júcar
Otra vista general. La línea azul señala el eje del anticlinal en materiales del
Keuper. Las flechas blancas un par de barrancos perpendiculares al mismo y que
desembocan en el río Júcar

El Cuaternario está lejos de ser una capa molesta que oculta de nuestra vista las rocas subyacentes, auténtico objeto de interés geológico. Este brevísimo (geológicamente hablando) periodo de la historia de la Tierra ha visto la creación de prácticamente todas las formas del relieve que actualmente vemos a nuestro alrededor. La acción de las fuerza geológicas es tan rápida que incluso a alguien habituado al concepto del tiempo profundo (o quizás por eso mismo) le sorprende la magnitud de sus efectos. En este caso nada más y nada menos que la creación de un sistema fluvial, la colmatación de su cuenca y su desaparición posterior, casi sin dejar rastro, en un suspiro de tiempo geológico.

Aunque esta serie se ha hecho un poco larga,  espero que hayáis disfrutado tanto con su lectura como yo en el curso de las pesquisas de las que procede.
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