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martes, 15 de enero de 2019

Las lagunas de La Mata y Torrevieja: un paraíso sedimentológico

Las lagunas de La Mata y Torrevieja constituyen un lugar de indudable interés. No en vano, ambas constituyen un parque natural de gran valor ecológico, especialmente para las aves que habitan en ellas o las tienen como refugio temporal durante sus viajes migratorios o periodos de cría. Un factor diferencial respecto a otros humedales es la naturaleza de sus aguas, salobres (o mejor dicho, hipersalinas dada su utilización para la producción de sal). De hecho, se tiene constancia de la explotación de la sal obtenida de las mismas desde al menos el siglo XIII.

Torrevieja
Laguna de Torrevieja
El paisaje que observamos está completamente antropizado: ambas están interconectadas entre sí y con el mar de forma artificial, a través de un canal conocido como ‘el acequión’ y por medio de un sistema de bombeo que permite controlar el nivel de la lámina de agua. Por otra parte, la sal que se extrae actualmente no procede del mar, sino que se trae desde el diapiro de Pinoso (el Cabezo de la Sal) por medio de un salmueroducto de más de 50 km de longitud. No debe resultar fácil la gestión de un parque natural en un entorno fuertemente urbanizado y, podría decirse, degradado, teniendo además que compatibilizarlo con la actividad salinera a escala industrial. Hay que decir que, para el observador atento, ello no le resta en absoluto interés, como veremos a continuación. En cualquier caso, existen múltiples fuentes para conocer la historia y evolución de los usos de las lagunas, sin ir más lejos la página oficial del parque natural.

Lagunas aérea
Lagunas de la Mata (en primer término) y Torrevieja (en segundo término) desde el aire. Entre ambas el anticinal del Chaparral. Al fondo el Mar Menor y La Manga (la restinga que lo separa del Mediterráneo)

Como suele ocurrir en muchas ocasiones, tras un paisaje de gran belleza y atractivo natural está la geología. Y es también en el caso de estas lagunas, si bien la geología no resulta evidente a causa del escaso relieve de la zona. El caso es que ambas lagunas son el resultado de la dinámica distensiva registrada desde el Tortoniense hasta el Plioceno. Esta distensión generó una cuenca o sistema de cuencas litorales que incluye también el Mar Menor. En el caso de la laguna de Torrevieja la conexión natural con el mar en el pasado ha podido establecerse mediante el estudio de los materiales que forman el sustrato, pero no así en el caso de la laguna de la Mata (lo cual no quiere decir que no sea probable que haya existido). Posteriormente esta distensión fue seguida por una fase compresiva cuaternaria que dio lugar al sutil relieve actual: una estructura formada por dos sinclinales (zonas deprimidas ocupadas cada una de ellas por una de las lagunas) separados por un anticlinal (el paraje conocido como el Chaparral). Actualmente las lagunas son el campo de batalla entre dos agentes: por un lado, la subsidiencia del terreno, que genera espacio (acomodación) para la acumulación de sedimentos y, por otro, la colmatación a causa de los mismos.

Geológico
Mapa geológico del área de las lagunas. Fuente: Visor cartográfico del IGME.

Corte
Corte geológico siguiendo el eje indicado en el mapa anterior. Modificado del mapa geológico de España 1:50.000 (MAGNA) hoja 914 Guardamar del Segura.
He de reconocer que soy muy torpe identificando aves y sólo algo mejor en lo que se refiere a la vegetación. Por esta razón, mi percepción de este paisaje sea, probablemente, bastante distinta a la de otros visitantes. A mí lo que me fascina de estas lagunas es el extraordinario desarrollo de tapices bacterianos, favorecidos sin duda por la escasez de organismos que se  alimenten de ellos. Estos entornos evaporíticos, con alta concentración de sales, son bastante difíciles para la vida acuática, especialmente si la salinidad es variable, como parece ser el caso (aportes de agua dulce en periodos de fuertes lluvias y aportes de agua marina a través del acequión o de salmuera procedente del Cabezo de la Sal). Eso hace que estas lagunas nos muestren, en ocasiones, un paisaje propio de un mundo desaparecido, la Tierra del Precámbrico, cuando aún no habían aparecido las formas de vida macroscopica y este planeta era propiedad casi exclusiva de las bacterias. Esto se muestra de forma muy evidente en la laguna de Torrevieja, quizá por tener una concentración superior de sal.

Tapices bacterianos
Tapiz bacteriano en la orilla de la laguna de Torrevieja. En la esquina inferior izquierda se aprecian varias burbujas formadas por la acumulación de gases producto de la descomposición de materia orgánica bajo el tapiz.
La alta concentración de sal en la laguna de Torrevieja hace posible cosas tan curiosas como que los cristales de halita se comporten como un material detrítico en lugar de disolverse inmediatamente, como ocurriría en condiciones más alejadas de la saturación.

Sal
Acumulación de halita con huellas de pájaros. La conservación de este depósito es posible por la elevada concentración de sal en la laguna, en condiciones de saturación o próximas a ella.
Pero también hay rocas, naturalmente. En la zona que yo recorrí, entre la urbanización la Siesta y Los Montesinos, encontré unas calizas bioclásticas con multitud de fósiles de gasterópodos. Algunas de ellas son muy fotogénicas, como esta muestra de mano que muestra varios ejemplares muy bien conservados en sección.

Gasterópodos Torrevieja
Caliza bioclástica con restos de gasterópodos
Estas calizas bioclásticas alternan con otras, blancas y pulverulentas, que constituyen un caliche.

Caliche Torrevieja
Bloque de caliche con el típico aspecto pulverulento.
Estos materiales tienen una edad pliocuaternaria y subyacen a los materiales holocenos que constituyen el relleno reciente de las lagunas. Los gasterópodos molan, y el caliche tiene sus admiradores, lo reconozco, pero aparte de la observación de los fenómenos geológicos en curso en la actualidad podríamos pensar que no es el mejor lugar lugar para hacer geología… y nos equivocaríamos. Eso descubrí cuando pasé de la laguna de Torrevieja a la de la Mata y empecé a recorrer su orilla meridional, justo al norte del Chaparral.

La Mata desde Chaparral
Vista de la laguna de la Mata desde El Chaparral.
En un principio quizá os ocurra como a mí, y centréis vuestra atención en las vistas de la lámina de agua y las orillas, es lo natural. Pero quizá poco a poco comencéis a a prestar atención a las rocas del Chaparral, a pesar de que puedan parecer un poco anodinas. Allí están nuevamente los caliches, pero un análisis más detallado nos permite detectar algunas características bien curiosas en estas calizas. Lo más llamativo es la textura que presentan algunos bloques en su cara superior: una especie de rugosidad poco común (al menos en mi experiencia). Además, esta superficie está surcada por una serie de canales vermiformes. En ocasiones las zonas rugosas limitan con otras completamente lisas, y en otras ocasiones en esas superficies rugosas hay englobados, como si se tratase de un puding, cantos más o menos redondeados. También es frecuente que presenten un aspecto rubefactado a causa de una pátina de óxidos de hierro. En ocasiones esta superficie parece tener entidad propia, como si se tratase de un recubrimiento que tapizase la roca. Desde luego, es inevitable comenzar a examinar sistemáticamente estas rocas, lo que nos permite constatar que estas características son generalizadas. Y eso no hace sino aumentar nuestro interés…

Superficie caliza
Enigmática cara superior de un bloque de caliche. Llama la atención por esa red dendrítica de acanaladuras y su apariencia casi... orgánica.
Junto con estos enigmáticos materiales encontramos otras calizas con otras estructuras sedimentarias y fósiles. Aunque a causa de las disposición de las capas y el escaso relieve no es posible encontrar una sección que muestre la sucesión de capas, es evidente que unos materiales y otros se encuentran en una relación muy estrecha, quizá incluso de continuidad lateral. De hecho, la mayor parte de las estructuras que os voy a mostrar se encuentran en bloques procedentes del roturado de campos de cultivo ahora abandonados en el perímetro de la laguna. Estos bloques se encuentran, por lo general verticalizados, mostrando tanto su cara superior (que contiene las estructuras) como la inferior (que presenta los rasgos típicos del caliche). Veamos algunos de ellos antes de volver a las calizas misteriosas.

En primer lugar, tenemos estructuras de tipo tepee. Las estructuras tipo tepee se atribuyen al siguiente proceso: cuando el sedimento carbonatado queda expuesto a la atmósfera y el sol lo reseca, precipitan cementos que, a fuerza de repetirse en ciclos diarios, hacen que se cree una corteza sobre el terreno que se expande y agrieta. Puesto que la corteza trata de extenderse sobre una superficie mayor de la disponible se levanta, formando unos picos como de tiendas de campaña, de donde procede su nombre. Son propios de ambientes litorales poco energéticos, llanuras de marea, etc. En este caso, como veréis, aparecen acompañados de fósiles de bivalvos en posición de vida, con ambas valvas todavía articuladas, que aparentemente has excavado su vivienda en estos depósitos carbonatados cementados de forma temprana (más adelante profundizaremos en esto).

Tepee
Superficie carbonatada que muestra las clásicas crestas de tepees y, además, varias secciones de moluscos bivalvos incluidos en la misma (ver ampliación en recuadro)
Aquí tenéis otro ejemplo de espectacular preservación de tepees con estructuras poligonales. Fijaos como embebidos en el hardground hay fósiles de gasterópodos y fragmentos de corales. Los primeros podrían ser autóctonos, pero los segundos han debido ser traídos durante episodios energéticos tales como tormentas.

Tepees 2
Tepees poligonales con crestas estrechas y secciones de gasterópodos y fragmentos de corales ramosos
También encontramos grietas de desecación, como estas:

Grietas retracción 2
Red poligonal de grietas de desecación.
Pero no todo son aguas tranquilas. También encontramos depósitos de episodios más energéticos, como estas calizas bioclásticas con fragmentos de bivalvos y gasterópodos. Fijaos en como los fósiles se distribuyen sobre una capa única de aspecto caótico sobre el bloque de caliche, casi como si acabasen de ser depositados allí mismo.

Bioclástica 2
Capa que contiene multitud de fragmentos esqueletales de gasterópodos, moluscos lamelibranquios y clastos calcáreos en disposición caótica, posiblemente depositados durante un episodio de alta energía como una tormenta sobre una superficie costera en la que ya se había desarrollado un caliche

Y, además, también encontré algunas calcarenitas con estratificación cruzada de surco y planares que me sugirieron la posibilidad de que se tratase de dunas eólicas. El mejor ejemplo está justamente en el paso inferior de la carretera nacional N-332:

Dunas eólicas
Sección de un desmonte en un paso inferior de la N-332 en la que se observan estratificaciones cruzadas de posible origen eólico

Sin embargo, una de las estructuras más interesantes, y que están en relación con los materiales misteriosos que presenté al principio, consisten en retículas poligonales que podrían parecer en principio grietas de desecación pero que no me lo parecen. Al observarlas en detenimiento se aprecian una serie de elementos característicos que las diferencian de este tipo de grietas:
1. Las crestas poligonales son redondeadas.
2. Estas crestas poseen, a menudo, un surco en su parte superior.
3. Algunos polígonos parecen haber cabalgado en alguno de sus bordes sobre los polígonos adyacentes.
Aquí tenéis uno de los ejemplos más vistosos:

Petees 1
Red poligonal de crestas redondeadas. A diferencia de los tepees o grietas de desecación, las crestas son curvas y suaves y presentan en ocasiones grietas longitudinales, a la que vez que, en algunos casos, cabalgan sobre los polígonos adyacentes.
Y aquí otro ejemplo:

petees 2
Otro ejemplo 
Os diré cual es mi interpretación. Creo probable que se trate de un tipo de estructura conocido como “petee”. Tal y como parece, ese nombre es una evolución de la denominación “tepee” que refleja bien tanto las similitudes superficiales entre ellas como sus diferencias. Un petee es una estructura de crestas asociadas al crecimiento de microorganismos, básicamente tapices bacterianos. Por tanto, la diferencia principal con un tepee es su origen biogénico. Hemos de imaginar un petee como el resultado de parches bacterianos que crecen ocupando una superficie cada vez mayor hasta que acaban solapándose con los parches adyacentes. Algo curioso es que estos márgenes de crecimiento suelen alinearse con grietas de desecación, lo que explica su similitud inicial. Esto es así ya que el espacio entre las grietas suele retener mejor la humedad, haciendo posible el crecimiento de estos microorganismos a lo largo de las mismas. Lamentablemente, no encontré ejemplos de este tipo de estructuras en desarrollo en la laguna de La Mata, pero gracias a Stephen Lokier y su trabajo de divulgación en Twitter puedo mostraros ejemplos actuales de las sabkhas costeras del golfo pérsico (podéis encontrar grandes imágenes de este tipo de ambiente sedimentario siguiendo la etiqueta #SabkhaImageOfTheDay).

Polígonos

La identificación de estructuras de origen bacteriano o, más generalmente, microbiano, siempre es difícil sin recurrir a una combinación de métodos que incluyen análisis de la microestructura de las rocas. Sin embargo, creo que es una hipótesis de trabajo razonable en este caso teniendo en cuenta las evidencias existentes. Otras estructuras curiosas refuerzan esta interpretación. Por ejemplo, lo que en mi opinión es, probablemente, el colapso de una bolsa de gas: el gas procedente de la descomposición de la materia orgánica atrapada bajo la lámina del tapiz genera una bolsa que se proyecta hacia el exterior. Esta bolsa puede, eventualmente, colapsar, generando una lámina que cae sobre el hueco infrayacente. Aquí os pongo un ejemplo que encontré y que interpreto de esta manera.

Gas dome 2
Superficie con cavidades que, especialmente en el caso de mayor tamaño, están parcialmente recubiertas por lo que parece una lámina que en su momento debía ser lo suficientemente flexible y cohesiva como para deformarse y mantener su entidad. El origen probable de las cavidades puede estar en bolsas de gas generado durante la descomposición de la materia orgánica bajo un tapiz bacteriano. Este tipo de preservación requiere de una cementación muy temprana y condiciones de baja energía (y reducida bioturbación)
Otro detalle que casi hace que me explote la cabeza son estas marcas en forma de surco con un patrón dendrítico en algunas superficies. El parecido es tan evidente que tuve que rascar con el dedo para asegurarme de que nos eran estructuras recientes. La similitud con las marcas dejadas por los gasterópodos que se alimentan de los líquenes que tapizan en la actualidad estas rocas es inevitable. En mi opinión se trata de un buen ejemplar de Radulichnus isp., un icnofósil atribuido a marcas de alimentación dejadas por moluscos al ‘roer’ los tapices basterianos, lo que refuerza mi interpretación acerca del origen biogénico de estas estructuras (la raíz de Radulichnus es rádula, el nombre del aparato masticador de los gasterópodos). Fijaos, además, en las crestas de tipo petee, especialmente en la de la derecha, que posee un surco longitudinal a lo largo de su cresta superior.

Grazing 2
Superficie rubefactada en la que se aprecian trazas de Radulichnus isp., pistas de alimentación de moluscos que se alimentaban del tapiz bacteriano (en mi interpretación). El recuadro muestra una área ampliada para mostrar la textura que posee toda la roca. 
También es perceptible la textura superficial ‘en piel de elefante’, característica de este tipo de microbialitas:

Piel de elefante
Textura rugosa de tipo 'piel de elefante' junto con crestas de tipo petee

En otras ocasiones encontramos interesantes ejemplos de icnofósiles como trypanites: son perforaciones en un sustrato duro (en este caso un hardground carbonatado) por moluscos bivalvos. Os pongo un ejemplo espectacular en el que vemos dos niveles atravesados por los organismos perforadores: uno superior, rubefactado, con una textura formada por abundantes crestas y un nivel inferior, aparentemente el preferido por los bivalvos para fijar su residencia. Es interesante ver como se encuentran bivalvos anidados, unos dentro de otros como muñecas rusas, en lo que parece un ejemplo de sucesivas generaciones aprovechando el trabajo de las anteriores.

Trypanites 1
Superficie cubierta de perforaciones (área superior) realizadas por moluscos bivalvos en un sustrato ya endurecido (hardground). En la parte inferior de la fotografía la superficie original se ha perdido, mostrando la sección inferior con los bivalvos en posición de vida al final de sus pozos verticales. En la siguiente imagen se ofrece un detalle ampliado

Trypanites 2
Bivalvos en posición de vida, todavía articulados, al fondo de sus galerías. La superficie superior, atravesada por los organismos, ha desaparecido por la erosión (ver fotografía anterior). Fijaos en cómo varias generaciones de organismos han ocupado los huecos excavados por la generación anterior, algo parecido a una crisis de la vivienda pleistocena
La superficie superior recuerda a una textura de tapices bacterianos conocida como ‘pustular’, por razones obvias. Más material de Stephen:

Pustular
El sustrato de todas estas estructuras superficiales es, como ya hemos dicho, un caliche: un suelo formado por la precipitación de carbonato cálcico transportado por aguas meteóricas que se infiltran en el terreno (lo que se conoce como circulación vadosa). En sección es fácil distinguir la apariencia típica de estas rocas, especialmente las laminaciones y los pisolitos (cuerpos subesféricos formados por la precipitación de sucesivas envueltas de carbonato). Este proceso de calcretización a afectado a los materiales preexistentes, por lo que contienen en su interior abundantes fósiles como fragmentos de corales, gasterópodos y moluscos bivalvos. Fijaos en cómo los nódulos de carbonato se nuclean en torno a restos fósiles.

Pisolitos 2
Típica sección de un caliche en la que se aprecian varios nódulos con superficies ferruginosas. En la zona central, sobre la zona laminada, hay varios fósiles de gasterópodos y bivalvos en la matriz. Estos gasterópodos formaban parte del sustrato antes de la formación del caliche

Pisolitos 1
Varios ejemplares de pisolitos, algunos liberándose de la roca y otros visibles en sección en la zona derecha como envueltas concéntricas
A la vista de estos materiales y estructuras, es inevitable pensar en qué podemos deducir de ellas para interpretar cómo fue en un pasado verdaderamente reciente (en términos geológicos) esta zona. Y la respuesta es que las condiciones actuales parecen haber estado vigentes durante esta parte del Pleistoceno: los materiales que encontramos nos hablan de medios costeros someros con influencia marina restringida, en la que alternan periodos de calma con episodios de mayor energía, como tormentas en un contexto climático árido que ha permitido la formación de los caliches. Aparentemente el nivel del mar ha variado invadiendo la costa, cubriendo los suelos carbonatados desarrollados previamente, permitiendo la acción bioturbadora de los organismos que han perforado estos últimos y siendo cubiertos finalmente por depósitos detríticos. La retirada del mar posterior en durante un ciclo regresivo da lugar a un nuevo desarrollo de caliches que quedan cubiertos por depósitos eólicos. Esta visión es altamente especulativa (ya que es difícil ver cortes que permitan observar directamente la sucesión de materiales) pero razonables, especialmente cuando en la actualidad podemos observar en acción procesos como los descritos. Por ejemplo, sistemas de dunas eólicas costeras, barras de gravas representativas de condiciones energéticas sobre los limos y arcillas de las orillas de la laguna, y tapices bacterianos en desarrollo. Algunos ejemplos del entorno de la laguna de la Mata:

Barra de gravas
Barra de gravas actual avanzando sobre una zona deprimida rellena de material fino en la que se ha desarrollado una generación de grietas de desecación al evaporarse el agua retenida tras un episodio de subida del nivel de la laguna

Tapices actuales
Tapices bacterianos en expansión en la orilla de la laguna. Estos tapices recubren las calizas pleistocenas que forman la orla de la laguna, en un análogo de los tapices fosilizados como capas sobre el caliche que hemos descrito anteriormente

Dunas
Sistema de dunas costeras de Guardamar
A modo de resumen final: el en torno de la laguna de la Mata y el Chaparral he encontrado estructuras fósiles bastante poco comunes con un grado de preservación muy notable, especialmente lo que he interpretado como tapices bacterianos. De hecho, uno puede pasarse horas vagando de bloque en bloque, a la caza de nuevos detalles en la capa superior de los caliches. No he encontrado referencias en la literatura existente en esta línea, por lo que quizá sea la primera vez que se proponga y creo que es un tema digno de un estudio detallado).  

A pesar de que, como suele ocurrir con los parques naturales, el foco se pone en la biosfera, en este caso especialmente en la avifauna, se echa de menos en los materiales didácticos que se ofrecen al visitante algo de información sobre el contexto geológico. Esta es una reivindicación que no es exclusiva para el parque natural de las lagunas de Torrevieja y la Mata, pero no nos cansamos de hacerla.

Laguna La Mata
Vista de la laguna en la que se pueden apreciar en el fondo un sistema de grietas de desecación (formadas en un momento de nivel más bajo) sobre las que existen desarrollos bacterianos. Observad la barra de gravas que separa este cuerpo de agua de la masa principal de la laguna


Algunas referencias para saber más sobre estructuras asociadas a tapices bacterianos y su terminología asociada:



Microbial and physical sedimentary structures in modern evaporitic coastal environments of Saudi Arabia and Egypt. Mahmoud A. Aref, Mohammed H Basyoni, Gerhard Hein Bachmann.



Y especialmente recomendable la cuenta en twitter de Stephen Lokier y la etiqueta #SabkhaImageOfTheDay

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domingo, 27 de noviembre de 2016

Regreso al mar devónico de Asturias: los carbonatos perimareales de Bañugues

A menudo hablamos de la geología como una herramienta para conocer los paisajes que se esconden en el paisaje actual. Ciertamente es así. No obstante, en ocasiones existe una conexión entre el paisaje actual y el que podemos ver en las rocas. Se trata de lo que Graham Young denominó en su blog, Ancient Shore, Adjacent Analogues. Pude visitar un ejemplo de estas curiosas coincidencias a través del espacio y el tiempo al visitar el pasado octubre la ensenada de Bañugues. Aquí la marea alta cubre las dolomías de la formación  Bañugues, depositadas a su vez en una llanura mareal de otro océano desaparecido mucho antes de la apertura del Atlántico.

Y digo marea alta porque lamentablemente durante toda la semana mis visitas vespertinas a varias playas asturianas coincidieron con la pleamar. A pesar de la frustración de ver como las olas cubrían rocas accesibles en bajamar reduciendo la extensión de los afloramientos, hice todo lo posible por ver lo que ofrecían aquellas que todavía estaban a mi alcance. Y no estuvo mal, la verdad.

No hace mucho revisamos el concepto de carbonatos perimareales analizando el caso de un afloramiento de la fm Utiel en Cortes de Pallás. Allí vimos que el término carbonatos perimareales se refiere a aquellos materiales carbonatados depositados en torno a una llanura de marea. Básicamente hay tres subambientes sedimentarios principales: la zona submareal, permanentemente sumergida; la zona intermareal, que es la franja de costa que queda alternativamente sumergida y emergida con el avance y retroceso de la marea y, por último, la zona supramareal. Como podéis imaginar, esta zona es la banda costera inmediatamente adyacente a la llanura mareal y que está casi siempre emergida, quedando cubierta por el agua únicamente en el caso de episodios como tormentas o mareas vivas.

Aunque esta definición de ambientes parece, a priori, muy clara, en realidad la variedad de condiciones dentro de cada uno de ellos es muy grande ya que, por ejemplo, la amplitud de las mareas o el nivel del mar es muy variable.

Lo bueno de la costa asturiana es que, en correspondencia con el concepto de Adyacent Analogues, uno puede ver los tres subambientes sin más que levantar la cabeza de las rocas. Así, el actualismo acude en nuestra ayuda.

Bañugues
Pleamar en la ensenada de Bañugues.
Los carbonatos de la fm. Bañugues afloran a lo largo de toda la ensenada, si bien las condiciones de exposición no son especialmente buenas. Yo tan sólo pude echar un vistazo a la parte alta de la formación, que aflora en en el lado oriental. Aquí las capas aparecen verticalizadas con un rumbo aproximado N-S. Esta unidad pertenece al grupo Rañeces y tiene una edad Devónica.


Dolomías verticalizadas
Las Dolomías de Bañugues en la zona oriental de la ensenada homónima. Como se ve, las capas están fuertemente verticalizadas,  llegando a invertirse en lagunos puntos las capas.

Formaciones costa asturiana
Distribución de las capas en la región de Cabo de Peñas. Arbizu et al., 1995. Tomado de la ficha del LIG del IGME.

Columna Asturias
Columna estratigráfica de la costa Asturiana. Arbizu et al., 1995. Tomado de la ficha del LIG del IGME.
Las llanuras mareales del devónico eran algo distintas a las actuales de la costa cantábrica, fundamentalmente porque entonces el material que se acumulaba en la costa era carbonatado, mientras que en la actualidad nos hallamos ante materiales siliciclásticos. Es decir, ahora vemos arena y grava mientras que entonces Iberia se encontraba en latitudes tropicales, con un clima cálido, y el océano estaba lleno de formas de vida que empleaban el carbonato cálcico para construir sus estructuras corporales (corales, braquiópodos, lamelibranquios, estromatopóridos, briozoos, crinoides…) Sus restos constituían la fuente de sedimento para aquellas playas devónicas.

Tierra en el Devónico
La Tierra en el Devónico. Al sur el supercontinente de Gondwana, en cuyo margen norte se encontraba Iberia. 
En la parte alta de la Fm. Bañugues predominan los términos inter a supra mareales. Las principales facies sedimentarias que podemos ver son laminaciones, tanto de origen orgánico como inorgánico, brechas intraformacionales y grietas de retracción y pseudomorfos de yeso [1]. No se encuentran fósiles a causa de la dolomitización, con una excepción…estromatolitos, algunos de ellos espectaculares. Echemos un vistazo a las rocas, teniendo en cuenta que la pleamar me hizo muy difícil la visita, por lo que no pude realizar una visita sistemática a la búsqueda de buenos ejemplos o de relaciones entre unas facies y otras.

Las laminaciones inorgánicas son, sin duda, lo más abundante y llamativo. Se forman por la alternancia de láminas de distinta composición, típicamente micrita y pellets o, incluso, cuarzo. Dan a las dolomías un aspecto rítmico muy característico.

Laminaciones inorgánicas
Laminaciones inorgánicas de la zona intermareal.
Las ritmitas con este tipo de laminaciones muestran en algún lugar la presencia de pequeños canales mareales que cortan erosivamente las láminas y que, a su vez, aparecen rellenos por materiales que exhiben láminas, aunque no planas sino de de aspecto irregular. Quizá tengan un origen criptalgal, aunque es difícil determinar simplemente de visu (por eso se llama criptalgal, claro). En estos casos también están asociadas a niveles de brechas intraformacionales.

Canal y brechas
Pequeño canal en la zona intermareal, mostrando el contacto erosivo con las facies de laminaciones inorgánicas infrayacentes. Observad el relleno con laminas onduladas, posiblemente criptalgales, y las brechas a techo antes de iniciarse un nuevo ciclo en facies de láminas inorgánicas.

Canal y brechas 2
Otro canal mostrando las mismas características que el anterior.
Ocasionalmente las ritmitas de la zona intermareal muestra evidencias de bioturbación, como estas galerías verticales propias de este tipo de ambientes (skolithos).

Skolithos
Bioturbación por Skolithos isp. en las ritmitas intermareales. Base del estrato.
Otro de los rasgos sedimentarios característicos son los ‘birds eyes’, un tipo porosidad fenestral. Se trata de huecos de forma irregular rellenos de caliza esparítica. Se deben a la formación y atrapamiento de burbujas de gas en el sedimento, quizá a causa de la descomposición de materia orgánica.

Birdseyes
Nivel con porosidad fenestral por birseyes
También son muy llamativos los oncolitos: cuerpos generalmente subesféricos formados por la acumulación de carbonato en torno a un núcleo. Esta acumulación se produce en capas por mediación de la acción biológica de cianobacterias. En Bañugues se ha descrito la presencia de oncolitos como relleno de canales mareales.

Oncolitos sección
Detalle de una sección enla que se distinguen perfectamente varios oncolitos en un packstone en facies de relleno de canal.
Oncolitos
Más oncolitos, en esta ocasión en sección alterada en la que destacan por la alteración diferencial. El techo de la sección está abajo en la fotografía.
Pero sin duda, lo más espectacular que pude ver son los estromatolitos que contiene esta formación. Según la descripción de Isabel Zamarreño [1] aparecen asociados a las facies de relleno de canal, de las que los oncolitos que hemos visto antes también forman parte. Existen dos tipologías de estromatolitos: columnares y en forma de domo. No localicé ningún ejemplo de los primeros, aunque sí de los segundos.

Lo confieso: me encantan los estromatolitos. constituyen un hilo continuo en la historia de la vida de la Tierra desde su aparición hasta la actualidad, y eso que las primeras estructuras fósiles interpretadas como tales datan de hace más de 3.000 millones de años. Además, las cianobacterias responsables de estas bioconstrucciones son capaces de sobrevivir en condiciones muy duras y fueron responsables de cambios de una escala global en la composición de la atmósfera terrestre, siendo responsables de que la Tierra y la vida sobre ella sea tal y como la conocemos.

Los estromatolitos de Bañugues se desarrollaron en la parte alta de la zona intermareal, estando expuestos periódicamente a condiciones subaéreas. Recordemos que en el Devónico no había animales sobre la Tierra que pudieran ‘pastar’ en ellos, por lo que este entorno tan cambiante y duro de salinidad extrema, exposición a la radiación UV y alternancia de inmersión y emersión era óptimo para su desarrollo.

Estromatolito domo
Espectacular estromatolito en domo en las facies intermareales. Fijaos en que se ha desarrollado sobre un nivel de brechas intraformacionales de cantos planos que evidencian la exposición subaérea.
En un detalle podemos ver cómo el estromatolito se desarrolla sobre un nivel de laminaciones planares que da paso, a su vez, a otro con brechas de cantos planos intraformacionales, procedentes de la rotura de la corteza de carbonatos por la desecación en condiciones subaéreas. También podemos ver la porosidad en la estructura del propio estromatolito.

Detalle estromatolito
Detalle de la fotografía anterior. A la derecha del dedo pueden distinguirse las brechas de cantos planos.
En el escarpe que cierra la ensenada por el lado oriental podemos ver buenos ejemplos de las facies supramareales, con abundancia de brechas (quizá por colapso por disolución de evaporitas infrayacentes) y del contenido de terrígenos.

Supramareal Bañugues
Vista de los términos supramareales con un aspecto brechificado quizá debido al colapso por disolución. Fijaos en la proporción de terrígenos hacia techo (a la derecha de la imagen)
Comparad la imagen anterior con la los niveles de laminaciones inorgánicas en facies sub e intermareales:

Intermareal Bañugues
Vista de los términos sub e intermareales compuestos por ritmitas de facies de láminas inorgánicas.
Ya veis que Bañugues es un buen lugar para estudiar la sedimentología de las llanuras carbonatadas. Es interesante comparar además los materiales que vemos aquí con los que se están depositando en los ambientes actuales, parecidos pero de un carácter predominantemente siliciclástico, como ya hemos comentado. Y también es interesante constatar la constancia de facies a través del tiempo comparando, por ejemplo, con el ya descrito caso de la Fm. Utiel, del Santoniense de la suribérica. Y, naturalmente, una ocasión extraordinaria de disfrutar de los espectaculares paisajes de la costa asturiana. Con la puesta de sol y lamentando, como siempre, no disponer de más tiempo, nos despedimos de Bañugues.

Puesta de sol Bañugues

Y por cierto, si estáis interesados en saber más de la costa devónica de Asturias, leed en este blog este artículo sobre el fantástico arrecife de Arnao.

Referencias:

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domingo, 1 de mayo de 2016

Un día cualquiera, un pavimento, un mar tropical.

El año pasado estuve de visita en un edificio en Barcelona, un edificio de oficinas. Se trata del CINC, y es un centro empresarial situado en Diagonal Mar, una zona que se ha desarrollado en los últimos años. El edificio es bastante nuevo, pero como imaginaréis no fue la arquitectura lo que me llamó la atención. Como tenemos esta costumbre de ir mirando al suelo, no pude evitar fijarme en el pavimento del edificio. A primera vista se trataba de una caliza oolítica (y, de hecho, lo era) pero en realidad, al fijarme bien, resultó que había interesantes detalles sobre la historia de aquella roca que podían leerse en el suelo.

Ya sabemos que una caliza oolítica es aquella que está formada por la agregación de pequeñas partículas de tamaño arena (menor de 2 mm)llamadas oolitos. También sabemos que los oolitos son partículas subesféricas formadas por la precipitación de carbonato cálcico en torno a un núcleo, que puede ser un fragmento de concha, un granito de arena, etc. Desde el punto de vista sedimentario su comportamiento es análogo al de la arena detrítica y por tanto desarrollan las mismas estructuras que aquéllas (estratificaciones cruzadas y ripples, por ejemplo). Se originan en costas de mares cálidos, someros, con suficiente energía para hacer que los incipientes cuerpos esféricos rueden durante su formación. Actualmente pueden encontrarse en las Bahamas (no hay muchos más ejemplos de plataformas carbonatadas actuales, aparte de este archipiélago, la costa de Florida y ciertas zonas del golfo Pérsico). No se descarta que la acción de microorganismos participe en su formación, si bien cuando este factor es el dominante estos cuerpos no poseen una sección circular tan clara y se denominan oncolitos. Hace tiempo hablamos sobre ellos y vimos qué pinta tienen tanto en rocas ornamentales (ver este artículo) como en el campo (ver este otro).

Grainstone oolítico
Caliza oolítica del Kimmeridgense en el barranco de Carcalín, Buñol.

Laminación paralela
Laminaciones paralelas en caliza oolítica. Edificio de la Autoridad Portuaria de Valencia.

El caso es que lo que me llamó la atención de las calizas oolíticas del edificio CINC de Barcelona fue su aspecto poco uniforme. Sobre el típico fondo uniforme de color crema típico de estas calizas destacaban unas ‘manchas’, como si fuesen pasas en un bizcocho. Un par de vistas generales:

Vista general pavimento
Vista general del pavimento del edifico CINC en Barcelona. El aspecto moteado es evidente.

Vista general 2
Al mirar de cerca se ve que las 'manchas' son parches formados por oolitos, que flotan en la masa oolítica de la roca.
En este tipo de calizas es frecuente que aparezcan intraclastos: fragmentos previamente litificados (ya que los sedimentos carbonatados tienen una gran facilidad para cementarse de forma temprana a causa de la precipitación de carbonato cálcico en los poros). Los intraclastos se forman por la acción del oleaje sobre los materiales preexistentes. En el caso del CINC este fenómeno se muestra de forma generalizada, como se puede ver en la imagen anterior. Pero lo más llamativo es que existen algunos intraclastos con evidencias de haber estado expuestos al retrabajamiento por el oleaje durante bastante tiempo, razón por la cual no tienen un aspecto brechoide, si no que están más redondeados. Algunos incluso presentan una envuelta micrítica.

Clasto oolítico
Detalle de un intraclasto con envuelta micrítica de color más oscuro, que define perfectamete su contorno. Fijaos como flota en la matriz de oolitos y pisolitos que lo rodean. En algunos casos se distingue el núcleo en el interior de los oolitos y el cemento que rellena los poros.
Otros intraclastos han sufrido la acción de organismos perforadores endolíticos (que viven dentro de las rocas) que los han alterado por concreto. En estas perforaciones precipita de forma secundaria un cemento micrítico, lo que les confiere un aspecto característico.

Clasto perforaciones
Intraclasto con multitud de perforaciones de organismos endolíticos, porteriormente rellenos con micrita de color más oscuro.
Además de estos intraclastos, también aparecen otros clastos cuyo origen no está en la propia área de formación de la caliza oolítica. Este es el caso de este guijarro calizo muy bien redondeado, que debe de haber sufrido un proceso de transporte bastante largo hasta llegar hasta aquí, ya que no cuadra nada con el tipo de materiales en los que está englobado.

Clasto 1
Clasto calizo bien redondeado que también muestra, aparentemente, perforaciones superficiales.

Por último, vemos como algunos intraclastos contienen otro tipo de clastos, bioclastos en este caso. Si nos fijamos podemos encontrar fragmentos de coral arrancados de un arrecife próximo y transportados hasta los bajíos próximos a la costa. Aquí hay una historia doble, ya que el fragmento de coral forma parte, a su vez, de un intraclasto, por lo que como veis ha dado muchas vueltas hasta llegar al lugar donde lo encontramos ahora.

Clasto coral
Fragmento de coral ramoso que forma parte, a  su vez, de un intraclasto. 
El ambiente en que se formaron estas rocas es el de una plataforma carbonatada, en un mar somero y cálido. Hacia tierra existían zonas batidas por el oleaje, bien de buen tiempo (que permite la formación de los oolitos) bien el de tormentas, que fragmenta las calizas ya cementadas previamente para producir los intraclastos que se incorporan de nuevo a los bajíos. Hacia el mar había arrecifes de coral que, de tanto en tanto, eran afectados por esas mismas tormentas trayendo hacia la costa algunos fragmentos de estos organismos bioconstructores.
Si tenéis la ocasión de visitar este edificio aprovechad para echar un vistazo a este paisaje ya desaparecido. Y recordad que la geología está en todas partes: hay que estar atento o nos la perdemos!

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