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lunes, 12 de mayo de 2014

El Muschelkalk en Cortes de Pallás. ¿Caso cerrado?

Este artículo es la última entrega de una serie de varios artículos dedicada, en origen, a estudiar varios afloramientos del del Muschelkalk en Cortes de Pallás. Sin embargo, conforme avancé en la investigación, pude observar que tanto el Muschelkalk como el Supra-Keuper o Infra-Lías se confunden con facilidad, ya que ambos se presentan en facies muy similares. Esta circunstancia se pone de relieve en el  siguiente artículo de la serie, a saber:

 El Muschelkalk en Cortes de Pallás. Epílogo.

En este artículo avanzamos en la resolución de este misterio a analizando dos afloramientos que nos servirán de gran ayuda.

Los más veteranos recordaréis que hace cosa de un año dedicamos bastante tiempo a buscar y estudiar los materiales más antiguos que afloran en el término de Cortes de Pallás. Según la cartografía geológica del IGME, lo más atrás que podemos viajar en el tiempo a través de las rocas de Cortes es hasta el Muschelkalk, o Triásico medio. Las rocas de esta serie se depositaron entre 246 y 229 Ma y consisten, básicamente, en dolomías. El análisis de la hoja 745 (Jalance) del MAGNA50 nos muestra que el Muschelkalk aflora a lo largo de un anticlinal que atraviesa el término en dirección aproximada OSO-ENE. En el mapa aparece coloreado en morado:

Traza anticlinal
Mapa geológico de Cortes de Pallás. En el color morado oscuro se cartografían los afloramientos del Musch, distribuidos a lo largo del eje del anticlinal triásico. Fuente: IGME - MAGNA50 (Click para ampliar)

Así pues dediqué bastante tiempo a buscar y recorrer los afloramientos de  estas rocas para encajarlas en la historia geológica local. Como resultado escribí en aquel entonces una serie de tres artículos: El Muschelkalk en Cortes de Pallás I, II y III.

Una de las características del Musch es la escasez de fósiles ( a pesar de que la palabra significa ‘caliza con moluscos’). Otra es que normalmente se presenta muy afectado por la tectónica, lo que dificulta estudiar los contactos con las unidades infra y suprayacentes. Esa es la razón por la que su estudio sistemático es relativamente reciente. Y el caso es, conforme iba estudiando las rocas, más difícil me resultaba encajar lo que veía con la asignación al Musch realizada en la cartografía. De hecho, en general, atribuir estos materiales al Triásico medio supone que se ha producido, en algunos puntos, una inversión total de la serie estratigráfica. De esta forma el Musch aparecería ahora (como en Guartipol), subhorizontal sobre el Keuper.

La búsqueda de la explicación más sencilla (el conocido Principio de parsimonia o navaja de Occam) me llevó a formular otras hipótesis. Este proceso está recogido en el epílogo de la serie sobre el Musch que podéis consultar aquí. Quizá, después de todo, las dolomías atribuidas al Musch no están ‘flotando’ como escamas aisladas entre los materiales detrítico-evaporíticos del Keuper. Quizá lo que vemos es la secuencia normal...

Así pues, investigué acerca de los materiales que se encuentran por encima del Keuper en el ámbito de la Suribérica. La nueva hipótesis es que en algunos de los afloramientos no nos encontramos ante materiales del Musch, sino ante el supra-Keuper o infra-Lías: en particular las formaciones Dolomías tableadas de Imón y las Carniolas de Cortes de Tajuña. Esta solución cuadra con la disposición estratigráfica observada en campo y con la litología de los materiales.

Para verificar esta idea realicé una consulta en la literatura disponible y di con un artículo publicado en el número 20 de Cuadernos de Geología Ibérica, en 1990: "Facies carbonato-evaporíticas del Trías Superior y tránsito al Lías en el Levante español: nuevas precisiones estratigráficas", por A. Pérez-López et.al. En él se pone de manifiesto que, efectivamente, los contactos entre las Dolomías tableadas de Imón y las facies evaporíticas del Triásico terminal suelen estar mecanizados, incluso cuando la secuencia estratigráfica es normal. También se revela que, a lo largo del valle de Ayora, varios afloramientos del supra-Keuper han sido confundidos con el miembro carbonatado superior M3 del Musch.

Así pues, a la vista de estas ideas, me propuse visitar afloramientos que me permitiesen confirmar estas ideas. Al consultar de nuevo el mapa geológico descubrí que enfrente justo del volcán del cerro Agrás, en Cofrentes (que visitamos aquí), hay cartografiado un risco de materiales del supra-Keuper.

Afloramiento Cofrentes
Mapa geológico de la zona del cerro de Agrás, en Cofrentes, en el cual se cartografía en color azul los afloramientos del Supra-Keuper. Fuente: InfoIGME, MAGNA50, IGME
Así que allá que me fui. A primera vista el afloramiento no parece nada espectacular, pero para nosotros guarda la llave de una incógnita…

Afloramiento de Cofrentes
Vista general del afloramiento en Cofrentes, junto a la N-330
En un talud de la carretera nacional N-330 encontramos un indicio ya esperado. Los yesos laminados de color gris oscuro de la Fm. Ayora, término K5 del Keuper levantino.

Yesos Ayora 2
Vista de los yesos laminados de la formación Yesos de Ayora en un talud de la N-330
Esos mismos yesos aparecen al pie del risco, aunque más afectados por fenómenos de disolución, como en este ejemplo de acanaladuras.

Yesos Ayora 1
Disolución por el agua meteórica en los yesos de la Fm. Ayora
Subir la ladera no está exento de dificultades, ya que el terreno es muy deleznable y hay una inquietante combinación de pendiente y rocas caídas dispuestas a rodar bajo nuestros pies. Pero entre ellas…voilà!: carniolas.
Carniola
Detalle de las carniolas. Se aprecian los moldes dejados tras la disolución de las evaporitas
Cuando llegamos a la cresta vemos que está formada por la fuente de las carniolas. Y, a continuación, un banco de unos 3 m de potencia de dolomías tableadas de color oscuro. La verdad, no me sorprende. Las dolomías tienen un aspecto muy familiar. Realmente nos encontramos ante la secuencia Yesos de Ayora + Carniolas + Dolomías que ya vimos en algún afloramiento en Cortes.

Carniolas masivas
Nivel de carniolas masivas
Las dolomías son muy similares a las de Guartipol y aparecen verticalizadas.

Dolomías grises
Las dolomías grises verticalizadas que se encuentran a continuación de las carniolas. Con toda probabilidad, se trata de la Fm. Imón
Esto parece cerrar el caso. Aparentemente, y del mismo modo que ocurre en otras zonas (como en la Calderona), la ausencia de fósiles y las complicaciones tectónicas hacen que se confunda el Muschelkalk con los términos evaporíticos que constituyen el techo del Keuper y la base del Jurásico. En este caso estoy convencido de que prácticamente todos los afloramientos cartografiados como Musch son, en realidad, infra-Lías, con la excepción del gran afloramiento de Guartipol, correctamente cartografiado y que por tanto constituyen las rocas más antiguas del término. En este caso, además, el Musch aparece cabalgando sobre el Trías, una circunstancia difícil de ver sin un poco de perspectiva. Las carniolas que aparecen a techo del K5 constituyen la transición entre la Fm. Ayora y las Dolomías de la Fm. Imón. El único argumento que tengo es estratigráfico y, básicamente, por razones de simplicidad. Pero esta herramienta ha dado buenos resultados en el pasado y creo que es adecuado emplearla en este caso. Bueno, y también ayuda que los autores de la hoja hayan llegado a la misma conclusión en este afloramiento en particular (aunque, curiosamente, no en otros donde parece más evidente).

¿Too heavy for your mind? Ya somos dos (bueno, en realidad, muchos más). La coincidencia en las facies se encuentra en el origen de la confusión. Y es que tanto unos materiales como otro se depositaron en ambientes y contextos similares: el miembro M3 del Muschelkalk representa en desarrollo de una plataforma carbonatada somera  transgresiva sobre las facies detríticas del miembro M2 del mismo modo que la Fm. Imón representa la culminación de la transgresión del mar finitriásico sobre las facies detrítico-evaporíticas del Keuper. La mecanización de los contactos tampoco ayuda nada.

Antes de bajar echamos un vistazo a nuestro alrededor. Estamos en una atalaya privilegiada, muy cerca de la confluencia entre el Cabriel y el Júcar. Desde aquí vemos perfectamente el cráter del volcán del cerro de Agrás:

Cerro negro
El volcán del Cerro de Agrás (o cerro Negro). Su forma original se ha perdido tras su explotación como cantera de áridos
De vuelta hacia Cortes, en las inmediaciones del cruce conocido inevitablemente como Cuatro Caminos, tenemos una buena ocasión de poner a prueba nuestras conclusiones. Ya estuvimos cerca de aquí, en el lugar conocido como ‘Rumasa’ (en recuerdo, supongo, de una de las empresas contratistas que trabajo en la obra del salto de Cortes II en los años 80 y que construyó aquí alojamientos para sus empleados).

El caso es que aquí la carretera V-428 atraviesa los yesos de la Fm. Ayora. Muy cerca destaca, prominente, un farallón rocoso de estratos verticalizados.
Hay que echar un vistazo.

Afloramiento 4 caminos
Vista general del afloramiento de Cuatro Caminos. La flecha señala la cresta formada por las capas veticalizadas de dolomías. Fijaos en el color rojo de la Fm. Quesa en primer término
Al descender vemos los conocidos yesos dela Fm. Ayora. Pero también las Arcíllas yesíferas de Quesa (K4), fácilmente identificables por su color rojizo y por contener jacintos de Compostela, de los que Inés hizo una pequeña colección.

Inés y K4
La joven ayudante de campo Inés lucha contra la Fm. Quesa


Jacintos
Parte de la cosecha del día: cristales de cuarzo bipiramidal conocidos como jacintos de Compostela
Un poco más adelante nos damos cuenta de la estructura del terreno que estamos atravesando. Se trata de un anticlinal roto por la charnela. Los flancos están constituidos por las dolomías tableadas, mientras que en el núcleo afloran las Arcillas de Quesa. Al ser estas últimas tan deleznables la erosión ha excavado profundamente siguiendo el eje del pliegue, dejando que los flancos destaquen en el relieve.

Pliegue
El anticlinal roto por la charnela de Cuatro Caminos. La erosión diferencial a favor de los materiales más deleznables de la Fm. Quesa a vaciado el núcleo dejando como elementos destacados las dolomías de los flancos
Como ya os podéis imaginar, al ascender desde el núcleo del pliegue hasta las dolomías no hubo ninguna sorpresa. La misma secuencia. Los mismos materiales. Es difícil encontrar una confirmación mejor a la hipótesis de partida. Y por cierto, también estos materiales aparecen cartografiados como Muschelkalk.

Más carniolas
Un detalle de las carniolas locales. De nuevo la porosidad móldica de cristales de evaporitas
Como última curiosidad, aparentemente las formaciones Ayora e Imón sólo afloran en el flanco meridional del gran pliegue Triásico del que hablamos al principio. La estructura sobre la que nos hallamos constituye, pues, el flanco de un anticlinal de entidad kilométrica.

Pliegue triásico
En primer término las dolomías de la Fm. Imón. Al fondo y a la derecha de la imagen discurre en diagonal el anticlinal triásico comentado en la primera figura del artículo. Lo deleznable de los materiales arcillosos y yesíferos propicia el encajamiento de los barrancos, el de los Gallegos, en este caso

Puede que esta historia parezca ‘mucho arroz para tan poco pollo’, pero en realidad es una cuestión que lleva sin resolverse de forma clara mucho tiempo y que requiere de mucho trabajo de campo, de afloramiento en afloramiento. En cualquier caso, me gustaría pensar que aún puede hacerse alguna pequeña aportación al conocimiento geológico con tan sólo un martillo y una lupa…

Referencias:
"Facies carbonato-evaporíticas del Trías Superior y tránsito al Lías en el Levante español: nuevas precisiones estratigráficas" A. Pérez-López et.al. Número 20,  Cuadernos de Geología Ibérica, 1990.

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domingo, 15 de diciembre de 2013

El volcán del Cerro de Agrás (Cofrentes)

Los volcanes son a la vez terribles y atractivos. Constituyen la representación icónica de los poderes que yacen bajo nuestros pies, destructores incontrolables ante los cuales los humanos nos hallamos inermes. Pero también creadores, capaces de modificar el paisaje en el tiempo de vida de una persona. Cabría, pues, preguntarse: ¿a qué distancia de un volcán está uno dispuesto a vivir? En la provincia de Valencia hay un pueblo que vive a menos de 1 km de distancia de un volcán. ¿Sorprendidos? Bueno, quizá no tanto una vez que sabemos que ese volcán está extinto.

Y es que en Cofrentes, además de una central nuclear, hay un volcán. Se trata de un espectáculo geológico desconocido para la mayoría de los valencianos: una oportunidad única para visitar un edificio volcánico sin salir de la provincia. Lamentablemente, en tiempos fue explotado comercialmente como cantera, lo que ha alterado su apariencia desdibujándolo bastante. Es otro ejemplo más de la invisibilidad del patrimonio geológico. Sin embargo, al menos en este lugar, algo ha cambiado: he visitado el lugar en dos ocasiones, la última este mismo verano. Para mi sorpresa descubrí que el Ayuntamiento de Cofrentes ha señalizado la ruta de ascenso y ha instalado paneles interpretativos acerca de la geología local y el vulcanismo en general. Esta iniciativa se une a la que ya comentamos en relación a las salinas de San Javier. ¡Bien por Cofrentes!

Pues bien, si queréis ver el volcán del cerro Agrás con vuestros propios ojos, debéis seguir la carretera N- 330 desde Cofrentes, en dirección Requena. Tras cruzar el puente sobre el río Cabriel y ascender una pendiente debéis estar atentos a las señales indicadoras, ya que el volcán queda a nuestra izquierda. El sendero parte de las inmediaciones del caserío denominado 'Casas de Alcance', existiendo un aparcamiento señalizado donde obligatoriamente habréis de dejar el coche. Así fue como lo hicimos este verano, acompañados como íbamos con niños. Otra opción, más penosa pero quizá más interesante, consiste es ascender campo traviesa por la ladera del cerro. Así fue como visité el lugar por primera vez hace algunos años, partiendo desde la pista que discurre junto al río Cabriel y que puede cogerse nada más cruzar el puente, a la izquierda.

Vista aérea del volcán del cerro de Agrás. Al menos en planta sí conserva una forma que evidencia su origen. Fuente: Google Earth
Una vez abandonado nuestro vehículo no tenemos más que seguir las indicaciones de la ruta volcánica, señalizada como un sendero de pequeño recorrido (el PR-CV 379). La vista desde el inicio del sendero no es muy espectacular, pero hay que tener paciencia...

Vista del cráter desde el inicio de la ruta
El cerro de Agrás es un estratovolcán: un edificio constituido por capas alternas de material piroclástico y coladas de lava. En ciertos momentos la actividad del volcán expulsaba lava a cierta altura que se solidificaba al enfriarse y se acumulaba formando un cono de material más o menos suelto. De tanto en tanto, se emitía lava lo suficientemente fluida como para que cayese por las laderas, cubriendo y consolidando los piroclastos. El tamaño de éstos determina su clasificación, desde los más finos (cenizas) hasta los de mayor tamaño (bloques) pasando por los intermedios (lapilli). De esto se habla en uno de los paneles que encontramos en el recorrido:

Uno de los paneles del recorrido. En éste se introduce el tipo de materiales que construyeron el volcán
Y ya desde el principio encontramos todos estos tipos de material:

Toba volcánica: material formado por la consolidación de cenizas y lapilli, muy ligero debido a su porosidad. Por esta razón fue extraído para uso como aislante en la construcción

Lapilli. La porosidad se debe a que el rápido enfriamiento retuvo en el interior los gases procedentes del magma, que formaron vacuolas al solidificarse

La actividad volcánica también tiene distintas manifestaciones, principalmente relacionadas con las propiedades del magma. Las erupciones más tranquilas son las de tipo hawaiano, en las que la lava es tan fluida que simplemente se derrama, pudiendo recorrer grandes extensiones. En el extremo opuesto están las erupciones de tipo pliniano, de gran explosividad y poca efusión de lava líquida. El nombre procede de la descripción realizada por Plinio el Joven de la erupción del Vesubio que enterró las ciudades de Pompeya y Herculano (en la que murió su tío, Plinio el Viejo, al encontrarse demasiado cerca para observar un fenómeno tan intrigante como aterrador). El caso de Cofrentes es intermedio, una actividad denominada estromboliana.

Los cuerpos de cierto tamaño (bombas volcánicas) pueden adquirir un aspecto fusiforme al desplazarse girando por el aire mientras se solidifica la masa incandescente o bien tener un aspecto más irregular, en función de las propiedades del magma.

Bomba volcánica con aspecto estriado a causa de la deformación durante el vuelo de la masa de lava moderadamente fluida
Bomba en "corteza de pan" mostrando el interior una vez partida con un golpe de martillo
Bomba fusiforme
Por otra parte, los depósitos volcánicos pueden generarse en combinación con otros materiales. Es el caso de los aglomerados volcánicos, formados por un agregado de materiales de origen volcánico junto con otros preexistentes unidos por una matriz. Son testigos de episodios especialmente violentos.

Aglomerado volcánico
Naturalmente, también encontramos coladas de lava. En el caso de Cofrentes, el magma era de tipo básico, es decir, con un bajo contenido en sílice, y concretamente de tipo basáltico. Es oscuro y con frecuencia presenta disyunción esferoidal.


Colada basáltica

Disyunción esferoidal en la masa basáltica
El basalto es una roca afanítica, es decir, en la que los cristales de mineral son tan pequeños que no es posible verlos a simple vista. Esto se debe a que el enfriamiento de la lava es rápido en superficie y no permite el crecimiento de los granos. Sin embargo, en el cerro de Agrás es relativamente fácil encontrar cristales de cierto tamaño de olivino, un mineral que se forma a cierta profundidad, en el manto terrestre o cerca de él. Esto nos indica que el magma que construyó el volcán tiene un origen no superficial. También hay cierta abundancia de óxidos de hierro, lo que confiere a roca un color rojizo. Ello es bien evidente en la antigua chimenea del cráter, que podréis ver si llegáis hasta el final del sendero.

Fenocristal de plagioclasa o quizá nefelina

Fenocristales de olivino. En la fotografía no se aprecia el intenso color verde del mineral
Posible fenocristal de Iddingsita
En la chimenea es posible observar potentes capas de lapilli y cenizas rojizas con intercalaciones de coladas basálticas. Las acumulaciones de lapilli son difíciles de cruzar, ya que se deslizan bajo nuestros pies haciendo la marcha bastante penosa.

Chimenea del volcán. Como referencia de altura, en lo alto del cerro estoy yo mismo
En la explanada situada al final del camino hay un gran bloque basáltico que se identifica en un panel como una bomba. Se trata de un error ya que, entre otras cosas, carece de una característica esencial de éstas: la textura vacuolar. En  mi opinión es el resultado de la disyunción esferoidal comentada anteriormente. En cualquier caso, esta roca es, sin duda, un elemento icónico del lugar.

Explanada de la cumbre con el característico bloque
Panel situado en la explanada de la cumbre del cerro
En cuanto a la edad del volcán, resulta ser cuaternaria. Las dataciones radiométricas arrojan un periodo de actividad entre hace 2 a 1 millones de años. Esta juventud es evidente en el inicio del sendero, donde las cenizas volcánicas recubren materiales aluviales de la cuenca del Cabriel.

Cenizas sobre un conglomerado aluvial que permite deducir lo reciente de la actividad volcánica
Resulta, además, que no se trata del único afloramiento volcánico de la zona. Al sur del cono principal y en una ladera de éste encontramos el pico del Fraile, que se corresponde con un foco emisor que se abrió en la base del volcán del cerro de Agrás. Y además, al otro lado del Cabriel, el crestón sobre el que se encuentra el castillo de Cofrentes es un macizo formado durante una nube ardiente formada por una mezcla de gases y piroclastos expulsados por el cráter principal.

Vista hacia el sur desde la cumbre del cerro. El río Cabriel divide la imagen en dos. Dominándolo, abajo y un poco a la derecha de la central nuclear, el castillo se asienta sobre el tercer afloramiento de rocas volcánicas tras el cerro de Agrás y el pico del Fraile
Es interesante visitar este lugar, pero más aún lo es descubrir lo que su propia existencia nos dice. Efectivamente, la zona no es tectónicamente activa, o al menos tan activa como aquellos puntos que asociamos con un volcán. ¿A qué se debe su presencia? Pues está relacionada con el proceso de distensión al que está sometida la zona este de la península, distensión asociada a la elevación generalizada que está experimentando el este de Iberia. La distensión, junto con la delgadez de la corteza terrestre en la zona, ha favorecido la salida de magma profundo aprovechando antiguas fracturas existentes en la corteza. Esas mismas fracturas, ahora reactivadas, son las que en su momento permitieron la acumulación de los materiales del Keuper en un contexto de fuerte subsidiencia. También en aquel entonces, durante el Triásico, se produjeron manifestaciones subvolcánicas en la forma de intrusiones basálticas en los materiales del Keuper, denominadas doleritas. Las heridas de la Tierra no se cierran fácilmente. Esa distensión se manifiesta de otra forma: con la formación de la fosa tectónica que forma los cañones del Júcar entre Cofrentes y Cortes. Esta fosa está delimitada por bloques fallados, alguno de los cuales ha experimentado desplazamientos verticales de más de 400 m.

El esquema tectónico del mapa del IGME correspondiente a la localidad de Jalance nos permite ver que Cofrentes se encuentra justo en el punto de intersección de dos estructuras: una de dirección aproximada Este-Oeste (la fosa del Júcar) y otra de dirección Norte-Sur (El arco Teruel-Almansa). Ambas han favorecido la extrusión de materiales plásticos del Keuper (en morado).

Esquema tectónico regional. Fuente: MAGNA50-IGME

Desde lo alto del cerro tenemos una buena vista de todos estos accidentes:

Vista hacia el oeste. El río Júcar (cuya confluencia con el Cabriel se produce justamente a la derecha) se encaja en la fosa tectónica que lleva su nombre. El efecto es menos evidente puesto que la fosa está anegada por el embalse de Cortes. La margen izquierda del río constituye un flanco del anticlinal en materiales triásicos (ya estudiado aquí)
Sólo resta decir que el volcán se encuentra extinto, pero que la actividad magmática no ha finalizado. Señal de ello es la existencia del balneario de Cofrentes, que precisamente lleva el revelador nombre de Los Hervideros.

Un último comentario. El Geología de la provincia de Valencia del año 2011 tuvo lugar precisamente en el cerro de Agrás. Podéis descargar la guía preparada al efecto por el profesor Carlos Santistebán aquí.

[Nota final: Según nos indica Armand Paz, lector del blog, la denominación local del volcán es 'Agras' y no 'Agrás', como aparece escrito en la mayoría de las fuentes cartográficas.]

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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Las salinas de San Javier (Cofrentes). Vestigios de tiempos pasados (y tan pasados)

Entre los seres humanos es muy común sentir fascinación por aquellos lugares ocupados en un tiempo por otras personas y que ahora están abandonados. No es necesario que se trate de excavaciones arqueológicas en emplazamientos de un pasado remoto. Quizá este efecto es más patente cuanto más próximo en el tiempo se encuentre el momento de la partida definitiva de los antiguos ocupantes, probablemente porque sentimos más facilidad de empatizar con personas a las que atribuimos una afinidad más difícil de experimentar con gente cuyas motivaciones (para ocupar un lugar y abandonarlo posteriormente) nos son casi incomprensibles. La sensación de fascinación es aún mayor si es posible visitar el lugar en solitario, sin las aglomeraciones propias de los centros turísticos. Y si además existe un factor geológico, tanto mejor.

En esta ocasión comparto con vosotros una visita que he realizado este verano a las salinas de San Javier, en Cofrentes. Lo primero es decir que no están acondicionadas para la visita y el camino que conduce a ellas no está señalizado. La ruta marcada por el ayuntamiento simplemente conduce hasta un mirador desde el que no es posible acceder al lugar. Pero si por una de aquellas pensáis visitar esta instalación os indicaré con gusto la forma de llegar. 

El itinerario señalizado parte de las inmediaciones del puente del antiguo ramal de la N-330 que cruza Cofrentes (en la actualidad un nuevo viaducto ha completado la circunvalación que ha desviado el tráfico fuera de la población. Aquellos que conozcan esta travesía sabrán también de multitud de vehículos atascados en una de sus curvas, incapaces de avanzar ni retroceder). El caso es que desde el área recreativa del Campo del Cura parte una pista asfaltada con una indicación de 'Salinas'. Si la seguimos, eventualmente disfrutaremos de la siguiente vista panorámica.



Vista panorámica de las Salinas de San Javier desde el mirador
 En la fotografía panorámica se aprecian las distintas balsas de decantación y evaporación en las que se llevaba a cabo el proceso de obtención de la sal, además de algunas construcciones auxiliares. La explotación se encuentra en el fondo del barranco del Tollo, que fue desviado por el perímetro para acomodar la obra. Todas las estructuras se encuentran a una cota elevada para protegerlas de avenidas. En el centro izquierda de la imagen vemos unas manchas blanquecinas sobre el cauce. Un panel situado al efecto (modesta pero feliz iniciativa en el triste contexto actual de desconocimiento de nuestro patrimonio geológico) nos informa de que estas salinas estuvieron en explotación hasta los años 90 y ahora están abandonadas.


Panel informativo en el mirador. Click para ampliar

A pesar de verlas tan cerca no nos es posible descender desde este punto. Para bajar hay que dar un buen rodeo retomando la carretera nacional hasta encontrar el antiguo camino de acceso a la explotación. En general se encuentran en buen estado casi hasta el final, en las inmediaciones de la salina. El tramo final, de abrupto descenso, está muy acarcavado y decidimos dejar el coche y bajar a pie. Desde aquí disfrutamos de una perspectiva distinta.


Otra vista general de las salinas. La panorámica anterior se tomó justo desde enfrente, donde se intuye la pista asfaltada que discurre justo al pie de la alineación de pinos
La tarde se nos va y hemos de darnos prisa. Las balsas de evaporación están pavimentadas con losas y las arcillas que rellenan el fondo presentan grietas de retracción y, en algunos puntos, algo de sal.


Detalle de una de las balsas de evaporación. Fijaos en las losas que pavimentan el fondo y en lo abrupto de las paredes del barranco que se ven al fondo
La joven ayudante de campo Inés realiza una cata de la halita que tapiza alguna losa
El murete de las balsas está formado por lo que parecen calizas o dolomías en las que, si nos fijamos, encontramos indicios de un origen lacustre. Como por ejemplo, moldes de tallos de plantas. con bastante probabilidad provienen del relleno Mioceno de las cuencas que flanquean el diapiro.


Moldes de tallos de plantas

Otro bloque de caliza lacustre (o, mejor dicho, palustre)
Las balsas no nos proveen de ejemplos satisfactorios de cristales de halita. Pero recordemos los parches blanquecinos que avistamos en el cauce. 


El cauce del barranco del Tollo está tapizado de  halita
Efectivamente. En el cauce encontramos lo que estamos buscando. Si bien no encontré ningún cristal idimorfo de halita, sí podemos ver unos curiosos agregados.


Los agregados cristalinos de halita adquieren un curioso hábito al crecer desde el cauce
Bueno. Hemos conseguido el objetivo. Hemos encontrado el lugar. Hemos llegado a él y, tras recorrerlo, hemos encontrado la sal. El lugar tiene un indudable atractivo histórico y natural.

Ahora bien, Cofrentes está bastante lejos del mar. ¿De dónde sale la sal? Pues procede de una formación geológica conocida como Arcillas yesíferas de Quesa, que en este caso podéis ver en las paredes grises y rojizas excavadas por el barranco donde se encuentran las salinas. Esta formación no posee sal (halita, en particular) cuando aflora en superficie, ya que el agua de escorrentía disuelve ésta con facilidad. En cambio sí posee grandes cantidades de halita en el subsuelo, razón por la cual es posible extraer mediante bombeo el agua subterránea que ha estado en contacto con ella para, una vez decantadas las partículas en suspensión (arcilla, arena, etc.) proceder a la evaporación y cristalización de la sal. Los colores abigarrados ya nos son familiares: se trata del Keuper, que aflora de forma espectacular entre Cortes de Pallás, Cofrentes y el valle de Ayora en general (véase el artículo sobre el Keuper en Cortes de Pallás). El Keuper consta de 5 unidades denominadas secuencialmente K1, K2, K3, K4 y K5. De ellas, tres están definidas en las inmediaciones de Cofrentes: la formación Arcillas y yesos de Jarafuel (K1), la formación Arcillas de Cofrentes (K3) y la formación Yesos de Ayora (K5). La Fm. Quesa es la K4. Tanto la Fm. Quesa como la Fm. Cofrentes, especialmente esta última, están formadas por materiales deleznables lo que motiva que el agua de escorrentía excave en las mismas profundos barrancos (como es el caso del Tollo).



La formación Quesa se depositó en el Triásico superior, hace más de 200 millones de años. En aquel entonces toda la zona Este de lo que ahora es Iberia (y, en realidad, grandes extensiones de Europa) constituían unas gigantescas salinas naturales en las cuales el agua del mar se evaporaba depositando inmensas cantidades de halita, yeso y otras sales. Medios sedimentarios similares pueden encontrarse hoy en día en la costa arábiga del Mar Rojo. No deja de ser curioso pensar en el largo viaje de la sal extraída en esta explotación partiendo de su origen en el antiguo mar conocido como Paleothetys. 


Recostrucción paleogeográfica correspondiente al Keuper. El círculo señala la ubicación aproximada de Iberia, en la orilla del Paleothetys. Fuente: Ron Blakey - http://cpgeosystems.com/
Así pues, en este lugar no sólo es posible experimentar el encanto de un sitio donde seres humanos estuvieron trabajando a diario hasta hace un par de décadas. También podemos reflexionar acerca de la curiosa historia de un mar desaparecido hace millones de años y que nos dejó como recuerdo la sal que hemos encontrado en el barranco.


Cobertizo abandonado
Podéis leer más sobre la geología de Cofrentes visitando el volcán del cerro Agrás, en este mismo blog.

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