domingo, 15 de diciembre de 2013

El volcán del Cerro de Agrás (Cofrentes)

Los volcanes son a la vez terribles y atractivos. Constituyen la representación icónica de los poderes que yacen bajo nuestros pies, destructores incontrolables ante los cuales los humanos nos hallamos inermes. Pero también creadores, capaces de modificar el paisaje en el tiempo de vida de una persona. Cabría, pues, preguntarse: ¿a qué distancia de un volcán está uno dispuesto a vivir? En la provincia de Valencia hay un pueblo que vive a menos de 1 km de distancia de un volcán. ¿Sorprendidos? Bueno, quizá no tanto una vez que sabemos que ese volcán está extinto.

Y es que en Cofrentes, además de una central nuclear, hay un volcán. Se trata de un espectáculo geológico desconocido para la mayoría de los valencianos: una oportunidad única para visitar un edificio volcánico sin salir de la provincia. Lamentablemente, en tiempos fue explotado comercialmente como cantera, lo que ha alterado su apariencia desdibujándolo bastante. Es otro ejemplo más de la invisibilidad del patrimonio geológico. Sin embargo, al menos en este lugar, algo ha cambiado: he visitado el lugar en dos ocasiones, la última este mismo verano. Para mi sorpresa descubrí que el Ayuntamiento de Cofrentes ha señalizado la ruta de ascenso y ha instalado paneles interpretativos acerca de la geología local y el vulcanismo en general. Esta iniciativa se une a la que ya comentamos en relación a las salinas de San Javier. ¡Bien por Cofrentes!

Pues bien, si queréis ver el volcán del cerro Agrás con vuestros propios ojos, debéis seguir la carretera N- 330 desde Cofrentes, en dirección Requena. Tras cruzar el puente sobre el río Cabriel y ascender una pendiente debéis estar atentos a las señales indicadoras, ya que el volcán queda a nuestra izquierda. El sendero parte de las inmediaciones del caserío denominado 'Casas de Alcance', existiendo un aparcamiento señalizado donde obligatoriamente habréis de dejar el coche. Así fue como lo hicimos este verano, acompañados como íbamos con niños. Otra opción, más penosa pero quizá más interesante, consiste es ascender campo traviesa por la ladera del cerro. Así fue como visité el lugar por primera vez hace algunos años, partiendo desde la pista que discurre junto al río Cabriel y que puede cogerse nada más cruzar el puente, a la izquierda.

Vista aérea del volcán del cerro de Agrás. Al menos en planta sí conserva una forma que evidencia su origen. Fuente: Google Earth
Una vez abandonado nuestro vehículo no tenemos más que seguir las indicaciones de la ruta volcánica, señalizada como un sendero de pequeño recorrido (el PR-CV 379). La vista desde el inicio del sendero no es muy espectacular, pero hay que tener paciencia...

Vista del cráter desde el inicio de la ruta
El cerro de Agrás es un estratovolcán: un edificio constituido por capas alternas de material piroclástico y coladas de lava. En ciertos momentos la actividad del volcán expulsaba lava a cierta altura que se solidificaba al enfriarse y se acumulaba formando un cono de material más o menos suelto. De tanto en tanto, se emitía lava lo suficientemente fluida como para que cayese por las laderas, cubriendo y consolidando los piroclastos. El tamaño de éstos determina su clasificación, desde los más finos (cenizas) hasta los de mayor tamaño (bloques) pasando por los intermedios (lapilli). De esto se habla en uno de los paneles que encontramos en el recorrido:

Uno de los paneles del recorrido. En éste se introduce el tipo de materiales que construyeron el volcán
Y ya desde el principio encontramos todos estos tipos de material:

Toba volcánica: material formado por la consolidación de cenizas y lapilli, muy ligero debido a su porosidad. Por esta razón fue extraído para uso como aislante en la construcción

Lapilli. La porosidad se debe a que el rápido enfriamiento retuvo en el interior los gases procedentes del magma, que formaron vacuolas al solidificarse

La actividad volcánica también tiene distintas manifestaciones, principalmente relacionadas con las propiedades del magma. Las erupciones más tranquilas son las de tipo hawaiano, en las que la lava es tan fluida que simplemente se derrama, pudiendo recorrer grandes extensiones. En el extremo opuesto están las erupciones de tipo pliniano, de gran explosividad y poca efusión de lava líquida. El nombre procede de la descripción realizada por Plinio el Joven de la erupción del Vesubio que enterró las ciudades de Pompeya y Herculano (en la que murió su tío, Plinio el Viejo, al encontrarse demasiado cerca para observar un fenómeno tan intrigante como aterrador). El caso de Cofrentes es intermedio, una actividad denominada estromboliana.

Los cuerpos de cierto tamaño (bombas volcánicas) pueden adquirir un aspecto fusiforme al desplazarse girando por el aire mientras se solidifica la masa incandescente o bien tener un aspecto más irregular, en función de las propiedades del magma.

Bomba volcánica con aspecto estriado a causa de la deformación durante el vuelo de la masa de lava moderadamente fluida
Bomba en "corteza de pan" mostrando el interior una vez partida con un golpe de martillo
Bomba fusiforme
Por otra parte, los depósitos volcánicos pueden generarse en combinación con otros materiales. Es el caso de los aglomerados volcánicos, formados por un agregado de materiales de origen volcánico junto con otros preexistentes unidos por una matriz. Son testigos de episodios especialmente violentos.

Aglomerado volcánico
Naturalmente, también encontramos coladas de lava. En el caso de Cofrentes, el magma era de tipo básico, es decir, con un bajo contenido en sílice, y concretamente de tipo basáltico. Es oscuro y con frecuencia presenta disyunción esferoidal.


Colada basáltica

Disyunción esferoidal en la masa basáltica
El basalto es una roca afanítica, es decir, en la que los cristales de mineral son tan pequeños que no es posible verlos a simple vista. Esto se debe a que el enfriamiento de la lava es rápido en superficie y no permite el crecimiento de los granos. Sin embargo, en el cerro de Agrás es relativamente fácil encontrar cristales de cierto tamaño de olivino, un mineral que se forma a cierta profundidad, en el manto terrestre o cerca de él. Esto nos indica que el magma que construyó el volcán tiene un origen no superficial. También hay cierta abundancia de óxidos de hierro, lo que confiere a roca un color rojizo. Ello es bien evidente en la antigua chimenea del cráter, que podréis ver si llegáis hasta el final del sendero.

Fenocristal de plagioclasa o quizá nefelina

Fenocristales de olivino. En la fotografía no se aprecia el intenso color verde del mineral
Inclusión de fuerte color rojizo a causa de los óxidos de hierro
En la chimenea es posible observar potentes capas de lapilli y cenizas rojizas con intercalaciones de coladas basálticas. Las acumulaciones de lapilli son difíciles de cruzar, ya que se deslizan bajo nuestros pies haciendo la marcha bastante penosa.

Chimenea del volcán. Como referencia de altura, en lo alto del cerro estoy yo mismo
En la explanada situada al final del camino hay un gran bloque basáltico que se identifica en un panel como una bomba. Se trata de un error ya que, entre otras cosas, carece de una característica esencial de éstas: la textura vacuolar. En  mi opinión es el resultado de la disyunción esferoidal comentada anteriormente. En cualquier caso, esta roca es, sin duda, un elemento icónico del lugar.

Explanada de la cumbre con el característico bloque
Panel situado en la explanada de la cumbre del cerro
En cuanto a la edad del volcán, resulta ser cuaternaria. Las dataciones radiométricas arrojan un periodo de actividad entre hace 2 a 1 millones de años. Esta juventud es evidente en el inicio del sendero, donde las cenizas volcánicas recubren materiales aluviales de la cuenca del Cabriel.

Cenizas sobre un conglomerado aluvial que permite deducir lo reciente de la actividad volcánica
Resulta, además, que no se trata del único afloramiento volcánico de la zona. Al sur del cono principal y en una ladera de éste encontramos el pico del Fraile, que se corresponde con un foco emisor que se abrió en la base del volcán del cerro de Agrás. Y además, al otro lado del Cabriel, el crestón sobre el que se encuentra el castillo de Cofrentes es un macizo formado durante una nube ardiente formada por una mezcla de gases y piroclastos expulsados por el cráter principal.

Vista hacia el sur desde la cumbre del cerro. El río Cabriel divide la imagen en dos. Dominándolo, abajo y un poco a la derecha de la central nuclear, el castillo se asienta sobre el tercer afloramiento de rocas volcánicas tras el cerro de Agrás y el pico del Fraile
Es interesante visitar este lugar, pero más aún lo es descubrir lo que su propia existencia nos dice. Efectivamente, la zona no es tectónicamente activa, o al menos tan activa como aquellos puntos que asociamos con un volcán. ¿A qué se debe su presencia? Pues está relacionada con el proceso de distensión al que está sometida la zona este de la península, distensión asociada a la elevación generalizada que está experimentando el este de Iberia. La distensión, junto con la delgadez de la corteza terrestre en la zona, ha favorecido la salida de magma profundo aprovechando antiguas fracturas existentes en la corteza. Esas mismas fracturas, ahora reactivadas, son las que en su momento permitieron la acumulación de los materiales del Keuper en un contexto de fuerte subsidiencia. También en aquel entonces, durante el Triásico, se produjeron manifestaciones subvolcánicas en la forma de intrusiones basálticas en los materiales del Keuper, denominadas doleritas. Las heridas de la Tierra no se cierran fácilmente. Esa distensión se manifiesta de otra forma: con la formación de la fosa tectónica que forma los cañones del Júcar entre Cofrentes y Cortes. Esta fosa está delimitada por bloques fallados, alguno de los cuales ha experimentado desplazamientos verticales de más de 400 m.

El esquema tectónico del mapa del IGME correspondiente a la localidad de Jalance nos permite ver que Cofrentes se encuentra justo en el punto de intersección de dos estructuras: una de dirección aproximada Este-Oeste (la fosa del Júcar) y otra de dirección Norte-Sur (El arco Teruel-Almansa). Ambas han favorecido la extrusión de materiales plásticos del Keuper (en morado).

Esquema tectónico regional. Fuente: MAGNA50-IGME

Desde lo alto del cerro tenemos una buena vista de todos estos accidentes:

Vista hacia el oeste. El río Júcar (cuya confluencia con el Cabriel se produce justamente a la derecha) se encaja en la fosa tectónica que lleva su nombre. El efecto es menos evidente puesto que la fosa está anegada por el embalse de Cortes. La margen izquierda del río constituye un flanco del anticlinal en materiales triásicos (ya estudiado aquí)
Sólo resta decir que el volcán se encuentra extinto, pero que la actividad magmática no ha finalizado. Señal de ello es la existencia del balneario de Cofrentes, que precisamente lleva el revelador nombre de Los Hervideros.

Un último comentario. El Geología de la provincia de Valencia del año 2011 tuvo lugar precisamente en el cerro de Agrás. Podéis descargar la guía preparada al efecto por el profesor Carlos Santistebán aquí.

[Nota final: Según nos indica Armand Paz, lector del blog, la denominación local del volcán es 'Agras' y no 'Agrás', como aparece escrito en la mayoría de las fuentes cartográficas.]

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7 comentarios :

  1. Que facil haces lo dificil de explicar sobre los volcanes. Desde luego los vecinos de Cofrentes se merecen una medalla si no es que ya la tienen, primero el volcán y luego la central nuclear, ¿que mas pueden pedir ya?.

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  2. Gracias Ximo! Aunque creo que no habrá ningún cofrentino que haya visto el volcán en acción... ;-)

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  3. Eso si pero la lava aún está bastante digamos fresca, por lo que se ve.
    Igualmente felices fiesta.

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  4. Excelente. Gracias. Por respeto a la cultura local y la toponimia el nombra del cerro es "de Agras", no Agrás, o incluso Agraz, que se llega a leer en alguna ocasión.
    Un saludo
    Armand Paz

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    Respuestas
    1. Gracias por tu precisión. El caso es que, a pesar de ser de Cortes, nunca he oído a un cofrentino referirse al cerro por su nombre. En todos los planos aparece como 'Agrás'. Lo hago constar.

      Gracias de nuevo.

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