miércoles, 10 de marzo de 2021

El Jurásico en Cortes de Pallás: los Charcos del Ral y el puntal de la Cueva Hermosa

Nuestro recorrido por la historia geológica de Cortes está casi completo. Tan solo nos queda por tratar un último episodio, el Cuaternario. Pero antes de afrontar los cambios más recientes en el paisaje de la región es necesario tratar una cuestión que ha constituido un interesante misterio en todos los estudios previos de la geología de la Cortes: ¿qué es del Jurásico? Cómo hemos tenido oportunidad de ver a lo largo de esta serie, a lo largo del extenso término municipal de Cortes de Pallás las rocas aflorantes son de una forma muy (pero que muy) predominante, mesozoicas. Como se recordará, el Mesozoico es una era de la historia de la Tierra que a su vez se divide en tres periodos: Triásico, Jurásico y Cretácico. Los materiales más antiguos, de edad triásica, afloran ampliamente a lo largo del saltwall del diapiro de Cortes, mientras que los materiales cretácicos son con diferencia los más abundantes: la sierra de Martes, la Muela de Albéitar y la de Cortes aparecen pintadas en el mapa geológico con los tonos de verde con los que se representa el Cretácico. Unos y otros han sido tratados en detalle en distintas entregas de esta serie. Ahora bien, ¿qué hay del Jurásico?

La extensión y naturaleza del Jurásico en la zona ha sido un objeto de interés desde el inicio de los trabajos en la zona. Es interesante ver cómo en la memoria del mapa del MAGNA I, publicado en 1960, los autores dedican un gran esfuerzo a la búsqueda del Jurásico. Ya en este mapa se describen un conjunto de dolomías tableadas grisáceas aflorantes sobre el conjunto del Keuper (unas facies muy comunes en la zona que han dado más de un quebradero de cabeza) que se solían etiquetar en la literatura como Supra-Keuper o Infra-Lías, sin estar clara su datación precisa. En cualquier caso, incluso si se hubiese tratado del Jurásico, parecía extraño que no hubiese más materiales de esta edad por encima de estos términos basales. Finalmente los autores de este mapa encuentran indicios del Jurásico superior en materiales procedentes de la excavación de uno de los túneles del canal que traía el agua desde Embarcaderos hasta el salto de Rambla Seca. Su deducción, que el Jurásico se encuentra en la zona por debajo del Cretácico, especialmente donde el Júcar ha excavado lo suficiente para exponerlo, parece de lo más lógica. Y así se muestra también el mapa del MAGNA II (publicado en 1980), aquí identificado, sin dudas, en pequeñísimos afloramientos en la base del cañón del Júcar, la mayoría ya sumergidos en el embalse de Cortes II ( pero todos ellos, salvo uno, fuera del término de Cortes). Estos materiales se dataron como Kimmeridgense, una de las épocas más tardías del Jurásico superior.

Así pues, la cuestión del Jurásico en Cortes no estaba cerrada en la cartografía disponible, y puede resumirse en los siguientes puntos:

  • Las dolomías que se encuentran por encima de los materiales del Keuper, típicamente de los yesos de la formación  Ayora, ¿tienen edad Triásica o por el contrario constituyen la base del Jurásico en la zona?
  • ¿Afloran en el término de Cortes materiales de edad jurásica que nos permitan conocer qué tipo de paisajes existían en la zona?
La primera pregunta no ha sido fácil de responder, existiendo diversas dataciones alternativas sobre estos materiales, que constituyen la formación Imón (en el ámbito de la codillera Ibérica) o Zamoranos (en el ámbito de la Bética). La última aportación al respecto se encuentra en un artículo publicado en 2017 por Ortí et al. que data este conjunto como Raetiense [1]. Si echamos un vistazo a la escala cronoestratigráfica veremos que esto lo sitúa como Triásico superior.


Sección de la escala cronoestratigráfica que cubre el intervalo representado en los charcos del Ral. 

Así pues, las posibilidades de "pisar" rocas jurásicas en Cortes se reducen más todavía, salvo que localicemos afloramientos no identificados hasta ahora. Recordemos que la cartografía oficial recoge tan solo un pequeño afloramiento al pie del puntal de Sácaras, ya bajo las aguas del embalse.

Ya desde el inicio de mi trabajo de campo realizado en este área (que describí en mi artículo anterior), esta cuestión estaba latente en el ambiente. Recuerdo comentar con Nacho Meléndez, al mostrarle la zona, lo llamativo de que el Jurásico no aflorase de forma más extensa, "porque estar tiene que estar". Y así tuve la suerte de topar con el Jurásico donde no se había encontrado antes, y como el trabajo mostró posteriormente, de forma mucho más extensa. El mapa que construimos muestra estos materiales aflorantes en el oeste del término municipal, en el límite con Cofrentes, en los sectores del Puntal de la Cueva Hermosa y El Barrancazo - Loma del Mojón. El siguiente mapa simplificado permite comprobar esto.


Mapa geológico simplificado del diapiro de Cortes de Pallás. Al oeste, en color azul claro y con la etiqueta J1, los materiales del jurásico.

Para conocer cómo era Cortes de Pallás durante el Jurásico nos vamos a situar en el icónico paisaje de Los Charcos del Ral - Cueva Hermosa. Posiblemente se trate de uno de los lugares más visitados y fotografiados de Cortes. En este lugar, la rambla del Ral se precipita en una serie de saltos que alternan con pequeñas pozas. 

Vista hacia el oeste de los charcos del Ral. Los materiales que forman los grandes escarpes a derecha e izquierda son calizas jurásicas.

Lo que observamos en los charcos del Ral es, en primer lugar, una secuencia de calizas y margas que se alternan rítmicamente. Pero para verlos hemos de aproximarnos allí desde el oeste, aguas abajo de los charcos (donde se situaba la antigua aldea del Ral de Arriba), o bien descender con mucha precaución hasta el último salto, que ya no es posible destrepar, para echar un vistazo desde allí hacia el curso bajo de la rambla.

Calizas tableadas con altenancia rítmica de margas de la formación Loriguilla en el margen norte de la rambla del Ral. 

Vista hacia el oeste, aguas arriba de la rambla del Ral. En primer término la formación Loriguilla. En segundo término, el cauce se encaja en las calizas de la formación Higueruelas. 

Estos materiales no contienen apenas fósiles, algo que no es sorprendente ya que es característico de la formación. De hecho, tan solo encontré un ammonites en el puntal de la Cueva Hermosa que por suerte permitió establecer la edad de estos materiales. Fijaos que en la roca sobre la que se apoya la lupa hay también una sección de un belemnites. Ambos fósiles son propios de ambientes de mar abierto.

Ammonites y sección de belemnites procedentes de la formación Loriguilla. Se trata de fósiles típicos de facies pelágicas, de mar abierto. 

Estas calizas y margas pertenecen a la formación Loriguilla. 

Hemos encontrado estos materiales en otros lugares y hemos hablado de ellos, por ejemplo, en el barranco de los Cuchillos, en Cheste.

Continuemos nuestro viaje en el tiempo. Por encima de esta alternancia de calizas y margas hay un conjunto muy potente de calizas blancas, en bancos bien estructurados en la base y con un aspecto masivo a techo. Estas rocas constituyen el sustrato sobre el que se asientan los charcos y es en las que  se abre la boca de la Cueva Hermosa. Precisamente en el límite norte del puntal de la Cueva Hermosa las capas aparecen espectacularmente plegadas.

Flanco del espectacular pliegue de las calizas jurásicas entre el puntal de la Cueva Hermosa y la Muela de Albéitar.  En el centro de la imagen, abajo, puede vislumbrase uno de los charcos.

La dureza de estas calizas hace que formen las  paredes verticales que hacen tan espectacular este paisaje. Se trata de las Calizas de oncolitos de Higueruelas. A diferencia de la formación Loriguilla, . Allí encontramos que estas calizas contienen una abundante fauna, básicamente de braquiópodos, bivalvos y en algún caso incluso algún ammonites. 

Colección de braquiópodos de la base de la formación Higueruelas. 

Secciones de ammonites en la base de la formación Higueruelas. 

Pero el afloramiento más interesante de esta formación está, sin dudas, en la ladera de la muela de Albéitar. Aquí, en el punto del que parte el sendero que desciende a los Charcos, encontramos la única sección en la que es posible observar de forma continua los términos superiores del Jurásico, el techo de la formación Higueruelas y los materiales basales del Cretácico.

Sección del Jurásico superior, formación Higueruelas, en la ladera meridional de la Muela de Albéitar. Arriba a la izquierda el vial del  PENVA.

A diferencia de lo que vimos en el Puntal de la Cueva Hermosa, aquí encontramos evidencias de un medio de mayor energía. Fragmentos de corales ramosos y conchas de bivalvos, y algunos rudistas más o menos enteros.

Fauna fragmentada de la formación Higueruelas. Destaca la sección de coral señalada por el dedo.

Sin embargo, el rasgo sedimentario más característico, sin ninguna duda, son los niveles de calizas oolíticas y pisolíticas intercalados en la secuencia.

Este tipo de rocas están integradas por unos cuerpos subesféricos formados por la precipitación de carbonato cálcico sobre un núcleo que puede ser un grano de arena, un fragmento de concha, etc. Su formación se da en medios energéticos, poco profundos, agitados por el oleaje. Son, por tanto, un buen indicador paleoambiental. La diferencia entre un pisolito y un oolito es su tamaño, teniendo los primeros un diámetro superior a 2 mm y los segundos inferior a esta medida. El ejemplo típico de ambiente de formación actual son las costas de la plataforma de las Bahamas. 

Nivel estratigráfico reconocible en toda la zona con abundantes pisolitos. 

Caliza con secciones de oolitos/pisolitos. 

Y como ya hemos dicho, lo mejor de esta sección, y lo que la hace tan interesante, es que es la única en la que es posible ver el techo del Jurásico y el tránsito al Cretácico suprayacente. El contacto se produce por medio de una superficie rubefactada, un hardground ferruginoso. Por encima de esta superficie, bien visible junto al punto donde se dejan los coches para bajar a los Charcos. La base del Cretácico está representada por unas arcillas margosas y margas con intercalaciones calizas. 

Nivel rubefactado que señala el techo del Jurásico en Cortes.

De forma natural, el vial del PENVA de las aldeas, que recorre la ladera de la muela de Albéitar y pasa justo por este punto, aprovecha este nivel ferruginoso como base, aprovechando para el desmonte las más fácilmente excavables margas cretácicas.

Margas y calizas de la formación Contreras en la Muela de Albéitar. Constituyen la base de Cretácico en la zona. El vial del PENVA aprovecha el contacto entre Jurásico y Cretácico en su trazado.

Estas calizas y margas pertenecen a la formación Arcillas de Contreras, de edad barremiense. Tienen un carácter marino, aunque no siempre abierto, y entre las margas y arcillas hay intercaladas barras de calizas calcareníticas en las que se pueden observar ostrácodos y gasterópodos de pequeño tamaño, además de otros restos de fauna. 

Fragmento de ostreido encontrado en los niveles margosos de la Fm. Contreras. 


Ostrácodos y pequeños gasterópodos de los niveles calcareníticos de la Fm. Contreras vistos a través de la lupa x10. 

El buzamiento de las capas en combinación con la pendiente del vial hace que, si lo recorremos hacia el oeste, siguiendo la cuesta, vayamos encontrando materiales cada vez más jóvenes, recorriendo la secuencia estratigráfica. En primer lugar, sobre las calizas y margas de la formación Contreras encontramos un nivel de margas amarillentas con abundantes orbitolinas, un tipo de foraminífero. 


Nivel de acumulación de orbitolinas en la base de la Fm. Caroig. 

Y a continuación aparecen unos potentes bancos calizos en los que es posible reconocer abundantes secciones de rudistas; auténticos bancos generados por estos organismos, que en el Cretácico eran los principales formadores de bioconstrucciones superando a los propios corales.

Secciones de rudistas de los bancos calizos de la Fm. Caroig. 

Se trata de las facies urgonianas típicas de la formación Calizas con rudistas del Caroig, de edad Aptiense. Esta formación presenta en la zona dos potentes escarpes asociados a niveles calizos, separados por un nivel intermedio de carácter detrítico. Es la siguiente fotografía, tomada desde la ladera de la Muela de Albéitar, es posible apreciar el primero de ellos. De hecho, a lo largo del vial es posible estudiar una sección muy interesante y representativa del Cretácico inferior en la zona. Y lo que es más, esta ladera de la Muela de Albéitar es la única que nos permite contemplar de forma casi continua la secuencia Jurásico-Cretácica en Cortes. 

Vista completa de la base de la sección meridional de la Muela de Albéitar donde puede observarse el contacto entre el Jurásico y el Cretácico. Es el único lugar en el término de Cortes donde puede encontrase este contacto. 

Y una vez vistas las rocas, es el momento de leer en ellas la historia de los paisajes en el territorio que ahora es Cortes de Pallás en el Jurásico. 

Nuestro punto de partida se sitúa en el final del Triásico, en las ya conocidas dolomías de la formación Imón/Zamoranos. Estos materiales afloran actualmente como espectaculares crestones rocosos en el relieve, como por ejemplo en Rambla Seca, donde los ingenieros los utilizaron como base para el apoyo de las dos conducciones que comunicaban el canal que traía el agua desde Embarcaderos con la cámara de turbinas de la central.

En Rambla Seca las antiguas conducciones que conectaban el canal con la cámara de turbinas aprovecha el crestón verticalizado de las Dolomías de la Fm. Imón/Zamoranos. 

Ya hemos estudiado la formación Imón/Zamoranos en otros artículos. Esta formación representa los depósitos de plataforma carbonatada asociados al pulso transgresivo que pone fin al Triásico en el Este de Iberia. El mar avanza sobre los depósitos evaporíticos del Keuper y los materiales que hemos visto representan los ambientes costeros someros de las orillas de ese océano (el Thetys).  En esta época se ubica en el margen de la isla que constituye el macizo ibérico, en la costa de la plataforma que cierra el Thetys por el Este. Estas rocas son la evidencia de la continuación del proceso de rifting que acabará por romper Pangea, extendiendo el océano de Thetys hacia el Oeste (algo que se está repitiendo en este momento en el este de África). Podéis echar un vistazo a los materiales del Kueper en Cortes de Pallás aquí.

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Reconstrucción paleogeográfica de Iberia y el este del Tethys en el Jurásico inferior. La estrella marca la posición de Cortes en el margen de Iberia.  Fuente: Colorado Plateau Geosystems.

Los materiales que encontramos a continuación son los de la formación Loriguilla, en contacto mecánico habitualmente sobre el Keuper. Aparentemente no ha habido deposición en la zona de materiales jurásicos previos, lo que sugiere que este territorio se encontró emergido hasta casi el fin de este periodo. Hace unos 150 millones de años la mayor parte de lo que será la península está cubierta por un mar somero y cálido. Sólo la parte más occidental de ésta, el Macizo Ibérico, constituye tierra emergida, a modo de isla. Según la interpretación que se da a la formación Loriguilla, el material movilizado por tormentas es transportado en suspensión mar adentro y depositado por corrientes no turbidíticas en un ambiente de plataforma externa. La repetición de este proceso da lugar a los ciclos que se ven en las rocas, de los cuales la base lo constituye la capa centimétrica, de mayor contenido detrítico, seguida por los bancos decimétricos de calizas. En este sentido, la deposición es episódica pero cada uno de los ciclos es rápido, no suponiendo un intervalo de tiempo largo de deposición lenta sino más bien lo contrario.

Reconstrucción paleogeográfica de Iberia en el Jurásico superior. La flecha indica aproximadamente el área de estudio. Fuente: Colorado Plateau Geosystems.

Durante el final del Jurásico se produce una retirada paulatina del mar. Esta somerización se manifiesta en la presencia de evidencias de medios de mayor energía: fósiles de ambientes costeros (corales, bivalvos y gasterópodos en lugar de belemnites y ammonites), fragmentados, y sobre todo los pisolitos y oolitos, producto claro del oleaje en la costa. (es interesante observar que este periodo regresivo es contemporáneo con los importantes yacimientos de dinosaurios del interior de Valencia, Castellón y Teruel, como han mostrado dataciones recientes [2]).  Esta ilustración, tomada de [2], permite echar un vistazo a estos paisajes del este de Iberia durante el final del Jurásico.

Reconstrucción idealizada de los ecosistemas de dinosaurios del Jurásico Superior del este de la Península Ibérica. Tomado de [2]

Este proceso regresivo culmina con la formación del hardground ferruginoso del vial del Penva en los charcos del Ral. Un nuevo periodo de emersión es seguido por un nuevo episodio trasgresivo con el depósito de las calizas y margas de la formación Contreras, del Cretácico inferior, que presentan también un carácter marino somero.

Así pues, a modo de resumen, podemos ver como también el el Jurásico Cortes se encontraba en el margen de Iberia, en la costa, como ya pasó en el Triásico y seguiría siendo durante todo el Cretácico, siendo en este momento cuando se registran los ambientes marinos más profundos que podemos ver en las rocas de la zona, correspondiendo con la Formación Loriguilla. Para descubrir como estos materiales marinos acabaron plegados tan espectacularmente para formar el paisaje actual de los Charcos del Ral, podéis echar un vistazo a este artículo.

A partir de aquí la historia durante el Cretácico inferior por encima de los materiales barremienses y aptienses descritos en el Ral, y la hemos contado en este artículo: El Cretácico inferior en Cortes de Pallás.


[1] Ortí, F., Pérez-López, A. and Salvany, J. M. (2017). Triassic evaporites of Iberia: Sedimentological and palaeogeographical implications for the western Neotethys evolution during the Middle Triassic–Earliest Jurassic. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology471, 157-180.

[2] Campos-Soto, S., Benito, M. I., Cobos, A., Caus, E., Quijada, I. E., Suarez-Gonzalez, P., ... & Alcalá, L. (2019). Revisiting the age and palaeoenvironments of the Upper Jurassic–Lower Cretaceous? Dinosaur-bearing sedimentary record of eastern Spain: implications for Iberian palaeogeography. Journal of Iberian Geology45(3), 471-510.



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2 comentarios :

  1. Te sigo desde ya en twitter, facebook y por aquí y por supuesto comparto. Genial post, explicación sencilla y asequible, y de las que te atrapan. Enhorabuena!

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