miércoles, 2 de mayo de 2012

Un pequeño misterio en el Cuaternario (parte III)

Bueno amigos, es hora de terminar con la serie que inicié para exponer el caso de los depósitos fluviales que se encuentran en la ladera sur de la Muela de Albéitar, en Cortes de Pallas, y que nos han planteado algunas interesantes incógnitas. Antes de continuar es recomendable repasar los dos artículos anteriores aquí y aquí. A modo de resumen podemos recordar que:

  • Hemos podido caracterizar este depósito como resultado de procesos fluviales. En particular hay multitud de estructuras tractivas (originadas por el transporte de materiales como carga de fondo)
  • Hemos sido capaces de identificar los contactos a techo y muro del depósito fluvial. En la base la transición con los materiales cretácicos no es neta (hay una paraconformidad, recordad el artículo sobre las discordancias aquí) y el principal criterio nos lo da la presencia de jacintos de Compostela
  • Lateralmente este depósito pasa a los materiales carbonatados de la formación Aras de Alpuente, lo que nos permite confirmar que efectivamente se trata del resultado de procesos posteriores en el tiempo. La hoja del IGME los data como cuaternarios
Aunque hemos avanzado bastante en nuestro camino las respuestas halladas hasta el momento no hacen sino plantear nuevas preguntas. La principal de ellas es: ¿qué paso con el río que originó estas estructuras fluviales tan bien desarrolladas? ¿Cuál era su recorrido? ¿Cómo desapareció? ¿De dónde venía? Comencemos por estudiar la distribución espacial de los sedimentos. Utilicemos unas imágenes de satélite para ubicarnos. En ellas he señalado los puntos en los que he encontrado estos materiales y sus cotas altimétricas, a fin de hacernos una idea de su extensión. Daos cuenta de que tampoco se trata de un análisis exhaustivo (lamentablemente no tengo tiempo para ello) sino sólo de los lugares que he visitado.

Esquema de los afloramientos estudiados. Las flechas indican techo y muro.
La línea blanca es el eje del anticlinal triásico
Vista general del límite superior del afloramiento 2. En el centro de la
imagen los materiales rojizos cuaternarios. Al fondo la muela

La distancia entre el afloramiento más oriental y el más occidental ronda los cinco kilómetros en línea recta. Fijaos en que la potencia aparentemente ronda 30-50 m en donde he podido medirlo. Y digo aparentemente porque estos materiales, que se depositaron horizontalmente y no han experimentado procesos tectónicos se encuentran inclinados en la actualidad, en algunos puntos con un buzamiento importante. La siguiente imagen corresponde con el afloramiento marcado con un número 2 en la imagen satélite. Este buzamiento es generalizado, aunque es mucho más marcado en aquellos puntos donde los materiales cuaternarios se depositan sobre las arcillas y yesos del Keuper, lo que sugiere que es la dinámica propia de estos (especialmente la disolución de materiales evaporíticos) la que ha provocado estos desplazamientos. Daos cuenta de que éste es otro elemento que reforzaba la aparente continuidad con los sedimentos fluviales cretácicos (ver croquis más adelante).

Pronunciadísimo buzamiento de las areniscas en un afloramiento más al oeste (2).
 Este desplazamiento posiblemente se debe a movimientos halocinéticos en los
 materiales del Keuper subyacentes
Esto me causó problemas al estudiar el afloramiento 2. En esta zona encontré una mezcla de materiales cuaternarios y cretácicos que no cuadraban con los criterios mentales que me estaba formando. Afortunadamente di con la clave al encontrar una sección de arcillas de aspecto muy característico en contacto con una arenisca muy blanca nada menos que 90 m más abajo que el equivalente en el afloramiento 1. Al estudiar en detalle el asunto es evidente que en la zona del afloramiento 2 se ha producido un deslizamiento en la ladera que ha desplazado hacia abajo toda una sección de decenas de metros de espesor, inclinándola en proceso unos 45º (imagen anterior) y provocando la mezcolanza de materiales mencionada. Como veis el Cuaternario no nos lo está poniendo nada fácil...

Sección desplazada en vertical. La línea blanca es paralela al buzamiento de
los estratos, originalmente horizontales
Mención aparte merece la litología de los materiales. Parece evidente que los jacintos de Compostela proceden de la formación K4 del Keuper, arcillas yesíferas de Quesa, donde son muy abundantes. Sin embargo, ¿de dónde vienen los guijarros silíceos? Si buscamos un área fuente en las inmediaciones el único sospechoso posible lo encontramos en los depósitos paleógenos que se encuentran cabalgados por el Cretácico de la Sierra de Martés. En la memoria de la hoja geológica 745 (Jalance) del MAGNA 50 del IGME se describe la unidad (coloreada en naranja en el mapa geológico de más abajo) como "un conjunto continental y detrítico constituido por una alternancia de arcillas rojas en la base, arenas, areniscas, margas arenosas y lentejones de conglomerados fundamentalmente silíceos". He de reconocer que me acerqué a las inmediaciones de Venta Gaeta para estudiar estos depósitos, pero encontré pocos afloramientos de calidad ya que se encuentran enmascarados por el Cuaternario (pobre y denostado Cuaternario, volviendo a las reflexiones del inicio de esta serie). Sin embargo, allí hemos de situar, con gran probabilidad, nuestra área fuente. La observación del corte geológico de la sierra de Martés y la muela de Albéitar que se presentan más abajo nos permite inferir que originalmente los materiales paleógenos coronaban la muela encontrándose hoy totalmente desmantelados. Esto explica también que los guijarros estén tan bien rodados a pesar de la distancia del transporte no parece ser demasiado larga, ya que éstos formaban parte de un conglomerado resultado de procesos fluviales anteriores (cómo veis, las rocas sedimentarias atraviesan todo un proceso de reencarnaciones, o quizá mejor, reenrocaciones...)

Por último, hemos de investigar la relación entre los glacis claramente desarrollados que actualmente están destinados a campos de labor con las areniscas y conglomerados objeto de análisis. Vemos que se encuentran en contacto lateral con ellos, encontrándose a cotas intermedias entre muro y techo. Cuando nos acercamos a verlos en detalle descubrimos que tanto litológicamente como estructuralmente no tienen nada que ver. Se trata de gravas y bloques en una matriz de limos arenosos parduzcos. Los clastos están pobremente seleccionados y tienden a ser subangulosos. Presentan un aspecto masivo o, a lo sumo, con una cierta secuencia granodecreciente. Pero un detalle resulta definitivo. En estos glacis encontramos como parte integrante bloques que tienen su origen en los sedimentos fluviales incógnita, lo que prueba que su formación es posterior.

Corte en un talud en un glacis cuaternario

Otro corte en otro glacis. Fijaos en la mala selección
 y el aspecto masivo

Y con todo esto quedan expuestos los hechos y nos queda más que intentar encontrar una explicación que una todos los elementos y nos permita reconstruir la historia reciente de esta zona. Esta es mi interpretación:

Las principales estructuras presentes en el término de Cortes tiene su origen en la orogenia alpina. Las fases compresivas produjeron cabalgamientos como el de la sierra de Martés (al norte de Albéitar) de clara dirección ibérica (NO-SE) mientras que otras estructuras, como el anticlinal triásico que constituye el borde sur de esta muela, tienen dirección bética (SO-NE) y son posteriores en el tiempo. Esto pone de manifiesto lo peculiar de geología de la región, situada en una zona de colisión entre ambos tipos de estructuras. La extrusión de materiales triásicos parece estar asociada a las fases distensivas post-orogénicas que también provocan la apertura de las grandes fallas que delimitan los relieves tabulares (cañón del Júcar, fosa de Sácaras, etc.) La propia Muela de Albéitar tiene una suave estructura anticlinal relacionada con el cabalgamiento de la sierra de Martés. Todos estos eventos se desarrollan hasta tiempos muy recientes, como muestra el vulcanismo en Cofrentes (datado hace 1,3 m.a.) y sus manifestaciones actuales (balneario de los Hervideros).

Corte geológico a través de la muela de Albéitar y el anticlinal en materiales triásicos. Nuestro depósito misterioso sigue
el contacto entre ambas estructuras. Fuente: MAGNA50 - IGME 

Mapa geológico de la zona. La muela de Albéitar es la estructura triangular en
 el centro. El anticlinal  discurre  en  la parte inferior de izquierda a derecha,
sombreado en color morado. Abajo del todo se aprecia el curso del río Júcar, actualmente anegado por el embalse de Cortes. Fuente: SIGECO - IGME

De esta forma, a comienzos del Cuaternario (o finales del Plioceno, entiendo que la datación es difícil dada la naturaleza de los sedimentos) nos encontramos con una Muela de Albéitar y un anticlinal en contacto y con alturas sensiblemente superiores a las actuales. La dirección de este contacto es aproximadamente NE-SO. Al sur tenemos el cañón del Júcar que marca un nivel de base muy bajo y por tanto un potencial erosivo enorme para las aguas de escorrentía. El siguiente croquis resume esta situación de partida:

Situación de partida. Fijaos en los materiales paleógenos que coronan la
Muela, ahora totalmente desmantelados. 


Nuestro sistema fluvial drenaba los relieves mencionados profundizando en ellos y transportando los materiales hacia su curso bajo. Como hemos visto, en algunos puntos la potencia de sedimentos es superior a los 50 m, lo que nos da una idea de cuánto llegó a encajarse (teniendo en cuenta que las cumbres de entonces superarían las alturas de las actuales, a unos +830 m). 

En las épocas de crecida el río arrastraba sedimentos gruesos como las gravas que posteriormente depositaba formando barras en su cauce. Cuando el caudal desbordaba el cauce depositaba materiales en suspensión como los limos parduzcos) que aparecen intercalados en los términos más gruesos de la sucesión. 

Las rocas que delimitaban el valle por su lado norte son más resistentes que las arcillas y yesos del anticlinal que cerraban el valle por el lado sur. Y en este detalle estaba la condena de nuestro sistema fluvial. Al otro lado de estos materiales poco resistentes está el cañón del Júcar, a una cota actual de +332 m (aunque el fondo del cauce debe estar unos 60 m más bajo que la lámina de agua). Poco a poco el anticlinal fue acarcavándose mientras nuevos barrancos crecían a favor de, por ejemplo, las blandas arcillas de Cofrentes (K3) hasta que eventualmente alcanzaron el fondo de nuestro joven sistema fluvial. 

Situación actual. El barranco ha remontado erosionando los materiales blandos
del Trías y cortocircuitando las aguas que corrían por nuestro valle 

A partir de este momento no había salvación para nuestro río. El agua comenzó a circular por estos caminos preferentes acelerando el desmantelamiento del anticlinal del Keuper, que desaparece a gran velocidad por la acción combinada de su poca resistencia y el bajo nivel de base del río Júcar. Eventualmente los nuevos barrancos excavan también los depósitos fluviales anteriores a la vez que toda la pared sur del valle desaparece, alcanzándose de esta manera el estado actual en el cual no es reconocible el antiguo valle y las estructuras residuales del antiguo río quedan colgadas en la falda de la muela de Albéitar sin ningún contexto inmediato en el que poder situarlas.

Más adelante los derrubios de estas laderas fueron transportados por mecanismos tipo 'debris flow' o coladas de barro hasta formar las superficies tendidas de los glacis actuales, que a su vez están siendo excavadas por nuevos barrancos u otros antiguos que se reactivan conforme aproximan su nivel de descarga al nivel base del Júcar. Algunas imágenes del estado actual del valle.

Uno de los profundos barrancos que cortan el Keuper
Vista hacia el noreste. Fijaos en el glacis en el centro de la imagen

Vista hacia el suroeste. La muela está a la derecha. Al fondo a la izquierda el
embalse en el río Júcar
Otra vista general. La línea azul señala el eje del anticlinal en materiales del
Keuper. Las flechas blancas un par de barrancos perpendiculares al mismo y que
desembocan en el río Júcar

El Cuaternario está lejos de ser una capa molesta que oculta de nuestra vista las rocas subyacentes, auténtico objeto de interés geológico. Este brevísimo (geológicamente hablando) periodo de la historia de la Tierra ha visto la creación de prácticamente todas las formas del relieve que actualmente vemos a nuestro alrededor. La acción de las fuerza geológicas es tan rápida que incluso a alguien habituado al concepto del tiempo profundo (o quizás por eso mismo) le sorprende la magnitud de sus efectos. En este caso nada más y nada menos que la creación de un sistema fluvial, la colmatación de su cuenca y su desaparición posterior, casi sin dejar rastro, en un suspiro de tiempo geológico.

Aunque esta serie se ha hecho un poco larga,  espero que hayáis disfrutado tanto con su lectura como yo en el curso de las pesquisas de las que procede.

4 comentarios :

  1. Es sorprendente lo qué cuentas del Cuaternario, me cambia la idea que yo tenia de él

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  2. Hola Ximo. Yo tenía esa misma idea. Pero en algunos lugares y circunstancias especiales...También hay que tener en cuenta que la datación de estos materiales no es fácil, por lo que quizá pudieran extenderse al Plioceno. En la hoja geológica del IGME se cartografían como glacis cuaternarios sin entrar en más distinciones, aunque sobre el terreno es evidente que hay más de lo que se ve en una primera aproximación...

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  3. Me ha encantado esta investigación. Excelente trabajo de campo. Enhorabuena, y gracias por compartirla.
    Saludos

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    Respuestas
    1. Gracias Nacho,

      Es una cuestión que me traía de cabeza desde que encontré los depósitos fluviales y me llevó bastante tiempo y salidas al campo plantear esta hipótesis. Posteriormente he encontrado depósitos parecidos en un punto entre Cortes y Cofrentes, también asociado al Trias. Me gustaría poder extender la investigación hacia esta zona, pero ya veremos.

      Saludos

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