lunes, 14 de noviembre de 2011

Hoy presentamos...¡los ripples!

Hoy vamos a presentar una estructura sedimentaria que se cita bastante a menudo en estas crónicas y que con frecuencia pasa sin demasiadas explicaciones. Se trata de las rizaduras o ripples. Comenzaremos por decir que con gran probabilidad todos habéis visto ripples. Y si no, fijaos en la siguiente imagen:

Ripples actuales. Imagen descargada de http://www.mnorthup.com/
Efectivamente: en la arena de la playa, en el fondo de un río, en el fondo de una acequia y, en general, en cualquier sitio donde haya habido una corriente de agua con fuerza suficiente para arrastrar partículas del tamaño de la arena. Básicamente los hay de dos tipos en función de su origen, de corriente y de oleaje. Hoy nos centraremos en los ripples de corriente.

¿Cómo se forman? En ciertas condiciones de tamaño de la partícula, velocidad del flujo y disponibilidad de sedimento las partículas arrastradas por la corriente sobre el fondo generan ciertas estructuras en un estado de equilibrio dinámico. La siguiente imagen lo resume y explica todo mejor que 100 palabras:


Imagen que muestra muy simplificadamente la formación de ripples de corriente.
Tomada de la Wikipedia en la siguiente dirección: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Formaci%C3%B3n_de_ripples_de_corriente.svg
Como véis se trata de un fenómeno dinámico que refleja unas condiciones de equilibrio: en uno de los lados del ripple se está produciendo erosión y en el lado contrario (aguas abajo) se deposita el material desplazado. Tened en cuenta, por tanto, que un cambio en las condiciones de contorno harán que el equilibrio se modifique, pudiéndose eliminar por completo el ripple (por ejemplo, porque la corriente aumente su velocidad) o quedar enterrado y preservado (si existe una mayor cantidad de sedimento disponible). En teoría, si no existe aporte neto de nuevo sedimento ni un transporte del mismo más allá del ripple éste se convierte en una estructura que migra sobre el fondo: es decir, el material se retira de la cara de barlovento y se desplaza al flanco de sotavento.

Otra cosa importante es que el ripple es asimétrico y que posee una estructura (laminación interna) que nos permite determinar, por ejemplo, el sentido de la corriente que lo formó (con una serie de precauciones que explicaremos más adelante).

Siempre que encuentro ripples en el campo (ripples fósiles, se entiende) siento una gran ilusión. ¿Por qué? Pues porque, en cierto modo, es como ver una fotografía de un paisaje y un suceso desaparecido hace mucho tiempo y conservado para nosotros. Y os voy a poner algunos ejemplos:

Hace un par de semanas estuve recorriendo de forma bastante sistemática los afloramientos del Keuper (Triásico medio) de Cortes de Pallás, lo cual me dará para una entrada en el blog en un futuro próximo. El Keuper valenciano está integrado por cinco formaciones diferenciadas, de K1 a K5, tres de las cuales poseen su estrato tipo en el valle de Ayora (comarca a la que pertenece Cortes). Se trata de la K1 (Arcillas y yesos de Jarafuel), la K3 (arcillas de Cofrentes) y K5 (yesos de Ayora). Las otras dos son K2 (areniscas de Manuel) y K4 (Arcillas yesíferas de Quesa). Me fue posible distinguir bastante bien los materiales y contactos de estas formaciones y en algunas de ellas son frecuentes los ripples. Por ejemplo, veamos este afloramiento de areniscas muy finas de la formación K1:



Ripples en areniscas muy finas de la formación Arcillas y yesos de Jarafuel
Efectivamente. En esta imagen estamos viendo los ripples en planta. Es la forma más fácil de reconocerlos ya que el parecido con la primera imagen de esta entrada es evidente. Sin  embargo, también es posible reconocerlos en sección. Empecemos por un caso fácil, correspondiente a la formación areniscas de Manuel (K2):

Ripples de corriente en areniscas muy finas de la formación K2 Areniscas de Manuel
En esta imagen apreciamos tanto las láminas individuales como la estructura ondulada en relación con el plano de estratificación horizontal. Pero es posible ir más allá. Observad ahora esta muestra de mano que recogí sobre el terreno y que pertenece a esta misma formación:


Muestra de mano mostrando laminación de ripples, posiblemente de tipo 'climbing'

Si os fijáis con atención podréis distinguir, al menos, dos generaciones sucesivas de ripples, una sobre otra. Si bien no disponemos de un afloramiento grande para estar seguros, parece que esta estructura pertenece al tipo 'climbing ripples' que se origina cuando hay un aporte neto de arena tan grande que hace que unos ripples se formen sobre otros ya existentes, enterrándolos y preservándolos. Se ve perfectamente también la estructura de láminas inclinadas del 'foreset' o cara de avalancha, lo que nos permite decir que la corriente fluía de derecha a izquierda (lo cual sólo es un aproximación a partir de la sección que estamos viendo). Además, en la zona inferior parece intuirse una zona de laminación paralela, lo que podría deberse a que la corriente era demasiado rápida como para formar ripples y por tanto existía un fondo plano. Voy a comentar la imagen para que lo veáis más claro:



Muestra de mano con comentarios
En este caso disponemos de dos secciones de la muestra, aproximadamente ortogonales. Ello nos permite intuir la verdadera dirección de la corriente. A la vista de la siguiente imagen diríamos que el flujo era de izquierda a derecha:

Sección de la muestra a 90º de la anterior (antes hemos visto la cara izquierda del bloque)
Por tanto, la dirección real de la corriente es intermedia entre ambas secciones. Esta última imagen se está tomada de forma que la dirección del flujo sea aproximadamente perpendicular al plano de la foto.

Fotografía tomada en en la dirección y sentido del flujo que formó los ripples
Los materiales de la formación K2 se interpretan como propios de canales fluviales y depósitos lagunares que se asociaban en deltas separados por bahías (es decir, un ambiente de transición costero).

Finalmente os diré que me produce gran satisfacción tener en mi mesa este pequeño fragmento del fondo de un río de hace más de 200 millones de años. Supongo que forma parte del atractivo y recompensa de la geología, un recordartorio de que incluso lo más efímero puede, de algún modo, perdurar.

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lunes, 7 de noviembre de 2011

Geología urbana en Albacete: la geología y la arquitectura

Hace un par de semanas iba paseando con Geno por Albacete cuando tuve una nueva oportunidad de comprobar cuán fácil es, a veces, encontrar cosas geológicamente interesantes sin necesidad de caminar horas campo a través, expuesto al viento, el sol, el frío (y a veces con miedo de que un cazador de gatillo fácil te confunda con una presa).

Lo que quiero mostraros hoy es una pequeña muestra de la diversidad litológica de los revestimientos empleados en las viviendas del barrio del Alto de los Molinos, en Albacete. Como quiera que en su mayoría se trata de viviendas unifamiliares los propietarios han elegido en muchos casos materiales que les permitan diferenciarse de las viviendas contiguas, lo que creo que motiva la gran variedad existente. Y sin más presentemos el recorrido: partiremos desde el inicio de la calle Rocinante y seguiremos el trayecto indicado a continuación:


Aquí el itinerario
En la parada número 1 encontramos un muro de mampostería elaborado a base de boques de cuarcita. Como sabéis, la cuarcita es una roca metamórfica resultado de la alteración de una arenisca. En la imagen podréis apreciar la textura 'sacaroidea' y la fractura concoidal típica de estas rocas:


Muro de mampostería a base de cuarcita en la calle Rocinante

Detalle de un bloque de cuarcita
Continuamos nuestro recorrido por la calle Rocinante y ya cerca del final encontramos un muro perimetral con un revestimiento de placas de caliza bioclástica (con fragmentos esqueletales de seres vivos). Principalmente se trata de bivalvos y brioozos incrustantes. Obsérvese que los bioclastos están muy fragmentados lo que es indicativo de un ambiente muy energético (tampoco hay matriz fina, probablemente lavada por el oleaje):


Parada número 2. Cerramiento con placas de calizas bioclásticas

Detalle de la caliza bioclástica. En el centro de la imagen un brioozoo
de los muchos que cementan el conjunto. 
En el cruce giramos a la izquierda y después a la derecha. En la esquina de la Avenida de Gustavo Doré con Alonso Quijano (parada 3) está mi favorito: Se trata de un revestimiento a base de cuarcitas y pizarras con un grado de metamorfismo muy bajo y que incluyen multitud de cruzianas. ¿Y qué es una cruziana? Pues es una pista dejada en el fondo de un mar muy antiguo por un trilobite, un artrópodo que, junto con los ammonites, ilustra el concepto de fósil para la mayoría de la gente. No sabemos exactamente qué antiguedad tienen estas huellas fósiles (aunque si se me permite apostar diría que son Ordovícicas) pero sabemos que, al menos, tienen más de 250 m.a. ya que en ese momento los trilobites desaparecieron en la mayor extinción en masa de la que se tiene registro y que marca el final del Paleozoico. Observad que el rastro está integrado por dos lóbulos, cada uno de los cuales es la huella dejada por una de las hileras de extremidades del animal. Fijaos que incluso se distinguen los arañazos dejados por cada una de las patas. Otro detalle importante es que estas cruzianas se conservan como un relieve positivo producto del relleno por parte de nuevo sedimento del surco dejado por el animal.


Muro perimetral con losetas que contienen
multitud de cruzianas (loseta central)

Detalle de una loseta con varios rastros

Fijaos en las marcas de rascaduras dejadas por cada una de las patas 
Lamentablemente es altamente probable que el dueño de la casa no sea consciente de la historia que se contiene en estos aparentemente modestos elementos de construcción. Pero en fin, continuemos nuestro camino.

Al final de la calle Alonso Quijano hay una residencia de estudiantes universitarios (parada 4). El muro que rodea este edificio está compuesto por bloques de caliza palustre con multitud de moldes de caracoles del género Planorbis y huecos de raíces de plantas. Estoy casi seguro de que pertecen a la formación Calizas del Júcar, muy bien representadas en el municipio albacetense de Alcalá del Júcar (tengo varias muestras de mano sobre mi mesa en este momento). Estas calizas tienen su origen en la zona lacustre-palustre que se desarrolló en esta zona del sureste español antes de que el río Júcar consiguiese abrir un drenaje hacia al mar. Su edad aproximada está en torno a unos 2,5 m.a. (ayer, en términos geológicos):

Muro de calizas palustres en la residencia de estudiantes Campus

Fijaos en el molde de caracol, que quedó tras la muerte del animal en posición horizontal.
 Los huecos en el bloque fueron dejados por los tallos y raíces de las plantas
y son perpendiculares al plano de reposo de la concha

Un detalle
Al otro lado de la calle (Bachiller Sansón Carrasco) encontramos otro cerramiento a base de aplacado de granito. Se trata de una roca plutónica formada por el enfriamiento de un magma con gran contenido en sílice en el interior de la Tierra. Con frecuencia se denomina granito o marmol a cualquier piedra ornamental que se pueda trabajar en placas para revestimiento en la construcción, pero éste es auténtico granito:

Aplacado de granito en la calle Bachiller Sansón Carrasco (parada 4)
En esta misma calle, un poco más hacia abajo (dirección centro de Albacete y efectivamente bajando en sentido topográfico) encontramos la parada 5. En un talud de un solar podemos apreciar la costra caliza que cubre gran parte de la llanura de Albacete, formando parte de un suelo limoso-arenoso de color parduzco.

Corte del suelo característico de Albacete
Continuamos descendiendo por la calle Bachiller Carrasco y pasamos la rotonda del cruce con la calle Arado. Allí, en la esquina de la calle Estrella con Arado está la parada número 6. En los aplacados de las fachadas de tres fincas colidantes tenemos varios detalles interesantes.

El primero de ellos está formado por una caliza oolítica blanquísima. Los oolitos son cuerpos esféricos de tamaño inferior a 2 mm que se forman por precipitación de carbonato cálcico en torno a un núcleo central (grano de arena, fragmento de concha). El ambiente sedimentario corresponde con aguas marinas someras y cálidas agitadas por el oleaje, lo que les confiere su forma. Actualmente se están formando en el banco de Las Bahamas. Pues aquí los tenemos, de un antiguo mar tropical a una fachada:

Fachada con aplacado de caliza oolítica
Detalle de los oolitos
Justo en el patio de al lado el aplacado contiene pisolitos, cuya única diferencia con los oolitos es el tamaño, superior a 2 mm:

Caliza con pisolitos. Observad la estructura concéntrica
Y para terminar con esta parada la siguiente finca nos permite observar un gneis. Se trata de una roca metamórfica en el que el grado de transformación experimentado es elevado, hasta el punto de que se produce una migración y reordenación de los minerales que se disponen en bandas perpendiculares al esfuerzo de compresión responsable del metamorfismo (bandeado gnésico):

Patio de una finca con un aplacado de gneis
Continuamos el recorrido hacia la última parada, la 7. Para ello remontamos la calle Amadis de Gaula y giramos a la derecha en Alonso Quijano. Desde aquí hasta el cruce con Clavileño la manzana está ocupada por un complejo residencial cuya fachada está revestida con placas de una arenisca de grano muy fino y color gris azulado. Posee un dibujo superficial muy llamativo en el que reside su atractivo ornamental:

Aplacado de arenisca que muestra un característico aspecto moteado
Ese aspecto moteado se debe a la intensa bioturbación experimentada por el sedimento antes de convertirse en roca: recordad que la bioturbación es la alteración de un sedimento por los seres que viven/se desplazan/ se alimentan en él (dedicamos una entrada a ello que podéis revisar aquí). Si nos fijamos podemos ver, entre el aparente caos, alguna sección de galerías excavadas por los animales que hicieron este trabajo tan apreciado por los arquitectos de hoy (he visto esta piedra en multitud de fachadas, una de ellas la de casa de mi madre):

Detalle de sección de galería
Y aquí acaba nuestro recorrido. Como podéis ver, en una tarde de domingo y con un esfuerzo mínimo hemos tenido acceso a una gran variedad de detalles geológicos de interés. Seguro que si prestáis atención podéis hacer lo mismo en vuestro entorno.  ¡A por ello!


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viernes, 28 de octubre de 2011

Vacaciones y geología en la Costa Brava (parte II)

La verdad es que ahora que parece que el otoño está aquí para quedarse (en lo meteorológico, claro) repasar fotografías de días más cálidos en la Costa Brava produce una curiosa mezcla de sensaciones, pero la obligación es la obligación: vamos a terminar de repasar el viaje a Begur, sus playas e interesantísimos afloramientos geológicos en esta segunda entrega (haz click aquí para repasar la primera parte de esta serie sobre la geología de la Costa Brava).

Begur posee, además de un núcleo urbano muy bonito y bien cuidado, un frente marítimo muy extenso con acantilados que, de tanto en tanto, albergan pequeñas y encantadoras playas. Una serie de caminos de ronda permite recorrerlos a la vez que se disfruta de grandes vistas al Mediterráneo, las Islas Medas y, como no, los propios acantilados. Nosotros hicimos en dos jornadas el trayecto desde El Racó hasta la reserva marina de Ses Negres (Geno, en una fase muy inicial de recuperación de su fractura, se portó como una monstrua y aguantó más de lo que nos imaginábamos). A continuación os muestro el recorrido:


Camino de Ronda entre El Racó y Ses Negres

¿Qué nos ofrece la geología del lugar? Pues en la zona confluyen muy diversos elementos: rocas metamórficas, rocas ígneas, rocas sedimentarias, plegamientos, intrusiones, estructuras sedimentarias...todo ello en el marco de la discordancia que señala el inicio de la formación de la cuenca del Ebro. Comencemos por situarnos: Durante el inicio de la era Terciaria la colisión entre la microplaca Ibérica y Europea cierra el estrecho mar que existía entre ambas y pliega los materiales depositados en ella para formar los Pirineos. A los pies del relieve en formación comienza a acumularse el material erosionado de las montañas en formación, en la denominada cuenca del Ebro. Posteriormente el mar vuelve a avanzar cubriendo los sedimentos gruesos recién depositados. Por tanto, podemos observar:

1. El basamento Cámbrico (depositado hace más de 500 millones de años)  deformado por la orogenia Hercínica (hace unos 300 m.a.) e intruido por filones de rocas ígneas. Recordemos que la orogenia Hercínica fue el resultado de la colisión entre antiguos continentes que dio lugar a Pangea. Este nivel está plegado y arrasado por la erosión y recubierto discordantemente por:

2. Los materiales Paleocenos - Eocenos (unos 50 m.a., para situarnos y sin precisar), primero propios de un ambiente continental y luego marino (muy abundantes en fósiles, como veremos) 

Es decir, veremos el resultado de brutales colisiones entre continentes, el levantamiento de cordilleras como resultado de las mismas y su posterior arrasamiento y cubrimiento con nuevos materiales.

Aquellos interesados pueden descargar una ficha muy completa correspondiente a este geotopo elaborada por la Generalitat (enlace aquí). Ahora estamos listos para comenzar el recorrido.

En la playa de L'Illa Roja pueden observarse multitud de detalles con gran interés estructural. Nada más llegar a la playa el contraste de colores y formas ya nos avisa de que se trata de un lugar interesante:

Vista de la playa de L'Illa Roja. Fijaos en el mosaico de colores y estructuras

Las siguientes imágenes repasan distintos elementos del afloramiento: el zócalo paleozoico y los sedimentos terciarios discordantes. En la siguiente fotografía vemos, en primer término, los mármoles paleozoicos verticalizados y, en segundo término, la sucesión de estratos terciarios en clara discordancia angular. El primer nivel, de brechas rojizas, corresponde a un ambiente contiental y es la base de la secuencia. Sobre ella y con contacto erosivo los niveles gris crema de los conglomerados marinos y sobre ellos los niveles de calcarenitas con laminación ondulada, diría que de oleaje.


Vista general de la discordancia

En el abrigo que se ve en el centro de la imagen anterior podemos 'tocar' el contacto entre el paleozoico y el Terciario:

La discordancia: el paleozoico, oscuro, abajo. El Terciario, rojizo, arriba.

Brechas arcillosas continentales. Observad el color rojizo,
la presencia de matriz arcillosa y los  clastos angulosos
 poco seleccionados
Nivel de conglomerados marinos. Los clastos están mas redondeados y
 su origen está en los materiales paleozoicos. Contienen fósiles marinos
Detalle de los niveles calcareníticos con laminación ¿de oleaje?
La isla roja, que da nombre a la playa, ha dejado de serlo recientemente ya que un cambio en la dinámica del litoral a propiciado la formación de un tómbolo arenoso que la une a tierra firme. El origen de la isla está en un dique intrusivo que tiene su continuación en el lado de tierra.

L'Illa Roja y el tómbolo
Al continuar el camino hacia Sa Riera podemos ver multitud de detalles:

Micropliegues en los materiales paleozoicos 

En la construcción de algunas de las viviendas que recaen sobre el acantilado se han empleado bloques de roca procedentes de la excavación ejecutada para su cimentación. En muchos de ellos hay señales de actividad biológica. Fijaos en la siguiente imagen:

Sección por un plano horizontal de galerías de vivienda verticales
En un medio agitado y poco estable (como la arena de la playa en la zona batida por el oleaje) los animales filtradores excavan galerías verticales en las que se entierran, asomando a la superficie únicamente el aparato filtrador. Las secciones de la imagen anterior se asocian dos a dos, correspondiendo una al orificio de entrada y el otro al de salida, por donde se expelen los deshechos. Por suerte, podemos encontrar también las secciones verticales en U de estas 'viviendas':

Sección vertical de una galería análoga a la anterior.
Observad el orificio de entrada y el de salida: ¡casi podemos ver al animal dentro!
Ya en Sa Riera se puede disfrutar de calas como ésta. Fijaos en las viviendas del acantilado del otro lado: en algunos puntos casi no hay sitio para poner el hito de la línea del dominio marítimo terrestre. La verdad es que es indignante (como tendréis ocasión de ver en alguna fotografía más adelante).


Geno en Sa Riera

Este erizo no es fósil, pero nos permite ver el aparato masticador,
 conocido como 'linterna de aristóteles', compuesto por cinco dientes
Una vez pasada Sa Riera, ya al día siguiente como comprobaréis por la luz de las fotografías, continuamos encontrando cosas muy interesantes. Pero echemos primero la vista atrás:

Vista de L'Illa Roja (centro) desde la playa de Sa Riera. Observad los grandes
pliegues de los materiales oscuros a la izquierda de la isla.

Siempre me gusta encontrar foraminíferos. Como ya hemos comentado en alguna ocasión se trata de animales unicelulares que segregan una concha. En el Paleógeno alcanzaron tamaños gigantescos (para un animal unicelular, claro). Aquí encontramos Nummulites, muy característicos del Eoceno y que debieron ser abundantísimos en el mar en aquella época.

Este afloramiento está formado por caliza nummulítica

En este detalle podéis apreciar el tamaño y estructura de una concha de nummulites
A partir de este punto el camino transita por unas areniscas repletas de fragmentos esqueletales de diversos organismos, principalmente bivalvos y erizos de mar. Bueno, en realidad hay que salirse un poco del camino y acercarse al borde del acantilado, en el pequeñísimo espacio entre las lujosas viviendas y el mar (viviendas que el Ministerio no derriba, como si hace con las propiedades de otra gente con menos 'glamour', como ya hemos podido ver en muchos sitios en Valencia). Y si no, mirad:


Las areniscas ricas en fragmentos esqueletales tienen un color anaranjado característico.
Fijaos en la piscina a la izquierda: más cerca del mar imposible
Restos de erizos de mar. Los fragmentos tubulares son espículas

Nivel de valvas
El hecho de que los restos estén tan fragmentados nos indica un medio con mucha energía.
¡¡Mirad que pliegues tipo chevron tan bonitos!!
Ya de vuelta, en la playa de El Racó, se puede ver esta curiosa estructura sedimentaria. Parece un volcán visto en sección ,y según mi opinión, se formó por el escape del agua atrapada bajo las distintas capas de arena. Observad como la arena inyectada bajo las láminas superiores las deforma formando esas curiosas líneas curvas a la derecha de la moneda:

Estructura de escape de agua
Aunque todo el entorno es bastante complejo. Pudiera ser que esa inyección de agua y arena se provocase por el desplazamiento del bloque de la izquierda (observad lo que parece una microfalla) que deformase las láminas de arena. En esta zona todo el conjunto tiene un aspecto ruiniforme, con grandes bloques de calcarenitas que parecen flotar en láminas muy deformadas de arenisca, como si se hubiese producido un deslizamento de los materiales, quizá a causa de un colapso por disolución en los niveles calizos. Sé que es difícil en una fotografía pero, ¿alguien quiere dar su opinión?:

Aspecto caótico de los materiales en la playa de El Racó:
 bloques y láminas deformadas
Por último, y para acabar, veamos dónde han acabado algunos de estos nummulites con el paso del tiempo. Lo que os muestro es parte del pasamanos de una escalera en Begur:

Destino final (de momento) de los nummulites del Eoceno
Espero haber despertado en vosotros el interés por esta zona. Realmente vale la pena. Nosotros, desde luego, disfrutamos mucho.


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