miércoles, 28 de noviembre de 2012

Geología urbana: Evidencias de vidas pretéritas en la ciudad


Hola amigos,

Hoy quiero daros cuenta del hallazgo de un nuevo 'afloramiento' urbano en Mislata, donde vivo. Se trata del revestimiento de la fachada del edificio en el que está instalada la clínica SERMESA, en la calle del Emparrado. En realidad ya era consciente de su existencia antes de ahora, pero con motivo de la espera asociada a una visita al pediatra tuve ocasión de examinarlo con detenimiento y fue entonces cuando vi que había mucho más de lo que parecía a primera vista.

Se trata de una caliza nummulítica, una auténtica lumaquela formada por la concha de estos organismos unicelulares (sí, unicelulares, a pesar de su tamaño). Además de los restos de organismos encontramos también fragmentos de moluscos bivalvos y de erizos de mar, principalmente radiolas. 

Fachada del edificio. La caliza recubre los paramentos de la planta baja
Si bien el principal componente de la roca son las conchas de nummulites y otros foraminíferos de tamaño milimétrico, también parece haber una pequeña proporción de matriz de grano más fino. El color oscuro de la caliza podría estar asociado a un contenido alto de materia orgánica. No se aprecian estructuras sedimentarias. La textura es, en general, packstone, con una buena selección por tamaños. A continuación un par de detalles del aspecto de la roca:

Detalle del aspecto pulido de la caliza. Se pueden observar distintos foramíníferos : nummulitidos y orbitolínidos, entre otros. También secciones de bivalvos y otros bioclastos.

Otro detalle
Estas calizas grises con nummulites son muy típicas del eoceno de la cuenca del Ebro y se pueden admirar, por ejemplo, en la arquitectura medieval de Gerona. Diría que en este caso se trata de la variedad de piedra ornamental conocida como 'Piedra (o gris) de San Vicente', muy apreciada por su valor estético. Más detalles:

Radiola de un equínoideo (erizo de mar)

Otra radiola

Secciones de las tecas (caparazón) de equínoideos: uno de gran tamaño a la izquierda y otro menor a la derecha. Si bien estos dos ejemplares están completos, lo normal es que sólo veamos fragmentos
Aceptando como hipótesis probable que efectivamente nos encontremos frente a este tipo de roca podemos avanzar algo más. Estos materiales pertenecen a la Formación Collbàs, que se divide en tres cuerpos litológicos. La caliza es el intermedio. Estos bancos nummulíticos se interpretan como barras submareales formadas por acción de corrientes de deriva paralelas al litoral en una plataforma interna protegida con cierto grado de agitación. No está de más recordar que esta cuenca marina formada por la colisión y subsidiencia de la placa Ibérica bajo la Europea (origen de los Pirineos) se configuraba como un pasillo por el que el Atlántico penetraba sobre tierra firme.

Además de los restos corporales de los seres que habitaron en el eoceno medio (hace unos 40 m.a.) también podemos encontrar evidencias de su actividad mientras estaban vivos. La bioturbación se manifiesta de varias formas, desde galerías hasta un aspecto jaspeado característico, asociados en ocasiones a cambios en la textura del material.

Aspecto jaspeado característico provocado por la acción de  los seres vivos que removían el sedimento
La selección del material, lo escaso de la matriz de grano más fino, la fragmentación de las conchas, todo ello son factores compatibles con la interpretación sedimentológica del ambiente de formación de estos depósitos: un medio agitado (aunque quizá no demasiado, ya hemos visto que hay alguna teca de equínoideo completa). Los icnofósiles también apuntan en esta dirección. Encontramos ejemplares propios de la icnofacies skolithos: arenicolites, diplocraterion, ophiomorpha, thalassinoides...Es interesante como en algún caso hay evidencia de que los animales excavaban en un medio poco consolidado, por lo que para evitar el desmoronamiento del pozo hubieron de reforzar las paredes empleando lo que tuviesen a mano (o pata).

Ejemplar de Ophimorpha isp. Fijaos en la sección circular del pozo y en cómo se han empleado foraminíferos de mayor  tamaño para revestir interiormente el pozo. Fijaos también en que, una vez abandonado, el relleno pasivo interior tiene una granulometría similar a al exterior 
Otro ejemplar de galería con un revestimiento interior más sutil que en el ejemplo anterior,  quizá  construido empleando alguna secreción mucosa como pegamento
Otra galería en la que se empleó la fracción más fina para su estabilización. El relleno pasivo interior  permite apreciar el grosor de las paredes
Estas dos galerías tan similares en diámetro son, probablemente, un ejemplar de Arenicolites isp., un domicilio en forma de U típico de gusanos poliquetos
Ejemplar de Diplocraterion isp. (o Rhizocorallium, si su orientación fuese horizontal). Fijaos que, a diferencia que en el caso de Arenicolites, las dos ramas de la U están unidos por lo que se conoce como 'spreite'. En el caso de Diplocraterion, se origina cuando el animal modifica la profundidad de su madriguera para adaptarse a cambios en el entorno
Tuve ocasión de pasar bastante tiempo recorriendo las fachadas (a pesar de las miradas suspicaces de los transeúntes) pero hubiese podido pasar horas en busca de pistas acerca de este entorno desaparecido hace tanto tiempo. Pero, como suele ocurrir en ocasiones, el futuro me reservaba una sorpresa. Menos de una semana después volví a encontrarme con la Piedra de San Vicente, en este caso en una fachada de la calle Alboraya, en Valencia.

Vista del aplacado en la calle Alboraya

En este caso tuve ocasión de fotografiar un varios de detalles interesantes. Por un lado, un guijarro redondeado de tamaño centimétrico que debió llegar gracias a un episodio de mayor energía, quizá una tormenta, y en cualquier caso es una evidencia de la proximidad de tierra. No hay nada parecido en el caso de Mislata pero aquí encontré dos.

Interesantísimo guijarro en la matriz bioclástica
Por otra parte, aquí hay mayor abundancia de fragmentos de conchas de erizos y son de mayor tamaño. 


Teca de un equínido en el que se aprecia la simetría pentarradial de lo que diría que es la región oral

Otro ejemplar. Se aprecian buenos detalles de la estructura de la concha
Nuevamente es fascinante comprobar como en un simple paseo por la ciudad, si sabemos mirar, podemos descubrir evidencias del pasado de la Tierra. Casi podemos ver aquel paisaje desaparecido: los millones de foraminíferos viviendo y muriendo en el fondo de la cuenca, los crustáceos excavando sus galerías en los bancos de las conchas de los anteriores, y los erizos y bivalvos completando la escena. La cuenca marina ya no existe y los animales desaparecieron hace millones de años, pero el legado de aquellos tiempos permanece en nuestras propias viviendas.


PD: Puesto que no soy un experto en piedras ornamentales agradeceré las opiniones que contribuyan a enriquecer el análisis


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lunes, 19 de noviembre de 2012

Reflexiones a cuenta del nacimiento de una nueva vida

Los que seguís este blog de forma habitual sabéis que se nutre fundamentalmente de la materia prima geológica obtenida en salidas de campo y, en ocasiones, encontrada de forma casual mientras me dedico a otras cosas. Sin embargo, a veces también tienen cabida reflexiones en torno a lo que se suele denominar Historia Natural. Éste es el caso de hoy, en el que quiero compartir algunos pensamientos motivados por el nacimiento esta semana de mi segundo hijo.

Naturalmente, no hay nada extraordinario en este caso, más allá del hecho de que se trata de mi propio hijo. La cantidad de seres que nacen a diario en este planeta es inconmesurable, como lo es el número de todos los que alguna vez han existido y ya han muerto. En cualquier caso, uno no deja de sentirse especial cuando uno, tal y como expresó Stephen J. Gould en uno de sus ensayos (lamento no recordar en cual), piensa que se encuentra inmerso en una cadena ininterrumpida de seres vivos que, desde hace más de 3.000 millones de años, han conseguido dejar descendencia antes de morir. Y es exactamente así. En ese tremendo abismo del tiempo ni uno sólo de mis antecesores ha muerto sin engendrar hijos que, a su vez, consiguieron sobrevivir el tiempo suficiente para traer al mundo a sus propios hijos. Y por cierto, tampoco los vuestros.

En este pensamiento se entrelazan dos conceptos fundamentales. Por un lado la idea de permanencia del material genético propio, heredado de nuestros ancestros y traspasado a nuestros sucesores, representando la continuidad. Por otra parte, la noción de la evolución de las formas vivas, evidenciada por el hecho de que cuanto más atrás miramos, más diferentes son nuestros antepasados de nosotros mismos. Continuidad y cambio son dos conceptos aparentemente contradictorios que representan las dos caras de la evolución.

Ocurre en ocasiones que ciertos hechos científicos se asientan en la sociedad como verdades autoevidentes a pesar de que la versión enseñada o presentada al público en general es tan extremadamente simple que no resiste el más mínimo análisis riguroso. Es el caso de la teoría de la evolución por medio de la selección natural de Darwin y Wallace, por ejemplo. El propio Darwin anticipó en El origen de las especies las objeciones que otros científicos (no sólo personajes dogmáticos cegados por convicciones religiosas, como suele creerse) podrían plantear a la teoría. Y procuró dar respuesta a lo largo de las páginas a la mayoría de ellas, siendo consciente de que en algún caso sus argumentos no eran todo lo sólidos que desearía. Sin embargo, las nociones que de esta teoría existen en el común de la sociedad actual  habrían sido demolidas con facilidad ya en el siglo XIX. A este respecto, cabe recordar que la teoría de Darwin y Wallace permaneció en el sótano de la ciencia biológica hasta que el redescubrimiento de las leyes de la herencia de Mendel proporcionaron un mecanismo plausible para la transmisión de los rasgos de padres a hijos.

Otro tanto ocurre con la codificación de la herencia en el ADN. La idea más extendida en torno al desarrollo de un ser vivo es la que equipara el ADN con un conjunto de planos de construcción en los cuales está perfectamente especificado el diseño corporal. Cada diseño requiere un juego de planos específicos. De esta forma, los planos son tanto más diferentes cuanto más diferentes son las criaturas a que pertenecen.

En la realidad, la ontogenia (desarrollo de un ser vivo) es un proceso más parecido a elaborar una receta de cocina. Cuando uno prepara un plato hay que tener en cuenta tanto los ingredientes como sus cantidades, el momento en que se añaden y el proceso mismo de elaboración.

Quizá lo más engañoso del modelo del juego de planos es lo siguiente: un plano sólo contiene la información necesaria para la construcción del objeto al que hace referencia. No hay incoherencias ni información inservible. Nada más alejado de la realidad del ADN. Los proyectos de secuenciación del genoma nos han revelado un hecho sorprendente: una gran parte de la cadena de bases no codifica ninguna proteína (que es, básicamente, lo que hace el ADN). Se ha dado en llamar ADN basura a esa importante fracción aparentemente inútil. Aparentemente. Esa porción no codificante es la principal fuente de variación y la razón misma que permite la evolución. El mecanismo es el siguiente: la mayor parte de las mutaciones de un gen no tendrán más efecto que impedir o alterar la síntesis de la proteína codificada. por tanto, cuando sólo se dispone de una copia de un gen, una alteración del mismo tiene consecuencias fatales para su portador (el equivalente a perder uno de los planos de nuestro proyecto de construcción o, si se prefiere, a modificar al azar una pieza del motor de nuestro coche). Por suerte, es relativamente frecuente que la molécula de ADN experimente alteraciones como copia de fragmentos de la cadena (como el copiar/pegar de un editor de texto). Las nuevas copias de los genes son libres de sufrir mutaciones sin afectar a la síntesis de la proteína original, en tanto se disponga de otra copia funcional. De tanto en tanto, alguna de estas mutaciones puede resultar de utilidad para el organismo en cuestión, lo que redunda en una ventaja competitiva. Las mutaciones que no suponen una ventaja ni una catástrofe son invisibles para la selección natural, acumulándose con el tiempo y pasando a formar parte de la parte no codificante del ADN. Quizá en el amanecer de la vida en la Tierra hubo una competencia entre moléculas autorreplicantes, algunas de las cuales no desperdiciaban energía en el mantenimiento de largas cadenas de información no útil. En tal caso, fueron barridas por otra que, si bien cargaba con esta ineficiencia a corto plazo, tenía la capacidad de evolucionar más rápidamente para adaptarse a cambios en el entorno.

Hasta ahora la variación. ¿Qué hay de la continuidad? Resulta que en el ADN existe un cierto número de genes que regulan aspectos esenciales para la vida. Están relacionados con funciones asociadas al propio funcionamiento de la molécula de ADN: su copia, transcripción, reparación de errores, etc. Son tan críticas estas funciones que estos genes no han cambiado en miles de millones de años, encontrándose en todas las formas de vida de la Tierra como herencia de nuestro último ancestro común. Del mismo modo, el estudio del desarrollo embrionario y sus mecanismos de control genéticos ha revelado otro hecho aún más sorprendente: existe un conjunto de genes que regulan este proceso de desarrollo y que resultan tener una estructura y mecanismos de actuación esencialmente idénticos independientemente del tipo de animal de que se trate. Se trata de los genes HOX, uno de los descubrimientos más espectaculares de la joven ciencia de la Evo-Devo (evolution and development).

De esta forma ambos temas, continuidad y variación, se dan la mano en el terreno de la biología molecular. Me considero terríblemente afortunado de haber vivido en una época en la cual se ha podido resolver por fin el misterio del desarrollo de un ser vivo, incluyéndonos a nosotros, desde el huevo hasta la edad adulta.

Y estos son los pensamientos que quería compartir con vosotros en estos días. En próximos artículos volveremos a la senda habitual de rocas y fósiles aunque, eso sí, con la frecuencia que me permitan mis ampliadas obligaciones paterno-filiales.

NOTA:

En este artículo he esbozado de forma muy ligera cuestiones de gran profundidad y alcance. A continuación os dejo unas recomendaciones para aquellos de vosotros interesados en avanzar en el conocimiento de la biología molecular, la genética y la evolución de mano de científicos que se encuentran en primera línea de batalla. Estos libros se encuentran en mi biblioteca personal y os los aconsejo de todo punto, si es que no los habéis leído ya.

1. Your inner fish. Neil Shubin. Editorial Vintage
2. The making of the fittest. Sean B. Carroll. Editorial Norton


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domingo, 4 de noviembre de 2012

Vallat: ¿Un nuevo misterio en el Cuaternario?

Hace algunas semanas salimos a escalar a un lugar nuevo para nosotros. Se trata de la escuela de Vallat, situada en el término de esta población de Castellón, en las estribaciones de la Sierra de Espadán. Resultó ser un buen lugar para trepar: fresco (bueno si es verano), con variedad de grado y buen equilibrio entre placa y vías de desplome. Sin embargo, ya desde la aproximación, la geología del lugar llama poderosamente la atención y se revela, finalmente, como un pequeño misterio que nos recuerda cuán cambiante es la superficie de este nuestro planeta incluso en periodos relativamente breves (en términos geológicos, claro).

Nuestro grupo se aproxima a la pared. Un frente rocoso de varios cientos de metros de longitud  y una altura que ronda  los 25 - 30 m
Tan pronto llegamos al pie de las vías avanzamos buscando una zona adecuada para acampar. El recorrido no es sencillo y es necesarios trepar y descender en varios puntos. Al tener que prestar atención a donde ponemos las manos y pies pronto llama la atención el tipo de roca: se trata de tufa calcárea, un tipo de roca porosa que tiene su origen en surgencias de agua y entornos fluvio-lacustres. Aunque no los reconozcáis con esta descripción, estoy seguro de que todos, en alguna ocasión, habéis visto este tipo de roca. La siguiente imagen os ayudará a recordar.

Vista general de la pared, formada por depósitos de tufa. Click para ampliar
De forma general, los depósitos de tufa se producen por la modificación del equilibrio químico que mantiene el carbonato cálcico en disolución en el agua, principalmente por la pérdida de dióxido de carbono. La disminución de la cantidad de este gas en el agua provoca la precipitación de los carbonatos. Entre las causas que provocan la pérdida dióxido de carbono están las mecánicas (como la agitación en cascadas) y la actividad metabólica de las plantas, además de otros factores como la temperatura. La porosidad de la tufa se debe a que frecuentemente el carbonato precipita sobre cuerpos como los tallos de las plantas, hojas, etc. Al descomponerse la materia orgánica queda un molde hueco. Sin embargo, existe toda una variedad de facies carbonatadas asociadas a los depósitos de tufa en ambientes fluvio-lacustres y que han sido estudiados por varios autores: depósitos estromatolíticos, detríticos, espeleotemas, etc. e, incluso, una cierta variedad litológica: depósitos de gravas, arenas y limos. Al estudiar las asociaciones de facies es posible deducir el subambiente asociado: cascadas, zonas de flujo rápido, zonas remansadas, barreras vegetales, depósitos de flujos de alta energía (crecidas) y otros. A los interesados en este tema les recomiendo leer el capítulo 3 de la obra 'Carbonates in continental settings'. Este capítulo se denomina 'Fluvial and associated carbonate deposits' y está elaborado por C. Arenas-Abad, M. Vázquez-Urbez, G. Pardo-Tirapu y C- Sancho-Marcén.

Lo verdaderamente sorprendente en este caso es que nunca había escalado en este tipo de roca y la razón está en que se trata de una roca en general muy deleznable y que por tanto no soporta, en condiciones de seguridad, la instalación de anclajes. Esto es especialmente cierto cuanto más jóvenes son los materiales (por ejemplo, de miles o decenas de miles de años). En este caso la escalada es posible, aparentemente, por dos hechos: el primero es la ausencia de materiales siliciclásticos: es decir, no hay niveles de grava o arena. El segundo es que se ha producido una cierta recristalización, lo que en ciertos puntos ha reducido la porosidad de la roca y ha aumentado su cohesión. Pero veamos ya lo que nos cuentan las rocas.

Una vista más cercana del acantilado
¿Qué facies encontramos aquí? Repasemos una a una las evidencias. En la zona en que comenzamos a escalar hallamos evidencias de una cascada de gran desarrollo. En los ríos actuales en los que existe este tipo de procesos es fácil observar la relación entre la vegetación y la evolución física del medio. En un cierto punto restos vegetales forman represas que son cementadas por la precipitación de carbonato cálcico. Con el tiempo constituyen un pequeño salto o represa sobre la que crece nueva vegetación. Algunas de estas plantas cuelgan desde la parte superior y, al constituir núcleos para la precipitación de más carbonato, contribuyen al avance de la coronación de la estructura, a modo de visera. De esta forma aparecen cavidades en las que posteriormente se desarrollan estructuras como estalactitas y otros espeleotemas. Pues bien, esto es exactamente lo que vemos. Fijaos:

Vista de las facies de cascada
Detalle de la zona superior de la cascada. Se aprecian las grandes oquedades y los espeleotemas que se han desarrollado en torno a los tallos de vegetación colgante
Otro detalle de una caverna con espeleotemas. La cuerda a la izquierda sirve de escala
Estos sistemas tienen como característica una gran alternancia lateral de facies. En este caso, simplemente con desplazarnos a la derecha de esta zona encontramos una sección del acantilado más deleznable y que por eso mismo ha sido erosionada preferentemente dando lugar a un abrigo rocoso. La razón está en que en este punto se manifiestan facies de fitoclastos, es decir, un conjunto detrítico integrado por fragmentos de tubos de carbonato que en su momento recubrían los tallos de la vegetación en el propio canal. También hay abundancia de moldes de gran tamaño. Corresponde con zonas de flujo tranquilo o incluso palustres, previas al desarrollo de la cascada o integrantes del relleno del canal en la zona remansada posterior. Hay acumulaciones de impresiones de hojas e, incluso, el molde dejado por un pino con un detalle espectacular de la corteza. Veamos:

Vista de la facies con fitoclastos. En la zona central se distingue perfectamente un molde de un tronco de pino en posición vertical, lo que da una idea de la magnitud del relleno del canal fluvial
Detalle de un molde de tronco de pino. Fijaos en lo bien que se aprecian las irregularidades de la corteza. En la esquina superior izquierda varios fitoclastos

Detalle de una sección con fitoclastos
Nivel con acumulación de moldes de hojas (click para ampliar)
Detalle de impresión de hojas (me atrevería a decir que son hojas de adelfa,  especie típica de este tipo de ambiente)
Una inspección más detallada de la base del acantilado nos permite encontrar otros tipos de facies indicativas de otros subambientes. Por ejemplo, en las zonas de agua remansada se producen acumulaciones de charáceas, con frecuencia inclinadas en el sentido de la corriente.

Acumulación de tallos de charáceas inclinadas en la dirección de la corriente (de izquierda a derecha)
También encontramos facies de estromatolitos planos, asociados a zonas someras de flujo rápido.

Detalle de las facies estromatolíticas
Para terminar el repaso, un detalle correspondiente a la facies de tallos de plantas en posición vertical asociadas a subambientes palustres y de ribera.

Detalle de la facies de tallos en posición vertical, asociada a subambientes palustres y de ribera
Lamentablemente y como me suele pasar, no tuve tiempo para realizar un análisis en detalle del afloramiento.  Pero ya veis que, incluso en el escaso tiempo disponible, es posible encontrar evidencias de un sistema fluvial bastante bien desarrollado. Y la pregunta es, ¿dónde está el misterio? 

Pues la cuestión es que, al menos en mi experiencia, este tipo de depósitos siempre se encuentran muy próximos al cauce que los originó, incluso si se trata de un sistema abandonado. Sin embargo, en este caso, no hay ni rastro de ningún curso de agua próximo.

Ejemplo de un sistema carbonatado fluvio-lacustre actual bien desarrollado. El Corbinet (Cortes de Pallás)
No sólo no hay ningún curso fluvial próximo (activo o seco). Es que el acantilado forma un resalto topográfico, constituyendo una línea elevada con caída a un lado y otro. Esta imagen tomada de Google Earth explica el caso:

Vista satélite de Vallat y el afloramiento (flecha). Fuente: Google Earth
Y el caso es que en Vallat se produce la confluencia de dos ríos: el Mijares y el Villahermosa. Sin embargo, estos cauces están actualmente a una cota aproximadamente 139 m más baja. Por tanto, no hay rastro alguno no sólo de la corriente originaria de estos depósitos, sino que tampoco queda ninguna evidencia del antiguo valle fluvial, que actualmente encontramos convertido en piedra como un relieve invertido. Así pues, estas rocas son la única evidencia del paisaje tal y como era en otro tiempo.

Y así hemos llegado al final de nuestra historia. A modo de despedida, una vista de la localidad de Vallat y el río Mijares.

Vallat y el Mijares
Por cierto, a pesar de lo destacado del acantilado no aparece cartografiado en la hoja correspondiente del mapa geológico de España (MAGNA50) del IGME, apareciendo englobado en los materiales cretácicos subyacentes.

Reconocimientos: gran parte de las fotografías de este artículo fueron tomadas por Álex Duque Rodríguez, compañero de escalada, y su inseparable cámara.

ACTUALIZACIÓN

En una comunicación personal un lector del blog, José Antonio Albelda, señaló que quizá los materiales descritos fuesen más antiguos, sobre todo teniendo en cuenta que tienen la suficiente competencia para permitir la instalación segura de anclajes para escalada. En su opinión podría tratarse de un parche de materiales del Mioceno inferior demasiado pequeño para ser cartografiado a escala 1:50.000. A la vista de los nuevos datos que he encontrado de forma un poco casual, su hipótesis es correcta. Creo que efectivamente se trata de un parche aislado de materiales del Mioceno inferior-medio. Probablemente se trata de la formación Mijares descrita por Paricio en su tesis doctoral en 1986, correspondientes al relleno de la cuenca neógena de Mijares-Sarrión. De forma general se trata de conglomerados que dan paso hacia arriba y lateralmente a los carbonatos fluvio-lacustres  como los que encontré en Vallat. De modo que en realidad, probablemente no se trata de un misterio en el Cuaternario, y a la vista de estos datos, ni siquiera  de un misterio.


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miércoles, 24 de octubre de 2012

La triste invisibilidad del patrimonio geológico. Dos ejemplos en Calpe (Parte II).


En la primera parte de este artículo presenté un ejemplo de lo que a mí me parece una triste oportunidad perdida en la difusión del patrimonio geológico representada por el yacimiento de dunas fósiles sobre las que se asienta el yacimiento romano de los Baños de la Reina, en Calpe. Si bien, lamentablemente, es sólo un ejemplo entre muchos posibles, sí que me parece especialmente grave que se produzca en un lugar visitado por gran número de personas, muchas de ellas niños. Y es aún más grave si se compara con el tratamiento dado a otras formas de patrimonio muy próximas, como el arqueológico, el botánico, el histórico...

Pero os prometí dos ejemplos y en esta segunda parte vamos a ver el otro. Se encuentra en la playa del Arenal, una de las más concurridas de Calpe por su proximidad al núcleo de población original. 

El caso es que la misma mañana que exploré el sistema de dunas fósiles decidí recorrer el paseo marítimo en dirección oeste (hacia el pueblo) con la intención de estudiar la continuidad lateral de las mismas. Sobre la marcha, sin embargo, surgió un nuevo punto de interés. A lo lejos podía ver el acantilado que cierra la playa del Arenal en su extremo más occidental. Desde la distancia, que estimé en unos 1,5 - 2 km, resulta muy llamativo por la combinación de colores que muestra: amarillo y gris. Consulté el reloj ya que mi tiempo de geología de campo estaba condicionado a regresar a tiempo para desayunar en el hotel, donde mi familia esperaba. Ciertamente no disponía de mucho tiempo pero, puesto que el acantilado me atraía como un imán, decidí apretar el paso y echar un vistazo rápido...

Vista satélite de Calpe. Los acantilados de la playa del Arenal a la izquierda (click para ampliar)
Cuando llegamos a la playa del Arenal hemos de continuar hacia adelante, siguiendo nuestro camino hacia el oeste por la manga de arena. Éste es el aspecto del  afloramiento que nos ha traído hasta aquí, y ya vemos que es muy prometedor. Llama la atención la existencia de construcciones hasta el borde mismo del acantilado y las señales que advierten del riesgo de desprendimientos.

Afloramiento en la playa del Arenal
No deja de sorprender que alguien construya su vivienda al borde mismo de un acantilado en regresión. De hecho, en varios lugares se observan vías de descenso desde lo alto hasta la playa construidas con hormigón, ladrillo y otros medios de fortuna, pero ahora derruidos por efecto de la socavación de las rocas sobre las que se apoyaban estos caminos. Al acercarnos a estudiar algo más de cerca las rocas vemos una alternancia de materiales más blandos con otros más competentes. Los primeros son arcillas mientras que los últimos parecen areniscas. Esto explica los desprendimientos, producidos por la erosión diferencial que actúa sobre las arcilla, menos competentes, descalzando los estratos más duros y provocando su caída en bloques. A escala de afloramiento llama la atención que las facies alternantes de areniscas y arcillas se estructuran en contacto discordante con otros cuerpos rocosos, en apariencia margas o margocalizas. Por debajo, y en contacto erosivo, aparecen unas margas y/o calizas amarillentas y azuladas.

Detalle de una escalera de acceso a la playa que aprovecha una falla

Detalle de otra estructura (remarcada). Aparentemente se trata de una falla que limita dos bloques basculados. En la parte superior se aprecia una transición clara hacia lo que parecen unas margas con aspecto noduloso, y más arriba, una costra caliza que corona el afloramiento
Con lo visto ya tenemos motivos sobrados para analizar en detalle estas rocas. Con una sospecha en la mente me acerqué a una escalera que, quizá por ser de más reciente construcción, todavía podía ser transitada. Probablemente ante el asombro de algunos bañistas y paseantes en aquella hora temprana trepé, martillo en mano, por la ladera. Y aquí se confirman las hipótesis iniciales ya que encontré estructuras sedimentarias muy reveladoras. En primer lugar la alternancia de arcillas y areniscas (más bien calcarenitas) margosas. Fijaos en la regularidad rítmica de esta unidad:

Alternancia rítmica de arcillas y calcarenitas margosas
Los contactos entre ambas litologías son netos, no transicionales. El estudio de las calcarenitas nos revela una laminación muy evidente con una estructura interna definida que no podemos sino asociar inmediatamente con una serie turbidítica. En particular apreciamos un nivel de basal con gradación normal (Ta), a continuación un nivel de laminación paralela (Tb) y por último un nivel con laminación convoluta (Tc). Por encima se finaliza con el nivel arcilloso que separa cada episodio (Te). Esta serie se conoce como 'de Bouma' por Arnold Bouma, geólogo norteamericano que la identificó e interpretó por primera vez. Esta secuencia no es casual sino que refleja el origen del fenómeno que lo provocó: un flujo de gravedad que transportaba material desde la plataforma continental hasta el fondo de la cuenca oceánica. Conforme el flujo pierde velocidad deposita su carga en función de su masa, radio hidráulico, etc. De esta forma aparece la serie ordenada que finaliza con la sedimentación por decantación de la fracción arcillosa, más fina, que de esta forma queda como fondo marino hasta que el siguiente episodio deposita una nueva serie. En este caso se aprecia de forma muy clara una estructura generada por el escape de del fluido intersticial atrapado bajo las capas superficiales, que posteriormente escapa deformando los materiales suprayacentes. Ved:

Secuencia de Bouma (incompleta, el término Td no aparece). Cada flecha señala uno de los términos de la secuencia. La flecha vertical de arriba a la derecha señala pistas de reptación excavadas en la interfase entre las arcillas y los niveles inferiores, más gruesos  

Estructura asociada al escape de fluidos intersticiales. El agua atrapada escapa hacia arriba deformando  las capas suprayacentes

Las estructuras de laminación convoluta se originan cuando, al perder velocidad un flujo con cierta mezcla entre materiales de tamaño arena y grano fino alcanzan cierta cohesión. A causa de su resistencia a los esfuerzos cortantes estas capas pueden ser deformadas por el arrastre de las capas superiores, aún fluidas, o por el empuje de la cola del flujo, aún en movimiento, que empuja a los materiales de la cabeza del flujo, ya detenidos.

Detalle de laminación convoluta
Por último otro detalle. En los episodios entre flujos turbidíticos la fauna bentónica excavaba en la interfase entre las arcillas y las calcarenitas subyacentes.

Detalle de bioturbación
Si acudimos a la hoja de Benidorm (nº 848, de publicación muy reciente) del mapa geológico de la serie MAGNA50 del IGME, en la que está incluida Calpe, descubrimos que no se cartografían estos materiales, si bien en la memoria se describen afloramientos en esta localidad en facies turbidíticas que encajan con lo que encontramos en la playa. La datación es difícil ya que no he podido identificar inequívocamente esta unidad con las que se describen en la memoria. De forma general podríamos situarlos entre el Oligoceno superior (hace unos 25 m.a.) y el  Mioceno inferior-medio (hace 20 - 16 m.a.). Se trata de un momento muy convulso de la historia de la región, en el contexto de la colisión entre la placa africana y la ibérica, que a la postre terminaría por levantar las cordilleras Béticas (en las que se encuentran las montañas de Alicante).

Estos flujos están asociados, en este caso, a un episodio transgresivo. Las inestabilidades provocadas por la subida del nivel relativo del mar tienen como consecuencia la generación de flujos de gravedad como estos, que transportan material desde zonas menos profundas de la plataforma continental a otras más externas de la misma. En otros casos, las capas depositadas previamente y que han alcanzado cierta cohesión se deslizan por la pendiente deformándose y plegándose de modo característico, en ocasiones fracturándose. Este fenómeno se conoce como 'slump'.

Un ejemplo todavía más visible de las fuerzas liberadas en este proceso lo constituye el propio Peñón, enorme bloque arrancado de su posición al patinar sobre una base menos competente a causa de inestabilidades gravitatorias y desplazado decenas de kilómetros hasta reposar sobre un sustrato ajeno. Este tipo de masas se conocen como 'olistostromas'.

Como veis, el lugar bien merece una visita detallada, que espero realizar en el futuro, a la primera ocasión que tenga. Resumiendo, podemos afirmar en este lugar hay mucho que aprender:
  1. Los riesgos geológicos asociados a la imprevisión humana
  2. Un fenómeno muy interesante como es la deposición de un flujo turbidítico, de gran interés didáctico
  3. Otro concepto muy interesante y espectacular: el deslizamiento de enormes cuerpos rocosos hasta acabar a gran distancia de su ubicación original, en un entorno diferente al de su deposición original
  4. La historia geológica de la región, la formación de una cordillera y los cambios que la tectónica impone sobre la corteza terrestre haciendo que el fondo de cuencas oceánicas acabe muchos metros por encima de su posición inicial, justo en la costa actual
  5. La variabilidad de conceptos comúnmente considerados como inmutables, como el nivel del mar, de forma que un acantilado formado por materiales depositados en una cuenca oceánica sean objeto del embate de la costa actual y por tanto víctimas de la erosión marina, como demuestran las señales de desprendimientos
Sin embargo, ninguno de los miles de visitantes de la playa son advertidos acerca de todas estas cosas, tan cerca de ellos y a la vez tan lejos. Tristemente, como comenzamos diciendo, no se trata de una excepción. 

Teniendo en cuenta el contexto actual de la enseñanza de la Geología es todavía más importante que todos arrimemos el hombro en la medida de lo posible para darle la vuelta a esta situación. Por suerte, medios como Internet ponen en nuestras manos herramientas muy poderosas si son empleadas adecuadamente. Espero que estos artículos aporten su pequeño grano de arena en esta tarea.

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sábado, 13 de octubre de 2012

La triste invisibilidad del patrimonio geológico. Dos ejemplos en Calpe (Parte I).

Una de las razones de ser de este blog es la divulgación de la Geología y nuestro patrimonio geológico. Independientemente de las definiciones formales que existen del concepto de patrimonio geológico, personalmente considero que cualquier afloramiento de roca nos permite conocer una parte de la historia de la Tierra. A veces a gran escala, como en el caso de las cordilleras. Otras veces con pequeños detalles, como el fugaz instante de capturado en los ripples de una corriente efímera o en unas grietas de retracción.

Este planteamiento permite hacer accesible la Geología a todos los públicos, empezando por los niños. Y no requiere de desplazamientos (piénsese, por ejemplo, en las grandes posibilidades de la geología urbana, ya exploradas en este mismo blog). Además no es incompatible con la idea tradicional de lugares altamente representativos en entornos espectaculares. Más bien al contrario: ambas son necesarias y complementarias. El hecho es que en muchas ocasiones este inmenso patrimonio se encuentra oculto ante nuestros propios ojos, invisible. Y ya sabemos que es imposible proteger lo que no se conoce. Curiosamente, esto no ocurre con otras ciencias o disciplinas mejor tratadas: arqueología, flora, fauna,...

Hoy quiero presentaros dos ejemplos de no aprovechamiento del patrimonio geológico. Tienen en común su ubicación, en Calpe (Alicante). También tienen en común su invisibilidad, a pesar de encontrarse en lugares visitados por decenas de miles de personas al año. Por último, la oportunidad perdida se hace más evidente por el contraste ofrecido con otras formas de patrimonio sí protegidas y valoradas.  

Cuando uno piensa en Calpe (en nuestro entorno geográfico próximo, al menos) lo primero que le viene a la mente es el Peñón de Ifach. Tanto si se ha estado en esta localidad costera como si no, las palabras "Calpe" y "Peñón de Ifach" están indisolublemente unidas. Para aquellos que han estado allí, la imagen de esta mole rocosa preside sus recuerdos como icono indiscutible de la población. Pero no, no vamos a hablar del Peñón de Ifach. Al menos directamente.

Este verano he pasado un fin de semana alojado en el aparthotel Europa, en Calpe. Se encuentra junto a un yacimiento arqueológico conocido como los Baños de la Reina. Básicamente el emplazamiento está integrado por dos enclaves: una villa romana (quizá no sea la denominación correcta en términos históricos, pero no soy especialista en la materia) y unas piscinas excavadas en unos bajíos costeros interpretados como jardines acuáticos o, incluso, una piscifactoría. El yacimiento está excavado en gran parte pero, con excepción de las piscinas, no es visitable. El público que visita la zona, posiblemente durante los paseos vespertinos propios de las vacaciones o al acercarse a la playa, encuentra paneles que ayudan a la interpretación de los restos, tanto en el caso de la villa como en el de las piscinas. Además, en las inmediaciones se encuentra una torre que otro panel nos permite identificar como los restos de un antiguo molino de viento (Molino del Morelló, al parecer edificado aprovechando una antigua torre vigía, que es lo que parece).

Los Baños de la Reina desde mi habitación del hotel. En segundo plano la torre del molino. Al fondo, apenas visible, la Sierra  Helada
Panel explicativo del yacimiento arqueológico (click para aumentar)
Por la mañana decidí bajar a darme un baño matinal, apenas salido el sol, en una pequeña cala que había divisado junto a los baños. Al explorar el lugar, inmediatamente me llamó la atención el aspecto de las rocas...

Esta es la pequeña cala junto a los Baños de la Reina. Las piscinas están excavadas en las rocas del centro de la imagen. A la derecha el paseo marítimo, que las separa del resto del yacimiento
Quizá ya tú también sientes curiosidad al ver estas rocas. Si es así, sigue leyendo
Puesto que nuestros ancestros romanos cortaron la roca para excavar las piscinas la estratificación cruzada es perfectamente visible. Eso es una suerte, ya que en otros puntos en los que la roca no fue trabajada la erosión marina enmascara las estructuras sedimentarias. Tras el baño, vino la obligada inspección en detalle del afloramiento. La comparación con otros afloramientos parecidos permite identificarlo rápidamente como areniscas eólicas que en un cierto momento constituyeron un campo de dunas. En la siguientes imágenes repasamos diversos detalles como la estratificación cruzada de surco, la presencia de galerías de excavación horizontales entre las láminas de los foresets, etc. Litológicamente se trata aparentemente de calcarenitas de grano fino como sugiere el abundante burbujeo al ácido clorhídrico, muy bien seleccionadas. A techo y en ciertos niveles intermedios aparecen niveles de costras calcáreas, quizá evidencias de antiguos paleosuelos (caliches o calcretas) o  niveles freáticos en distintos momentos.

Vista hacia el paseo marítimo (fijaos en el pretil). Al fondo el aparthotel Europa. Se observan diversos sets con superficies límite asociadas, probablemente, a la migración de dunas
Nueva vista en la que se aprecia perfectamente la estructura cruzada de surco
Sets de estratificación cruzada planar
Niveles de costras calcáreas horizontales (centro de la imagen). Cortan a los sets de estratificación cruzada y probablemente tengan su origen en la posición del nivel freático en un cierto instante dentro del campo de dunas
Detalle de bioturbación en forma de galerías horizontales
Caliche en el techo del afloramiento, evidentemente el nivel de suelo sobre el que se construyó el  paseo marítimo
Vista general del afloramiento mirando en dirección al núcleo originario de Calpe. En primer término una de las piscinas
Como veis, hay mucho que ver y aprender en este afloramiento, pero todavía podemos ir más lejos si analizamos el contexto geomorfológico. Al recorrer todo el paseo marítimo desde el puerto de Calpe (construido al abrigo del peñón) hasta el acantilado en la playa del Arenal, junto al núcleo urbano original de la población, nos es posible descubrir varios afloramientos aislados de nuestras areniscas eólicas en forma de escollos a poca distancia de la orilla. El paseo marítimo recubre un elemento del relieve original, la línea topográficamente más elevada entre el mar por un lado y las salinas por el otro. De hecho, el terreno desciende suavemente desde el paseo hasta la avenida de los Ejércitos Españoles, eje viario que constituye el límite entre las edificaciones en la línea de costa y las salinas.

Afloramiento aislado de nuestras areniscas en la playa del Bol
Veamos ahora una imagen satélite, lo que nos permitirá analizar el entorno desde una perspectiva general.


Vista satélite de Calpe. Click para ampliar
Esta vista nos permite deducir muchas cosas. En primer lugar vemos que el peñón se encuentra conectado a tierra firme por una franja estrecha, conocida como tómbolo. Durante buena parte de su historia reciente el peñón ha sido una isla frente a la costa. La dinámica litoral ha transportado arena que se ha depositado al abrigo de esta mole rocosa, formando dos barras que, finalmente, se unieron aislando una laguna salada/salobre tras ellas, las actuales salinas. Este proceso se ha producido de forma análoga en muchos puntos del litoral mediterráneo de la península  especialmente en el este y sureste. De ahí la abundancia de marjales, albuferas, salinas y almadrabas que pueden encontrarse a lo largo de la costa. Posteriormente los sedimentos transportados por las ramblas desde las montañas próximas junto con la acción antrópica (por ejemplo las labores de producción de sal) han colmatado la laguna, dejándola reducida a lo que vemos hoy. Sobre esas barras se desarrollaron los cordones dunares. El contexto transgresivo actual en la costa mediterránea es el responsable de que este sistema de dunas fósiles esté ahora expuesto a la erosión marina, con algunas de sus zonas exteriores sumergidas.

Salinas de Calpe, vista hacia el Este. Obsérvese la alineación de edificios sobre el cordón dunar, en la estrecha franja entre el mar y las salinas. Sin embargo, en la playa de la Fossa no he encontrado rastros de las dunas fósiles 
Es interesante observar como la historia geológica no sólo condiciona el paisaje, sino que también controla la vida de los seres humanos enormemente, generalmente sin que éste llegue a ser consciente de ello salvo en casos de catástrofes naturales, que paradójicamente se juzgan como eventos anómalos cuando, en realidad, son la norma si se emplea la escala adecuada.

El viento que construyó el sistema dunar también motivó, cientos de años después, la existencia de un molino. Los romanos eligieron para su asentamiento un lugar que reunía las siguientes características: proximidad al mar, zona elevada y seca y, por último, un terreno lo suficientemente firme (las calcarenitas) para poder edificar con seguridad (compárese con las arcillas y limos de la laguna). Actualmente excavamos más profundamente para construir, ya que los edificios de apartamentos modernos tienen garajes en el subsuelo. El nivel de cimentación se encuentra sobre los depósitos de barra infrayacentes a las dunas. Algunos de los bloques de areniscas están desperdigados a modo de 'esculturas naturales' en las zonas ajardinadas de las avenidas y el propio paseo marítimo. Algunos ejemplos:

Bloque de arenisca que muestra ripples simétricos en su cara superior
Otro ejemplo de bloque, en este caso con estratificación hummocky 
A lo largo del paseo marítimo de Calpe es posible encontrar paneles informativos sobre el molino, el yacimiento arqueológico y zonas de microrreserva de flora establecidas por la Generalitat Valenciana. Pero ni una sola palabra acerca de la geología de la zona, a pesar de estar tan a la vista. Ni una palabra sobre la historia de la isla que dejó de serlo, las antiguas dunas, el origen de las salinas...ni una palabra acerca de cómo todo ello ha condicionado la vida humana en este lugar. ¿Por qué? ¿Acaso es un relato carente de interés? Pienso en las oportunidades perdidas cada vez que un niño pasa por la zona y admira los restos romanos, pero se marcha sin tener una opción de leer la historia reciente de la Tierra escrita en las mismas rocas que ellos excavaron tan afanosamente. Tristemente, un visitante actual no tiene más opciones de comprender lo que ve que uno de aquellos constructores.

¿Cómo acabar un artículo sobre Calpe sin una imagen del Peñón? En primer término, otra piscina
Nota: Es posible (aunque no probable, ya que he recorrido el lugar en varias ocasiones) que exista información relativa a la geología de la zona desplegada por allí que se me haya pasado por alto. En ese caso, estaré encantado de modificar mi relato para darlo a conocer).

Visita otro ejemplo de patrimonio geológico desconocido en Calpe, en la playa del Arenal.

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