sábado, 9 de mayo de 2015

La sierra Perenxisa (Valencia): El final del Cretácico

[Las visitas de campo que me suministraron el material para este artículo las llevé a cabo hace bastante tiempo, más de dos años. Posteriormente el lugar fue arrasado por un incendio y no he vuelto. Ciertamente presentará un aspecto muy distinto al mostrado en las fotografías]

[En este artículo presentamos la Fm. Perenxisa en su estratotipo de la sierra homónima. Sin embargo, hace unas semanas estudiamos esta unidad tal y como aflora en Cortes de Pallás. Podéis repasar el artículo aquí.]

Cuando uno se acerca a Valencia desde cualquier dirección (salvo el mar) inevitablemente acaba teniendo una vista de la llanura aluvial del Turia rodeada de montañas de baja altitud que la enmarcan a suficiente distancia como para que, desde la propia ciudad, la percepción sea de una planicie absoluta. A ello contribuye la elevada humedad ambiental, que suele reducir la visibilidad y contribuye de esa manera a crear la ilusión de vivir en una bandeja.

Sin embargo, las montañas están ahí, y cuando uno se dirige hacia ellas surgen de la llanura de forma enérgica, como si reclamasen la atención que se les niega la mayor parte del tiempo.

Además, esas montañas guardan, a pesar de su escasa entidad, una interesante geología. Ya vimos como en la sierra Calderona, al noroeste de la ciudad, podemos encontrar el afloramiento paleozoico más próximo a Valencia, además de estar allí definido el estratotipo de alguna unidad litoestratigráfica (como la Fm. Marines). Y lo mismo ocurre si nos dirigimos en la otra dirección, hacia el suroeste. Allí, flanqueando la autovía A3 y la vía del AVE a Madrid encontramos la sierra Perenxisa. Y resulta que es un gran lugar para observar cómo se produjo en el sector suribérico el final del Cretácico y el inicio de la era Cenozoica, hace más de 65 millones de años. No en vano, también aquí se ha definido una unidad: la Fm. Calizas de la sierra Perenxisa.

Esta sierra se extiende en dirección ONO-ESE (una alineación ibérica, por tanto), con una longitud aproximada de 6 km y una altura máxima de 329 m.s.n.m. en el vértice geodésico allí situado. Está a menos de 18 km del centro de Valencia. Su destacada ubicación ha motivado la existencia de multitud de antenas de comunicaciones en su cima. Está rodeada por campos de cultivo y, especialmente en su cara norte, por urbanizaciones residenciales. El entorno está, pues, totalmente antropizado (y más después del incendio quasi-forestal de abril de 2014). Y quizá una de las acciones que han alterado más su silueta es la enorme cantera situada en la vertiente suroriental, en explotación hasta hace pocos años y que ha dejado una enorme cicatriz aún no restaurada.

Vista aérea de la sierra Perenxisa. Fuente: Bing mapas (click para ampliar).
Geológicamente nos encontramos ante un afloramiento fundamentalmente del Cretácico superior en el que, además, quedó registrado de forma continua el tránsito al Paleógeno en medios continentales. Fijaos en el mapa geológico de la sierra:

Mapa geológico de la sierra Perenxisa. El verde cartografía el Cretácico, los tonos rosados y anaranjados el Cenozoico, el gris el Cuaternario. Fuente: IGME - INFOIGME (click para ampliar).
Para visitarla y estudiar este momento de la historia de la región lo mejor es realizar la travesía de norte a sur aprovechando el sendero PR-CV 162 (podéis consultar el trazado aquí). Este camino rodea la sierra en un itinerario circular pero es posible, también, realizar una ruta lineal atravesando la zona que nos interesa. El camino arranca en la zona conocida como Corral del Manyet (A) y en la zona indicada con la letra B nos desviaremos para alcanzar el vértice geodésico (C). Prestaremos especial atención a la zona de la bifurcación, ya que aquí se encuentra el estratotipo de las Calizas de la sierra Perenxisa. El siguiente mapa muestra ampliada la zona que atravesaremos con geología superpuesta:

Geología de la zona estudiada: 1. Fm. Utiel (Santoniense) 2. Fm. Perenxisa (Campaniense) 3. Maastrichense-Danense. Fijaos en la cantera en la zona inferior derecha de la imagen. Fuente: IGME - INFOIGME (click para ampliar).
Recordemos brevemente como eran las cosas en el Cretácico en esta zona de Iberia. Nos encontramos en un mar poco profundo y cálido que durante millones de años ha cubierto una extensa plataforma carbonatada, yendo y viniendo sobre el continente, depositando calizas y margas. Iberia es una isla esencialmente llana, con escasos relieves. Sin embargo, África se está acercando hacia el norte, hacia Eurasia, atrapando nuestra isla entre estos dos colosos. Las cosas está a punto de cambiar.

Hemos estudiado este periodo en profundidad tal y como puede leerse el relato en las rocas de Cortes de Pallás. En la Muela de Cortes vemos como un ciclo regresivo llega a su fin, desde las facies de plataforma externa de la Fm. Calizas y Margas de Casas de Medina hasta los términos supramareales de la Fm. Margas de Alarcón (véase la serie sobre el Cretácico superior en Cortes de Pallás, aquí y aquí). Mas aún, en las peñas donde se asienta el caserío de Cortes puede verse el inicio de un nuevo pulso transgresivo sobre el continente: se trata de las calizas y brechas de la Sierra de Utiel, que ya visitamos en la serie vestigios de un mar en retirada (III y III). Son fácilmente reconocibles por la abundancia en ciertos niveles de Lacazinas (un foraminífero bentónico). Y este será nuestro punto de partida.

Caliza con Lacazinas. Peñas de Cortes. Amplitud de la vista: 10 cm (click para ampliar).
Nos trasladamos desde Cortes de Pallás hasta la sierra Perenxisa. Hagamos un juego mental: supongamos que alguien nos ha vendado los ojos y nos ha conducido hasta la cima. Una vez allí, junto al vértice geodésico y las antenas (señalizados con una C en el mapa de detalle presentado más arriba), nos destapa los ojos.

Panorámica desde la cumbre de la sierra Perenxisa. En el centro de la imagen, a la derecha, la sierra Calderona. En la línea del horizonte se vislumbra el mar. Desde arriba hay una vista excepcional de la llanura aluvial del Turia y la ciudad de Valencia.
Desde luego, la vista vale la pena. Pero nosotros somos gente curiosa e interesada por las rocas, así que nos damos una vuelta por los alrededores y...un momento, ¿es eso lo que creo? Efectivamente: la cumbre de la sierra está compuesta por calizas micríticas con...¿lo adivináis? Lacazinas.

Caliza micrítica con Lacazinas en la cumbre de la sierra Perenxisa.
Nos encontramos ante la Fm. Calizas de la sierra de Utiel, de edad Santoniense (1 en el mapa del itinerario mostrado más arriba). Estos materiales nos permiten correlacionar la cumbre de la sierra Perenxisa con las Peñas de Cortes de Pallás. Ambos lugares están formados por las mismas rocas a pesar de estar separados por 40 km. A esta formación le he asignado el número 1 en el mapa. Si desde aquí iniciamos el descenso, el sendero es tal que nos transporta en el tiempo hacia el futuro. Las margas no ofrecen un relieve destacable, de modo que cruzamos la franja que constituye la Fm. Perenxisa (de edad Campaniense, 2 en el mapa del itinerario) sin ver nada peculiar. Un poco más adelante, en las inmediaciones del 'mirador de la serra' vemos una caliza con intraclastos muy peculiar. Ya estamos en el punto 3, el Maastrichense (o quizá, incluso el Daniense) y apenas nos hemos dado cuenta.

Para orientarnos. Un extracto de la columna cronoestratigráfica del periodo del que estamos hablando. Fuente: Comisión internacional de estratigrafía, www.stratigraphy.com

No es lo único que nos llama la atención. En las inmediaciones, en el punto 2, también encontramos una caliza con un tipo de aloquímico muy especial: unos cantos de color negro muy característicos.


Caliza con intraclastos en el punto 3: indudablemente, una roca muy atractiva depositada ya en el Maastrichense-Daniense.

Caliza micrítica con cantos negros en las inmediaciones del punto 2. Los conocemos bien de la Fm.Utiel.
Pero no hay que preocuparse. Un giro en el camino nos da una nueva oportunidad. Desde el mirador de la sierra en adelante volvemos a atravesar la Fm. Perenxisa. Y ojo, esta vez estamos en el área de referencia. Los taludes del sendero (una pista forestal en este punto) nos permiten estudiarla con cierto detalle.


Vista hacia el sur desde el mirador de la sierra. Los terrenos que vemos son Cenozoicos
Lo primero que nos llama la atención es el cambio de litología. Pasamos de las calizas grises de grano fino a unas margas arcillosas blancas deleznables. Esta es la Fm. Perenxisa.

Las margas arcillosas de la Fm. Perenxisa a lo largo de la pista forestal que desciende desde las antenas de la sierra, tras pasar el mirador. Esta pista, además, aprovecha una falla que desplaza en dirección aproximada NE-SO esta formación. Nuestro grupo al fondo del camino.

Este cambio en la naturaleza de las rocas se pone de manifiesto en otras cosas. Los terrenos margosos, más propicios a la formación de suelos, albergan (albergaban) una vegetación arbórea, básicamente un bosquecillo de pinos, que no se desarrolla sobre las calizas de la Fm. Utiel ni sobre el Maastrichense-Daniense. Esto es una guía fantástica para seguir sobre el terreno la Fm. Perenxisa.

La Fm. Perenxisa permitía el desarrollo de un bosque de pinos. 
Desde el aire la traza de la formación es muy evidente, como lo es la falla con cierto componente transcurrente que la corta.

Vista aérea de la sierra donde se ve la traza de la Fm. Perenxisa y la falla que la corta y desplaza
Pero bueno. Una vez metidos en harina (y es lo que parece la pegajosa arcilla procedente de las margas) e identificado nuestro objetivo, podemos fijarnos en los detalles. Básicamente, la Fm. Perenxisa consiste en una alternancia de margas y calizas. Éstas últimas aparecen formando tramos con apariencia masiva  o bien como capas decimétricas intercaladas en las margas.
Detalle de un banco calizo sobre una capa de margas
Veamos, a continuación, un par de muestras de mano. Primero las margas y luego las calizas.
Aspecto en muestra de mano de una caliza micrítica que exhibe un bandeado milimétrico

Muestra de mano de las margas
Si nos fijamos con detenimiento, tanto unas como otras nos dan pistas importantes acerca  de los ambientes donde se formaron estas rocas. En particular, si nos fijamos en las margas encontramos los ya conocidos oogonios de charáceas. Digo ya conocidos porque vimos estos vestigios de plantas acuáticas, principalmente de agua dulce, cuando analizamos esta misma formación pero en Cortes de Pallás (podéis repasar el artículo aquí).
Oogonio de charácea a través de la lupa x10
También encontramos moldes de ostrácodos, esos crustáceos dotados de un par de valvas. En cuanto a las calizas, fijaos en este bloque:

Caliza con un peculiar aspecto moteado
Es bien visible el moteado de la caliza en el corte fresco. Si lo miramos con la lupa vemos que se trata de miliólidos, un tipo de foraminíferos que normalmente se interpretan como indicativos de un ambiente estuarino. Como veis, se trata de una auténtica lumaquela de estos organismos:

Caliza con miliólidos
Hasta aquí todo es muy parecido a lo que ya vimos en Cortes. Simplemente para completar nuestra visión, os muestro otro detalle que se añade a esta imagen de continuidad. En las calizas de la Fm. Utiel los fósiles marinos, especialmente bivalvos, son relativamente abundantes en ciertos niveles. Aparecen en una matriz por lo general micrítica. Ved:

Ostreido en el techo de la Fm. Utiel.
En el caso de Cortes, el techo de la Fm. Perenxisa lo constituye una discordancia  erosiva sobre la que aparecen los conglomerados  turolienses. Entre ellos hay una gran cantidad de tiempo (en torno a 50 millones de años) no representado por no deposición y/o erosión. ¿Qué encontramos en la sierra Perenxisa? Pues aquí, aparentemente, encontramos el transito continuo entre el Cretácico y el Paleógeno. Los materiales de la Fm. Perenxisa se depositaron en una enorme área de poca profundidad con una comunicación muy restringida con el mar y el proceso se culmina con las facies lacustres del Maastrichense y el inicio del Terciario. Descendiendo desde el punto B hacia el punto A, en el Corral del Manyet, vemos muy bien todo esto ya que atravesamos el tránsito entre el Cretácico y el Paleógeno. Se trata de unas calizas intraesparitíticas con aloquímicos que van desde oolitos y pisolitos hasta gasterópodos, extremadamente abundantes. También hay calizas micríticas. Empecemos por ver el aspecto de campo de estas rocas. Así se ven en la ladera sur de la sierra:

Materiales lacustres del tránsito Cretácico-Paleógeno en la ladera sur de la sierra Perenxisa.
Echemos un vistazo de cerca. Llama la atención el aspecto noduloso:

Aspecto noduloso característico de las calizas lacustres.
El origen del aspecto noduloso es evidente cuando examinamos otros puntos. Los nódulos son, en realidad, pisolitos. Son indicadores inconfundibles de medios energéticos, probablemente las zonas costeras de un lago, batidas por el oleaje.

Pisolitos en una matriz calcarenítica
Como siempre, nuestro martillo nos permite echar un vistazo a las interioridades de estas rocas. Es evidente la textura intraesparítica y se ven muy bien los abundantes oolitos y pisolitos.

Muestra de mano de la intraesparitas con multitud de secciones de pisolitos y oolitos.
Y, como os dije, también hay multitud de gasterópodos. Aquí podéis ver varios de ellos en secciones de distinta orientación.

Intraesparita con multitud de secciones de grandes gasterópodos.
Ya os he dicho que una de las características más visibles de la sierra es, aparte del alto grado de urbanización, la cicatriz de la cantera de la ladera sur. Esta cantera expone el tránsito Cretácico Paleógeno de forma excepcional. Ya vimos en el artículo sobre la Fm. Perenxisa en Cortes que esta unidad tiene unas condiciones de preservación malas y que sólo excepcionalmente aflora con calidad. Este es el caso aquí. La serie aparece verticalizada de forma espectacular. Naturalmente me acerqué a la cantera y penetré en el recinto, pero el ruido continuo causado por la caída de cantos sueltos desde lo alto me disuadió de pasar mucho rato en el frente de la excavación. Una pena. Y os aseguro que es muy difícil resistirse a un afloramiento semejante. Pero lo primero es la seguridad.

Vista del frente de cantera.
La cantera está actualmente abandonada y de vez en cuando oigo noticias acerca de su posible restauración. Si bien es evidente que la reparación de esta cicatriz es imprescindible, no lo es menos que cualquier intervención debe tener en cuenta el gran valor estratigráfico de la sección expuesta para garantizar su preservación. Ya veremos.

En varios artículos del blog hemos visto ya como al final del Cretácico se producen importantes cambios. Tras la gran transgresión del Cretácico superior el mar empieza a retroceder. Esa retirada es visible a lo largo de la formación Utiel y se completa durante el Cretácico terminal. Como ya sabemos, la Fm. Perenxisa registra la desaparición en Iberia del Thetys, que se va reduciendo en extensión a la vez que África presiona a Europa. Eventualmente tan sólo quedará, a modo de recuerdo, nuestro Mediterráneo. Entre tanto, en la zona se establece una plataforma carbonatada de aguas poco profundas y con una comunicación muy restringida (o inexistente) con el mar abierto. En esa especie de marismas gigantescas es en la que se depositan los materiales que hemos visto en este artículo. A diferencia de en Cortes, aquí vemos como a las facies marinas le suceden las netamente lacustres del Maastrichense-Danense.



Paleogeográfico KT
Posición aproximada de Iberia en el tránsito Mesozoico-Cenozoico. Modificado del sitio web de Colorado Plateau Geosystems, del Prof. Ron Blakey: http://cpgeosystems.com/
Es interesante comparar el afloramiento de Cortes con el de la sierra Perenxisa. Ello nos permite hacernos una idea de la diferente evolución del paisaje en lugares que están separados por apenas 40 km en línea recta. Y no lo es menos si la comparación se hace con el tránsito en facies íntegramente marinas en la sección de Agost, donde está registrado el impacto meteórico del final del Cretácico.

Con esto finaliza nuestra visita a este lugar tan interesante como, me temo, desconocido.




Esta publicación participa en el XII Carnaval de Geología alojado por El neutrino

(Si este artículo te ha resultado interesante, considera la posibilidad de compartirlo)
Leer más...

martes, 14 de abril de 2015

La montaña que no era tal. Un contexto para el suceso de Cortes.

Supongo no será necesario decirlo, ya que durante días Cortes de Pallás, nuestro pequeño y extraordinario pueblo, ha recibido una atención en las televisiones nacionales sin precedentes. Pero por si acaso hay alguien que aún no se ha enterado, o está leyendo esto desde otro país, aquí están los hechos de forma muy resumida: el pasado lunes día 6 de abril, a eso de las 19:30, una sección de unos 40 m de la ladera norte de la Muela falló catastróficamente deslizándose hacia el embalse y cortando de paso el único acceso por carretera pavimentada a Cortes de Pallás. Se da la circunstancia de que el día anterior la carretera había estado cortada por la caída de varios bloques de dimensiones métricas en el mismo punto, pero se reabrió al tráfico el mismo lunes por la mañana tras despejar la vía.

image

En un primer momento, cuando sentimos el temblor, escuchamos el sordo rumor de la caída y vimos ascender el polvo por el valle, el primer pensamiento se dirigió hacia la terrible y cierta posibilidad de que hubiese muerto gente. Todos habíamos visto (en fotografía o en persona) el estado de la ladera tras la reapertura del tráfico y nos parecía claro que lo peor estaba por venir. Sin embargo, tras constatarse que no se habían producido víctimas, el foco de la preocupación se trasladó a la resolución inmediata, primero, y definitiva, después, del acceso a Cortes de Pallás. De un golpe, fuimos conscientes de nuevo del aislamiento secular de la localidad, que tan sólo durante los últimos años se ha roto gracias a la ingeniería, permitiéndonos estar en Valencia en poco más de una hora.

image

También se ha constatado una vez más la necesidad humana de buscar un agente directo e inmediato de lo ocurrido, ya sean las lluvias, las voladuras realizadas por Iberdrola en las obras de ampliación de la central subterránea de la Muela, la falta de previsión o vigilancia o la no adopción de medidas correctoras previas. Pero como suele ocurrir con todos los fenómenos complejos, no suelen existir tales explicaciones sencillas. No es mi intención ofrecerlas ni especular, aunque creo que es necesario definir adecuadamente el contexto para poder interpretar los hechos adecuadamente. Empecemos.

La montaña que no es tal

Es habitual referirse a la Muela de Cortes como ‘una montaña’. Los que conozcan la zona se estarán preguntando cómo es posible poner en duda algo que es evidente. Prácticamente desde cualquier punto, especialmente desde el caserío, la Muela se yergue como una muralla ante el observador. Tanto más desde la orilla del embalse, justo enfrente del pueblo, y aún era más espectacular antes de la construcción de la presa. El cauce a la altura de Cortes está, aproximadamente, a la cota +250 mientras que la coronación de la Muela aquí está por encima de la +800. Eso supone un desnivel de unos 600 m con un desarrollo horizontal de menos de 1 km. Precisamente esa fuerte pendiente es la que convierte este emplazamiento en un sitio excepcional para la construcción de una central eléctrica reversible. Las casualidades no existen.

Vista frontal Muela
La Muela de Cortes en el punto conocido como La Muralla, por razones obvias.

Pero si adoptamos la perspectiva adecuada, nos damos cuenta de que, en realidad, la Muela no es una montaña, si no que más bien el cañón del Júcar es una zanja de increíbles dimensiones que parte por la mitad una zona de relieve aproximadamente tabular, lo que también ocurre en otros puntos del perímetro de la Muela, como en el valle de Sácaras. Tanto uno como otro son fosas tectónicas en los que la corteza terrestre se ha fracturado y hundido en relación con el resto. De esta forma, el cañón es invisible hasta que se está prácticamente encima. Así se ve mirando hacia el norte cuando uno circula por la CV-428 antes de descender hacia el Oro.

image
Vista hacia el sur al aproximarse la límite septentrional de la muela de El Oro por la CV-428. Aparentemente ante nosotros no hay más que una llanura...Fuente: Street View - Google Earth

image
Pero al llegar a la curva y comenzar a bajar hacia el Oro descubrimos que tal llanura es una ilusión. Fuente: Street View - Google Earth

La fosa tectónica del cañón del Júcar está formada por un conjunto de fallas que delimitan múltiples bloques hundidos a distintas alturas, fallas y bloques que marcan el camino al río. Por ejemplo, la zona conocida como Bujete es uno de esos bloques. Zarooza, el macizo sobre el que se asienta el pueblo, es otro. El puntal de Crespo, Tambúcar, La Muralla, Chirel, todos estos topónimos se corresponden con otros tantos bloques hundidos. Por añadidura, los bordes de algunos de estos bloques no son todo lo limpios que parecen, sino que están, a su vez afectados por fallas que delimitan pequeñas escamas hundidas. Este es el caso, precisamente, en la zona del deslizamiento.

Fallas
La fosa tectónica del Júcar y los bloques que la delimitan. 

Una larga historia de cambios

Ya hemos dicho, en relación con la elección de Cortes para la instalación de una central reversible, que las casualidades no existen. Pero los acontecimientos que hicieron posible esta circunstancia son muy antiguos. Y la aparición de esta cicatriz tan profunda precisamente aquí tampoco es una casualidad. De forma muy simple: la fosa tectónica del Júcar se formó durante el Mioceno y, posiblemente, tiene una edad inferior a 5 millones de años. Sin embargo, la región estaba, por así decirlo, predispuesta a que ocurriese esto por la existencia (sin evidencias directas, hasta donde sé, es un asunto controvertido) de un sistema de fallas profundas en el zócalo cuyo origen está en el rift pérmico que provocó la rotura de Pangea y la apertura del océano de Thetys (hechos acontecidos hace 250 millones de años). La debilidad de la corteza en la región se evidencia en la aparición de vulcanismo reciente por el ascenso de magma desde el manto (véase el artículo sobre el volcán de Cofrentes). Si bien esta falla (o sistema de fallas) no ha sido activa desde probablemente el Mioceno inferior, ha condicionado de forma definitiva la evolución tectónica de la región. Durante el Paleógeno, la colisión entre Eurasia y África que atrapó Iberia entre medias levantó algunas auténticas montañas en la región, como la sierra de Martés. Y digo auténtica porque, a diferencia de la Muela y otras elevaciones de la zona, está formada por el plegamiento y apilamiento de la corteza.  La ubicación de esa sierra no es casual, sino que está determinada, de nuevo, por la falla del zócalo que suponemos existe en profundidad.

Desde el Puntal de El Francho
Vista del cañón del Júcar desde el puntal del Francho. En el centro de la imagen el castillo de Chirel. Al fondo la sierra de Martés.

Por último, en un contexto de distensión asociado a la apertura del golfo de Valencia, la región se colapsó y se formó la fosa tectónica del Júcar. La elevación general de la región proporcionó, finalmente, al energía necesaria para el encajamiento de la red fluvial.

Work in progress

Es de sobra conocido que los ríos excavan valles fluviales. Cuando uno ve antiguas fotografías del Cañón del Júcar llama la atención, no obstante, la gran profundidad del mismo. El tiempo en el que el Júcar, un río no especialmente caudaloso, ha realizado este trabajo se antoja muy corto para haber excavado y retirado semejante cantidad de roca. Hay que pensar que tan pronto se formó la fosa esta comenzó a rellenarse con los escombros procedentes de los bloques que la flanqueaban.

Pico Matrona
El cañón del Júcar a la altura del pico Salinas. Observad lo abrupto del relieve y la cicatriz del deslizamiento justo a la izquierda de la imagen. Este deslizamiento está posiblemente relacionado con el llenado del contraembalse del Naranjero, aguas abajo de la presa de Cortes II.

Así pues, ¿qué fuerzas en acción han dado lugar al paisaje que observamos? Por un lado, el levantamiento general de la zona. Las rocas de la región se formaron en mares poco profundos, principalmente sobre el Cretácico. Sin embargo, ahora se encuentran a alturas en torno a los 900 m sobre el nivel del mar. El mar es el nivel de referencia que el río busca permanentemente y el hecho de que la corteza se haya elevado proporciona la energía gravitatoria necesaria para el funcionamiento del proceso. La gravedad es el motor. Pero fijémonos ahora en las rocas: en los cantiles de la Muela vemos calizas y dolomías, rocas muy duras capaces de sostener cortados extremadamente verticales e incluso desplomes. Además, se encuentran a mucha altura sobre el cauce, lejos del alcance del río. ¿Por qué es el cañón tan ancho si el río sólo puede excavar en su base? ¿Por qué no es una ranura estrecha? Varios factores hacen que esto sea así. Empecemos por fijarnos en la forma del valle: vemos niveles tendidos que alternan con otros casi verticales. En realidad, la Muela es como una tarta en la que alternan niveles menos coherentes (margas, arenas, arcillas) que dan lugar a las laderas tendidas con otros más resistentes (calizas y dolomías), que forman los cantiles.

2012-04-07 09.55.43
Alternancia de laderas tendidas y cantiles verticales en la cabecera del arroyo de Cortes.

Cuando apilamos materiales sueltos, como las arenas, la grava o los bloques que forman los taludes más tendidos del cañón, estos se organizan formando un talud con un ángulo característico que depende del material (recordemos lo que ocurre cuando hacemos una montaña de arena en la playa). Este ángulo es independiente de la altura del talud, de forma que si el talud se hace más alto, la base también lo hará para mantener su perfil de equilibrio. De esa forma, cuando nos ponemos a hacer un hoyo en la playa, no podemos conseguir que sea profundo y vertical (ignoremos los efectos del nivel freático, por ahora). Tarde o temprano, las paredes de nuestro hoyo se vienen abajo buscando su ángulo estable y el agujero se ensancha. También hemos observado lo difícil que es excavar en la arena de la playa por debajo del nivel en el que aparece el agua del mar. Esto se debe a que el agua se filtra a través de la arena, arrastrándola a su paso. Así, poco a poco, la base de nuestros taludes se va socavando hasta que se produce el colapso de las paredes. Estas se vienen abajo y se forman otras nuevas con el ángulo ya conocido.

image
Deslizamiento de ladera en el macizo de Chirel, posiblemente provocado por la saturación de un nivel de margas a causa del elevado nivel freático marcado por la lámina de agua del embalse de Cortes II. Es totalmente análogo al mostrado anteriormente en el embalse del Naranjero

Estos mismos dos procesos ocurren en el valle, con el Júcar como elemento que erosiona en la base y descalza los taludes. Eventualmente la ladera se colapsa y una avalancha de escombros se precipita hacia el cauce mientras las laderas alcanzan nuevamente el perfil de equilibrio. El río es el encargado de transportar esos escombros, de los cuales los de mayor tamaño quedan atrás esperando una avenida de suficiente magnitud para arrastrarlos. Inevitablemente el cañón se va ensanchando.

Vuelo
Fotografía aérea de la zona donde se ha producido el colapso de la ladera la Muela. Es visible la traza de la carretera que asciende serpenteando hacia la localidad por la ladera sur. Observad la cantidad de bloques de grandes dimensiones que reposan en el cauce del Júcar. Fuente: Vuelo interministerial 1973-1986 disponible para consulta en la Fototeca del IGN.

Ahora bien, esta explicación sirve para los niveles menos coherentes pero, ¿qué ocurre con los niveles más resistentes? Bueno, efectivamente, las calizas y dolomías no se ven afectadas, inmediatamente, por estos procesos de la ladera. Por eso consiguen mantener un perfil vertical. No obstante, los cantiles de la Muela son colosos con pies de barro, nunca mejor dicho. Tarde o temprano son socavados por su base, hasta que la roca no resiste más y se rompe en bloques que inician su lento camino hacia el cauce. Por otra parte, aunque las rocas son duras, están afectadas por otros procesos como la disolución del carbonato cuando el agua circula por las grietas.

2011-08-21 13.47.12
En la cueva de la Mora es posible ver los efectos de la erosión diferencial En la base, el nivel de margas limolíticas verdes de la Fm. Margas de Chera es más fácilmente deleznable que las Dolomías de Alatoz suprayacentes, lo que provoca su socavamiento. 

De forma básica, esto explica el cañón que ahora vemos. Lejos de pensar en el paisaje como algo estable ‘que ha estado así toda la vida’ hemos de verlo como algo extremadamente dinámico, como un niño que trata desesperadamente de excavar un hoyo profundo junto al mar sin conseguirlo jamás. Recordemos que los procesos descritos siguen en acción ahora mismo trabajando incansablemente.

El paisaje y las obras humanas

Ahora que hemos visto el contexto, podemos reflexionar acerca de lo ocurrido. La ladera norte de la Muela ha sido ocupada intensamente por el ser humano en los últimos años. En un espacio muy reducido se han construido dos carreteras, una central subterránea y su ampliación y la estación de bombeo que iba a ser la captación alternativa del transvase Júcar-Vinalopó.

2012-08-26 18.29.44
La ladera norte de la Muela con su superpoblación de infraestructuras. Con el número 1 la captación alternativa del transvase Júcar-Vinalopó, que nunca ha entrado en servicio (un dislate por derecho propio). Con el número 2 las tomas de la central subterránea de la Muela. Las dos líneas señalan los trazados de las carreteras de Cortes (inferior) y Otonel (superior)

En una escala de tiempo adecuada, nos parecerá algo verdaderamente atrevido. A fin de cuentas, no podemos luchar contra estos procesos geológicos indefinidamente y salir victoriosos. Tanto más cuanto nosotros hemos modificado las condiciones de contorno: al construir el depósito de la Muela hemos modificado el régimen de circulación de las corrientes de agua subterráneas (la fuente de las Gotas se secó tras la obra) lo que ya estuvo a punto de causar un desastre en la presa de Cortes II. Especialmente, hemos elevado el nivel freático llevando el agua hasta la cota actual, lo que posiblemente está tras otros deslizamientos recientes en el Cañón.   Hemos ampliado la plataforma de la carretera de Cortes (aprovechando, como no, los niveles más blandos y deleznables de la ladera) descalzando el talud natural justamente en el punto donde se ha producido el colapso actual. Hemos realizado voladuras subterráneas que pueden haber generado nuevas familias de grietas o producido vibraciones (a la vista de la escala de tiempo que manejamos, resulta extraño oír decir como justificación que estas finalizaron hace dos años).

image
Y si no hay espacio nos lo inventamos. La estación de bombeo del transvase Júcar-Vinalopó (que nunca ha entrado en servicio) está ejecutada en un voladizo empotrado en otro bloque fallado. Fuente: Street View - Google Earth

El caso del deslizamiento de ladera que a punto estuvo de afectar a los órganos de la presa de Cortes II es especialmente interesante. En aquel entonces, los trabajos de construcción provocaron la reactivación de deslizamiento anterior. Sólo una intervención rápida permitió salvar la infraestructura. Otros deslizamientos se han producido tras el llenado del embalse. En estos casos el mecanismo probable es la saturación de un nivel margoso por donde se produjo la rotura del terreno tras la elevación de la lámina de agua. 

20140318_182832 - copia
Vista de la cerrada de Cortes II desde Tambúcar. En el centro de la imagen, en color amarillo-gris se ve la superficie de rotura de un deslizamiento que a punto estuvo de afectar a los órganos de la presa casi inmediatamente después de su llenado. Los cambios en la circulación del agua subterránea estuvieron detrás del suceso y para corregirlo fue necesaria una intervención de urgencia para descargar el talud y cargar la base del mismo.

Desconozco cuál es la causa inmediata del caso que nos ocupa, si es que existe tan sólo una, pero lo que sí es cierto es que en las laderas del cañón hay procesos en marcha cuya magnitud y escala superan la capacidad humana.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Actualización: 

El 30 de noviembre de 2018 se ha publicado una nota técnica en la revista Remote Sensing en la que se analiza mediante técnicas numéricas el posible impacto de un evento similar en la ladera de la Muela inmediatamente enfrentada a Cortes. En esta nota, elaborada por personal del IGME y de la Universidad de Alicante, se hace referencia al análisis realizado por personal del IGME días después del incidente, que se clasifica como un 'rockfall'. Por tratarse del único estudio público que he localizado, os dejo aquí el enlace.

Os pego también el párrafo en que se describe el evento:

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

¿Un fallo en la falla?

La rotura de la ladera se ha producido en un bloque fallado que se interpone entre el embalse y la cavernas subterráneas de la central de la Muela. Esa falla tiene un efecto beneficioso para las obras construidas, ya que constituye una barrera impermeable en las por otro lado permeables calizas y dolomías. No obstante, cuando hablamos de falla estamos simplificando la realidad. El término más apropiado es el de zona de falla (damage zonezona de daño, en inglés). Aunque el desplazamiento se produzca finalmente siguiendo un plano, el volumen afectado por la deformación frágil es mucho mayor y se extiende a uno y otro lado de él. En la zona de falla las rocas están dañadas, cruzadas por multitud de fracturas de varias escalas. En efecto, la deformación frágil va desde la escala cristalina hasta la macroscópica. En el caso del bloque que nos ocupa, el desplazamiento vertical es de unos 150 m cuando en su zona superior no tiene una anchura mayor de 50 m. Es decir, se trata de una lasca muy delgada que ha pasado por un proceso tectónico de envergadura en un contexto que ahora ya conocemos. Sin duda esa pequeña loncha de montaña está muy dañada y en proceso de ‘demolición’. Ese pequeño macizo es justamente donde se ha producido el deslizamiento y es de imaginar que habrá una preocupación justificada por lo que pueda ocurrir a partir de ahora con el resto de él, especialmente por lo que respecta a la integridad de las obras subterráneas.

20150413_223041
Corte geológico extraído de un folleto promocional de las obras editado por Hidroeléctrica Española. La flecha señala la zona de falla. El amarillo sombrea las galerías y cavernas de la central subterránea. A la izquierda de la franja gris que sombrea la falla el bloque fallado por donde discurren las carreteras afectadas y donde se han ejecutado los accesos a la central y las tomas de agua del embalse. 

Y ahora, ¿qué?

Me temo que en este caso no existen soluciones fáciles. La primera premisa, la de prestar la máxima atención a los procesos geológicos en curso, no se ha cumplido, de modo que ahora no nos queda más que tratar de minimizar los daños. El pasado domingo pude comprobar que el nivel del embalse de Cortes está excepcionalmente bajo: tal vez por medida de precaución, para analizar se existen daños en las estructuras sumergidas o para poder estudiar la magnitud del deslizamiento. Entre tanto, la ladera busca el ángulo de equilibrio y no se puede asegurar que el proceso de ajuste haya terminado. En mi opinión, es difícil pensar en retirar el material caído sobre la carretera sin incurrir en riesgos adicionales (de hecho, unos meses después de publicarse este artículo volvió a producirse un nuevo desprendimiento, de menores proporciones). Ahora ya sabemos que eliminar ese material podría suponer descalzar el nuevo talud recién formado.

Por otra parte tenemos el problema estrictamente humano. La población de Cortes lleva treinta años viviendo a poco más de una hora de la capital de la provincia. La ingeniería ha permitido salvar el formidable obstáculo del cañón y nos ha hecho olvidar cuán dependientes somos de la geología que durante millones de años ha producido el paisaje sobre el que vivimos. Las técnicas de construcción modernas permiten generar una ficción en una escala temporal muy diferente de la de los procesos que configuran la Tierra, y por eso estamos expuestos a un despertar terrible como este. ¿Qué hacer ahora? A mí, personalmente, me parece evidente que el acceso actual tiene una solución difícil. No veo espacio en la ladera para reconstruir los accesos actuales con condiciones de seguridad a largo plazo a la vez que se mantiene el paso y la funcionalidad de las infraestructuras existentes (hay que seguir entrando a las cavernas de la Muela). Hay inversiones extraordinariamente costosas que quizá haya que dejar sin servicio, lo que supone una difícil decisión. Construir un nuevo puente, además de caro, no es fácil. ¿Cómo cimentar las pilas sin vaciar el embalse? ¿Cuánto cuesta la no producción del aprovechamiento hidroeléctrico si se vacía el embalse durante un periodo prolongado? En el contexto de crisis actual, ¿es concebible plantear la construcción de un puente de suspensión para evitar vaciar el embalse? ¿Deben acometer esa obra las administraciones locales (Conselleria y Diputación? No lo creo. El aprovechamiento de Cortes-La Muela junto con la central nuclear de Cofrentes constituyen un polo esencial para el sistema eléctrico nacional y por tanto la resolución del problema debe ser abordado por el Estado. En cualquier caso, mucho me temo que una solución definitiva y segura se va a demorar durante años para perjuicio de los habitantes de Cortes.

Por último, está la cuestión legal. ¿A quién exigir responsabilidades? Es evidente que lo que ha ocurrido es el resultado de la dinámica geológica propia del cañón del Júcar. No obstante, es cierto que hace años que los habitantes de Cortes denuncian la situación precaria del acceso, no siendo la primera vez que se produce un suceso que obliga a cortar el paso temporalmente. Se da la circunstancia de que la ladera (y media Muela de Cortes) es propiedad de una compañía privada, Iberdrola, que desde hace años explota para su beneficio el aprovechamiento hidroeléctrico. Si mi casa se derrumba y causa daños a alguien, el responsable soy yo, aunque no haya provocado voluntariamente el hecho. Hasta ahora se han aplicado parches, como colocar elementos para detener los bloques caídos antes de que alcance la carretera, pero no se han tratado la verdadera causa del problema, quizá ante el reconocimiento del hecho de que no existe una solución fácil.

image
Los niveles margosos aprovechados para construir la plataforma de la CV-428 siempre han dado problemas de estabilidad que se han resuelto localmente tratando 'los síntomas'. Fuente: Street View - Google Earth

Lecciones para el futuro

Una vez que se materializa un acontecimiento como este poco se puede hacer ya. Quizá la lección más importante para evitar situaciones como estas es aumentar el conocimiento general de la población ante los procesos geológicos de forma que se puedan valorar adecuadamente los riesgos. Es un caso muy similar al de las inundaciones del Ebro y otras catástrofes naturales. La diferencia de escala entre el tiempo geológico y la del tiempo de las vidas humanas propicia esto. Pero como vemos, el coste de ignorar la geología es demasiado alto como para que nos podamos permitir ignorarlo impunemente.

Quizá deberíamos escuchar con más atención. Gracias a la herramienta Street View de Google Earth podemos revisar el estado de la ladera fallada antes del incidente. Aquí la tenéis.

image
Vista de la ladera fallada mirando al oeste desde la carretera de Otonel. Las señales de rotura del terreno son evidentes en la bionda, el bordillo y el propio pavimento, en el que se aprecia el desarrollo de una familia de grietas. Fuente: Street View - Google Earth

Algunos signos evidencian los procesos en marcha. Por ejemplo, la ladera se estaba moviendo y dejándonos un mensaje escrito en el pavimento.

image
Un detalle de la plataforma de la carretera de Otonel en el punto del deslizamiento. Esa familia de grietas representa la intersección con el suelo de la superficie de rotura en desarrollo. Se trata de señales que deberían haberse escuchado. Fuente: Street View - Google Earth


En este momento hay otros lugares donde procesos similares están en marcha. Por ejemplo, en la bajada al Acueducto.

image


Se me ocurren dos frases ‘de película’ que podrían resumir la situación. La primera es de Indiana Jones y la última Cruzada y dice: “Está jugando con fuerzas que no puede comprender”. La segunda es de Top Gun (sí, Top Gun, ese clásico ochentero) y dice: “Su ego extiende cheques que su bolsillo no puede pagar”.

Prestemos atención. La geología siempre gana, en el largo plazo.

20130819_062723
La ladera en cuestión antes del colapso. A pesar de la aparente calma, un paisaje en construcción.
[Una última anotación. En la barra de la derecha podéis leer más acerca de la geología de Cortes de Pallás simplemente haciendo click en esa etiqueta.]
Leer más...