lunes, 6 de julio de 2015

Más sobre el incidente de Cortes de Pallás. Con la Iglesia hemos topado.

Lo confieso. Hoy es de esos días en que uno no puede esperar a llegar a casa para ponerse a escribir. La razón está en el artículo publicado hoy, 6 de julio, en el diario Levante bajo el encabezamiento ‘Deslizamiento de Cortes de Pallás’ y con el subtítulo:

‘Un experto analiza el desprendimiento rocoso sobre la carretera CV-428 hoy hace tres meses y cuando sigue el desescombro’.

Os recomiendo, si no lo habéis hecho ya, que leáis el artículo, obra de José Miguel Muñoz. Sobre todo porque me dispongo a comentarlo en detalle y tampoco es mi intención precondicionar la opinión de nadie.

Porque lo cierto es que cuando he visto este tuit me he lanzado a la carrera a leerlo, ansioso, como cualquiera de los afectados por el fallo catastrófico de la ladera de la Muela (tanto más cuanto no existe ningún informe público a pesar del tiempo transcurrido). Y no he podido más que sentirme defraudado. Y no sólo como afectado y vecino de Cortes, sino como investigador y observador de la geología de la zona.

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Con la ilusión que me ha hecho ver este tuit. Si es que ya se dice. Hay que mantener las expectativas bajas...

En primer lugar me ha sorprendido la brevedad del texto. Y es que a mí mismo me llevo bastante más espacio (ya sé que soy muy rollero) describir el contexto geológico, los antecedentes y las posibles causas del suceso. Pero vamos, ni tanto ni tan poco. Esto en sí mismo no significa nada pero…Y, por cierto, podéis repasar mi artículo sobre el deslizamiento de ladera de Cortes en este enlace.

El siguiente indicio que me ha provocado cierta desazón está en el siguiente párrafo:

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Extracto del artículo publicado por el diario Levante disponible aquí.

Bueno. No exactamente. De hecho, la base de la sección fallada se encuentra en el Cretácico inferior. Esta sección abarca un paquete rocoso que implica aparentemente tres formaciones litológicas. De muro a techo: la Fm. Aras de Alpuente, la Fm. Chera (un nivel guía regional) y la base de la Fm. Alatoz. La  primera pertenece al Cretácico Inferior y la dos última al Superior. El tránsito se produce, precisamente, en las margas de Chera, claramente reconocibles por su color verde muy distintivo. No nos es posible saber a qué nivel se produjo la rotura de la ladera, ya que está cubierta por los derrubios, pero sí sabemos que afecta principalmente a la Fm. Aras de Alpuente. De hecho, la carretera de Otonel transitaba precisamente aprovechando un nivel margoso más deleznable en el interior de esta formación y, además, en la carretera hay (o había) grandes bloques coronados por las margas limolíticas verdes de la unidad Chera. Vamos, no es el tipo de precisión que uno espera en un análisis experto, especialmente si se ha pisado el terreno.

Fallo de ladera
La ladera fallada. Como se ve, la mayor parte de la sección afectada corresponde al Cretácico Inferior

Bloque Aras Alpuente
La flecha señala el nivel de margas verdes de la Fm. Chera en la coronación de un bloque deslizado hasta la carretera de acceso a Cortes. Publicada en Las Provincias y disponible en el enlace siiguiente. Fuente: Jesús Montañana, Las Provincias. 

A continuación el autor repasa su experiencia interviniendo en eliminación y/o corrección de riesgos geológicos en la provincia de Valencia. Llega a afirmar que:

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Extracto del artículo publicado por el diario Levante disponible aquí.

Los procesos gravitacionales son complejos y la terminología es importante, ya que las causas detrás de cada uno de ellos son distintas, como lo son los mecanismos. No es lo mismo una caída o desprendimiento de rocas que un deslizamiento de ladera que un flujo. En el texto se habla permanentemente de desprendimientos de roca. Yo, personalmente, opino que en este caso no nos encontramos ante un desprendimiento. No puedo confirmarlo porque no he podido acceder a la zona y no existe un informe oficial público, aunque me inclino, por ciertos indicios, que nos hallamos más bien ante un deslizamiento de ladera. No obstante, lo que en mi opinión es más criticable es la conclusión:

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Extracto del artículo publicado por el diario Levante disponible aquí.

Es decir: se atribuye la causa del incidente exclusivamente a las precipitaciones registradas durante el mes anterior. En mi opinión hay, cuando menos, un error conceptual a lo que hay que añadir una media verdad:
  • Cuando uno lee un análisis técnico de un experto (así se le llama) uno espera encontrar una enumeración de hechos de los que se extrae una conclusión. En ningún caso un argumento del estilo ‘así pues resulta lógico pensar’, y menos aún basándonos en incidentes ocurridos en otros lugares en una región con la diversidad litológica, geomorfológica y estructural como es la provincia de Valencia. Vamos, que si las 20 veces anteriores me ha salido cara, parece lógico pensar que la próxima vez que tire la moneda se repetirá otra vez este resultado. Esto no es cierto ni siquiera en un suceso eminentemente estocástico como el del ejemplo de la moneda, y menos aún en un caso que puede estudiarse analizando el terreno y los antecedentes.
  • Hablando de antecedentes, en la zona los hay. Como ya indiqué en mi artículo anterior sobre el deslizamiento de Cortes  (perdón por la autocita) “El caso del deslizamiento de ladera que a punto estuvo de afectar a los órganos de la presa de Cortes II es especialmente interesante. En aquel entonces, las obras de construcción reactivaron un deslizamiento previo. Sólo una intervención rápida permitió salvar la infraestructura” Es decir, que el agua ha intervenido anteriormente, pero no como se indica. Y no sólo una vez. El llenado del embalse está, posiblemente, detrás de los deslizamientos producidos en Chirel y en las inmediaciones de El Naranjero (consultar las referencias en mi artículo original).
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  • Y ahora, al media verdad. Es cierto que el mecanismo descrito, la circulación de agua por las grietas y diaclasas presentes, el incremento de presión en la base de las mismas y la disolución de minerales (y la saturación de niveles margosos o arcillosos) ha intervenido probablemente. Pero no se dice que el hecho de que se hayan hecho voladuras, por ejemplo, puede haber aumentado la densidad de grietas, ampliando unas y generando otras y creando con ello nuevos caminos para la infiltración del agua meteórica.
Además, se ignoran otros procesos en marcha en la ladera antes del incidente, como atestiguan las grietas paralelas al talud de la carretera de Otonel.

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A mí me resulta muy difícil señalar un único culpable o causa. Como ya escribí, un fenómeno de esta magnitud no tiene explicación sencilla y, en el contexto geológico, es posiblemente inevitable, a lo que se suma una intervención humana nada favorable. En esta misma dirección se expresaba el único informe sobre el suceso del que tengo noticia (aunque no está disponible para consulta, que yo sepa): el elaborado por Juan Carlos García, del IGME (Instituto Geológico y Minero de España).

Algunas conclusiones transcendieron y se publicaron en Las Provincias:
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Extracto del artículo publicado por el diario Las Provincias disponible aquí.
No hace falta decir que estoy totalmente de acuerdo con el planteamiento y conclusiones del informe del IGME.

Volvamos al análisis del informe que nos ocupa. A continuación se pone de manifiesto la situación que ya me temía. La visión ingenieril de la resolución de un problema técnico con el desconocimiento de la imagen global detrás del mismo. Es decir, tratar los síntomas en lugar de las causas.

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Extracto del artículo publicado por el diario Levante disponible aquí.

Se trata de la situación que se resumen en la cita: ‘cuando todo lo que tenga sea un martillo, todo lo que vea le parecerá un clavo’. Mucho me temo que las causas profundas, de naturaleza geológica y no ingenieril, seguirán actuando hasta causar un nuevo suceso (aunque no sé cuando, puede ser el año que viene o dentro de 50 o de 300). Ante esto poco se puede hacer, más que monitorizar la ladera y sus movimientos para predecir una nueva catástrofe antes de que ocurra.

Pero lo peor de todo es que este informe no tranquiliza las dudas que existen acerca de la solución adoptada, las prisas por implementarla y la inexistencia de un informe oficial. Porque existe un estudio previo, ¿no? ¿o se está ejecutando esta solución sin un estudio previo? Lamentablemente, es difícil no pensar que las actuaciones no se dirigen a  restablecer cuanto antes el acceso a Iberdrola a su infraestructura. Y es que Iberdrola es la principal y casi única interesada en que se mantenga el acceso actual. ¿Qué puede pensar alguien cuando el informe defiende de la siguiente manera, sin que nadie se lo pida ni venga a cuento, las bondades del aprovechamiento hidroéléctrico de la Muela? Excusatio non petita…

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Extracto del artículo publicado por el diario Levante disponible aquí.

Por no hablar del argumento científico-técnico final que apela, ni más ni menos, ¡¡que al Papa de Roma!! Con la Iglesia hemos topado. Si Hutton levantara la cabeza...

En fin. No quiero que esto parezca algo personal, porque no lo es en absoluto. A mí me interesa que se dé una solución definitiva y segura para el acceso a Cortes, y para eso es imprescindible investigar de forma científica y rigurosa lo ocurrido, comunicarlo a la sociedad y aprender las lecciones de la geología.

Pero bueno, seguiremos esperando.

Por cierto, lo expresado en este artículo es mi opinión, y sólo la mía.
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domingo, 28 de junio de 2015

Más conceptos molones: hoy, el hardground.


De los creadores de ‘la imbricación de clastos, pero ¿qué demonios es eso?’, ‘las discordancias’ y ‘la bioturbación’, llega ahora…’El Hardground’.

Hablando de rocas, que el terreno sea duro  parece una obviedad, pero no estamos hablando de eso. En realidad, no todos los suelos rocosos son un hardground ¿Confusos? Entiendo. Esto exige una explicación detallada. Vamos allá.

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Sin duda, un duro suelo para dormir sobre él, pero en absoluto un hardground. ¿Intrigados? Seguid leyendo...

¿Qué es un hardground?

El término hardground tiene un significado muy preciso en geología y, además, representa un concepto extremadamente útil e interesante. En Sedimentary rocks in the field, de Maurice Tucker, se define como seafloor cemented sediment, usually limestone. Es decir, sedimentos cementados de fondo marino de carácter carbonatado. Sobre ellos se dice que son estructuras presentes en sedimentos carbonatados en los cuales se ha producido una cementación sinsedimentaria. Bueno, eso empieza a explicar la cosa. No decimos que una capa sea un hardground porque sea dura ahora, sino porque ya lo era de forma ‘precoz’ en el momento en que estaban depositándose los sedimentos que formaron ese nivel en particular. Lo cual nos plantea una dificultad: ¿cómo distinguir esos niveles cementados sinsedimentariamente? Bueno, en el mismo libro se nos dice que la mejor pista para distinguir un hardground está en su superficie (en el techo) de la capa. Básicamente hay que buscar tres indicios:
  • Colonización por organismos incrustantes y sésiles: ostreidos, tubos de serpúlidos, crinoides, etc.
  • Bioturbación (más sobre esto más adelante)
  • Minerales diagenéticos: alto contenido en óxidos de hierro, fosfatos, glauconita, etc.
Tenemos, todavía, un tercer conjunto de pistas asociadas a materiales carbonatados perimareales. En ese caso hay que buscar: 
  • Evidencias de retrabajamiento posterior: brechas intraformacionales, brechas de cantos planos.
  • Estructuras diagenéticas como tepees, etc.
  • Grietas de retracción.
Quizá nos sintamos, desde un punto de vista práctico, preparados para salir al campo a la caza de hardground. Pero nos queda algo más por saber. ¿En qué condiciones se forma una de estas estructuras?

¿Cómo se forman?

Bien, la formación de un hardground se asocia a un ascenso rápido del nivel relativo del nivel del mar. Ahora bien, dependiendo del lugar de la cuenca en que nos encontremos, ese ascenso desencadena distintos procesos cuyo resultado será la formación de un hardground. La estratigrafía secuencial es una herramienta poderosísima que nos facilita el marco conceptual para estudiar la evolución de una cuenca. No es el propósito de este artículo entrar en detalles sobre esta maravillosa herramienta, aunque nos apoyaremos en algunos de sus conceptos. Si tenéis interés, podéis consultar la página de la Society for sedimentary geology, que ofrece multitud de recursos online.

Supongamos, en primer lugar, que nos encontramos en una posición alejada de la costa. Un ascenso del nivel relativo del mar tiene como resultado que ésta se aleje todavía más. Nos encontraremos (obviando otras consideraciones) en un entorno con una energía menor que en la situación previa. Además, el aporte de sedimento al fondo de la cuenca será menor. El resultado es la formación de una sección condensada: una fracción de la columna estratigráfica en la que está representado un intervalo de tiempo mayor, por unidad de longitud, que en el resto. Esto se debe al menor ritmo de deposición de sedimentos. Pues bien, una de las características de las secciones condensadas es la formación de hardgrounds. En este caso, debido a la poca energía del medio no cabe esperar perforaciones correspondientes a la icnofacies skolythos, aunque la abundante bioturbación confiere a las rocas un aspecto noduloso y los fósiles que se acumulan suelen ser de organismos pelágicos. El fondo marino durante este evento constituye una superficie conceptual conocida como Maximum Flooding Surface (MFS) y es muy importante ya que nos permite reconocer el inicio de una transgresión en posiciones externas de la cuenca.

Supongamos ahora que cuando se produce el inicio de la transgresión nos encontramos en la costa. El avance hacia tierra del shoreface tiene como resultado la erosión de los materiales depositados previamente resultando en la exhumación de niveles que quizá ya se hayan litificado. Estos niveles quedan, por tanto, expuestos al medio marino en condiciones de alta energía. Su superficie constituye, así, un hardground en el sentido de que es un fondo marino ya litificado (aunque, en realidad, no se ajusta exactamente a la definición anterior ya que no se ha cementado sinsedimentariamente). Sus características son diferentes a las de un hardground originado en la situación anterior: aquí, por ejemplo, sí encontraremos skolythos (icnofacies asociada a entornos muy energéticos con perforaciones) y organismos incrustantes, aunque no fósiles pelágicos. La superficie generada por el avance hacia tierra del shoreface se conoce como ravinement surface y forma parte (con ciertas condiciones) de otra superficie conocida como Transgressive Surface. Esta última se corresponde, hacia el interior de la cuenca, con la MFS.

El tercer caso de hardground es el que se forma en sedimentos carbonatados perimareales. Estos materiales se cementan de forma precoz a causa de la precipitación de CaCO3, lo que puede dar lugar a costras que pueden permanecer como tales o ser rotas a posteriori.

Todo esto ha quedado quizá algo abstracto, así que vamos a salir al campo a ver si somos capaces de identificar uno de estos hardground y, mejor aún, interpretar su contexto.

A la caza del hardground

El primer ejemplo lo vamos a buscar en la sierra de Chiva, Valencia. Allí, en el margen del camino que desde el Barranco Grande conduce hacia la Umbría Mala encontramos uno de los mejores ejemplo de hardground que podemos hallar en el sector suribérico. Se trata de la capa de oolitos ferruginosos de Arroyofrío.

Capa de Arroyofrío
Así aparece el hardground del Calloviense en el Camino de Umbría mala. Fijaos en el color rojizo que evidencia el alto contenido en óxidos de hierro. Escala, el martillo (centro izquierda de la imagen)

La capa de Arroyofrío señala el techo del Dogger (Jurásico Medio) en la Ibérica Valenciana y el hiato Calloviense-Oxfordiense, es decir, representa un periodo del que no hay registro sedimentario y que abarca varios millones de años. Es un ejemplo excelente de sección condensada (el primero de los casos que expusimos más arriba). Un ascenso del nivel relativo del mar alejó la línea de costa e impidió la llegada de sedimento. Verifiquemos en una serie de fotografías las características definitorias de un hardground que encontramos aquí.

Acumulación de fósiles
Nivel con gran concentración de fauna pelágica, principalmente ammonites y belemnites

oolitos ferruginosos
Detalle de los oolitos ferruginosos, ahora limonitizados. Si queréis saber más al respecto, dirigíos al fantástico artículo de José María Montes disponible aquí.

Textura nodulosa
Aspecto nodulosos a causa de la bioturbación en la capa en la que reposa el martillo

Lamentablemente, la existencia del hiato (no excluyendo la posibilidad de erosión antes de la deposición de la Fm. Calizas con esponjas de Yátova, Oxfordienses) nos impide saber que ocurrió tras la formación del hardground. En otros sitios, no obstante, las cosas son diferentes. Viajemos hasta Siete Aguas, un poco más al oeste…

Hardground y estratigrafía secuencial

…y un poco más atrás en el tiempo. Nos situamos en Pliensbachense (Lías, Jurásico inferior). La formación Calizas de la Barahona representa facies de rampa interna en la que predominan las calizas bioclásticas, siendo especialmente característicos los ejemplares de Gryphaea sp. De tanto en tanto aparecen niveles de margas, poco representativos.

Facies bioclásticas
Calizas bioclásticas de la Fm. Barahona. Ampliado un ejemplar de Gryphaea sp. Fijaos en la curvatura de las valvas, de las que una se arrolla sobre la otra.

Las Gryphaea son protagonistas de una interesante historia acerca de la evolución de las teorías sobre la evolución. En un momento sirvieron como ejemplo de una idea, la ortogenesis, que propugna que los organismos evolucionan según una tendencia lineal predeterminada que es inherente a cada grupo. De esta forma, las pobres Gryphaeas evolucionaron irremisiblemente en una línea  de arrollamiento progresivo de las valvas que en límite acabó provocando la imposibilidad de la apertura de las mismas y, con ello, la extinción del grupo. Otro ejemplo de supuesta ortogénesis es el incremento constante e inexorable de inteligencia de los homínidos, algo que se viene abajo sin más que sintonizar Telecinco. Fin de la digresión. Volvamos a las Calizas de la Barahona.

Techo Cuevas Labradas
Hacia techo de la Fm. Barahona aparecen intercalaciones de margas y calizas finamente laminadas. Las capas son más jóvenes hacia la derecha.

No obstante, a techo aparecen evidencias de un proceso transgresivo. Como ya hemos comentado, cuando el mar avanza el frente del shoreface erosiona los depósitos costeros preexistentes dejando al descubierto materiales ya litificados (total o parcialmente). La transgresión representa la transición entre la Fm. Barahona y la Fm. Margas de Turmiel suprayacente (Toarciense). Podemos ver esto muy bien aprovechando los viales fantasma de la urbanización El Cerro. Aquí tenemos la superficie que marca el inicio de la transgresión. Un hardground de libro, como se dice:

Hardground
Hardground a techo de la Fm. Barahona. La capa aparece verticalizada por la tectónica. De nuevo el color rojizo es muy evidente. El arriba estratigráfico está a la izquierda.

Bueno, quizá sea mejor verlo de cerca. Aquí las evidencias.

Superficie
Perforaciones de organismos litófagos en la superfice del hardground. Un fósil traza o icnofósil conocido como Skolythos isp.

Skolythos
Detalle de las perforaciones

Organismos incrustantes
Organismos incrustantes (bivalvos no identificados) en la superficie del hardground.

Niveles ricos en hierro
Más bivalvos y pátina ferruginosa.

Los terrenos margosos correspondientes a facies de menor energía (en este caso, un ambiente de mayor profundidad) han sido abancalados para su aprovechamiento como campos de labor.

Barranco
Vista general del afloramiento al pie del cerro de Siete Aguas. La línea en el fondo de la imagen sigue la traza del hardground. A la derecha de la línea, la Fm. Barahona. A la izquierda, la Fm. Turmiel. La flecha en la esquina inferior izquierda señala la ubicación de la fotografía de esta última formación que se muestra más adelante.

Sin embargo, a lo largo del camino que asciende al Cerro aparece en un punto la transición en la que pueden identificarse dos niveles de hardground a techo de capas de calizas bioclásticas intercaladas entre niveles margosos. Cada uno de ellos representa un pulso transgresivo, ya que estos episodios no ocurren de una vez, sino a escalones.

Ciclos
Nuevos ejemplos de hardground en el tránsito entre la Fm. Barahona y la Fm. Turmiel. Cada alternancia entre margas y calizas bioclásticas corresponde a un pulso transgresivo. En primer plano un hardground. Al fondo izquierda otro. Las capas son más jóvenes hacia la derecha

Hardground (2)
Detalle del hardground. Fijaos en el contraste de litologías (calizas bioclásticas abajo, margas arriba), la pátina ferruginosa y las perforaciones verticales que penetran desde las margas en las calizas.

Tras la transgresión las condiciones de plataforma externa quedan establecidas y representadas por la Fm. Turmiel y su característica alternancia de margas y calizas margosas.

Toarciense
Aspecto típico del Toarciense (Fm. Turmiel) con su alternancia de calizas y margas tableadas.

Ya que estamos aquí, veamos algunos detalles de esta formación. Por una parte, la abundancia de braquiópodos (Terebrátula sp. y Rhynconella sp.) y por otra la abundancia de pellets.

Braquiópodos
Las margas y calizas margosas de la Fm. Turmiel son ricas en braquípodos, como estos ejemplares de Terebrátula sp. que se ven aquí.

Pellets
Las facies de plataforma de la Fm. Turmiel también contienen pellets, como estos que se ven a través de la lupa x10. Muy probablemente se trata de pellets fecales de crustáceos.

Pero no nos despistemos. Tras este vistazo al inicio de un ciclo transgresivo veamos otros ejemplos. Viajemos al futuro y al norte.

Otro ejemplo en el Cretácico de Benassal

En la localidad de Benassal, en el Maestrazgo de Castellón, podemos ver un ejemplo de hardground desarrollado en el interior de la Fm. Mosqueruela (Cretácico inferior, podéis repasar el contexto geológico en detalle en este artículo que publiqué hace un tiempo). En el Bovalar hay una cantera abandonada de la que posiblemente se extraían lajas de piedra para la mampostería seca tan típica de la región. Pues bien. Aquí, sobre un paquete de calcarenitas bioclásticas aparece otro de calizas margosas nodulosas. El contacto entre ambas es neto a través de una superficie que presenta señales que ya nos son conocidas: alto contenido en óxidos de hierro y organismos incrustantes. Ved, sin más explicación:

Frente cantera
Frente de cantera en el Bovalar. Las flechas señalan la traza del hardground.

Hardground 2
Nivel de hardground. La mano reposa sobre el mismo.

Hardground
Detalle del hardground donde se ven bivalvos y uu tubo de serpúlido.

Las facies calcareníticas representan un nivel de alta energía, posiblemente una barra submareal, a la que (según mi interpretación) siguen las facies de calizas margosas que evidencian un medio menos energético establecido tras un incremento de profundidad registrado por el hardground.

Un último ejemplo. Esos carbonatos…

En el Cretácico superior de Cortes de Pallás encontramos buenos ejemplos de costras carbonatas asociadas a depósitos perimareales. Aquí tenéis un par de ejemplos extraídos de la Fm. Utiel. El primer caso es una brecha intraformacional de cantos planos: el oleaje erosiona una costra previa (cementada durante la exposición subaérea durante la marea baja). Los fragmentos rotos de la costra, planos, redondeados, vuelven a depositarse y a cementarse posteriormente formando la brecha.

Brecha intraformacional de cantos planos que forman un pavimento.

Las estructuras tipo tepee se atribuyen al siguiente proceso: cuando el sedimento carbonatado queda expuesto a la atmósfera y el sol se reseca, precipitan cementos que, a fuerza de repetirse en ciclos diarios, hacen que se cree una corteza sobre el terreno que se expande y agrieta. Puesto que la corteza trata de extenderse sobre una superficie mayor de la disponible se levanta, formando unos picos como de tiendas de campaña, de donde procede su nombre.

Estructura tipo tepee. Observad las grietas y el pico 
levantado central

El contexto geológico lo tenéis descrito en detalle en este artículo sobre el Cretácico superior en Cortes de Pallás.

A modo de conclusión

Bueno, pues hasta aquí la introducción al importante concepto de hardground. Como hemos podido ver, ni todas las rocas forman hardground ni todas las superficies son iguales: algunas de ellas guardan información vital para entender la evolución de una cuenca sedimentaria. Aprovecho para insistir en la importancia del marco conceptual establecido por la estratigrafía secuencial, una disciplina que sigue maravillándome: podéis aprender más sobre ella en la página de la SEPM Society for Sedimentary Geology, en la que hay gran cantidad de material gráfico que os ayudará a profundizar en estos y otros conceptos.
Y por último, un contenido extra. La imagen que abre el artículo corresponde al pavimento del aeropuerto de Alicante. Si os toca pasar algún tiempo de espera allí este verano os podéis entretener observando lo que parece una megabrecha formada por el colapso de una plataforma carbonatada en la que, en una matriz de grano fino, aparecen bloques procedentes de la propia plataforma, incluyendo carbonatos perimareales. Si es que el que se aburre es porque quiere…

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sábado, 9 de mayo de 2015

La sierra Perenxisa (Valencia): El final del Cretácico

[Las visitas de campo que me suministraron el material para este artículo las llevé a cabo hace bastante tiempo, más de dos años. Posteriormente el lugar fue arrasado por un incendio y no he vuelto. Ciertamente presentará un aspecto muy distinto al mostrado en las fotografías]

[En este artículo presentamos la Fm. Perenxisa en su estratotipo de la sierra homónima. Sin embargo, hace unas semanas estudiamos esta unidad tal y como aflora en Cortes de Pallás. Podéis repasar el artículo aquí.]

Cuando uno se acerca a Valencia desde cualquier dirección (salvo el mar) inevitablemente acaba teniendo una vista de la llanura aluvial del Turia rodeada de montañas de baja altitud que la enmarcan a suficiente distancia como para que, desde la propia ciudad, la percepción sea de una planicie absoluta. A ello contribuye la elevada humedad ambiental, que suele reducir la visibilidad y contribuye de esa manera a crear la ilusión de vivir en una bandeja.

Sin embargo, las montañas están ahí, y cuando uno se dirige hacia ellas surgen de la llanura de forma enérgica, como si reclamasen la atención que se les niega la mayor parte del tiempo.

Además, esas montañas guardan, a pesar de su escasa entidad, una interesante geología. Ya vimos como en la sierra Calderona, al noroeste de la ciudad, podemos encontrar el afloramiento paleozoico más próximo a Valencia, además de estar allí definido el estratotipo de alguna unidad litoestratigráfica (como la Fm. Marines). Y lo mismo ocurre si nos dirigimos en la otra dirección, hacia el suroeste. Allí, flanqueando la autovía A3 y la vía del AVE a Madrid encontramos la sierra Perenxisa. Y resulta que es un gran lugar para observar cómo se produjo en el sector suribérico el final del Cretácico y el inicio de la era Cenozoica, hace más de 65 millones de años. No en vano, también aquí se ha definido una unidad: la Fm. Calizas de la sierra Perenxisa.

Esta sierra se extiende en dirección ONO-ESE (una alineación ibérica, por tanto), con una longitud aproximada de 6 km y una altura máxima de 329 m.s.n.m. en el vértice geodésico allí situado. Está a menos de 18 km del centro de Valencia. Su destacada ubicación ha motivado la existencia de multitud de antenas de comunicaciones en su cima. Está rodeada por campos de cultivo y, especialmente en su cara norte, por urbanizaciones residenciales. El entorno está, pues, totalmente antropizado (y más después del incendio quasi-forestal de abril de 2014). Y quizá una de las acciones que han alterado más su silueta es la enorme cantera situada en la vertiente suroriental, en explotación hasta hace pocos años y que ha dejado una enorme cicatriz aún no restaurada.

Vista aérea de la sierra Perenxisa. Fuente: Bing mapas (click para ampliar).
Geológicamente nos encontramos ante un afloramiento fundamentalmente del Cretácico superior en el que, además, quedó registrado de forma continua el tránsito al Paleógeno en medios continentales. Fijaos en el mapa geológico de la sierra:

Mapa geológico de la sierra Perenxisa. El verde cartografía el Cretácico, los tonos rosados y anaranjados el Cenozoico, el gris el Cuaternario. Fuente: IGME - INFOIGME (click para ampliar).
Para visitarla y estudiar este momento de la historia de la región lo mejor es realizar la travesía de norte a sur aprovechando el sendero PR-CV 162 (podéis consultar el trazado aquí). Este camino rodea la sierra en un itinerario circular pero es posible, también, realizar una ruta lineal atravesando la zona que nos interesa. El camino arranca en la zona conocida como Corral del Manyet (A) y en la zona indicada con la letra B nos desviaremos para alcanzar el vértice geodésico (C). Prestaremos especial atención a la zona de la bifurcación, ya que aquí se encuentra el estratotipo de las Calizas de la sierra Perenxisa. El siguiente mapa muestra ampliada la zona que atravesaremos con geología superpuesta:

Geología de la zona estudiada: 1. Fm. Utiel (Santoniense) 2. Fm. Perenxisa (Campaniense) 3. Maastrichense-Danense. Fijaos en la cantera en la zona inferior derecha de la imagen. Fuente: IGME - INFOIGME (click para ampliar).
Recordemos brevemente como eran las cosas en el Cretácico en esta zona de Iberia. Nos encontramos en un mar poco profundo y cálido que durante millones de años ha cubierto una extensa plataforma carbonatada, yendo y viniendo sobre el continente, depositando calizas y margas. Iberia es una isla esencialmente llana, con escasos relieves. Sin embargo, África se está acercando hacia el norte, hacia Eurasia, atrapando nuestra isla entre estos dos colosos. Las cosas está a punto de cambiar.

Hemos estudiado este periodo en profundidad tal y como puede leerse el relato en las rocas de Cortes de Pallás. En la Muela de Cortes vemos como un ciclo regresivo llega a su fin, desde las facies de plataforma externa de la Fm. Calizas y Margas de Casas de Medina hasta los términos supramareales de la Fm. Margas de Alarcón (véase la serie sobre el Cretácico superior en Cortes de Pallás, aquí y aquí). Mas aún, en las peñas donde se asienta el caserío de Cortes puede verse el inicio de un nuevo pulso transgresivo sobre el continente: se trata de las calizas y brechas de la Sierra de Utiel, que ya visitamos en la serie vestigios de un mar en retirada (III y III). Son fácilmente reconocibles por la abundancia en ciertos niveles de Lacazinas (un foraminífero bentónico). Y este será nuestro punto de partida.

Caliza con Lacazinas. Peñas de Cortes. Amplitud de la vista: 10 cm (click para ampliar).
Nos trasladamos desde Cortes de Pallás hasta la sierra Perenxisa. Hagamos un juego mental: supongamos que alguien nos ha vendado los ojos y nos ha conducido hasta la cima. Una vez allí, junto al vértice geodésico y las antenas (señalizados con una C en el mapa de detalle presentado más arriba), nos destapa los ojos.

Panorámica desde la cumbre de la sierra Perenxisa. En el centro de la imagen, a la derecha, la sierra Calderona. En la línea del horizonte se vislumbra el mar. Desde arriba hay una vista excepcional de la llanura aluvial del Turia y la ciudad de Valencia.
Desde luego, la vista vale la pena. Pero nosotros somos gente curiosa e interesada por las rocas, así que nos damos una vuelta por los alrededores y...un momento, ¿es eso lo que creo? Efectivamente: la cumbre de la sierra está compuesta por calizas micríticas con...¿lo adivináis? Lacazinas.

Caliza micrítica con Lacazinas en la cumbre de la sierra Perenxisa.
Nos encontramos ante la Fm. Calizas de la sierra de Utiel, de edad Santoniense (1 en el mapa del itinerario mostrado más arriba). Estos materiales nos permiten correlacionar la cumbre de la sierra Perenxisa con las Peñas de Cortes de Pallás. Ambos lugares están formados por las mismas rocas a pesar de estar separados por 40 km. A esta formación le he asignado el número 1 en el mapa. Si desde aquí iniciamos el descenso, el sendero es tal que nos transporta en el tiempo hacia el futuro. Las margas no ofrecen un relieve destacable, de modo que cruzamos la franja que constituye la Fm. Perenxisa (de edad Campaniense, 2 en el mapa del itinerario) sin ver nada peculiar. Un poco más adelante, en las inmediaciones del 'mirador de la serra' vemos una caliza con intraclastos muy peculiar. Ya estamos en el punto 3, el Maastrichense (o quizá, incluso el Daniense) y apenas nos hemos dado cuenta.

Para orientarnos. Un extracto de la columna cronoestratigráfica del periodo del que estamos hablando. Fuente: Comisión internacional de estratigrafía, www.stratigraphy.com

No es lo único que nos llama la atención. En las inmediaciones, en el punto 2, también encontramos una caliza con un tipo de aloquímico muy especial: unos cantos de color negro muy característicos.


Caliza con intraclastos en el punto 3: indudablemente, una roca muy atractiva depositada ya en el Maastrichense-Daniense.

Caliza micrítica con cantos negros en las inmediaciones del punto 2. Los conocemos bien de la Fm.Utiel.
Pero no hay que preocuparse. Un giro en el camino nos da una nueva oportunidad. Desde el mirador de la sierra en adelante volvemos a atravesar la Fm. Perenxisa. Y ojo, esta vez estamos en el área de referencia. Los taludes del sendero (una pista forestal en este punto) nos permiten estudiarla con cierto detalle.


Vista hacia el sur desde el mirador de la sierra. Los terrenos que vemos son Cenozoicos
Lo primero que nos llama la atención es el cambio de litología. Pasamos de las calizas grises de grano fino a unas margas arcillosas blancas deleznables. Esta es la Fm. Perenxisa.

Las margas arcillosas de la Fm. Perenxisa a lo largo de la pista forestal que desciende desde las antenas de la sierra, tras pasar el mirador. Esta pista, además, aprovecha una falla que desplaza en dirección aproximada NE-SO esta formación. Nuestro grupo al fondo del camino.

Este cambio en la naturaleza de las rocas se pone de manifiesto en otras cosas. Los terrenos margosos, más propicios a la formación de suelos, albergan (albergaban) una vegetación arbórea, básicamente un bosquecillo de pinos, que no se desarrolla sobre las calizas de la Fm. Utiel ni sobre el Maastrichense-Daniense. Esto es una guía fantástica para seguir sobre el terreno la Fm. Perenxisa.

La Fm. Perenxisa permitía el desarrollo de un bosque de pinos. 
Desde el aire la traza de la formación es muy evidente, como lo es la falla con cierto componente transcurrente que la corta.

Vista aérea de la sierra donde se ve la traza de la Fm. Perenxisa y la falla que la corta y desplaza
Pero bueno. Una vez metidos en harina (y es lo que parece la pegajosa arcilla procedente de las margas) e identificado nuestro objetivo, podemos fijarnos en los detalles. Básicamente, la Fm. Perenxisa consiste en una alternancia de margas y calizas. Éstas últimas aparecen formando tramos con apariencia masiva  o bien como capas decimétricas intercaladas en las margas.
Detalle de un banco calizo sobre una capa de margas
Veamos, a continuación, un par de muestras de mano. Primero las margas y luego las calizas.
Aspecto en muestra de mano de una caliza micrítica que exhibe un bandeado milimétrico

Muestra de mano de las margas
Si nos fijamos con detenimiento, tanto unas como otras nos dan pistas importantes acerca  de los ambientes donde se formaron estas rocas. En particular, si nos fijamos en las margas encontramos los ya conocidos oogonios de charáceas. Digo ya conocidos porque vimos estos vestigios de plantas acuáticas, principalmente de agua dulce, cuando analizamos esta misma formación pero en Cortes de Pallás (podéis repasar el artículo aquí).
Oogonio de charácea a través de la lupa x10
También encontramos moldes de ostrácodos, esos crustáceos dotados de un par de valvas. En cuanto a las calizas, fijaos en este bloque:

Caliza con un peculiar aspecto moteado
Es bien visible el moteado de la caliza en el corte fresco. Si lo miramos con la lupa vemos que se trata de miliólidos, un tipo de foraminíferos que normalmente se interpretan como indicativos de un ambiente estuarino. Como veis, se trata de una auténtica lumaquela de estos organismos:

Caliza con miliólidos
Hasta aquí todo es muy parecido a lo que ya vimos en Cortes. Simplemente para completar nuestra visión, os muestro otro detalle que se añade a esta imagen de continuidad. En las calizas de la Fm. Utiel los fósiles marinos, especialmente bivalvos, son relativamente abundantes en ciertos niveles. Aparecen en una matriz por lo general micrítica. Ved:

Ostreido en el techo de la Fm. Utiel.
En el caso de Cortes, el techo de la Fm. Perenxisa lo constituye una discordancia  erosiva sobre la que aparecen los conglomerados  turolienses. Entre ellos hay una gran cantidad de tiempo (en torno a 50 millones de años) no representado por no deposición y/o erosión. ¿Qué encontramos en la sierra Perenxisa? Pues aquí, aparentemente, encontramos el transito continuo entre el Cretácico y el Paleógeno. Los materiales de la Fm. Perenxisa se depositaron en una enorme área de poca profundidad con una comunicación muy restringida con el mar y el proceso se culmina con las facies lacustres del Maastrichense y el inicio del Terciario. Descendiendo desde el punto B hacia el punto A, en el Corral del Manyet, vemos muy bien todo esto ya que atravesamos el tránsito entre el Cretácico y el Paleógeno. Se trata de unas calizas intraesparitíticas con aloquímicos que van desde oolitos y pisolitos hasta gasterópodos, extremadamente abundantes. También hay calizas micríticas. Empecemos por ver el aspecto de campo de estas rocas. Así se ven en la ladera sur de la sierra:

Materiales lacustres del tránsito Cretácico-Paleógeno en la ladera sur de la sierra Perenxisa.
Echemos un vistazo de cerca. Llama la atención el aspecto noduloso:

Aspecto noduloso característico de las calizas lacustres.
El origen del aspecto noduloso es evidente cuando examinamos otros puntos. Los nódulos son, en realidad, pisolitos. Son indicadores inconfundibles de medios energéticos, probablemente las zonas costeras de un lago, batidas por el oleaje.

Pisolitos en una matriz calcarenítica
Como siempre, nuestro martillo nos permite echar un vistazo a las interioridades de estas rocas. Es evidente la textura intraesparítica y se ven muy bien los abundantes oolitos y pisolitos.

Muestra de mano de la intraesparitas con multitud de secciones de pisolitos y oolitos.
Y, como os dije, también hay multitud de gasterópodos. Aquí podéis ver varios de ellos en secciones de distinta orientación.

Intraesparita con multitud de secciones de grandes gasterópodos.
Ya os he dicho que una de las características más visibles de la sierra es, aparte del alto grado de urbanización, la cicatriz de la cantera de la ladera sur. Esta cantera expone el tránsito Cretácico Paleógeno de forma excepcional. Ya vimos en el artículo sobre la Fm. Perenxisa en Cortes que esta unidad tiene unas condiciones de preservación malas y que sólo excepcionalmente aflora con calidad. Este es el caso aquí. La serie aparece verticalizada de forma espectacular. Naturalmente me acerqué a la cantera y penetré en el recinto, pero el ruido continuo causado por la caída de cantos sueltos desde lo alto me disuadió de pasar mucho rato en el frente de la excavación. Una pena. Y os aseguro que es muy difícil resistirse a un afloramiento semejante. Pero lo primero es la seguridad.

Vista del frente de cantera.
La cantera está actualmente abandonada y de vez en cuando oigo noticias acerca de su posible restauración. Si bien es evidente que la reparación de esta cicatriz es imprescindible, no lo es menos que cualquier intervención debe tener en cuenta el gran valor estratigráfico de la sección expuesta para garantizar su preservación. Ya veremos.

En varios artículos del blog hemos visto ya como al final del Cretácico se producen importantes cambios. Tras la gran transgresión del Cretácico superior el mar empieza a retroceder. Esa retirada es visible a lo largo de la formación Utiel y se completa durante el Cretácico terminal. Como ya sabemos, la Fm. Perenxisa registra la desaparición en Iberia del Thetys, que se va reduciendo en extensión a la vez que África presiona a Europa. Eventualmente tan sólo quedará, a modo de recuerdo, nuestro Mediterráneo. Entre tanto, en la zona se establece una plataforma carbonatada de aguas poco profundas y con una comunicación muy restringida (o inexistente) con el mar abierto. En esa especie de marismas gigantescas es en la que se depositan los materiales que hemos visto en este artículo. A diferencia de en Cortes, aquí vemos como a las facies marinas le suceden las netamente lacustres del Maastrichense-Danense.



Paleogeográfico KT
Posición aproximada de Iberia en el tránsito Mesozoico-Cenozoico. Modificado del sitio web de Colorado Plateau Geosystems, del Prof. Ron Blakey: http://cpgeosystems.com/
Es interesante comparar el afloramiento de Cortes con el de la sierra Perenxisa. Ello nos permite hacernos una idea de la diferente evolución del paisaje en lugares que están separados por apenas 40 km en línea recta. Y no lo es menos si la comparación se hace con el tránsito en facies íntegramente marinas en la sección de Agost, donde está registrado el impacto meteórico del final del Cretácico.

Con esto finaliza nuestra visita a este lugar tan interesante como, me temo, desconocido.




Esta publicación participa en el XII Carnaval de Geología alojado por El neutrino

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