miércoles, 13 de marzo de 2013

El afloramiento paleozoico de Marines


Una de primeras sensaciones que proporciona la Geología es la percepción de la inmensidad de la edad de la Tierra. Este concepto es tan importante que tiene su propio nombre: el tiempo geológico (o tiempo profundo).  La sensación de vértigo es inevitable cuando uno se encuentra ante rocas verdaderamente antiguas, especialmente si se conoce el contexto de su formación y los avatares atravesados hasta convertirse en lo que vemos hoy día. 

En la provincia de Valencia las rocas más antiguas que existen son paleozoicas. El paleozoico es la primera de las tres eras en que se divide el eón Fanerozoico (las otras dos son el mesozoico y el cenozoico). Recuérdese que el Fanerozoico es el periodo en el cual han existido formas de vida pluricelulares, es decir, animales y plantas (y hongos) asimilables a los que conocemos hoy día, y comenzó hace unos 540 millones de años.

Los afloramientos paleozoicos son escasos en la provincia. El más conocido es del barranco de Alcotas, en Chelva, del que encontraréis un buen análisis en el blog 'Mi Geoblog', de José María Montes. Casualmente, a la vez que José María estudiaba el afloramiento de Chelva yo estaba recorriendo otro más cercano a la ciudad de Valencia aunque menos conocido: el de Marines (viejo). Éste se encuentra enclavado en la Sierra Calderona, formada principalmente por materiales triásicos. En particular, el paleozoico de Marines está expuesto gracias a una falla en los materiales del Bundsanstein (Triásico inferior). La extensión del afloramiento es muy reducida, apenas unas decenas de metros, pero constituye una ventana a un pasado remoto que, precisamente por su escasez en nuestro entorno, es de gran importancia.

Para llegar hasta allí hay que seguir la carretera CV-25 de Olocau hacia Gátova. Al pasar Marines viejo hay una pista forestal bastante ancha que aparece a nuestra derecha a unos 800 - 1.000 m del pueblo. Esta pista discurre junto a un barranco y es fácil de reconocer ya que el comienzo de la misma está hormigonado.

Ubicación del afloramiento de Marines viejo. Fuente: Google Earth
Examinemos a continuación el contexto geológico. En el siguiente extracto de la hoja 667 - Villar del Arzobispo del Mapa Geológico de España a escala 1:50.000 podemos apreciar la reducida extensión del afloramiento (el paleozoico está cartografiado en color marrón), el Triásico inferior en rosa oscuro, el Triásico medio en en violeta.

Mapa geológico del entorno de Marines viejo. El círculo rodea el pueblo y el afloramiento (codificado como CA-P), un poco arriba y a la derecha del caserío. La línea continua representa la falla que expone el paleozoico. Fuente: IGME - MAGNA50
La memoria de la hoja 667 no aporta demasiada información. La litología se describe como cuarcitas ferríferas. Ante la imposibilidad de datar estas rocas metamórficas azoicas (sin fósiles) se les atribuye, por afinidad con el resto del paleozoico de la cordillera ibérica, una edad Ordovícica. No obstante, la verdadera afinidad de estas rocas la encontramos en el paleozoico de la sierra de Espadán en la provincia de Castellón, y eso nos sugiere una edad Carbonífera como la más probable.

La joven ayudante de campo Inés y yo llegamos al pie de La Peña una fría mañana de enero. En un principio se trataba de un simple reconocimiento preliminar. No tenía en mente más que localizar el afloramiento para poder volver más adelante. Sin embargo, pronto encontré bloques de cuarcita en los ribazos y supe que estaba en el lugar correcto. Nuestro objetivo está a mitad de la ladera y es posible llegar a él por dos caminos: uno es ascender desde la pista forestal, campo traviesa. El otro es descender desde el sendero de pequeño recorrido PR-CV 8 que discurre entre Marines y Olocau, aunque esto no lo supe hasta que me di de bruces con el propio sendero. Realmente, si bien es fácil dar con el afloramiento, recorrerlo de forma sistemática no lo es tanto, por lo que si estáis pensando visitarlo poneos en contacto conmigo y os daré indicaciones más específicas.

El caso es que nosotros dimos con él enseguida. La ladera está completamente cubierta de vegetación y esto me hizo dudar en un principio, pero al acercarnos vi que estaba bastante limpia de matorrales y esto me animó. No obstante, el primer tramo del ascenso es bastante penoso por lo que no es recomendable la visita con niños pequeños.

Vista hacia la pista forestal desde mitad de ladera
Las condiciones de afloramiento no son buenas, especialmente en la parte inferior. Hay mucha vegetación y la roca asoma aquí y allá, de forma poco continua. En la mitad superior la cosa mejora. Pero vayamos por partes. 

Cuando caminamos por la carretera y el arranque de la pista forestal los materiales que encontramos son unos limos y areniscas micáceas de grano fino, rojizos. La areniscas presentan muestras de bioturbación y estratificación cruzada de pequeña y gran escala. Se trata de la formación Limos y Areniscas de Alcotas. Su edad es Pérmico superior, lo que se corresponde con unos 260 m.a.

La Fm. Alcotas al comienzo de la pista forestal
Cuando comenzamos a ascender encontramos materiales muy diferentes. Si bien la memoria de la hoja 667 habla exclusivamente de cuarcitas, lo que aflora son, en su mayor parte, unas rocas muy peculiares llamadas grauvacas (aunque podrían ser litarenitas) y que en principio tomé por esquistos micáceos con un alto contenido en cuarzo. El contenido en hierro se evidencia por el color parduzco. Los bancos de rocas metamorficas, especialmente las cuarcitas, están atravesados por filoncillos de cuarzo fibroso asociados a fracturas. Todo indicativo de un metamorfismo de grado bajo.

La joven ayudante de campo Inés frente a un afloramiento de grauvacas
Detalle de una grauvaca. Fijaos en que es posible apreciar a simple vista los cristales de distintos minerales, entre otros los cristales brillantes de moscovita
Vena de cuarzo fibroso rellenando una grieta
En ocasiones se produce una alternancia entre las grauvacas y bancos de cuarcitas. Estas últimas no presentan esquistosidad, su apariencia es masiva. Son muy duras y se fracturan en bloques angulosos, a diferencia de los esquistos, que se rompen en lajas a favor de la foliación que les es característica.

Cuarcitas en la parte inferior y grauvacas en la superior
Hacia la parte superior aparece un banco de pizarras de potencia decimétrica. En algún punto incluso aparecen filitas, con su aspecto sedoso típico. Las filitas representan un grado de metamorfismo superior al de las pizarras, pero inferior al de los esquistos. 

Cuarcitas (y algunos fragmentos de pizarras)

Detalle de un bloque de cuarcita ferrífera

Banco de pizarras grises
Bloque de cuarcitas con filitas en su parte superior y un nódulo de cuarzo en el lado izquierdo
Como se indicaba en la memoria del IGME, todas estas rocas metamórficas no contienen fósiles. Además, yo no encontré estructuras sedimentarias de ningún tipo. Hasta donde yo vi, las grauvacas constituyen la litología dominante a techo y las cuarcitas lo hacen a muro. Mientras subimos es relativamente frecuente encontrar bloques procedentes de la parte alta de la montaña, entre ellos conglomerados y brechas compuestos por clastos cuarzosos.

Conglomerados rojizos de matriz arenosa. Bloque caído de la zona alta de la peña
Pronto es evidente el origen de estas brechas. Al continuar ascenso las grauvacas dan paso a bancos conglomeráticos con una potencia de más de diez metros. Dado el gran contenido de derrubios de la ladera es difícil señalar el contacto de forma precisa. 

Transición poco clara entre las grauvacas carboníferas y los conglomerados pérmicos 
Se trata, posiblemente, de la Fm. Conglomerados de Boniches. Estos conglomerados, por momentos brechoides, presentan secuencias positivas en un contexto general granodecreciente con frecuentes estratificaciones paralelas y cruzadas en algunos niveles.

Detalle de la Fm. Conglomerados de Boniches
La falla que nos ha permitido acceder al paleozoico ha dejado muestras por todas partes, ya que no es nada raro encontrar rocas que muestran estrías en planos pulidos, evidenciando el desplazamiento del bloque hundido.

Espejo de falla: plano pulido y con estrías a causa del desplazamiento del bloque hundido
Como ya he dicho, el tamaño de grano decrece hacia el techo de la formación y al final se produce una transición continua con las areniscas de la formación Alcotas.

Transición continua entre las formaciones Boniches y Alcotas
Y con esto hemos llegado a donde comenzamos, la Fm. Limos y Areniscas de Alcotas, con su aspecto rojizo característico y sus areniscas con estratificación cruzada. Y ahora estamos en el sendero PR-CV 8.

Limos (abajo) y areniscas (arriba) de Alcotas en el sendero PR-CV 8
Encontramos los mismos materiales que en la base de la peña, pero a una cota varias decenas de metros superior. Ello es así por la existencia de la falla, que ha hecho que uno de los bloques se desplace desde su posición original hasta el pie de la montaña. De ahí la repetición.

Hasta aquí la presentación del afloramiento. Corresponde ahora hacer un relato del contexto geológico que nos permita poner en perspectiva aquello que estamos viendo y así percibir la naturaleza del tiempo geológico.

Viajemos al pasado hasta el Ordovícico. ¿Cómo era la Tierra en aquel momento, hace más de 450 millones de años? Aquí tenemos una reconstrucción paleogeográfica:

Posición aproximada de Iberia en el Ordovícico. Modificado del sitio web de Colorado Plateau Geosystems, del Prof. Ron Blakey: http://cpgeosystems.com/index1.html
Como vemos, lo que sería Iberia no era más que una plataforma continental en las costas de un gran continente, Gondwana. Se hallaba en el hemisferio sur, entre los 30º y 60 º de latitud. En aquel fondo se depositaban las arcillas y arenas que, una vez metamorfizadas, se convertirían en las pizarras, filitas, cuarcitas y grauvacas que vemos hoy. Este mar es el océano Reico, un antecesor de nuestro Atlántico. Al norte, la deriva de Avalonia está cerrando el océano de Japeto. Con el tiempo, Gondwana acabará ocupando el polo sur y se cubrirá de un gran casquete de hielo. Pero para eso falta 'algo' de tiempo.

¿Cómo era la vida entonces? Exclusivamente marina. La tierra firme estaba deshabitada. Sin embargo, en el mar la vida se extendía imparable tras la explosión cámbrica, acaecida unos 100 m.a. antes, momento en el que aparecieron la mayor parte de las formas de vida que conocemos. Sin embargo, el final del Ordovícico traería la primera de las grandes extinciones masivas de las que se tiene constancia.

Estos materiales, depositados en el fondo del océano Reico, quedarían allí hasta que, en el Carbonífero, todas las masas continentales colisionasen formando un supercontinente muy famoso: Pangea. Iberia quedó en el centro del orógeno varisco, una cordillera montañosa formada por los sedimentos plegados y metamorfizados que descansaban en la cuenca oceánica y que fueron atrapados entre las masas en colisión.

Posición aproximada de Iberia en el Carbonífero. Modificado del sitio web de Colorado Plateau Geosystems, del Prof. Ron Blakey: http://cpgeosystems.com/index1.html
En aquel entonces ya existían verdaderos bosques, aunque muy diferentes a los actuales. Grandes insectos y los primeros anfibios vivían en ellos. De esto hace, aproximadamente, 360 m.a.

La erosión de esta enorme cordillera produciría grandes cantidades de grava, arenas y arcillas que los ríos transportaron durante el Pérmico, convirtiéndose en los conglomerados, areniscas y limos de la Fm. Alcotas. Durante el tránsito entre el Pérmico y el Triásico el continente estaba rasgándose y en los bloques hundidos se acumulaban los nuevos sedimentos que hoy encontramos en La Peña. Con el tiempo, el progreso de este rifting acabaría con una transgresión marina sobre el continente. Hace unos 250 m.a. de estos acontecimientos. Sobre la tierra ya caminaban los antecesores de dinosaurios y mamíferos...

Posición aproximada de Iberia al inicio del Triásico. Modificado del sitio web de Colorado Plateau Geosystems, del Prof. Ron Blakey: http://cpgeosystems.com/index1.html
También al final del Pérmico se produjo una gran extinción: la mayor de la que se tiene registro, en la que desaparecieron más del 90% de las especies. Precisamente esta extinción marca el límite entre la era paleozoica (vida antigua) y la mesozoica (vida intermedia).

Aún ocurrirían más cosas antes de que estas rocas alcanzasen el estado que nosotros vemos hoy día, como los distintos episodios de rifting jurásicos y cretácicos, que depositaron espesas series de materiales carbonatados marinos por encima de los sedimentos continentales del Triásico inferior, y la colisión entre las placas africana y europea que levantaron la sierra Calderona, pero eso es otra historia.

Es un buen  momento para repasar ahora las fotografías del comienzo de este artículo, con una idea suficiente del contexto: las pizarras y cuarcitas nos hablan de un océano antiguo, de enormes colisiones continentales y cordilleras ya desaparecidas. Los conglomerados y brechas son lo que queda de los cauces fluviales que trasladaban los fragmentos de esas cordilleras arrancados por la erosión.  

Para terminar no me resisto a comentar el pequeño chiste oculto en el hecho de que algunos de los materiales más antiguos de la provincia (de origen marino) afloren junto a un pueblo denominado Marines viejo. Seguramente cuando este pueblo se trasladó a su nueva ubicación no se era consciente de la ironía implícita que hacía necesario que, con el tiempo, el núcleo original volviese a ser ocupado (adoptando el calificativo de 'viejo'). Sin duda en aras a un peculiar sentido del orden geológico.

Sigue leyendo aquí sobre la geología de la sierra Calderona.

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jueves, 21 de febrero de 2013

La banalización de la ciencia

No por demasiado repetido es menos cierto. Vivimos en una sociedad profundamente anticientífica, a pesar de que el ser humano (¿actual?) es profundamente dependiente de la Ciencia. La mayoría de las personas son quasi-analfabetas en cuestiones de ciencia básica, independientemente de su nivel de formación. No deja de sorprenderme como en ocasiones personas universitarias son absolutamente incapaces de enjuiciar una noticia de tientes científicos con una aproximación racional, hasta el punto de que parece que han hecho todo lo posible por olvidar incluso las nociones más básicas que aprendieron en algún momento de su vida. Y eso que estamos hablando de conocimientos adquiridos. La cosa es mucho peor si se trata de mantener una actitud crítica y un saludable escepticismo incluso en contra de la opinión de la mayoría ya que esta actitud es, en muchos casos, castigada por la propia sociedad. 

Puesto que el panorama actual de la Educación (léase Enseñanza) no es muy esperanzador, ¿puede ser la situación peor? Pues sí. Hay algo peor que la invisibilidad de la Ciencia, y es su banalización.

El otro día en la oficina un compañero hambriento sacó un paquete de galletas con el que entretenerse hasta la hora de comer. Se trata de unas conocidas galletas con forma de dinosaurio. Naturalmente no pude evitar curiosear la caja, decorada con dibujos de dinosarios y brillantes colores.

Al parecer, el fabricante ha decidido que es una buena idea utilizar la indudable atracción que estos extintos animales ejercen sobre los niños. De esta forma, no sólo las galletas tienen forma de dinosaurio, sino que también dan la opción de completar una colección de cromos, a razón de dos por paquete, que uno puede pegar el álbumes disponibles en Internet. No sólo eso. También se proporciona información acerca de los ejemplares representados.

Bueno, nada malo hasta aquí, ¿no es cierto? Bueno, Miremos con detenimiento los cromos que nuestro ilusionado aprendiz de paleontólogo encuentra en su caja. Esto es lo que aprende mientras come galletas:

¿Dinosaurios?
No hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que el 'dinosaurio' de la derecha es algo raro. Gracias a Internet nuestro joven aprendiz puede descubrir en pocos segundos que, en realidad, un Megacerops no es un dinosaurio en absoluto, sino un mamífero perisodáctilo del Cenozoico. Aunque quizá no, quizá no busque nada y la confusión quede en su mente para siempre.

Se trata de un ejemplo del uso cada vez más frecuente de un barniz de Ciencia degenerada para revestir de dignidad a una actividad comercial que, en realidad, no la necesita (que conste que no tengo nada contra el comercio). La falta de rigor y cuidado de los responsables de estos cromos muestran a las claras el estado de la divulgación de la Ciencia hoy en día. 

Y no se trata de un hecho aislado. Estoy bastante indignado por lo difícil que resulta ver un documental de ciencia en canales temáticos supuestamente especializados en este tipo de programas. Uno conecta la TV y busca, pero todo lo que encuentra son leñadores extremos, pescadores radicales, subastas, armas súper-tecnológicas, alienígenas, etc. etc. etc.

¿Cuál es el futuro de una especie altamente dependiente de la Ciencia cuando le da la espalda a ésta?

PE: Para que no todo sea negativo, he de reconocer que en ocasiones uno encuentra ejemplos de divulgación hecha con rigor con un enfoque atractivo para los niños. Un caso reciente es la serie de dibujos animados 'El Dinotren' (o 'Dinosaur Train' en su versión original). En ella se hace una presentación muy atractiva (lo sé por la joven ayudante de campo Inés, que en ocasiones disfruta de algún episodio) de la vida en la Era Mesozoica a través de las aventuras de una familia de Pteranodones. He visto como los niños se familiarizan con la división en periodos del Mesozoico y como hablan de distintos género de dinosaurio y sus hábitos alimenticios (en muchos casos ante el asombro de sus padres). En esta serie no sólo no se incurre en los típicos errores (no hay seres humanos conviviendo con los dinosaurios) sino que al final de cada episodio aparece un paleontólogo, el Dr. Scott D. Sampson, resumiendo y aclarando algunos de los conceptos presentados. Fantástico. Quizá haya esperanza después de todo.

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domingo, 10 de febrero de 2013

Una visita navideña al Mompichel (Villar de Chinchilla). Parte II


En el anterior artículo comenzamos el relato a la visita que realicé en vísperas de Navidad al Mompichel, un afloramiento del Cretácico inferior. Introduje el contexto y ascendimos a la primera de las tres cumbres que forman el conjunto. Hoy ascenderemos a la segunda, a la que corresponde propiamente el nombre de Mompichel. 
Una ventaja de este segundo afloramiento es que, a diferencia del primero, los derrubios de la ladera no cubren el tramo entre la primera transgresión marina y los materiales calcodolomíticos que coronan el macizo. Nos centraremos, pues, en estos materiales, que no pudimos estudiar en el primer cerro. Comencemos:

Descendemos del cerro oeste por el lado opuesto al que hemos seguido para ascender. El Mompichel está al otro lado de la carretera que une Higueruela y Corral Rubio. Lo primero que nos llama la atención es el grado de explotación al que se ha sometido el cerro, que muestra extensas cicatrices de las canteras de extracción de árido, ahora abandonadas. 

El Mompichel desde el oeste. Abajo a la izquierda la carretera. A la derecha  es
bien visible el frente de una cantera, ahora abandonada
En realidad toda la base de la ladera meridional ha desaparecido, lo cual tiene consecuencias, como veremos. Esta vista aérea permite verlo con toda claridad:

Vista satélite del Mompichel. La zona de color claro en la parte inferior corresponde a las canteras abandonadas. El norte está arriba. Fuente: IGN-SIGNA
Al cruzar la carretera nos acercamos en primer lugar a examinar un talud de la antigua calzada, ahora abandonada. En el anterior artículo ya presentamos las facies Utrillas y su interpretación habitual como  como depósitos detríticos de medios fluviales. En este lugar completamos el cuadro con un buen detalle. Se trata de la barra carbonatada marina de la que ya hablamos, que en este lugar aparece en contacto erosivo sobre una arcillas de tonos rojos y verdes. A su vez, estas arcillas están en transición sobre unas areniscas de grano grueso. Interpreto las arcillas como depósitos de zonas pantanosas o marismas.

La barra carbonatada que representa una transgresión marina que erosionó los depósitos  arcillosos de color rojizo y verdoso preexistentes
Detalle del contacto erosivo
 Desde aquí podemos ver la barra al otro lado de la carretera, de donde venimos.

El cerro oeste y la barra que aparece culminando el talud de la carretera
Es interesante ver que en otros puntos no aparecen estos depósitos arcillosos en la transición, lo que posiblemente nos diga algo acerca del paisaje en aquel momento y la distribución de zonas arenosas (corrientes, llanuras aluviales costeras) y zonas encharcadas o marismas, aunque éstas últimas lo fuesen sólo temporalmente y, especialmente, justo antes de la transgresión.

A continuación nos dirigimos a la ladera meridional. Desde este momento estamos por encima del nivel de la barra marina. Aparentemente se han restablecido las condiciones continentales. Volvemos a encontrar restos vegetales silicificados y arenas con estratificación cruzada, aparentemente con una tendencia granodecreciente. Este nivel es, precisamente, el que no pudimos estudiar en el primer afloramiento. Contamos además con la ventaja de que la antigua cantera ha expuesto una buena sección.

Frente de cantera. Fijaos en acumulación de derrubios procedentes del desmoronamiento del talud vertical
Estratificación cruzada de surco en arenas cuarzosas gruesas,  algo caoliníferas
Contacto ferruginizado entre un nivel de arenas gruesa con estratificación cruzada y otro de  margas arenosas con  laminación paralela. Está situado a mitad de la sección del frente
Por encima del frente expuesto las condiciones cambian, en una transición clara hacia un ambiente marino. Nos encontramos con un nivel heterolítico compuesto por una sucesión de areniscas, areniscas calcáreas y calizas nodulosas. Vemos estructuras sedimentarias como ripples, estratificación cruzada planar y de surco, texturas nodulosas y bioturbación. Son ambientes costeros de una plataforma carbonatada con cierta influencia siliciclástica. Se trata de la Fm. Sácaras.

Bancos de areniscas calcáreas por encima de las facies Utrillas. Se trata de la Fm.  Sácaras
Alternancia de areniscas y margas
Detalle de la imagen anterior. Las areniscas representan episodios de mayor energía del oleaje y las margas los intervalos entre ellos. En algún caso las intercalaciones de areniscas son muy delgadas y parecen mostrar laminación de ripples de oscilación (base de la imagen, sobre el dedo)
Galerías de Thalassinoides isp. en el muro de un estrato de arenisca calcárea
Thalassinoides es un icnogénero de trazas fósiles compuesto por redes de galerías horizontales interpretadas como estructuras habitadas por crustáceos en ambientes de energía intermedia como el shoreface (zona de la costa entre el nivel de marea baja y el nivel de base del oleaje de buen tiempo, lo cual es coherente con lo visto anteriormente. En conjunto, sin embargo, la secuencia vertical muestra una reducción de la profundidad, aumentando la proporción entre areniscas y margas. Aparecen areniscas con estratificación cruzada de surco y niveles de guijarros. Incluso hallé lo que parece la impresión silicificada de un tronco de cierto tamaño.

Areniscas con estratificación cruzada de surco. Al centro derecha se ve una grieta en el terreno

Interior de la grieta. Se trata de areniscas con estratificación subparalela, bioturbación en la forma de galerías y niveles de guijarros. En mi opinión podría interpretarse como un depósito de ambiente de backshore (la zona de la playa emergida, que sólo ocasionalmente es inundada)
Molde silicificado de un tronco
La grieta en cuestión es un indicio de algo importante. Supone una cicatriz de entidad a los largo de decenas de metros. Además, la zona ha sido objeto de trabajos de estabilización de la ladera mediante la plantación de pinos. Esta grieta es el resultado de la gran cantidad de material retirado de la base del Mompichel. La montaña, descalzada, se rompe siguiendo un círculo cuya intersección con la ladera es la grieta. Mucho me temo que tarde o temprano se producirá un deslizamiento de ladera de gran magnitud que acelerará la erosión de estos cerros.

Por encima de la formación Sácaras aparecen los niveles dolomíticos Cenomanienses que ya vimos en el cerro oeste.

La cima del Mompichel. En el centro de la imagen el vértice geodésico
Bancos dolomíticos con estratificación cruzada de surco
Desde aquí podemos ver el cerro oeste desde arriba con la llanura manchega de fondo.

El cerro oeste desde el Mompichel
Para finalizar un detalle interesante. Las areniscas de Sácaras contienen unas curiosas concreciones esféricas o esférulas. A veces aparecen como esferas únicas y a a veces en racimos.

Concreciones esféricas o esférulas en la Fm. Sácaras

Varias esférulas en racimo
Con esto hemos terminado el relato de la visita a este interesante afloramiento y contemplado la transición entre las facies continentales del Albiense y las francamente marinas del Cenomaniense que, además, guardan el registro de una transgresión del mar que llegó a cubrir grandes extensiones del macizo ibérico que no lo habían sido durante las invasiones del Jurásico.

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domingo, 27 de enero de 2013

Una visita navideña al Mompichel (Villar de Chinchilla). Parte I

Viajar es una experiencia muy enriquecedora desde el punto de vista geológico. Sin embargo, la mayor parte de las veces deja un leve sentimiento de frustración ya que no siempre nos es posible detenernos y examinar todas aquellas cosas que vemos a través de las ventanillas, tan cerca y a la vez tan lejos. En multitud de ocasiones he hecho planes imaginarios para estudiar alguno de estos lugares. Ni qué decir tiene, la mayor parte de las veces estos planes se quedan en eso, en imaginarios. Pero algunas veces la atracción es tan fuerte que uno hace todo lo posible por hacerlos realidad y lo consigue. 

Cuando uno viaja desde Valencia hacia Albacete por la autovía A-31 se encuentra, entre las localidades de Bonete y Villar de Chinchilla, con la solitaria figura del Mompichel, cerro testigo arquetípico que, además, constituye la mayor elevación de la ruta (1.111 m.s.n.m). En realidad se trata de un conjunto de materiales cretácicos que constituyen tres cerros. En la cartografía se denomina Mompichel a los dos más orientales mientras que el más occidental, separado de los otros dos por la carretera que une Higueruela y Corral Rubio no tiene nombre (al menos, yo no le encontrado). Sin embargo, y por comodidad, los llamaremos cerro Este y cerro Oeste. 


Vista satélite del Mompichel. El Norte arriba. Fuente: IGN-SIGNA
Para que entendáis lo llamativo de este cerro aquí tenéis el Mompichel tal y como se ve al aproximarse a él desde el Norte siguiendo la carretera que une Higueruela y Corral Rubio.

El Mompichel  se yergue sobre la llanura manchega. El cerro que lleva el nombre de Mompichel es el del centro
Puedo afirmar sin exagerar que he visto el Mompichel cientos de veces, siempre de paso. Con el tiempo he sentido crecer en mi interior la atracción de esta colina y, finalmente, esta Navidad decidí poner fin a la espera. El día 24 de diciembre me levanté pronto y desafiando el frío invierno de Albacete me dirigí hacia allí. Estaba amaneciendo cuando llegué al pie de la falda de la montaña, que constituía una bonita vista recortada contra el horizonte.

Amanece sobre el Mompichel
Ahora que hemos hecho las presentaciones conozcamos algo más del lugar que vamos a visitar. Como ya se ha dicho, los materiales aflorantes pertenecen al Cretácico, concretamente al Cretácico inferior. Tienen edad Albiense, lo que nos traslada a un momento de la historia de la Tierra hace 112 millones de años. Iberia es una isla rodeada de océanos y nosotros nos encontramos muy cerca de la costa del Mar de Thetys. Lo que nosotros vamos a ver es el resultado del final de un periodo regresivo, es decir, de retroceso del mar. A lo largo de nuestro ascenso encontraremos evidencias del avance del mar, "congelado" en las rocas.

Es importante destacar que la Formación Sácaras, unidad heterolítica que refleja una serie de ambientes litorales con mayor o menor grado de 'marinidad' tiene una sección de referencia establecida aquí, en la ladera oriental del Mompichel, siendo su característica principal la de mostrar un mayor contenido en terrígenos que el estratotipo. En nuestro recorrido por el Cretácico de Cortes de Pallás ya nos hemos encontrado con estos materiales aunque con una expresión un poco distinta, como veremos. Lo mismo cabe decir de los materiales carbonatados más duros que coronan los cerros.

Para terminar este repaso al contexto geológico, echemos un vistazo al siguiente extracto de la hoja  792 correspondiente a Alpera del mapa geológico nacional (MAGNA) a escala 1:50.000.

Geología del Mompichel. En color verde liso los materiales terrígenos de la Fm. Sácaras que constituyen la falda de los cerros. En verde claro la Fm. Dolomítica que forma las cumbres. Entre ambas una barra calcárea. Fuente: SIGECO - IGME

Comencemos, sin más, nuestro recorrido. Nos aproximamos al cerro Oeste desde el noroeste. Nuestro itinerario no permite ver los materiales aptienses, infrayacentes al Albiense. La ladera está formada por arenas arcillosas de tamaño grueso, con un alto contenido en cuarzo.

Arena gruesa de cuarzo
El terreno es muy arenoso y blando. Por momentos es difícil caminar. El contenido en arcilla del mismo contribuye a mantenerlo húmedo y en ocasiones hay que esquivar algún que otro charco. Entonces llegamos a lo que parece ser una antigua cantera ya abandonada, de la que muy posiblemente se extraían áridos. El antiguo frente de excavación muestra un aspecto muy similar a la facies Utrillas: arenas arcillosas en tonos blanquecinos, violáceos, rosados, etc. con multitud de estructuras tractivas como estratificación cruzada planar y de surco. Se distinguen también secciones de canales, en algún caso amalgamados, que resaltan por su granulometría más gruesa que corta niveles más finos. En estos últimos, limo-arcillosos, es frecuente encontrar niveles carbonosos y restos vegetales carbonizados: en definitiva, todo parece indicar que nos encontramos ante un ambiente fluvial en el cual los cauces se desplazaban sobre una llanura de inundación con zonas encharcadas o pantanosas ocasionales, quizá asociadas a periodos de inundación o a una marisma costera (no hay que descartar una cierta influencia mareal..., aunque el contenido en fósiles es inexistente más allá de los restos vegetales). Todo ello concuerda con la descripción de la unidad

Frente de la cantera asimilable a la facies Utrillas
Restos vegetales carbonizados
Vista de un canal. Hacia la derecha, bajo el árbol, puede verse el contacto con otro canal
Encontramos un montón de buenos detalles, especialmente en la base del canal. Aquí hay multitud de troncos silicificados acumulados en el contacto con las facies finas de la llanura de inundación. Hay una alternancia de niveles arenosos masivos o con estratificación cruzada y niveles arcillosos.

Estratificación cruzada que erosiona un nivel arcilloso en la base. La corriente arrancó varios fragmentos de arcilla parcialmente litificada y los transportó como carga de fondo (cantos blandos de color claro). Observad del claro contraste en litología y color entre la base arcillosa rica en materia orgánica (color oscuro) y las arenas depositadas por la corriente

Detalle de un nivel carbonoso
Detalle de un tronco silicificado
Alternancia de niveles arcillosos y arenosos. Altura de la vista: ~2,5 m
A techo aparece una barra marina de naturaleza calcarenítica (ver mapa geológico). Es el resultado de una transgresión marina sobre el sistema fluvial, lo que nos recuerda lo próximo de la costa. Tras este episodio transgresivo las condiciones continentales vuelven a establecerse.

Muro de la barra calcarenítica intercalada en las facies Utrillas
Otra vista de la barra, que alcanza una potencia de algunos metros
En algún punto incluso aparecen estructuras que podrían interpretarse como de origen eólico (dunas): la arena tiene un tamaño menor, mejor seleccionado y el ángulo de la estratificación cruzada es mayor. Además, en este punto encontré un guijarro cuarcítico con caras planas muy definidas que podría ser un ventifacto, otro típico producto de estos ambientes. Es difícil asegurarlo, pero creo que es una especulación fundada que requiere una investigación mayor.


¿Ventifacto?

Estratificación cruzada ¿eólica?
El contraste con el nivel inferior (arenas más gruesas, guijarros, ángulo de estratificación menor) es evidente. Fijaos:

Estratificación cruzada en arenas gruesas con niveles de guijarros. Compárese con la imagen anterior
Una vez rebasada la barra marina se restablecen las condiciones continentales, aunque en la ladera del cerro oeste es difícil de apreciar, ya que los materiales en facies Utrillas están cubiertos de derrubios y bloques procedentes de los niveles carbonatados que forman su cumbre. Un lugar mejor para estudiarlos es el cerro oriental, como veremos más adelante.

Niveles carbonatados en la cima del cerro y bloques caídos en la ladera
Los materiales duros de la cumbre protegen de la erosión a los más deleznables de la base, lo que permite que el cerro se mantenga como testigo del nivel original de la cuenca antes de que la red fluvial se encaje y desmantele el relieve. Sin embargo, por más duros que sean no pueden resistir la acción de socavamiento permanente de la base. Esto provoca el descalce de los niveles competentes y su fracturación y caída. De esta forma el cerro desaparece a más velocidad de la que cabría esperar si simplemente actuase un proceso de desgaste de arriba hacia abajo.

Sin embargo en la ladera encontramos algunas cosas interesantes. Para empezar, multitud de nódulos ferruginosos. También un fragmento de pedernal que no me extrañaría que tuviese un origen antrópico, ya que sólo encontré uno (no había nódulos de sílex en ningún otro lugar) y es conocida la existencia de yacimientos arqueológicos en el Mompichel. Por tanto, quizá este fragmento de pedernal prestó servicio a algún antepasado nuestro hace mucho tiempo.

Una pequeña colección de nódulos ferruginosos
Lasca de sílex
Por fin alcanzamos la cima. Se trata de depósitos calco-dolomíticos pasadas arenosas depositados durante la transgresión marina que avanzó sobre Iberia durante el Cenomaniense. En Cortes de Pallás ya encontramos el registro de esta misma transgresión, aunque en aquel lugar los depósitos marinos tienen una mejor expresión por hallarse más lejos de la costa. Asistimos, por tanto, al paso de las marismas costeras a un medio netamente marino, aunque de poca profundidad. En realidad la transición se aprecia mejor (como veremos) en el cerro oriental ya la ladera no está cubierta de bloques. Por contra los materiales carbonatados se ven mejor aquí ya que están fracturados y muestran un corte fresco. Es muy llamativo un tipo de erosión alveolar de origen eólico conocido como taffoni y que, en este caso, parece tener como causa la resistencia diferencial de la roca a causa de la textura bioturbada original.

Vista en corte fresco de los materiales de la cumbre

Galerías excavadas pertenecientes al icnogénero Thalassinoides isp.

Taffoni
Para acabar con la primera parte de este relato vamos a disfrutar de algunas de las vistas desde la cumbre. En primer lugar el Mompichel con sus 1.111 m.s.n.m. No está mal para haberse formado a nivel del mar hace más de 100 millones de años, ¿verdad?

El Mompichel. Fijaos en la cantera al pie de la ladera meridional (derecha de la imagen)
Y a continuación un par de vistas de la llanura manchega:

Vista hacia el Este. En el centro derecha de la imagen la laguna del Salobrarejo
Vista hacia el Oeste. Al fondo los relieves de la sierra de Chinchilla
En la próxima entrega ascenderemos al cerro Este del macizo para completar nuestra visita al Cretácico inferior del Mompichel.

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