jueves, 3 de septiembre de 2015

El tránsito Triásico-Jurásico en la sierra de los Bosques (Valencia)

No es fácil encontrar buenas secciones donde estudiar el tránsito entre el Triásico y el Jurásico en la Ibérica valenciana. Hay dos razones básicas:
  1. Los niveles plásticos del Keuper actúan como nivel de despegue en el contexto tectónico de piel fina de la cordillera ibérica.
  2. La tectónica asociada al diapirismo en el contexto distensivo de la última fase de la evolución del Este de Iberia.
En ambos casos el contacto entre el Keuper plástico y el Lías carbonatado aparece, casi invariablemente, mecanizado, impidiendo la observación del tránsito continuo entre ambas series. Así ocurre, por ejemplo, en la Calderona. Y también en Cortes de Pallás y Cofrentes. Pero que no sea fácil no quiere decir que sea imposible.

He dedicado bastante tiempo entre el otoño e invierno pasados a recorrer la sierra de los Bosques, en el término municipal de Chiva. Especialmente el Barranco Grande y el Pico Hiervas (o Hierbas, el topónimo no parece totalmente definido). Y resulta que en la vertiente norte de esta sierra hay uno de estos interesantes afloramientos. Su singularidad (en el contexto geográfico ya mencionado anteriormente) fue puesta de manifiesto por los autores de la hoja 695 -Liria- del MAGNA. Podemos encontrar el tránsito Triásico-Jurásico expuesto a lo largo de varios kilómetros de la carretera CV-379, entre las localidades de Cheste y Gestalgar. Ya sabemos lo que estamos buscando: una sucesión en la que en la base aparece el Keuper evaporítico (podéis repasar las unidades del Keuper aquí), a continuación las dolomías tableadas de la formación Imón y, finalmente, las brechas de la formación Carniolas de Cortes de Tajuña.

Geológico Los Bosques
Mapa geológico de la zona del afloramiento. Fuente: MAGNA-IGME

En la cartografía geológica vemos que el Keuper aflora en el núcleo de una estructura anticlinal de dirección aproximada NO-SE con el Jurásico dispuesto en los flancos. La delgada franja marcada como TG2d , de color rosa más oscuro, son las dolomías tableadas del muro del Keuper.

Desde Hierbas
Así se ve el flanco norte del anticlinal desde el pico Hierbas (cruzando la imagen desde la esquina superior izquierda a la inferior derecha). Los terrenos cultivados de la izquierda constituyen el núcelo desmantelado de la estructura.

Por situarnos temporalmente, hemos viajado hacia atrás cerca de 200 millones de años, al Rhaetiense.

Cronoestratigráfica
Escala cronoestratigráfica del tránsito Triásico-Jurásico. Fuente: Comisión estratigráfica internacional.

Veamos qué encontramos en el primer punto de observación elegido (marcado con el número 1 en el mapa anterior), en las inmediaciones del lugar conocido como Casas de Ventura. Una buena referencia es localizar el cruce del sendero Turia-Cabriel con la CV-379. Siguiendo el camino hacia el norte nos daremos de bruces con el afloramiento. De hecho, atravesamos la formación Imón al completo en las inmediaciones del km 11 de este sendero, señalizado con un hito.

Cartografía 1
Mapa topográfico de la zona estudiada. Fuente: IGN.

Hito
Hito kilométrico del sendero Turia- Cabriel 

Nada más bajar del coche y poner un pie en el suelo ya nos resulta evidente que estamos pisando el Keuper. Sin embargo, no aflora con claridad estando muy cubierto. El color predominante del terreno en el margen de la carretera es el rojo de los yesos y arcillas característicos de la unidad evaporítica superior y, de tanto en tanto, encontramos bloques de gran tamaño de yesos laminados de color blanco (un indicio del K5).

Afloramiento 1
La estructura anticlinal desde el escarpe jurásico que forma el flanco norte del anticlinal. Al fondo, la sierra de Chiva

Yesos arcillas rojizos
Bloque arcilloso-yesífero que, probablemente, procede del miembro K4 del Keuper

Yesos blancos
Bloque aislado de yesos grises con una pinta tremenda de provenir del K5, que sin embargo no aflora con claridad ni continuidad en la zona

En cuanto abandonamos la vaguada que constituye el fondo del valle (el núcleo del anticlinal) encontramos indicios que nos recuerdan a otros afloramientos como los ya mencionados de Cortes y Cofrentes: en particular, un nivel de carniolas terrosas de color azafrán. Si recordamos, estas carniolas aparecían en los otros casos estudiados en la transición entre los Yesos de Ayora (K5 del Keuper) y las dolomías de la Fm. Imón. Aquí, como ya he dicho, el K5 no es reconocible como tal aunque se intuye su presencia en los bloques aislados que se encuentran en los bancales.

Carniolas
Base de la formación Imón. El tránsito con el Keuper 'tradicional' tiene carácter detrítico-evaporítico y destaca por sus carniolas limonitizadas

Pronto no encontramos ante el escarpe formado por las Dolomías tableadas de Imón. Vemos que se trata de un paquete de unos 20 m de potencia formado por capas centimétricas de dolomías, a veces oquerosas, a veces con una cierta laminación, en la que es difícil distinguir estructuras más allá de algunos niveles de estratificación cruzada de tipo megarriples hacia la mitad de la sección. 

Escarpe Imón
El escarpe de las dolomías oscuras de la formación Imón es una característica geomorfológica bastante notable

Pero vayamos poco a poco. La formación Imón aparece dividida en tres secciones: la inferior, poco definida en campo a consecuencia de su carácter deleznable, está formada por un conjunto de calizas nodulosas, arcillas, limos y las ya mencionadas carniolas de color azafrán con moldes de evaporitas. No se aprecian estructuras ni fósiles. Tiene una potencia de quizá 4-5 m y el aspecto es brechoide y versicolor, predominando los tonos ocres y rojizos.

Sección inferior
Aspecto noduloso de la sección inferior de la Fm. Imón. Observad, además, el contenido en óxidos de hierro

En contacto neto sobre este conjunto aparece una sección media de dolomías que se presentan en capas con una tendencia estratocreciente hacia el techo del conjunto. Como estructuras encontramos laminaciones milimétricas, tanto planas como de ripples, en la base. Hacia el techo aparecen estratificaciones cruzadas y estructuras canaliformes. Intercaladas en toda la sección media hay lentejones de de carniolas y brechas, más frecuentes hacia la base. Da la impresión de que se produce en toda la sección un continuo cambio lateral de facies entre laminaciones paralelas, estructuras tractivas y niveles carniolares. Los niveles con laminación milimétrica son dolomicritas, mientras que los niveles con estratificación cruzada son doloarenitas. La laminación paralela aparece en combinación con estructuras en forma de domo que podrían tener un origen estromatolítico.

Detalle escarpe
Dolomías oscuras de la sección intermedia de la Fm. Imón. 



Laminación paralela inferior
Detalle de la alternancia entre los niveles con laminación milimétrica y carniolares en la sección intermedia

Detalle Estratificación cruzada
A techo de la sección superior aparecen laminaciones cruzadas y se pasa de dolomicritas a doloarenitas, evidenciando un incremento de energía en el medio

Canales
Detalle de un cuerpo canaliforme. Son evidentes la base erosiva, el techo plano y la laminación de ripples a techo 

En contacto entre la sección superior y la sección media es neto. Se produce un cambio litológico con una reducción del tamaño de grano. Ahora encontramos de nuevo dolomicritas en capas centimétricas con laminación paralela milimétrica. Se estructuran ciclos que hacia techo están limitados por superficies ferruginosas. También se observan capas rotas en las que algunos de los fragmentos flotan en una masa recristalizada. De hecho, hay evidencias de deformación y colapso que afectan a cada nivel de forma diferenciada (por ejemplo, con microfallas con salto centrimétrico que se limitan a una capa), quizá de forma temprana durante la diagénesis a causa de la disolución de niveles evaporíticos. En algunos lugares se puede ver que la brechificación no es constante a lo largo de una misma capa, sino que presenta un carácter compatible con un colapso local. En estos casos los clastos no se han desplazado demasiado, siendo posible reconstruir la capa original como si se tratase de un puzzle.

Tránsito medio superior
Tránsito entre la sección intermedia y la sección superior (arriba en la fotografía). En la sección superior vuelven las dolomicritas finamente laminadas


Brechas intraformacionales
Lentejón brechificado embebido en capas con laminación. Se aprecian dos nivelillos rojizos hacia la base de la fotografía. Uno de ellos, bajo la cabeza del martillo, parece haber sido deformado de forma coherente con la brechificación
En la sección superior encontré la única evidencia de posibles fósiles en la forma de porosidad móldica, quizá de bivalvos (especulativo), moldes ahora rellenos de esparita.
Porosidad móldica
Niveles de laminación paralela con porosidad móldica. Los moldes están rellenos de esparita
Los ciclos incluyen niveles con porosidad de moldes de evaporitas que aumentan de potencia hacia arriba, donde se produce el tránsito con la Fm. Carniolas de Cortes de Tajuña. El contacto es brusco y marcado por un nivel brechoide y lo que parece una superficie irregular, que podría ser erosiva (difícil de precisar porque el contacto no aflora con la claridad deseable y, además, estaba todo mojado y eso reducía el contraste) En el campo hay un salto muy marcado entre una unidad y otra: las Carniolas de Cortes de Tajuña son más deleznables y producen suelos mientras que las dolomías de la sección superior de la Fm. Imón no, lo que da lugar a una franja con vegetación de escaso porte.

Carniolas superiores
Carniolas a techo de la sección superior

Tránsito Imón Tajuña
El tránsito entre la Fm. Imón (abajo) y la Fm. Tajuña (arriba) se produce, aproximadamente, a la altura de la cabeza del martillo. El contacto es neto y da paso a un nivel de brechas muy notable

Contacto Imón Tajuña
Sobre el terreno el contacto entre ambas formaciones está marcado por el cambio en la vegetación, que tiene mayor porte sobre la Fm.Tajuña (a la derecha) gracias a que su carácter más deleznable favorece la formación de suelos

A partir de este punto, siguiendo la pista, atravesamos la unidad Carniolas de Cortes de Tajuña. Es una unidad bastante monótona y en algún punto de la base de esta formación se encuentra el muro del Jurásico. Se interpreta la Fm. Tajuña como el equivalente lateral de unidades evaporíticas como la Anhidrita de Carcelén o la Fm. Lécera, sólo que estas últimas sólo están presentes en el el subsuelo, donde las sales no han sido disueltas, mientras que en afloramientos en superficie aparecen las carniolas y brechas de Tajuña como resultado del colapso por disolución de las unidades evaporíticas originales.

Brechas Tajuña
Aspecto típico de las brechas de la Fm. Tajuña

Es muy interesante descubrir algunos clastos que muestran una laminación que revela bastante claramente su origen (quizá la sección superior de la Fm. Imón).

Intraclasto
Un detalle de las brechas de la Fm.Tajuña. El clasto señalado por el dedo conserva la laminación fina original

A modo de cierre de la visita echemos un vistazo final al afloramiento. Aquí tenéis una panorámica del sendero que hemos recorrido, desde la ladera de enfrente.

Vista general afloramiento
Un vistazo hacia el sureste para repasar el recorrido realizado y apreciar la potencia de la fm. Imón en este afloramiento

Terminado el estudio del afloramiento podemos avanzar por la carretera en dirección a Gestalgar. Por el camino encontraremos de forma más definida el tránsito entre el Keuper y la Fm. Imón. De hecho en el margen de la carretera, al pie del escarpe, afloran claramente los yesos rojizos de la Fm. Arcillas yesíferas de Quesa (K4). En esta ocasión, ni rastro del K5.

K4
El escarpe de la Fm. Imón destaca claramente sobre las Arcillas Yesíferas de Quesa (miembro K4 del Keuper)

Otro buen lugar para observar el tránsito continuo está en el barranco de los Cuchillos, cerca de la urbanización El Romeral. De hecho, junto al barranco existe una zona de escalada deportiva con vías equipadas sobre el escarpe de la Fm. Imón. Aquí se aprecia la unidad inferior versicolor que contienen niveles arcillosos y yesíferos rojizas y las carniolas azafrán sin rastro, de nuevo, de los yesos del K5.

Escuela Cheste
Tránsito continuo entre el Keuper 'tradicional' y la Fm. Imón en las inmediaciones del Romeral. Fijaos, de nuevo, en las carniolas azafrán de la sección inferior

Por lo visto en el campo, parece que este afloramiento se ajusta bastante bien a la descripción de Arnal et al (2002) de la Fm. Imón en la cuenca Ibérica. Como precisión adicional, cabe comentar que el contacto superior con la Fm. Tajuña me dio la impresión de ser erosivo, como ya mencionaron estos autores (citando a San Román y Aurell (1992), a Aurell et al. (1992) y Campos et al. (1996) para el sector central de la Ibérica, con lo se podría extender esta observación al sector suribérico.

La formación Imón representa los depósitos de plataforma carbonatada asociados al pulso transgresivo que pone fin al Triásico en el Este de Iberia. El mar avanza sobre los depósitos evaporíticos del Keuper y los materiales que hemos visto representan los ambientes costeros someros de las orillas de ese océano (el Thetys). La unidad inferior de la Fm. Imón se interpreta, de esta manera, como depósitos de llanura costera, la unidad intermedia corresponde a los momentos de mayor profundidad y energía, con presencia de canales mareales y barras submarinas y, por último, el término superior como depósitos de sabkha. Aquí tenemos una reconstrucción paleogeográfica de la región durante el inicio del Lías. El afloramiento se ubica en el margen de la isla que constituye el macizo ibérico, en la costa de la plataforma que cierra el Thetys por el Este. Estas rocas son la evidencia de la continuación del proceso de rifting que acabará por romper Pangea, extendiendo el océano de Thetys hacia el Oeste (algo que se está repitiendo en este momento en el este de África).


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Reconstrucción paleogeográfica de Iberia y el este del Thetys en el Jurásico inferior. La estrella marca el afloramiento estudiado en el artículo.  Modificado del sitio web de Colorado Plateau Geosystems, del Prof. Ron Blakey: http://cpgeosystems.com.html

Con esto por fin hemos podido estudiar en detalle la formación Imón, que hasta ahora sólo hemos encontrado como retales muy tectonizados en Cortes y Cofrentes. Y también hemos desembarcado en el inicio del Jurásico, que en breve recorreremos de forma más sistemática.

Referencias:

[1] Mapa Geológico de España a escala 1:50.000. Hoja 695 –Líria- 1982.

[2] La plataforma carbonatada epeírica (formaciones Imón e Isábena) del Triásico superior del Noreste de la península ibérica. I. Arnal et al. Acta de geología hispánica, v. 37 (2002), nº 4, pp. 299-328.

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martes, 4 de agosto de 2015

Ripples

Si sois de esos afortunados a los que por motivos familiares les toca ‘disfrutar’ de parte de sus vacaciones en esa franja de arena atiborrada de gente y bañada por letales rayos ultravioleta conocida como playa, tranquilos. Hay esperanza. En una playa hay mucha geología que ver. La semana pasada me acerqué a la playa de Valencia que tiene el apropiado nombre de Las Arenas. Era una tarde muy ventosa y el mar estaba muy picado. Por esta razón, además de la hora, ya poniéndose el sol, no había mucha gente. Al caminar por el paseo marítimo la intensidad del viento hacia la estancia un poco desagradable, así que no estuvimos mucho tiempo. Aunque sí el suficiente para poder admirar el resultado del viento como agente geológico: los ripples.

Hace tiempo ya hablamos de los ripples, utilizando un ejemplo formado en depósitos fluviales. Pero no sólo el agua forma ripples. Todos tenemos en la mente la imagen típica del desierto con dunas y las rizaduras superficiales que se forman en la arena. Pues bien, la playa estaba llena de ripples rectilíneos que se desarrollaban perpendicularmente a la dirección del viento, que soplaba tan fuerte que había logrado borrar las estructuras previas dejando un campo de ripples extensísimo.
Campo de ripples
Ripples transversales en la la playa de Las Arenas (Valencia)
Los ripples y las dunas son un producto del mismo proceso físico, aunque a distinta escala. También son una demostración de como puede surgir el orden en el universo a partir de un inicio no ordenado. Cuando el viento sopla arrastra los granos de arena y, en realidad, no tendría por qué construir ripples. Así sería de la arena formase una superficie absolutamente uniforme: los granos rodarían o saltarían y no surgiría estructura alguna. Pero basta una irregularidad para que el campo de velocidades del viento cambie, lo que modifica el transporte de la arena. Se inicia un proceso inestable de realimentación positiva en la que la irregularidad inicial tiene como resultado crear más irregularidad y esto, a su vez, modifica de nuevo el campo de velocidades y…bueno. Ya lo entendéis. El caso es que, de algún modo, se alcanza un punto de equilibrio donde la realimentación se convierte en negativa. Y entonces surge el orden. A fin de cuentas, cuando miramos la distribución de la arena estamos viendo la representación gráfica del campo de presiones y de su resultante, el campo de velocidades del viento. Eventualmente, conociendo la geometría del terreno es posible implementar las ecuaciones diferenciales (¡horror!) para resolver el sistema y visualizarlo en una pantalla de ordenador. Pero, hay que reconocerlo, en la playa mola más. Por ejemplo, fijaos en la siguiente imagen:

condiciones de contorno
Ver la distribución de la arena es casi como ver la solución de un sistema de ecuaciones diferenciales en derivadas parciales, ¿no?
Lo que os decía. Es como ver el resultado de la resolución de un sistema de ecuaciones diferenciales en derivadas parciales. Estos sistemas tienen una solución general que se particulariza al aplicar las condiciones de contorno. Pues en este caso, las condiciones de contorno las impone el muro que separa la manga de la playa del paseo. Por un lado, el viento siempre ha de ser paralelo al muro (no puede atravesarlo), lo que modifica la orientación de los ripples. Por otra parte, tiene que cumplirse la condición de continuidad: la velocidad justo sobre el muro tiene que ser cero, por lo que decrece desde la zona de campo abierto hacia él (del mismo modo que la velocidad del agua en río es mayor en el centro del cauce). Al reducirse la velocidad del viento se pierde capacidad de transporte y, cuando ésta cae por debajo cierto umbral, ya no puede transportar la arena, que se acumula justamente en ese umbral. Se introduce así una discontinuidad en un proceso por lo demás, continuo. Fijaos, también, en la depresión que aparece en la zona superior central de la imagen:está justo en la bisectriz del ángulo formado por los muros. También se aprecia otra similar más cerca de la esquina, sobre la misma línea. Y ya  junto a la esquina un vórtice formado por el cambio de dirección del viento impide el escape de partículas ligeras (básicamente basura) que se acumula allí sin poder escapar. Lo ponemos comentado y descansamos mentalmente:

...pero si lo explico, mejor. Fiajos en el cambio de dirección del viento para adaptarse a las condiciones de contorno impuestas por el viento, al umbral a partir del cual el viento cambia de dirección, al umbral donde pierde capacidad de transporte y otras características más difíciles de explicar, como las depresiones que indican puntos donde la velocidad cae localizadamente

Los ripples migran y tuvimos ocasión de comprobarlo. Aquí un tren de ripples invade el paseo:

Migración
Esto ripples se acababan convirtiendo en ripples barjánides (con forma de croissant), que migraban tal y como lo hacen este tipo de dunas. Lo grabé en vídeo entre el alborozo de los jóvenes ayudantes de campo.




También nos es posible observar el fenómeno de la deflacción: el viento transporta las partículas por debajo de cierto tamaño, dejando atrás las más pesadas, que acaban formando un pavimento en el fondo de una depresión. También cómo la arena húmeda a causa del nivel freático, más cohesiva, impone un límite a la profundidad que se puede alcanzar por medio de la deflacción.

Deflacción y freático
Las partículas que el viento no puede arrastrar acaban formando un pavimento. Fijaos también cómo la arena empapada de agua del freático es más cohesiva y no puede ser arrastrada, imponiendo un límite a la profundidad que la deflacción puede alcanzar. También fijaos en cómo la alineación de ripples de la esquina superior izquierda refleja el cambio de dirección del viento para 'doblar la esquina', migrando sobre la pasarela de madera.

También podemos ver la sombra eólica que producen los objetos, zonas de flujo turbulento producidas por el despegue de las líneas de campo. La depresión es sólo aparente: no es que se haya retirado arena, sino que no se ha depositado. La profundidad de la sombra nos da la medida de la cantidad de arena puesta en movimiento por el viento. También podemos ver como el viento ‘intuye’ la presencia de la farola, pues la sombra también se proyecta antes del objeto: es justo la zona donde se separan las líneas de campo para rodear el poste.

Sombra eólica
Sombra eólica proyectada por una farola

Y un detalle:

Detalle sombra eólica
Delante de un objeto hay un punto a partir del cual las líneas de corriente se spearan para rodearlo. Es como si el viento 'anticipase' el objeto.

Así que si os toca pasar un tiempo en la playa, ya sabéis: al menos podéis observar como cambian los ripples según gira el viento. Con una cerveza en la mano, claro.

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lunes, 6 de julio de 2015

Más sobre el incidente de Cortes de Pallás. Con la Iglesia hemos topado.

Lo confieso. Hoy es de esos días en que uno no puede esperar a llegar a casa para ponerse a escribir. La razón está en el artículo publicado hoy, 6 de julio, en el diario Levante bajo el encabezamiento ‘Deslizamiento de Cortes de Pallás’ y con el subtítulo:

‘Un experto analiza el desprendimiento rocoso sobre la carretera CV-428 hoy hace tres meses y cuando sigue el desescombro’.

Os recomiendo, si no lo habéis hecho ya, que leáis el artículo, obra de José Miguel Muñoz. Sobre todo porque me dispongo a comentarlo en detalle y tampoco es mi intención precondicionar la opinión de nadie.

Porque lo cierto es que cuando he visto este tuit me he lanzado a la carrera a leerlo, ansioso, como cualquiera de los afectados por el fallo catastrófico de la ladera de la Muela (tanto más cuanto no existe ningún informe público a pesar del tiempo transcurrido). Y no he podido más que sentirme defraudado. Y no sólo como afectado y vecino de Cortes, sino como investigador y observador de la geología de la zona.

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Con la ilusión que me ha hecho ver este tuit. Si es que ya se dice. Hay que mantener las expectativas bajas...

En primer lugar me ha sorprendido la brevedad del texto. Y es que a mí mismo me llevo bastante más espacio (ya sé que soy muy rollero) describir el contexto geológico, los antecedentes y las posibles causas del suceso. Pero vamos, ni tanto ni tan poco. Esto en sí mismo no significa nada pero…Y, por cierto, podéis repasar mi artículo sobre el deslizamiento de ladera de Cortes en este enlace.

El siguiente indicio que me ha provocado cierta desazón está en el siguiente párrafo:

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Extracto del artículo publicado por el diario Levante disponible aquí.

Bueno. No exactamente. De hecho, la base de la sección fallada se encuentra en el Cretácico inferior. Esta sección abarca un paquete rocoso que implica aparentemente tres formaciones litológicas. De muro a techo: la Fm. Aras de Alpuente, la Fm. Chera (un nivel guía regional) y la base de la Fm. Alatoz. La  primera pertenece al Cretácico Inferior y la dos última al Superior. El tránsito se produce, precisamente, en las margas de Chera, claramente reconocibles por su color verde muy distintivo. No nos es posible saber a qué nivel se produjo la rotura de la ladera, ya que está cubierta por los derrubios, pero sí sabemos que afecta principalmente a la Fm. Aras de Alpuente. De hecho, la carretera de Otonel transitaba precisamente aprovechando un nivel margoso más deleznable en el interior de esta formación y, además, en la carretera hay (o había) grandes bloques coronados por las margas limolíticas verdes de la unidad Chera. Vamos, no es el tipo de precisión que uno espera en un análisis experto, especialmente si se ha pisado el terreno.

Fallo de ladera
La ladera fallada. Como se ve, la mayor parte de la sección afectada corresponde al Cretácico Inferior

Bloque Aras Alpuente
La flecha señala el nivel de margas verdes de la Fm. Chera en la coronación de un bloque deslizado hasta la carretera de acceso a Cortes. Publicada en Las Provincias y disponible en el enlace siiguiente. Fuente: Jesús Montañana, Las Provincias. 

A continuación el autor repasa su experiencia interviniendo en eliminación y/o corrección de riesgos geológicos en la provincia de Valencia. Llega a afirmar que:

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Extracto del artículo publicado por el diario Levante disponible aquí.

Los procesos gravitacionales son complejos y la terminología es importante, ya que las causas detrás de cada uno de ellos son distintas, como lo son los mecanismos. No es lo mismo una caída o desprendimiento de rocas que un deslizamiento de ladera que un flujo. En el texto se habla permanentemente de desprendimientos de roca. Yo, personalmente, opino que en este caso no nos encontramos ante un desprendimiento. No puedo confirmarlo porque no he podido acceder a la zona y no existe un informe oficial público, aunque me inclino, por ciertos indicios, que nos hallamos más bien ante un deslizamiento de ladera. No obstante, lo que en mi opinión es más criticable es la conclusión:

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Extracto del artículo publicado por el diario Levante disponible aquí.

Es decir: se atribuye la causa del incidente exclusivamente a las precipitaciones registradas durante el mes anterior. En mi opinión hay, cuando menos, un error conceptual a lo que hay que añadir una media verdad:
  • Cuando uno lee un análisis técnico de un experto (así se le llama) uno espera encontrar una enumeración de hechos de los que se extrae una conclusión. En ningún caso un argumento del estilo ‘así pues resulta lógico pensar’, y menos aún basándonos en incidentes ocurridos en otros lugares en una región con la diversidad litológica, geomorfológica y estructural como es la provincia de Valencia. Vamos, que si las 20 veces anteriores me ha salido cara, parece lógico pensar que la próxima vez que tire la moneda se repetirá otra vez este resultado. Esto no es cierto ni siquiera en un suceso eminentemente estocástico como el del ejemplo de la moneda, y menos aún en un caso que puede estudiarse analizando el terreno y los antecedentes.
  • Hablando de antecedentes, en la zona los hay. Como ya indiqué en mi artículo anterior sobre el deslizamiento de Cortes  (perdón por la autocita) “El caso del deslizamiento de ladera que a punto estuvo de afectar a los órganos de la presa de Cortes II es especialmente interesante. En aquel entonces, las obras de construcción reactivaron un deslizamiento previo. Sólo una intervención rápida permitió salvar la infraestructura” Es decir, que el agua ha intervenido anteriormente, pero no como se indica. Y no sólo una vez. El llenado del embalse está, posiblemente, detrás de los deslizamientos producidos en Chirel y en las inmediaciones de El Naranjero (consultar las referencias en mi artículo original).
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  • Y ahora, al media verdad. Es cierto que el mecanismo descrito, la circulación de agua por las grietas y diaclasas presentes, el incremento de presión en la base de las mismas y la disolución de minerales (y la saturación de niveles margosos o arcillosos) ha intervenido probablemente. Pero no se dice que el hecho de que se hayan hecho voladuras, por ejemplo, puede haber aumentado la densidad de grietas, ampliando unas y generando otras y creando con ello nuevos caminos para la infiltración del agua meteórica.
Además, se ignoran otros procesos en marcha en la ladera antes del incidente, como atestiguan las grietas paralelas al talud de la carretera de Otonel.

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A mí me resulta muy difícil señalar un único culpable o causa. Como ya escribí, un fenómeno de esta magnitud no tiene explicación sencilla y, en el contexto geológico, es posiblemente inevitable, a lo que se suma una intervención humana nada favorable. En esta misma dirección se expresaba el único informe sobre el suceso del que tengo noticia (aunque no está disponible para consulta, que yo sepa): el elaborado por Juan Carlos García, del IGME (Instituto Geológico y Minero de España).

Algunas conclusiones transcendieron y se publicaron en Las Provincias:
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Extracto del artículo publicado por el diario Las Provincias disponible aquí.
No hace falta decir que estoy totalmente de acuerdo con el planteamiento y conclusiones del informe del IGME.

Volvamos al análisis del informe que nos ocupa. A continuación se pone de manifiesto la situación que ya me temía. La visión ingenieril de la resolución de un problema técnico con el desconocimiento de la imagen global detrás del mismo. Es decir, tratar los síntomas en lugar de las causas.

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Extracto del artículo publicado por el diario Levante disponible aquí.

Se trata de la situación que se resumen en la cita: ‘cuando todo lo que tenga sea un martillo, todo lo que vea le parecerá un clavo’. Mucho me temo que las causas profundas, de naturaleza geológica y no ingenieril, seguirán actuando hasta causar un nuevo suceso (aunque no sé cuando, puede ser el año que viene o dentro de 50 o de 300). Ante esto poco se puede hacer, más que monitorizar la ladera y sus movimientos para predecir una nueva catástrofe antes de que ocurra.

Pero lo peor de todo es que este informe no tranquiliza las dudas que existen acerca de la solución adoptada, las prisas por implementarla y la inexistencia de un informe oficial. Porque existe un estudio previo, ¿no? ¿o se está ejecutando esta solución sin un estudio previo? Lamentablemente, es difícil no pensar que las actuaciones no se dirigen a  restablecer cuanto antes el acceso a Iberdrola a su infraestructura. Y es que Iberdrola es la principal y casi única interesada en que se mantenga el acceso actual. ¿Qué puede pensar alguien cuando el informe defiende de la siguiente manera, sin que nadie se lo pida ni venga a cuento, las bondades del aprovechamiento hidroéléctrico de la Muela? Excusatio non petita…

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Extracto del artículo publicado por el diario Levante disponible aquí.

Por no hablar del argumento científico-técnico final que apela, ni más ni menos, ¡¡que al Papa de Roma!! Con la Iglesia hemos topado. Si Hutton levantara la cabeza...

En fin. No quiero que esto parezca algo personal, porque no lo es en absoluto. A mí me interesa que se dé una solución definitiva y segura para el acceso a Cortes, y para eso es imprescindible investigar de forma científica y rigurosa lo ocurrido, comunicarlo a la sociedad y aprender las lecciones de la geología.

Pero bueno, seguiremos esperando.

Por cierto, lo expresado en este artículo es mi opinión, y sólo la mía.
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domingo, 28 de junio de 2015

Más conceptos molones: hoy, el hardground.


De los creadores de ‘la imbricación de clastos, pero ¿qué demonios es eso?’, ‘las discordancias’ y ‘la bioturbación’, llega ahora…’El Hardground’.

Hablando de rocas, que el terreno sea duro  parece una obviedad, pero no estamos hablando de eso. En realidad, no todos los suelos rocosos son un hardground ¿Confusos? Entiendo. Esto exige una explicación detallada. Vamos allá.

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Sin duda, un duro suelo para dormir sobre él, pero en absoluto un hardground. ¿Intrigados? Seguid leyendo...

¿Qué es un hardground?

El término hardground tiene un significado muy preciso en geología y, además, representa un concepto extremadamente útil e interesante. En Sedimentary rocks in the field, de Maurice Tucker, se define como seafloor cemented sediment, usually limestone. Es decir, sedimentos cementados de fondo marino de carácter carbonatado. Sobre ellos se dice que son estructuras presentes en sedimentos carbonatados en los cuales se ha producido una cementación sinsedimentaria. Bueno, eso empieza a explicar la cosa. No decimos que una capa sea un hardground porque sea dura ahora, sino porque ya lo era de forma ‘precoz’ en el momento en que estaban depositándose los sedimentos que formaron ese nivel en particular. Lo cual nos plantea una dificultad: ¿cómo distinguir esos niveles cementados sinsedimentariamente? Bueno, en el mismo libro se nos dice que la mejor pista para distinguir un hardground está en su superficie (en el techo) de la capa. Básicamente hay que buscar tres indicios:
  • Colonización por organismos incrustantes y sésiles: ostreidos, tubos de serpúlidos, crinoides, etc.
  • Bioturbación (más sobre esto más adelante)
  • Minerales diagenéticos: alto contenido en óxidos de hierro, fosfatos, glauconita, etc.
Tenemos, todavía, un tercer conjunto de pistas asociadas a materiales carbonatados perimareales. En ese caso hay que buscar: 
  • Evidencias de retrabajamiento posterior: brechas intraformacionales, brechas de cantos planos.
  • Estructuras diagenéticas como tepees, etc.
  • Grietas de retracción.
Quizá nos sintamos, desde un punto de vista práctico, preparados para salir al campo a la caza de hardground. Pero nos queda algo más por saber. ¿En qué condiciones se forma una de estas estructuras?

¿Cómo se forman?

Bien, la formación de un hardground se asocia a un ascenso rápido del nivel relativo del nivel del mar. Ahora bien, dependiendo del lugar de la cuenca en que nos encontremos, ese ascenso desencadena distintos procesos cuyo resultado será la formación de un hardground. La estratigrafía secuencial es una herramienta poderosísima que nos facilita el marco conceptual para estudiar la evolución de una cuenca. No es el propósito de este artículo entrar en detalles sobre esta maravillosa herramienta, aunque nos apoyaremos en algunos de sus conceptos. Si tenéis interés, podéis consultar la página de la Society for sedimentary geology, que ofrece multitud de recursos online.

Supongamos, en primer lugar, que nos encontramos en una posición alejada de la costa. Un ascenso del nivel relativo del mar tiene como resultado que ésta se aleje todavía más. Nos encontraremos (obviando otras consideraciones) en un entorno con una energía menor que en la situación previa. Además, el aporte de sedimento al fondo de la cuenca será menor. El resultado es la formación de una sección condensada: una fracción de la columna estratigráfica en la que está representado un intervalo de tiempo mayor, por unidad de longitud, que en el resto. Esto se debe al menor ritmo de deposición de sedimentos. Pues bien, una de las características de las secciones condensadas es la formación de hardgrounds. En este caso, debido a la poca energía del medio no cabe esperar perforaciones correspondientes a la icnofacies skolythos, aunque la abundante bioturbación confiere a las rocas un aspecto noduloso y los fósiles que se acumulan suelen ser de organismos pelágicos. El fondo marino durante este evento constituye una superficie conceptual conocida como Maximum Flooding Surface (MFS) y es muy importante ya que nos permite reconocer el inicio de una transgresión en posiciones externas de la cuenca.

Supongamos ahora que cuando se produce el inicio de la transgresión nos encontramos en la costa. El avance hacia tierra del shoreface tiene como resultado la erosión de los materiales depositados previamente resultando en la exhumación de niveles que quizá ya se hayan litificado. Estos niveles quedan, por tanto, expuestos al medio marino en condiciones de alta energía. Su superficie constituye, así, un hardground en el sentido de que es un fondo marino ya litificado (aunque, en realidad, no se ajusta exactamente a la definición anterior ya que no se ha cementado sinsedimentariamente). Sus características son diferentes a las de un hardground originado en la situación anterior: aquí, por ejemplo, sí encontraremos skolythos (icnofacies asociada a entornos muy energéticos con perforaciones) y organismos incrustantes, aunque no fósiles pelágicos. La superficie generada por el avance hacia tierra del shoreface se conoce como ravinement surface y forma parte (con ciertas condiciones) de otra superficie conocida como Transgressive Surface. Esta última se corresponde, hacia el interior de la cuenca, con la MFS.

El tercer caso de hardground es el que se forma en sedimentos carbonatados perimareales. Estos materiales se cementan de forma precoz a causa de la precipitación de CaCO3, lo que puede dar lugar a costras que pueden permanecer como tales o ser rotas a posteriori.

Todo esto ha quedado quizá algo abstracto, así que vamos a salir al campo a ver si somos capaces de identificar uno de estos hardground y, mejor aún, interpretar su contexto.

A la caza del hardground

El primer ejemplo lo vamos a buscar en la sierra de Chiva, Valencia. Allí, en el margen del camino que desde el Barranco Grande conduce hacia la Umbría Mala encontramos uno de los mejores ejemplo de hardground que podemos hallar en el sector suribérico. Se trata de la capa de oolitos ferruginosos de Arroyofrío.

Capa de Arroyofrío
Así aparece el hardground del Calloviense en el Camino de Umbría mala. Fijaos en el color rojizo que evidencia el alto contenido en óxidos de hierro. Escala, el martillo (centro izquierda de la imagen)

La capa de Arroyofrío señala el techo del Dogger (Jurásico Medio) en la Ibérica Valenciana y el hiato Calloviense-Oxfordiense, es decir, representa un periodo del que no hay registro sedimentario y que abarca varios millones de años. Es un ejemplo excelente de sección condensada (el primero de los casos que expusimos más arriba). Un ascenso del nivel relativo del mar alejó la línea de costa e impidió la llegada de sedimento. Verifiquemos en una serie de fotografías las características definitorias de un hardground que encontramos aquí.

Acumulación de fósiles
Nivel con gran concentración de fauna pelágica, principalmente ammonites y belemnites

oolitos ferruginosos
Detalle de los oolitos ferruginosos, ahora limonitizados. Si queréis saber más al respecto, dirigíos al fantástico artículo de José María Montes disponible aquí.

Textura nodulosa
Aspecto nodulosos a causa de la bioturbación en la capa en la que reposa el martillo

Lamentablemente, la existencia del hiato (no excluyendo la posibilidad de erosión antes de la deposición de la Fm. Calizas con esponjas de Yátova, Oxfordienses) nos impide saber que ocurrió tras la formación del hardground. En otros sitios, no obstante, las cosas son diferentes. Viajemos hasta Siete Aguas, un poco más al oeste…

Hardground y estratigrafía secuencial

…y un poco más atrás en el tiempo. Nos situamos en Pliensbachense (Lías, Jurásico inferior). La formación Calizas de la Barahona representa facies de rampa interna en la que predominan las calizas bioclásticas, siendo especialmente característicos los ejemplares de Gryphaea sp. De tanto en tanto aparecen niveles de margas, poco representativos.

Facies bioclásticas
Calizas bioclásticas de la Fm. Barahona. Ampliado un ejemplar de Gryphaea sp. Fijaos en la curvatura de las valvas, de las que una se arrolla sobre la otra.

Las Gryphaea son protagonistas de una interesante historia acerca de la evolución de las teorías sobre la evolución. En un momento sirvieron como ejemplo de una idea, la ortogenesis, que propugna que los organismos evolucionan según una tendencia lineal predeterminada que es inherente a cada grupo. De esta forma, las pobres Gryphaeas evolucionaron irremisiblemente en una línea  de arrollamiento progresivo de las valvas que en límite acabó provocando la imposibilidad de la apertura de las mismas y, con ello, la extinción del grupo. Otro ejemplo de supuesta ortogénesis es el incremento constante e inexorable de inteligencia de los homínidos, algo que se viene abajo sin más que sintonizar Telecinco. Fin de la digresión. Volvamos a las Calizas de la Barahona.

Techo Cuevas Labradas
Hacia techo de la Fm. Barahona aparecen intercalaciones de margas y calizas finamente laminadas. Las capas son más jóvenes hacia la derecha.

No obstante, a techo aparecen evidencias de un proceso transgresivo. Como ya hemos comentado, cuando el mar avanza el frente del shoreface erosiona los depósitos costeros preexistentes dejando al descubierto materiales ya litificados (total o parcialmente). La transgresión representa la transición entre la Fm. Barahona y la Fm. Margas de Turmiel suprayacente (Toarciense). Podemos ver esto muy bien aprovechando los viales fantasma de la urbanización El Cerro. Aquí tenemos la superficie que marca el inicio de la transgresión. Un hardground de libro, como se dice:

Hardground
Hardground a techo de la Fm. Barahona. La capa aparece verticalizada por la tectónica. De nuevo el color rojizo es muy evidente. El arriba estratigráfico está a la izquierda.

Bueno, quizá sea mejor verlo de cerca. Aquí las evidencias.

Superficie
Perforaciones de organismos litófagos en la superfice del hardground. Un fósil traza o icnofósil conocido como Skolythos isp.

Skolythos
Detalle de las perforaciones

Organismos incrustantes
Organismos incrustantes (bivalvos no identificados) en la superficie del hardground.

Niveles ricos en hierro
Más bivalvos y pátina ferruginosa.

Los terrenos margosos correspondientes a facies de menor energía (en este caso, un ambiente de mayor profundidad) han sido abancalados para su aprovechamiento como campos de labor.

Barranco
Vista general del afloramiento al pie del cerro de Siete Aguas. La línea en el fondo de la imagen sigue la traza del hardground. A la derecha de la línea, la Fm. Barahona. A la izquierda, la Fm. Turmiel. La flecha en la esquina inferior izquierda señala la ubicación de la fotografía de esta última formación que se muestra más adelante.

Sin embargo, a lo largo del camino que asciende al Cerro aparece en un punto la transición en la que pueden identificarse dos niveles de hardground a techo de capas de calizas bioclásticas intercaladas entre niveles margosos. Cada uno de ellos representa un pulso transgresivo, ya que estos episodios no ocurren de una vez, sino a escalones.

Ciclos
Nuevos ejemplos de hardground en el tránsito entre la Fm. Barahona y la Fm. Turmiel. Cada alternancia entre margas y calizas bioclásticas corresponde a un pulso transgresivo. En primer plano un hardground. Al fondo izquierda otro. Las capas son más jóvenes hacia la derecha

Hardground (2)
Detalle del hardground. Fijaos en el contraste de litologías (calizas bioclásticas abajo, margas arriba), la pátina ferruginosa y las perforaciones verticales que penetran desde las margas en las calizas.

Tras la transgresión las condiciones de plataforma externa quedan establecidas y representadas por la Fm. Turmiel y su característica alternancia de margas y calizas margosas.

Toarciense
Aspecto típico del Toarciense (Fm. Turmiel) con su alternancia de calizas y margas tableadas.

Ya que estamos aquí, veamos algunos detalles de esta formación. Por una parte, la abundancia de braquiópodos (Terebrátula sp. y Rhynconella sp.) y por otra la abundancia de pellets.

Braquiópodos
Las margas y calizas margosas de la Fm. Turmiel son ricas en braquípodos, como estos ejemplares de Terebrátula sp. que se ven aquí.

Pellets
Las facies de plataforma de la Fm. Turmiel también contienen pellets, como estos que se ven a través de la lupa x10. Muy probablemente se trata de pellets fecales de crustáceos.

Pero no nos despistemos. Tras este vistazo al inicio de un ciclo transgresivo veamos otros ejemplos. Viajemos al futuro y al norte.

Otro ejemplo en el Cretácico de Benassal

En la localidad de Benassal, en el Maestrazgo de Castellón, podemos ver un ejemplo de hardground desarrollado en el interior de la Fm. Mosqueruela (Cretácico inferior, podéis repasar el contexto geológico en detalle en este artículo que publiqué hace un tiempo). En el Bovalar hay una cantera abandonada de la que posiblemente se extraían lajas de piedra para la mampostería seca tan típica de la región. Pues bien. Aquí, sobre un paquete de calcarenitas bioclásticas aparece otro de calizas margosas nodulosas. El contacto entre ambas es neto a través de una superficie que presenta señales que ya nos son conocidas: alto contenido en óxidos de hierro y organismos incrustantes. Ved, sin más explicación:

Frente cantera
Frente de cantera en el Bovalar. Las flechas señalan la traza del hardground.

Hardground 2
Nivel de hardground. La mano reposa sobre el mismo.

Hardground
Detalle del hardground donde se ven bivalvos y uu tubo de serpúlido.

Las facies calcareníticas representan un nivel de alta energía, posiblemente una barra submareal, a la que (según mi interpretación) siguen las facies de calizas margosas que evidencian un medio menos energético establecido tras un incremento de profundidad registrado por el hardground.

Un último ejemplo. Esos carbonatos…

En el Cretácico superior de Cortes de Pallás encontramos buenos ejemplos de costras carbonatas asociadas a depósitos perimareales. Aquí tenéis un par de ejemplos extraídos de la Fm. Utiel. El primer caso es una brecha intraformacional de cantos planos: el oleaje erosiona una costra previa (cementada durante la exposición subaérea durante la marea baja). Los fragmentos rotos de la costra, planos, redondeados, vuelven a depositarse y a cementarse posteriormente formando la brecha.

Brecha intraformacional de cantos planos que forman un pavimento.

Las estructuras tipo tepee se atribuyen al siguiente proceso: cuando el sedimento carbonatado queda expuesto a la atmósfera y el sol se reseca, precipitan cementos que, a fuerza de repetirse en ciclos diarios, hacen que se cree una corteza sobre el terreno que se expande y agrieta. Puesto que la corteza trata de extenderse sobre una superficie mayor de la disponible se levanta, formando unos picos como de tiendas de campaña, de donde procede su nombre.

Estructura tipo tepee. Observad las grietas y el pico 
levantado central

El contexto geológico lo tenéis descrito en detalle en este artículo sobre el Cretácico superior en Cortes de Pallás.

A modo de conclusión

Bueno, pues hasta aquí la introducción al importante concepto de hardground. Como hemos podido ver, ni todas las rocas forman hardground ni todas las superficies son iguales: algunas de ellas guardan información vital para entender la evolución de una cuenca sedimentaria. Aprovecho para insistir en la importancia del marco conceptual establecido por la estratigrafía secuencial, una disciplina que sigue maravillándome: podéis aprender más sobre ella en la página de la SEPM Society for Sedimentary Geology, en la que hay gran cantidad de material gráfico que os ayudará a profundizar en estos y otros conceptos.
Y por último, un contenido extra. La imagen que abre el artículo corresponde al pavimento del aeropuerto de Alicante. Si os toca pasar algún tiempo de espera allí este verano os podéis entretener observando lo que parece una megabrecha formada por el colapso de una plataforma carbonatada en la que, en una matriz de grano fino, aparecen bloques procedentes de la propia plataforma, incluyendo carbonatos perimareales. Si es que el que se aburre es porque quiere…

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