domingo, 12 de octubre de 2014

Vacaciones y geología en Calpe. La sierra de Oltà.


En el anterior artículo presentamos la fantástica historia acerca del origen del peñón de Ifach, en Calpe. Como vimos, este inmenso monolito rocoso no es más que un bloque desprendido de otro aún mayor, la sierra de Oltà. Para entender qué quiere decir y cómo pudo llegar a producirse semejante hecho hemos de recurrir a la Geología, esa herramienta que nos permite leer el pasado. Gracias al trabajo realizado en el campo y el laboratorio por muchos geólogos hemos podido reconstruir un momento clave en la formación de Iberia tal y como la conocemos: la colisión entre África y Eurasia, dos inmensos continentes que atraparon a la microplaca ibérica entre medias. Recordemos cómo era esta región del mundo en aquel momento, el Oligoceno, hace más de 23 millones de años:

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Europa en el Oligoceno. Un círculo señala la ubicación aproximada de lo que será Calpe. Fuente: © Ron Blakey, Colorado Plateau Geosystems
Durante el Oligoceno en el fondo de un menguante mar de Thetys se acumulaban enormes espesores de restos esqueléticos de seres vivos. Estos restos constituyen las calizas que forman el peñón y los cantiles que coronan la sierra de Oltà (y la de Bernia, y el Morro de Toix). Sin embargo, en el Mioceno (el periodo inmediatamente posterior) el ambiente se vuelve algo más inquieto, y el fondo del Thetys empieza a recibir materiales procedentes del inestable borde de Iberia: estos escombros, procedentes del levantamiento de las montañas que ahora son la cordillera Bética, venían en avalanchas a reposar sobre las calizas oligocenas.

Hasta aquí el resumen de la historia. Y una historia asombrosa, por cierto. Ahora bien, ¿dónde están las pruebas de estos sucesos? ¿Podemos ver algo de esto en las rocas? ¿Dónde está escrito este relato? Son preguntas interesantes. Y para responderlas hemos de salir al campo. Así que allá vamos.

No puede decirse que haya muchos senderos señalizados en torno a Calpe, pero uno de ellos, el PR-CV 340, es muy interesante. Se trata de un sendero que permite rodear por completo la pequeña muela que constituye la sierra de Oltà ascendiendo, también, a la cima. Tiene unos 10 km de longitud y normalmente se inicia desde la zona de acampada. Pero para nuestros fines es mejor comenzar ascendiendo por la pista que sube a la Ermita Vella desde las inmediaciones de la estación de ferrocarril. Es un poco más duro, pero nos permite investigar los acontecimientos que nos ocupan.

Peñón
El peñón de Ifach desde el sendero de ascenso hasta la Ermita Vella

Cuando comenzamos el ascenso por la pista podemos ver, en primer lugar, unas margas de color crema/azulado y textura nodulosa. Se trata de las mismas que se encuentran en la base del peñón, visibles junto al inicio del paseo junto al puerto de Calpe. Más adelante vemos que los taludes exponen una secuencia de calcarenitas estratificadas en bancos decimétricos separados por niveles arcillosos.

Margas azuladas
Margas y arcillas en el sendero de ascenso a Oltà

Turbiditas
Secuencia turbidítica: alternancia de calcarenitas y arcillas

En esencia se trata de los materiales expuestos en la playa del Arenal y que estudiamos en un artículo anterior disponible aquí. Como ya vimos entonces, nos encontramos ante una serie turbidítica. Las margas de color crema/azulado representan el fondo marino preexistente. De tanto en tanto la tranquilidad reflejada por las margas desaparecía y se establecían condiciones algo diferentes. Como hemos dicho antes, la inestabilidad del margen continental se traducía en avalanchas submarinas: flujos de gravedad que transportaba material desde la plataforma continental hasta el fondo de la cuenca oceánica. Conforme el flujo pierde velocidad deposita su carga en función de su masa, radio hidráulico, etc. De esta forma aparece la serie ordenada que finaliza con la sedimentación por decantación de la fracción arcillosa, más fina, que de esta forma queda como fondo marino hasta que el siguiente episodio deposita una nueva serie. Si analizamos en detalle las capas calcareníticas, más resistentes, encontramos algo que no vimos en la playa: una evidencia sensacional del paso de una corriente de turbidez. Fijaos:

Flute 2
Flute cast: estructuras sedimentarias formadas por el paso de una corriente de turbidez y preservadas como relieves positivos en la base de un nivel de calcarenitas

En la fotografía anterior se pueden ver varias cosas:
  • El contacto entre las arcillas y las calcareníticas es neto
  • El contacto, además, no es una superficie plana
  • Esa superficie presenta una serie de protuberancias bulbosas
Justamente este último detalle es el que no vimos en la playa. Esas estructuras bulbosas se conocen como ‘flute cast’ y son unos indicadores magníficos de la dirección y sentido de la corriente. En realidad, un flute cast es, como su nombre indica, es un  molde, el relleno positivo de una estructura original denominada flute. Para ver cómo se forman, he preparado uno de mis míticos croquis.

Croquis

Por tanto, estudiando la alineación de los flutes podemos conocer de dónde vino la corriente. En este caso, aproximadamente del norte (no tomé la dirección exacta). Aunque suponga adelantarnos un poco en el relato ya os anuncio que el muro de escollera que refuerza la explanada de la Ermita Vella hay bloques procedentes de esta misma formación con unos fantásticos ejemplares de flutes. Como estos:

Flutes 3
Agrupación de flute cast

Volviendo al punto dónde nos encontrábamos. Otra de las características de la serie turbidítica es la transición desde una laminación planar a otra de tipo convoluta o de ripples (rizaduras de corriente) en la parte superior de la secuencia. También aquí vemos algún ejemplo de esto, lo que confirma la interpretación:

Convolución
Laminación convoluta en el techo de un término calcarenítico en la sucesión turbidítica

A partir de cierto punto la característica alternancia entre capas arcillosas y capas calcareníticas se hace menos sistemática. De hecho, todo adquiere un aspecto más caótico, con bloques de calcarenitas ‘flotando’ en una matriz de margocalizas y arcillas sin continuidad lateral. Exploremos esta zona de transición antes de ascender a la cumbre.

La pista forestal que rodea Oltà, la cual no constituye el PR sino que se señaliza como una alternativa al mismo, sigue aproximadamente el contacto entre las calizas que constituyen la cumbre y los materiales basales que ya conocemos. Y esta zona es muy interesante. Por un lado, vemos bloques aislados, sin relación con el contexto en que se encuentran. Se trata de algunos de los escombros que vinieron talud abajo desde la inestable plataforma. Algunos de estos bloques son fácilmente reconocibles: se trata de los mismos materiales que ya hemos visto pero plegados, retorcidos, rotos. Es lo que se conoce como ‘slumps’: materiales deslizados que, por no encontrarse completamente litificados, se pliegan durante el proceso.

Slump 1
Un slump: materiales plegados caóticamente tras deslizarse en un estado semiconsolidado
Más hacia el oeste aparecen otros materiales que nos son familiares. Son arcillas de color rojizo y parduzco y margas de color verdoso fácilmente identificables como materiales del Keuper (Triásico superior)

Keuper Oltà 1
Arcillas y limos versicolores procedentes del Keuper
Estos materiales son muy interesantes. Afloran especialmente en la vertiente oeste y norte de Oltà. ¿De dónde proceden? Siendo del Keuper están separados por más de 150 millones de años de la matriz en que se encuentran. Según los autores de la hoja 848 – Benidorm del Mapa geológico de España el emplazamiento de estos materiales (lo que se conoce como un diapiro) en las inmediaciones de Altea, atravesando y rompiendo las capas suprayacentes más jóvenes, es una de las fuentes de los diversos tipos de bloques que se depositaron en el fondo del Thetys.

Aún más. En el norte de Oltà existe una cantera abandonada, la pedrera de la Mola. Nos encontramos ante otro de los bloques amontonados de forma caótica aquí. Se trata de un afloramiento de ofitas, una roca ígnea subvolcánica. Estamos ante una masa que composicionalmente es basáltica pero cuya textura muestra un grano más grueso que el del basalto ya que no se enfrió en superficie, sino en fisuras en la corteza antes de conseguir llegar a la superficie. Estas rocas se conocen como diabasas. El término ofita hace referencia a la textura de la roca, formada principalmente por granos de plagioclasa y piroxeno.

Pedrera de la Mola
Afloramiento de diabasas en la Pedrera de la Mola

Detalle Ofitas
Un detalle de las diabasas

Ofita
Vista a través de la lupa x10 de la diabasa

Y esta diabasa no se emplazó como un magma aquí. Lo hizo entre los materiales del Keuper en una zona próxima casi simultáneamente con aquéllos, hace más de 200 millones de años. En aquel entonces la debilidad y el adelgazamiento de la corteza, no sólo aquí sino en todo el este de Iberia, promovió el ascenso de magmas desde la zona superior del manto. Pero esta es otra historia.

Ahora ya vais entendiendo lo de acumulación caótica de bloques de distintos orígenes. Se trata de un tipo de formación geológica conocido como ‘olistostroma’. Pero todavía hay más. En las inmediaciones del Pou de la Mola encontramos la base de las calizas de la cumbre de Oltà. Como ya anticipamos, estas calizas son las mismas que las que forman el peñón de Ifach y proceden, posiblemente, de la sierra de Bernia, de donde se desprendieron y vinieron como un bloque más, constituyendo un gigantesco ‘olistolito’. Pero si las estudiamos en detalle vemos que aquí, en este plano, las calizas son difícilmente reconocibles, se hayan fracturadas, trituradas formando lo que se conoce como una brecha.

Brechas y margas Oltà
Brechas en la base de las calizas oligocenas de Oltà

Es posible que estas brechas tengan su origen en el tremendo viaje desde su origen hasta acabar formando parte de nuestro olistostroma. Ahora podemos ascender a la cima y disfrutar de las increíbles vistas desde allí. Ya hemos nombrado el Pou (pozo) de la Mola. No es el único pozo que existe en Oltà. En el Corralet existe otro, y otro más en la propia Ermita. Todos se encuentran aproximadamente a la misma cota y, lo que es más importante, en la misma posición estratigráfica. Y no es casualidad.

Pou de la Mola
Pou de la Mola
Pozo ermita
Pozo en la Ermita Vella. La bomba de mano funciona, pero aparentemente extrae agua de un depósito

Pozo Manyet
Pozo en el Corralet
La causa es evidente tan pronto pisamos las calizas de Oltà. La zona alta de la muela está muy karstificada, constituyendo lo que se conoce como lapiaz: un terreno en el resulta difícil caminar a causa del alto grado de alteración de las calizas, que al disolverse se tornan oquerosas, con multitud de grietas. En definitiva, se trata de un terreno en el cual el agua se infiltra con facilidad, penetrando en el macizo de Oltà hasta encontrar las arcillas y margas infrayacentes (que ya hemos visto en detalle). Estas arcillas constituyen una capa impermeable que retiene el agua formando un acuífero que los habitantes de la zona buscaron perforando pozos como los tres que hemos visitado.

Lapiaz Oltà
Karst en lo alto de la mesa de Oltà

Tan pronto empezamos a caminar por las calizas oligocenas de la cumbre (oligocenas por su edad de formación, no de depósito en su lugar actual) encontramos los fósiles que le son tan característicos y que permiten correlacionarlas con el peñón de Ifach y Bernia. Básicamente, nummulites:

Nummulites
Nummulites
Ahora que ya estamos en la cumbre podemos echar un vistazo alrededor. Delante de nosotros está la sierra de Bernia con su espectacular cresta, formada por los estratos verticalizados de calizas oligocenas de donde salió Oltà.

Cima Oltà
Bernia desde la cima de Oltà

Si miramos hacia el mar vemos, al fondo, la Sierra Helada, de la que ya hablamos aquí. Los materiales que la forman son cretácicos y, por tanto, más antiguos que los del Morro de Toix (centro de la imagen, a la derecha). Sin embargo aparecen a cotas similares. Es otro ejemplo de como la tectónica ha fracturado la corteza en bloques que se han desplazado unos en relación a otros en esta zona. A propósito del Morro de Toix, recuérdese que se trata de una prolongación de las Sierras de Bernia y Ferrer, de las que se encuentra separada por una falla que en parte aprovecha el Barranco Salado (centro de la imagen).

Barranco Salado
La sierra Helada (al fondo), el Morro de Toix (centro izquierda) y el barranco Salado
Además, existe una falla con carácter transcurrente y dirección aproximada N-S que desplaza el Morro hacia el sur, aunque esta circunstancia se aprecia mejor desde arriba. Si queréis más detalles consultad este enlace de la fantástica web de Senderos de Alicante.

Falla Morro Toix
Vista satélite de la falla trascurrente del Morro de Toix
Por último quiero llamar la atención sobre un detalle sumamente interesante visible desde la cima de Oltà. Se trata del Barranc de l'Estret (gracias, comentarista anónimo), un barranco que corta transversalmente toda la sierra de La Solana de Benissa, atravesando y encajándose en las duras calizas. El barranco tiene una longitud muy corta aguas arriba de la sierra y es muy llamativo que haya acabado discurriendo en dirección sur justamente a través de un obstáculo tan formidable como el espinazo de la sierra.

Barranco superpuesto
El Barranc de l'Estret (centro derecha) corta perpendicularmente la Sierra de La Solana de Benissa
Una explicación posible para este tipo de fenómeno es que el barranco fuese previo a la existencia de la propia sierra y que se haya ido encajando conforme ésta se levantaba (gracias, comentarista anónimo nº 2, por la confirmación). Resulta algo fascinante. Podéis leer más sobre este water gap del barranc Salat en este artículo sobre L'Estret de Mascarat.

Hasta aquí nuestra visita a Oltà. En próximas entregas nos acercaremos a Bernia y a otras montañas de la Marina como el Puig Campana y el Ponoig con el fin de conocer mejor la historia geológica de la zona.

Referencias: Mapa geológico de España MAGNA50. Hoja 848 – Benidorm. Instituto Geológico y Minero de España.

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sábado, 27 de septiembre de 2014

Vacaciones y geología en Calpe. El peñón de Ifach


[Esta entrada participa en la Edición IX del Carnaval de Geología cuyo blog anfitrión es MasScience]
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Tradicionalmente se asocian las rocas con la solidez, la inmutabilidad y, en definitiva, la esencia del inmovilismo: duro como una roca, oiremos decir. O: me quedé de piedra. El Nuevo Testamento nos advierte de los riesgos de construir sobre arena, instándonos, en cambio, a hacerlo sobre roca. E incluso el propio Maestro anunció a Simón que “eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Por otra parte, es curioso que en inglés el término “rock” signifique tanto “roca” como “estremecimiento”, una curiosa contraposición que no sé de donde proviene pero que no creo que tenga que ver con la alta velocidad de propagación de las ondas en las rocas (bueno, en algunas) a causa de su elevada rigidez.

Imagino que más de uno se estará preguntando a qué viene esta extraña reflexión en un blog como éste. Pero el caso es que es justamente toda esa preprogramación cultural la que prepara el terreno para el asombro que uno experimenta al conocer la verdad acerca del peñón de Ifach. Vamos allá.


El Peñón
El Peñón de Ifach visto desde la playa de la Fossa. Es decir, vemos su cara norte.

El peñón de Ifach es un elemento icónico de la población de Calpe y, podríamos decir, de toda la costa alicantina. Se trata de un inmenso monolito rocoso que se eleva 332 m sobre el nivel del mar circundante, que lo rodea por todas partes excepto por una, el tómbolo que lo une con la costa y que da abrigo al puerto. En otros artículos de este blog ya lo hemos mencionado, aunque no hemos profundizado en este coloso (véase La triste invisibilidad del patrimonio geológico I y II).

Es interesante reflexionar acerca de cuántas de las decenas de miles de personas que pasan sus vacaciones junto al peñón se preguntan qué demonios está haciendo esa inmensa roca allí. Y es que el peñón se encuentra junto a la costa como un gigante solitario, con sus paredes cortadas casi a pico sobre el mar. Si se asciende a su cumbre (algo que sólo es posible sin medios especiales desde que se excavó el túnel en 1918) se puede comprobar la aparente desconexión entre el macizo y los relieves más próximos, el Morro de Toix, la sierra de Oltà y, a mayor distancia aún, las sierras de Bernia y Ferrer. Sin embargo, en geología las cosas no son lo que parecen. Y al buscar una explicación a un hecho como éste experimentamos un asombro como sólo la naturaleza y sus procesos son capaces de inspirarnos. Y es que la receta para levantar un Peñón de Ifach es la siguiente:

1. Dispóngase de un mar tropical, poco profundo (el Thetys).

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Europa en el Oligoceno. Un círculo señala la ubicación aproximada de lo que será Calpe. Fuente: © Ron Blakey, Colorado Plateau Geosystems

2. Permítase habitar en el mismo a todo tipo de seres marinos, pero especialmente a un cierto tipo de protozoos dotados de un caparazón formado por carbonato cálcico (nummulites, corales, lamelibranquios, algas calcáreas y otros del estilo).

Nummulite
Un nummulites de buen tamaño haciendo honor a su nombre. Cómo se ve, la caliza es prácticamente una lumaquela formada por la acumulación de los caparazones de estos organismos

Alga rodofícea
La estructura de coral ramoso destaca de la matriz micrítica gracias a su mayor resistencia a la alteración
3. Asegúrese de que tales animales proliferan en cantidades inimaginables, de forma que al morir sus esqueletos se acumulen en el fondo en espesores de decenas y centenares de metros.

Lumaquela
Otro detalle de los wackstones - packstones que forman el Peñón. En algunos puntos del sendero de ascenso destacan enormemente a causa de la alteración diferencial, en muchos casos provocada por el paso repetido de visitantes

4. Deje trascurrir el tiempo suficiente para que esta masa se transforme que una roca compacta y dura y que sobre ella se formen nuevas rocas por acumulación de otro tipo de materiales.

5. Mientras todo esto acontece, cuídese de que un continente (África) se dirija en rumbo de colisión hacia otro (Europa).

6. Vigile que durante la colisión, los materiales se deformen, plieguen y fracturen, de modo que rocas que se formaron en el fondo del océano ahora se encuentren a alturas de más de 1.000 m sobre el nivel del mar.

Desde Bernia
Las estribaciones más septentrionales de la Sierra de Bernia muestran los estratos de calizas terciarias espectacularmente verticalizados

7. Los procesos tectónicos son complejos. En el devenir de una orogenia un contexto compresivo puede transformarse en otro distensivo. Incluso, aunque parezca contradictorio, ambos regímenes pueden darse simultáneamente. En el curso de este proceso, si todo ha ido bien, es posible que algún bloque de gran tamaño se haya desgajado del resto y se haya deslizado durante kilómetros hasta acabar reposando sobre otros más jóvenes y que, por tanto, deberían hallarse sobre él, y no al revés.

La bahía
Desde el sendero de ascenso es posible contemplar, gracias a la acción de demollición del mar sobre un sustrato tan deleznable, las margas azuladas/crema que forman la base sobre la que dio en reposar el Peñón tras su 'viaje'. Podríamos decir que el Peñón es un gigante con pies de barro...
8. Y, por fin, aquí tiene su peñón:

Peñón 2
Las calizas oligocenas forman un escarpe que brilla con un intenso color blanco bajo el sol del Mediterráneo

Esta es la historia del Peñón. Todavía recuerdo el asombro que experimenté cuando supe que existía algo llamado olistolito, y más aún cuando supe que el Peñón, tan conocido, era tal cosa. Un olistolito es un componente de una estructura sedimentaria conocida como olistostroma: una masa caótica provocada por el deslizamiento gravitacional de una parte de un cuerpo rocoso preexistente, del que aquélla se separa. Si desde lo alto del peñón se mira hacia el ONO se distinguirá en primer término la meseta de la sierra de Oltà. De allí procede el peñón, un olistolito monolítico tan grande como pudiera imaginarse. Pero si se mira más lejos, hacia la imponente cresta de la Sierra de Bernia, se estará contemplando el verdadero origen de ambos, tanto el uno como la otra.

Desde Ifach
Vista panorámica desde el vértice geodésico de la cima del Peñón. En primer término se ven las salinas y el tómbolo. A la izquierda los materiales relacionados con el propio Peñón: la sierra de Oltà, de donde éste se desgajó en último término y, al fondo, la sierra de Bernia, origen de los materiales. El Morro de Toix es una alineación calcárea que constituye una prolongación de la Sierra de Bernia, aunque separado de ella por la acción de una falla con un componente transcurrente E-O

La historia geológica de la zona es extremadamente compleja y necesariamente hemos de realizar una aproximación basada en la simplificación (de hecho, hasta muy recientemente no se ha publicado la hoja 848 – Benidorm de la segunda serie del MAGNA50). Entre las causas de la inestabilidad que produjo los grandes desplazamientos de bloques se encuentra el emplazamiento del diapiro salino de Altea (para saber qué es un diapiro y que implicaciones tiene el lector puede consultar el artículo sobre el diapiro de la Serra Grossa) Dejaré para próximas entradas la visita a Oltà, un olistostroma de libro, y a la sierra de Bernia. Ahora simplemente situemos en el tiempo estos hechos. 

¿Qué hay en la base del Peñón? Si iniciamos nuestro recorrido junto al puerto, en la cala del Racó, podemos ver las margas y margocalizas sobre las que el enorme olistolito dio en reposar tras su viaje desde Oltà. La edad de estos materiales es Mioceno medio – superior, lo que nos permite fijar el momento del colosal suceso entre hace unos 16 y 7 millones de años. Estas margas se encontraban en la plataforma continental de una Iberia ‘en obras’, recibiendo los escombros que caían desde tierra firme a causa de la intensa actividad tectónica. Uno de esos bloques, como hemos visto, es el propio Peñón.

Margas de la base
Detalle de las margas y margocalizas de la base del Peñón. Son el fondo del mar preexistente que recibió las avalanchas de bloques que procedían del continente y/o el propio talud

Por su parte, las calizas que reposan sobre estos materiales tienen edad oligocena, y se formaron en el fondo tranquilo del mar de Thetys hace no menos de 32 Ma. Son unas calizas con unas propiedades ornamentales tan destacadas que la mitad de los establecimientos públicos y viviendas de España están revestidos con ellas (u otras similares), extraídas en las múltiples canteras existentes en Alicante y Murcia. El visitante que asciende al peñón notará, a poco que se fije, lo pulida que está la roca en los lugares donde una y otra vez se han posado los pies de los que le precedieron. Este hecho, además, nos permite admirar con extraordinario detalle los animales que forman la montaña.

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El paso de los visitantes ha pulido extraordinariamente la caliza en algunos puntos, permitiendo distinguir perfectamente la estructura interna de la concha de los foraminíferos

Nummulites lupa
Imagen tomada a través de la lupa x10 de un nummulites

¡Qué largo viaje el de estas criaturas! Del fondo de un mar tropical a lo alto de una montaña junto al mar, ocultas a la vista de los miles de turistas que cada año, en su camino a la cumbre, los pisan…

Cresta del peñón
Las calizas del Peñón están intensamente karstificadas, lo que le confiere un aspecto ruiniforme e irregular y hace que el ascenso/descenso sea algo incómodo

Y es que, lamentablemente, se hace poco para que los visitantes del Parque Natural conozcan esta historia escrita en roca. Como suele ocurrir en estos casos, otras formas de patrimonio, otras historias, están mucho más presentes a la hora de enriquecer la experiencia de los que dan en acercarse al Peñón. Por ejemplo, la estratégica situación de este coloso de roca ha hecho que distintos grupos humanos hayan dado en asentarse en sus laderas desde hace mucho tiempo. Antes de llegar al centro de visitantes es posible contemplar las excavaciones que se está realizando para poner al descubierto los restos de la villa medieval de Ifach. Un panel nos informa oportunamente de ello:

Excavación
Excavación de la Pobla Medieval de Ifach

Panel pobla medieval
Panel ubicado junto a las excavaciones arqueológicas

Del mismo modo, a lo largo del sendero de ascenso encontramos en diversos puntos paneles relativos a la flora local, especialmente donde se han establecido microrreservas para la conservación de especies amenazadas, algunas de ellas endémicas.

Ya estaba yo reflexionando amargamente por la inexistencia de ningún panel que hiciese referencia a la formación del sustrato sobre el que todos los pobladores posteriores, humanos o no, se han asentado cuando pensé que quizá en el centro de visitantes se hubiese dedicado un espacio a estas cuestiones. Entré para echar un vistazo y…¡sorpresa!

El centro está muy bien dotado y dedica mucho espacio a hablar de cuestiones como los distintos hábitats existentes en el entorno del peñón y las biocenosis que se han formado adaptándose a las condiciones de cada uno de ellos, un repaso a las principales especies de animales y plantas existentes, algo acerca del clima, etc. Todo ello con especial referencia una especie endémica de la zona de la que sólo muy recientemente se identificaron ejemplares vivos: la Selene de Ifach.

Selene de Ifach
El centro de visitantes del Parque Natural está muy bien dotado. En el se ofrece información sobre todos los aspectos relevantes de la naturaleza de la zona. A la derecha una reproducción de un ejemplar de la Selene de Ifach

Y ahora la sorpresa. Resulta que en el espacio expositivo se había dedicado una pequeña zona a la geología local. Algo es algo, pensé, lamentando haberme precipitado en mi crítica. Un par de paneles contaban la formación del peñón, mientras que otro hablaba de los dos tipos de roca (margas y calizas) predominantes. Una vitrina contiene una muestra de cada tipo de roca, además de un recipiente con un puñado de nummulites. Estos son los dos paneles acerca de la formación del Peñón. Perdonad la calidad de las fotografías, pero la luz no era la mejor…

Panel 1
Los dos paneles dedicados en el centro de visitantes a explicar el origen geológico del Peñón. Esencialmente correctos...


Panel 2
...pero, en mi opinión, poco orientados a transmitir al visitante el dinamismo de una Tierra cambiante

¿Habéis leído el texto? ¡Qué terrible desilusión! Es cierto que se habla de geología, lo cual ya es algo, pero qué forma (en mi opinión) de desperdiciar la ocasión de transmitir entusiasmo por esta ciencia a los (pocos) que se acerquen con interés a leer estos paneles.

Y es que, por más que el contenido de los paneles sea esencialmente correcto, no puede haber una forma más anodina de contar una historia que es, en sí misma, apasionante. Me cuesta imaginar a un niño diciendo: “mira, papá, hace 14 millones de años los bloques individualizados sufrieron grandes desplazamientos que produjeron una inversión en los materiales…” “En serio, mamá, ¿puedes creerlo? Las calizas quedaron por encima de las margas…”

Cuando comparo lo que se ofrece con mi propia experiencia de asombro al conocer estos hechos antiguos no puedo evitar pensar que hay algo que no se hace bien. Si queremos que la Geología deje de ser una ciencia considerada como lo más aburrido entre lo aburrido (Gutiérrez, que le veo…) hemos de cambiar la forma de contar la geología. Se debe aprovechar toda la fuerza y dinamismo que nos ofrece la historia del planeta para entusiasmar a aquellos que se acercan con algo de interés, especialmente a los niños. El centro de visitantes posee ventanas orientadas hacia Oltà y Bernia. 

Cuesta poco señalar alternativamente en una dirección y otra y decir “esto de aquí vino de allí”. Se puede animar al público buscar los fósiles mientras asciende hacia la cumbre, e incluso ubicar algún panel en algún punto donde éstos sean especialmente conspicuos. En fin, usemos lo que tenemos a nuestro alcance como ya se hace con las plantas, los animales y los restos arqueológicos para conseguir despertar el interés por la Geología, especialmente en los más pequeños. Ellos son el futuro de esta ciencia.

Gaviota
Un habitante del Peñón (o, mejor, uno de entre la infinidad de gaviotas que viven allí). Quizá reflexiona sobre geodinámica y tectónica mientras amanece sobre el mar

Referencias: Mapa geológico de España MAGNA50. Hoja 848 – Benidorm. Instituto Geológico y Minero de España.




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domingo, 31 de agosto de 2014

Tres años de Aventuras geológicas

Bueno. Una vez más, estamos aquí después de las vacaciones. Este verano esta especie de proyecto personal ha cumplido tres años: ¡crecen tan rápido!

Durante este año, Aventuras geológicas tuvo el placer de acoger el VI Carnaval de geología, además de participar en el V, VII y el VIII. De hecho, tuvimos el honor de ganar estos dos últimos con sendos artículos acerca de La laguna salada de Pétrola y la playa del Confital, en Gran Canaria. Por cierto, este último ex aequo con el excelente artículo sobre el pliegue tumbado del cabo Ortegal de Veritas est in Puteo.

A la hora de repasar estos años he recordado un comentario que me hizo Joaquín (autor de Infogeología): es posible medir la evolución del blog viendo como ha cambiado la jover ayudante de campo Inés en sus apariciones en los distintos artículos. Así que me he dicho, vamos a recuperar una fotografía de Inés de cada año, comenzando por su primera intervención y finalizando por la última. Y aquí está el resultado:

La primera aparición de la joven ayudante de campo Inés: en agosto de 2011 durante el montaje de la exposición de geología de Cortes de Pallás. Es la de la izquierda...
Si bien la imagen anterior es la primera, la joven ayudante de campo más joven se encuentra tras el siguiente dedo regordete que señala una esponja jurásica en las calizas del pavimento del centro comercial Dum Drum, en Dublín.

Tu dedo nos señala la esponja. Inés en Dum Drum, Dublín, en diciembre de 2010
Un año más tarde, fin de año en el Cabo de Gata...

La joven ayudante de campo Inés ante las dunas fósiles tirrenienses de la playa de los Genoveses, cabo de Gata. Diciembre de 2011
 Los paseos urbanos con la joven ayudante de campo Inés también dan para mucho...
Inés en junio de 2012 junto a unas planchas de calizas lacustres en Mislata
Y el verano de 2013 nos permitió ver a la joven ayudante de campo más salada...
La joven ayudante de campo Inés prueba la halita en las Salinas de San Javier (Cofrentes) en agosto de 2013
Y por fin la última aparición. Un cuerpecillo bastante más espigado sirve de escala junto a la icnita de dinosaurio cretácica del barranco de la Hoz, en Chera.

La joven ayudante de campo Inés en octubre de 2013, en Chera
A la vista de esto, no hay más remedio que darle la razón a Joaquín. El tiempo vuela...

Pensando en el presente: este verano ha sido diferente ya que, por primera vez en muchos años, no he trasladado la corte a Cortes (¡vaya!) de Pallás. En su lugar he pasado tres semanas en Calpe (algo que los seguidores en Twitter ya habréis notado). Puesto que estar tirado entre el foreshore y el backshore con alguna incursión en el shoreface no es mi idea de aprovechar el tiempo libre, he escapado hacia las montañas de La Marina. ¡Y qué montañas!: Puig Campana, Ponoig, Bernia, Pla de la Casa, Mallà dels Llops, Sanxet...Esto constituirá una fuente de relatos durante el año blogológico que comienza. También recuperaremos viejas historias de las que llevo tiempo queriendo hablar, como el Terciario en Cortes de Pallás, el Muschelkalk en la sierra Calderona o el Jurásico en Siete Aguas y Buñol. Además, hay una nueva Aventura en ciernes: si todo va bien, a finales de septiembre acometeremos el ascenso al Posets, lo que sin duda nos dará para mucho (como ya lo hizo el ascenso al Perdido el año pasado).

EL Puig Campana desde la cima del Sanxet. Al fondo el Mediterráneo.
Un año más, bienvenidos a todos, amigos.

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domingo, 27 de julio de 2014

El barranco de la Hoz (Chera, Valencia): El Mb. Calizas de Malacara de la Fm. Caroig

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Actualización:

La unidad descrita en este artículo en su versión original era el Mb. Calizas del Buseo de la Fm. Caroig. Gracias a un lector anónimo conocedor de la zona he sabido que, lo que tenía delante, era en realidad el Mb. Calizas de Malacara. Ambas unidades guardan una gran similitud de facies, hecho del que era consciente. Sin embargo, al tratarse de la primera visita que realizaba a Chera, mis precauciones para no incurrir en esta confusión resultaron vanas. El artículo se ha reescrito posteriomente para subsanar este error.

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Cuando uno recorre el Cretácico en Cortes de Pallás uno indefectiblemente se encuentra con un límite inferior: la Fm. Sácaras. Con alguna posible excepción (una intuición pendiente de confirmar), no he encontrado ningún punto en el cual podamos viajar más atrás del Albiense. Es posible que en el fondo del cañón del Júcar, ahora anegado tras la cerrada de la presa de Cortes, aflorase el Aptiense. Pero puesto que el uso del embalse está condicionado por las exigencias de la central reversible de La Muela, es poco probable que alguna vez podamos confirmar este punto. Por otra parte, las obras de ampliación de esta central subterránea sí me permitieron confirmar que, bajo los sedimentos detríticos de la Fm Sácaras, estaban las calizas con rudistas de la Fm. Caroig. Varias visitas a la antigua cantera que se estaba rellenando con los materiales procedentes de la excavación rindieron algunos ejemplares de Pseudotoucasia sp. que, tras un ímprobo trabajo de limpieza, ahora decoran la vitrina de mi comedor.

El caso es que la Fm. Caroig está definida en ladera del pico homónimo, muy cerca (a vuelo de pájaro) de la Muela de Cortes. No obstante, el camino hacia allí, por pistas forestales, es largo y difícil, lo que hace que la visita al estratotipo quede siempre como un plan pendiente para el futuro.

Y el lector pensará: ya está este tío cansino con su pueblo. ¿Qué tendrá que ver Cortes con el título de este artículo? Ya, ya, un poco de paciencia. A donde voy es que, al final, para ver lo que hay debajo de la Fm. Sácaras en el sector suroccidental de la Ibérica acabé yendo a Chera, un pueblo con gran similitud geológica con Cortes pero donde es posible observar una sección completísima del Cretácico. De hecho, en Chera y Sot de Chera está el Parque geológico de la Comunidad Valenciana, el único de estas características en la región. Dentro del ámbito del Parque hay varias rutas señalizadas y en la propia localidad de Chera hay un museo dedicado a la geología local.

Varias unidades litoestratigráficas se han definido aquí como la Fm. Margas de Chera y los miembros Arenas y Arcillas del Burgal y Calizas del Buseo de la Fm. Caroig. Es por una de esas curiosidades de la estratigrafía que ninguno de los tres miembros de la Fm Caroig estén definidos en la ubicación del estratotipo. De hecho, los miembros superiores (Mb. Arenas y arcillas del Burgal y las Calizas del Buseo) están definidas en Chera mientras que el inferior (Mb. Calizas de Malacara) está definido en a un tiro de piedra de aquí, en las Moratillas, justamente el estratotipo de la Fm Caroig.

La cosa es que a mediados del otoño de 2013 fuimos a pasar un día familiar en Chera y acabamos, casi por casualidad, descubriendo un lugar muy interesante: el Barranco de la Hoz. Este barranco posee un curso de agua permanente aunque de escaso caudal que acaba desembocando en el Río Reatillo en el embalse del Buseo y, a través de él, en el Turia.

Satélite Bco. de la Hoz
Ubicación del barranco de la Hoz en vista satélite. Fuente: Google Earth
Una de las características más notables de Chera y que se encuentra detrás de la similitud con Cortes de Pallás es la existencia de un accidente tectónico que condiciona todo el paisaje y su evolución geológica: se trata de la fosa de Chera, una estructura lineal que es extiende en dirección NE-SO y que está formada por una serie de bloques hundidos que delimitan su traza. Las fallas directas permiten la exposición de una serie muy completa del Cretácico. Por el fondo de la cubeta discurre el río Reatillo, que erosiona y se encaja en el relleno mioceno de la fosa. Todo esto es visible cuando se circula por la carretera desde Requena hacia Chera, siguiendo el curso de la estructura de sur a norte. La fosa se interpreta como resultado de los movimientos distensivos postorogénicos que siguieron a la fases compresivas que formaron la cordillera ibérica, y en ese sentido es totalmente análoga a la fosa del Júcar.

Fosa desde Siete Aguas
Vista de la fosa de Chera desde el Cerro de Siete Aguas
Los márgenes del embalse del Buseo están formados por los bloques descolgados y basculados que limitan la fosa. Esto puede apreciarse en la siguiente imagen.

Buseo
El Buseo
Cuando llegamos a la desembocadura del barranco en el embalse del Buseo, tenemos ante nosotros una secuencia que abarca desde el techo del Aptiense hasta, cuando menos, el Cenomaniense. En la pared que forma la margen derecha del cauce vemos la transición desde las arcillas de la base del Mb. Calizas de Malacara, a las propias calizas con rudistas de esta unidad, a los términos detríticos y calcareníticos del Mb. El Burgal, y, por último y en lontananza, formando las cumbres en segundo término, las dolomías de la Fm. Alatoz.

Desembocadura barranco de la Hoz
Vista general del Mb. Calizas del Buseo
Pero vayamos por partes. Al tomar el sendero que nos lleva al barranco a nuestra derecha aparece un talud de arcillas margosas verdosas. Hay que tener cuidado. Si nos descuidamos, nos puede devorar un enjambre de orbitolinas. Menos mal que están muertas.

Arcillas con orbitolinas

Qué tranquilos vivían estos bichillos en los márgenes cálidos y tranquilos del mar de Thetys…Parece el Nueva York de los foraminíferos…

Detalle arcillas
Acumulación de orbitolinas a causa de episodios de tormenta o corrientes
Por encima aparecen varios metros de calizas grisáceas nodulosas. Contienen abundantes fragmentos de toucasias y bioturbación. ¡Y qué bioturbación! Las toucasias construían arrecifes en las aguas poco profundas y bien iluminadas de la plataforma carbonatada, otros animalitos se arrastraban por las orillas fangosas y, otros, aún mayores, se desplazaban sobre dos patas dominando el entorno.

Barra carbonatada

Pistas
Bioturbación en los niveles inmediatamente inferiores a los que contienen la icnita de dinosaurio
Efectivamente: gracias a un lugareño que había llevado a ver las icnitas de dinosaurio a su nieta conseguimos localizar estas dos huellas (las únicas del afloramiento). Aparentemente se trata de rastros dejados por dos dinosaurios ornitópodos (me parece que están demasiado juntas para ser del mismo animal) mientras caminaban junto a la orilla del Thetys.

Icnitas
Pisada de dinosaurio

Al remontar el barranco encontramos nuevas pistas para reconstruir este paisaje desaparecido. Fijaos en la estructura que aparece en la pared derecha del barranco (derecha según fluye la corriente).

Montículo
En la parte superior izquierda de la imagen se aprecia la estructura campaniforme de un montículo de ostreidos
La imagen anterior nos muestra una sección típica: en la base aparece un nivel de calizas nodulosas a causa de la bioturbación. Por encima una intercalación margosa en la que crece vegetación. A continuación un conjunto de estratos centimétricos en los que aparece intercalado un cuerpo de base plana y techo convexo. También parece insinuarse cierta estratificación cruzada de bajo ángulo. Los cuerpos campaniformes no son sino montículos construidos por ostreidos en el fondo de canales de marea, cuyo relleno o migración estaría en el origen de la estratificación cruzada y que, finalmente, acabarían por enterrar a los montículos. Esta imagen es un buen resumen de los materiales y estructuras del Mb. Calizas de Malacara.

La alternancia de niveles detríticos con textura nodulosa y las biocostrucciones de rudistas se sucede en la vertical. La socavación de los niveles detríticos, menos competentes, acaba por producir el desmoronamiento de las capas más resistentes. De esta forma se produce el retroceso del barranco hacia su cabecera y el ensanchamiento del cauce.


Barranco de la Hoz
El barranco de la Hoz
Echemos un vistazo de cerca al aspecto típico de cada una de los componentes de la sucesión. En primer lugar, los niveles nodulosos. En la imagen, además de la bioturbación, se distinguen dos moldes de gasterópodos y algún fragmento de toucasia.

Gasterópodos
Dos moldes de gasterópodos
En este caso, la textura era calcarenítica. En otros casos, el contenido en fragmentos de rudistas es mayor y están contenidos en una matriz arcillosa. En cuanto a los niveles formados por las bioconstrucciones de Toucasias, este es su aspecto:

Rudistas
Bioconstrucción de rudistas
También en este caso, como vemos, los espacios entre las toucasias están rellenos por una matriz de arcilla grisácea. Es difícil distinguir el contorno de uno de estos moluscos en estas secciones. En otros casos es más sencillo ya que el agua ha pulido la superficie del estrato.

Secciones toucasia
Secciones de rudistas. En el centro de la imagen, arriba, se distinguen las dos valvas de un requiénido, posiblemente una Pseudotoucasia sp.
Ya sé que es difícil imaginar la geometría de la concha de estos animales a partir de secciones. A continuación os presento un fósil de Pseudotoucasia sp. (en realidad, un clúster de 3 individuos) que preparé con bastante trabajo a partir de un bloque procedente de la excavación de la obra de Cortes. Lo tengo en la vitrina del comedor.

Pseudotoucasia
Lo que me costó extraerlo de la matriz
Por último, veamos el efecto del contraste de competencia entre las capas. Erosión diferencial en acción. La potencia del estrato deleznable intermedio es de unos 80 cm:

Contraste
Así es como el agua excava profundamente en las duras rocas. Aprovechando los planos de debilidad...
Esta unidad estratigráfica es muy útil como nivel de referencia, casi como ocurre con la Fm. Utrillas o la Fm. Sácaras (que se ha propuesto como miembro de características marinas de una Fm. Utrillas más compleja de lo que se suele pensar). La litología es muy característica y puede encontrarse en toda la cuenca Suribérica, si bien su aspecto cambia según donde nos encontremos, llegando algunos litosomas a desaparecer. Por ejemplo, en el estratotipo de la Fm. Caroig no aparece el Mb. Burgal. A propósito de este último miembro, resultado de un episodio regresivo intercalado entre las dos barras carbonatadas que definen las antiguamente llamadas facies urgonianas: en el barranco de la hoz no aflora. Sin embargo, es posible observar en algunas zonas del cauce bloques de areniscas blancas caídos por las laderas que podemos identificar, probablemente, como procedentes de esta unidad. No podemos estar seguros por el gran parecido litológico con algunas intercalaciones de areniscas que forman parte de las facies detríticas denominadas Weald, de edad Barremiense, y que son infrayacentes en la región a la Fm. Caroig.

Arcosas
Un indicio procedente de aguas arriba...
Como habréis imaginado, el hecho de que afloren estas facies a lo largo del barranco a pesar de estar situada estratigráficamente por debajo de las calizas de Buseo se debe a una falla que corta casi transversalmente el cauce. Ved el mapa geológico. Es difícil distinguir esta formación en este punto ya que, al tratarse de materiales de carácter deleznable, presenta escaso relieve sobre el terreno y tiende a estar bastante cubierta por vegetación.

Mapa geológico del barranco de la Hoz. Explicación en el texto. Modificado del visor InfoIGME del IGME
Si remontamos el barranco, observamos como aumenta el componente detrítico, a la vez que los rudistas desaparecen. Eventualmente aparecen unas arcillas margosas con nódulos piritosos y, después, unas areniscas calcáreas y calcarenitas con estratificación cruzada muy clara y abundante contenido fósil (gasterópodos, ostreidos y orbitolinas). Se trata de la base del Mb. El Burgal. La similitud de la base de esta unidad con una vieja conocida, la Fm. Sácaras (un equivalente lateral de la Fm. Utrillas) en notable. Tanto que me llevo a confundir una con la otra. Esta confusión se habría evitado de haber sabido que, tal y como me comunicó un lector anónimo, la Fm. Sácaras no aflora en Chera (pese a hacerlo muy cerca de aquí, en Siete Aguas). Por lo general, la Fm. Sácaras es la formación que se expone en la base de la Muela de Cortes, ya que la Fm. Caroig está oculta por los bloques hundidos del graben del Júcar.

Nódulos piritosos
Superficie limonitizada. Algunos de los nódulos tienen un aspecto sospechoso... Este nivel ferruginoso es el techo del Mb. Malacara
Estos nódulos típicamente se originan como pirita (sulfuro de hierro) en un ambiente reductor (con escaso contenido de oxígeno) lo que, junto a la arcilla que forma la matriz, son indicativos de un medio con poca energía (posteriormente, en presencia de oxígeno, se transforman en limonita). En cambio, la estratificación cruzada es propia de corrientes tractivas en medio energético. Esto, junto al cambio en la litología, con un mayor contenido detrítico, nos habla del fin temporal de la primera edición de las plataformas carbonatadas de las facies urgonianas. La superficie ferruginosa anterior parece constituir el el techo del Mb. Malacara en este punto.

Estratificación cruzada
Vista general de la base del Mb. EL Burgal

Detalle set
Detalle de un set de estratificación cruzada. Es la capa sobre la que se sienta la joven ayudante de campo Inés en la imagen anterior


Impresión
Impresión del exterior de la concha de un bivalvo
Como nota final cabe decir que, en la cartografía del IGME (hoja 694 Chulilla del MAGNA50) no se nombra la Fm. Sácaras, identificándose como Fm. Utrillas sensu stricto la unidad que yace sobre el Mb. Calizas del Buseo, que no encontré las facies típicas que todos asociamos a las arenas de Utrillas. Esto se debe a lo improvisado de mi reconocimiento y el escaso tiempo que le pude dedicar: nuevamente según la comunicación del amable lector (véase los comentarios al pie del artículo) aguas arriba del barranco se realiza una transición entre las facies más marinas de la base del Mb. El Burgal y las netamente continentales que se esperan en esta unidad. A continuación sigue el Mb. Calizas del Buseo (con una potencia muy inferior a la del Mb. Malacara) y a continuación la Fm. Utrillas, lo que tendría sentido y explicaría la sucesión y atribución de unidades cartografiadas.  Yo no remonté el barranco lo suficiente como para observar esta transición.

Habrá que volver para echar un vistazo más detallado. Agradezco al anónimo lector que haya compartido su conocimiento de la zona y me haya permitido 'desfacer' el entuerto.

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