sábado, 24 de septiembre de 2016

El Cañón del Mascarat y su geología (o el caso del water gap del Barranco Salado)

Cuando se viaja de Valencia a Alicante por la costa hay un lugar que constituye un auténtico hito paisajístico y una referencia de primer nivel. Ya se viaje por la AP-7 o por la nacional N-332, entre la localidades de Calpe y Altea se ha de pasar por los túneles del Mascarat. En realidad, la autopista y la carretera nacional ofrecen dos perspectivas algo distintas. Por la primera de ellas el viajero que viene de Valencia recordará, sin duda, el impacto de salir del túnel que atraviesa la sierra de Bernia y encontrarse con la bahía de Altea ante sí, un espectáculo memorable. Pero muy posiblemente no recuerde que antes de entrar al túnel un pequeño viaducto le llevó por encima de un barranco, el barranco Salado. En cambio, el viajero que elije la nacional disfrutará de una experiencia aún más impactante ya que, antes de divisar la bahía, en lugar de un túnel atravesará tres. Dos de ellos están separados por un viaducto que salva un profundo tajo entre dos paredones verticales apenas separados por una decena de metros: el Cañón de Mascarat.

El Cañón de Mascarat constituye la frontera natural entre las comarcas de la Marina Alta y la Marina Baixa y constituyó durante siglos un obstáculo formidable que obligaba a dar un considerable rodeo dificultando las comunicaciones. No fue hasta 1869 que se construyeron el primer viaducto y túnel, hoy en día cerrados. Más adelante, en 1915, se ejecutó el puente metálico de celosía del ferrocarril y en 1967 los de la nacional.

Cañón desde Mascarat
El espectacular tajo de l'Estret de Mascarat visto desde el lado de aguas abajo del barranco. A la izquierda la terminación meridional de la sierra de Bernia.
Desde luego, nos encontramos ante un paisaje muy singular. Pero como suele ocurrir, el sustrato del paisaje es geológico, aunque no se perciba como tal, y detrás de paisajes tan espectaculares como este suele haber una geología aún más espectacular cuyo descubrimiento acrecienta el asombro del observador. Así pues, ¿qué es el cañón del Mascarat?

El cañón de Mascarat es un estrecho congosto o garganta formado por el barranco Salado muy cerca de su desembocadura en el Mediterráneo. Para visualizar este fenómeno geológico se requieren dos perspectivas: una, cercana, desde el propio cauce, y otra, más alejada, que nos permite entender el contexto y descubrir lo engañoso del nombre. Este verano Melanie Strauss, del periódico Costa Blanca Nachrichten, me pidió que la acompañase a recorrer el cañón para aportar un punto de vista geológico a la ruta. Le anticipé que, si bien el lugar merecía la visita, en realidad el recorrido es muy corto: y es que el congosto del Mascarat cumple con una de las dos características que asociamos a un cañón (el encajamiento de un curso de agua) pero no la segunda (tiene una corta longitud, de menos de 500 m). Por eso, la denominación local de estret (estrecho) es mucho más apropiada.

Puentes del Mascarat
Los puentes que salvan l'Estret: en primer término el de 1869, fuera de servicio. Al fondo el de la carretera nacional y el del ferrocarril. La pared del barranco (a la izquierda, en primer término) muestra el contraste entre la parte inferior, blanca, pulida por la acción de las crecidas, y la superior, con la pátina grisácea de la alteración de las calizas. Es un buen indicador de la cota que alcanza el agua en episodios de lluvia, en buena medida debido al confinamiento.
Para visitar l’Estret se debe acceder desde la urbanización de Mascarat, ya que constituye un fondo de saco del que no es posible salir al atravesarlo, siendo necesario volver sobre nuestros pasos. Conforme avanzamos sobre el fondo del cauce del barranco Salado o barranc Salat (completamente seco) las paredes se van cerrando sobre nosotros. Se trata de las calizas del Oligoceno-Eoceno que ya encontramos en tantos lugares como el peñón de Ifach, Oltà y la propia sierra de Bernia. Si observamos las calizas veremos que están muy karstificadas, afectadas por procesos de disolución que dan lugar a oquedades y algunas cuevas bastante llamativas colgadas a bastante altura. Antes de entrar a la zona más encajada vemos las calizas presentan una pátina grisácea que desaparece a un par de metros del cauce: es una evidencia del nivel que el agua puede alcanzar en épocas de crecida. El impacto de los clastos transportados por la corriente pule las calizas, mostrando el color blanquísimo que las caracteriza en superficies inalteradas. El cauce se va estrechando conforme avanzamos y he de reconocer que eso, junto con el rumor constante del tráfico sobre nuestras cabezas, produce cierta sensación de sobrecogimiento.

Puente N-332 Mascarat
El barranco se estrecha conforme avanzamos. En las paredes se observan evidencias de procesos de karstificación, como marcas de disolución y oquedades que, en algún caso alcanzan buen tamaño.
Finalmente llegamos a la zona más profunda y estrecha del congosto. Se trata de una auténtica ranura de más de 60 m de profundidad que tan sólo tiene uno o dos metros de anchura en el fondo. Las paredes están totalmente pulidas por el impacto de la carga de materiales transportada por las crecidas que, recordemos, es la verdadera causa, junto con la energía de la masa de agua, de que este elemento sea capaz de excavar de semejante manera en las duras calizas. Dejemos hablar ahora a las imágenes conforme avanzamos hacia el interior del estrecho.

Puente ffcc Mascarat
Paso estrecho bajo el puente del ferrocarril. Parece increíble que un barranco que está seco la mayor parte del año haya podido encajarse de esta forma.

Estribos puente N-332 Mascarat
Estribos del puente de la nacional. 

Estrecho del Mascarat
La zona más estrecha de l'Estret: calizas absolutamente pulidas y una anchura de en torno a 1-2 m. Sólo pensar en el agua durante una crecida da miedo. ¿Qué puede dar lugar a una ranura como esta? Sigue leyendo...
Hacia el final del estrecho (o, mejor dicho, de la zona transitable) es evidente que las calizas poseen un aspecto brechoide que me pareció que podía atribuirse a la presencia de una falla aprovechada en este punto por el barranco.

Brechas de falla Mascarat
Brechas que evidencian la existencia de una falla aprovechada por el barranco.
Hasta aquí el asombroso recorrido a través de l’Estret. Pero si queremos obtener una visión completa del mismo, no tenemos más remedio que ganar perspectiva alejándonos para obtener una visión global. Así es como se ve l’Estret desde Oltà (una montaña que ya visitamos, podéis repasar aquí la historia).

Estret desde Mascarat
L'Estret desde Oltà. Observad cómo el barranco fluye directamente contra la pared de la sierra de Bernia. En el centro, no muy visible sobre la cresta, el Castellet de Calpe. Al fondo la sierra Helada.
Ahora podemos ver claramente lo que ya comentamos antes: lejos de tratarse de un cañón largo y estrecho, L’Estret es un corte a través del cual el barranco Salado atraviesa el formidable obstáculo que constituye la terminación de la Sierra de Bernia para llegar al mar. Es lo que en inglés se conoce como water gap (de los cuales el más famoso es del río Delaware, en los Apalaches de Norteamérica). Con la ayuda de un modelo digital del terreno nos es posible comprobar desde cualquier punto de vista cuán increíble resulta la forma en que un cauce que en la actualidad no lleva agua en superficie durante la mayor parte del año ha conseguido atravesar la imponente muralla caliza de la sierra.

MDT Mascarat doble
Modelos digitales del terreno construidos a partir de los datos LiDAR del plan PNOA del IGN. La vista de la izquierda casi coincide con la fotografía anterior y muestra l'Estret desde el Norte con el mar al fondo. La de la derecha es una vista oblicua desde el NE. En ambas imágenes se distingue la plataforma de la AP-7 y el increíble encajamiento del barranco.
Por otra parte, l’Estret no es un water gap al estilo de los que han abierto los ríos que atraviesan los Apalaches, ya que posee características que lo asemejan a otra forma de erosión fluvial: los slot canyon. Como su nombre indica (cañones de ranura) se trata de cursos encajados en los cuales la profundidad es mucho mayor que la anchura. En el oeste de Estados Unidos hay muchos de ellos y quizá el más famoso sea Antelope Canyon, que seguro que habéis visto representado en mil fotografías ya que el juego de la luz sobre la arenisca rojiza los hace extremadamente fotogénicos.

Sin embargo, la pregunta fundamental que uno se formula, y donde reside la verdadera esencia de l’Estret, es esta: ¿por qué a través? ¿por qué no rodear semejante obstáculo? Después de todo, siempre hemos oído decir que el agua sigue el camino de mínima resistencia, ¿no? Un observador situado en un lugar adecuado, como el Peñón de Ifach, tiene un inmejorable punto de vista para verificar hasta qué punto esto posible. Es decir, ¿realmente el barranco Salado no ha tenido más opción que encajarse?

Toix y Mascarat desde Ifach
Bernia, la sierra de Toix, Oltà y l'Estret desde el Peñón de Ifach. ¿Por qué el barranco no ha evitado la sierra de Bernia continuando su curso al SE para llegar al mar entre la urbanización Marivilla y Calpe?
Y los modelos del terreno no hacen sino aumentar nuestra incredulidad y asombro. ¿Por qué el barranco Salado fluye contra la sierra de Bernia en dirección sur en lugar de rodearla girando hacia el sureste? ¿Por qué enfrentarse a las duras calizas del Oligoceno-Eoceno en lugar de acometer las margas del Mioceno de la base de Oltà, mucho más deleznables, a los pies de la sierra de Toix? En este tipo de casos, hasta la invocación habitual al Uniformismo (causas que actúan a pequeño ritmo pero sobre grandes periodos de tiempo) parece fallar.

MDT Mascarat 3
Modelo digital del terreno construido a partir de los datos LiDAR del plan PNOA del IGN. En esta imagen se aprecia muy bien la aparente paradoja de un curso de agua que no sigue la aparente línea de mínima resistencia para llegar al mar. ¿Por qué?
Para terminar de presentar el caso, es hora de echar un vistazo al mapa geológico. En él podemos apreciar como l’Estret separa la Sierra de Bernia de la sierra de Toix, que constituye su terminación meridional. También podemos ver un sistema de fallas que discurren aproximadamente de norte a sur y que delimitan un bloque hundido, claramente visible en los modelos digitales y en las fotografías. Sobre este bloque se asienta lo que queda del Castellet de Calp (apenas una pared). Una de esas fallas desplaza toda la sierra de Toix hacia el sur a causa de su carácter transcurrente (hablaremos más adelante de esta falla).

Infoigme Mascarat
Mapa geológico de l'Estret. Es evidente el control tectónico sobre el curso del barranco Salado puesto de manifiesto por su brusco cambio de dirección al atravesar la falla de Mascarat. En naranja las calizas oligocenas-eocenas de Bernia y Toix. En gris las margocalizas y margas miocenas. La línea discontinúa marca el hipotético curso que podría haber seguido el barranco cortando los materiales menos resistentes del Mioceno. Fijaos en como la falla de Mascarat desplaza al sur la sierra de Toix (lo he modificado ligeramente para corregir un error en la cartografía original). Fuente: Visor Infoigme, IGME.
Toda la zona se enmarca dentro de una estructura conocida como sinclinal de Benissa (llamado de Calpe en su cierre suroccidental) mientras que el núcleo está ocupado por las margas, margocalizas y calizas arenosas en facies Tap del Mioceno (un vestigio de cuando el mar Mioceno invadió la zona). La estructura sigue una dirección aproximada NE-SW (que condiciona el trazado de la AP-7 en la zona). Los flancos están afectados por fallas que delimitan escalones de bloques hundidos, especialmente hacia la costa (esto es importante, como se verá más adelante).

Corte Geológico
Corte geológico del sinclinal (más propiamente un sinclinorio) de Benissa. A la izquierda la sierra de la Solana. Fuente: Hoja 822 - Benissa. MAGNA. IGME.
Corte geológico sinclinal Benissa
Sección simplificada del sinlcinal de Benissa acotando los dominios A y B mencionados en el texto. Tomado de [1]
En última instancia, estructuras como el sinclinal de Benissa o la sierra de Bernia (y el resto de las montañas de Las Marinas) tienen su origen en la colisión continental entre África y Europa que atrapó la microplaca ibérica entre medias, un proceso que tuvo lugar durante el oligoceno y todo el Neógeno.

Bien, hasta aquí el contexto geológico. Volvamos a lo nuestro.

La explicación que se da a water gap típicos como los de los Apalaches es la de la existencia de un relieve previo ya desmantelado que fijó en un momento determinado el curso del río de forma que, cuando éste se encontró con los materiales más duros infrayacentes, ya no tuvo más remedio que continuar excavando en su cauce prisionero, por así decir, de su propio valle (lo que se llama un cauce superpuesto). En otros casos se ha mostrado que un water gap se ha formado cuando dos cursos de agua que fluían en direcciones opuestas han excavado el relieve que actuaba como divisoria, hasta que la erosión remontante ha hecho que uno de ellos alcance la cabecera del otro, capturándolo y dando lugar a un único río que atraviesa de lado a lado la divisoria.

Por otra parte, los factores que controlan la formación de slot canyons no están del todo establecidos, aunque se citan los siguientes:
  • La isostasia, o velocidad a la que el terreno se eleva en una zona y que provoca como respuesta que un curso fluvial deba encajarse para buscar su nivel de base.
  • Un descenso del nivel de base (la referencia de potencial cero que determina la energía disponible para el río, como un lago, el mar u otra corriente en la que desemboque).
  • La carga de sedimentos que transporta.
  • El grado de consolidación de los materiales que atraviesa el curso fluvial.
Para complicar más la cosa, todos los factores anteriores se combinan existiendo realimentaciones entre unos y otros que hacen que sea difícil asignar un único factor.

En el caso del barranco Salado y l’Estret, no he encontrado ninguna referencia que presente el caso aportando algo de luz, así que voy a exponer mi opinión personal.

A la vista del mapa geológico, parece claro que la falla que separa Bernia de Toix es un elemento esencial. El barranco Salado fluye en dirección sur/sureste en paralelo a la sierra de la Solana hasta que alcanza el espolón meridional de la sierra de Bernia. Entonces gira al suroeste flanqueando el obstáculo que lo separa del mar, tal y como uno esperaría. Pero entonces es interceptado por la falla y cambia su curso de forma brusca, fluyendo de forma perpendicular a la sierra y paralelo a la falla hasta que alcanza el otro lado. La falla afecta al barranco de dos formas: por un lado la roca alterada constituye un material más propenso a la erosión y por otra ofreció en su momento un camino alternativo hacia el mar que quizá hizo que el primitivo barranco abandonase un cauce como el propuesto que le hubiese llevado a desembocar en el mar al norte de la sierra de Toix.

El control estructural se ha ejercido de otras formas. El litoral entre el cabo San Antonio y Bernia está afectado por toda una serie de fallas que escalonan el litoral y dan lugar, por ejemplo, a los acantilados tan espectaculares de la sierra de Toix. Estas fallas han sido activas en tiempos recientes y, junto con las variaciones del nivel del mar cuaternarias han contribuido a la incisión activa de la red fluvial que ha respondido a las variaciones del nivel relativo del mar mediante procesos de erosión remontante (y es que, en contra de lo que pudiera parecer, los ríos se encajan desde la desembocadura hacia su cabecera, por lo que son muy sensibles a los cambios que afecten a la cota que les sirve como referencia de energía potencial).

Según Martínez Gallego et al. [1] es en el Pleistoceno Inferior-Medio cuando la actividad neotectónica de las fallas de este sector provocan la reordenación de la línea de costa. Hasta ese momento, según estos autores, la red fluvial seguiría una orientación hacia el norte. sin embargo, a partir de aquel momento, la fracturación del litoral produciría una separación en dos dominios de los cuales el primero (A) mantendría las características previas (controladas actualmente por el río Gorgos) mientras que el segundo (B), junto al litoral, desarrollaría una nueva red fluvial muy encajada, perpendicular a los sistemas de fallas. Posteriormente la erosión remontante hace que estos últimos lleguen a capturar los cursos de corrientes del dominio A. A este segundo caso corresponde el tramo final del barranco Salado, que por tanto (mi hipótesis) pudo fluir en sentido contrario actual hasta que la aparición de la falla de l’Estret cambió su curso haciéndolo fluir tal y como lo hace hoy. Lamentablemente, no quedan casi evidencias de aquella red de drenaje previa dado el grado de desmantelamiento de los posibles materiales depositados por aquellos cursos pre-Pleistocenos. No obstante, aguas arriba del cañón, en las inmediaciones del paraje conocido como La Pedrissa y junto al sendero que asciende hacia el Coll de Faixuc encontramos los restos de una antigua terraza aluvial del barranco. Aparece colgada en la ladera nororiental de Bernia y es actualmente aprovechada para campos de labor, a la cota +140, 20 m sobre el cauce actual. El barranco se ha encajado en su antigua terraza haciéndola casi desaparecer.

Terraza Salado 2
Materiales de la terraza fluvial del barranco Salado cerca del paraje de La Pedrissa. Bien valdría la pena estudiarlos.
¿Qué papel juega la superposición fluvial en este caso? Pues si bien en el caso de l’Estret el control estructural parece claro, ello no excluye la posibilidad de la existencia de fenómenos de superposición. El barranco Salado guarda una sorpresa, y es que no existe un único water gap, sino dos. Si remontamos el cauce hacia el norte, más allá de Oltà, podemos ver esto:

Estret en La Solana
El barranco Salado aguas arriba de l'Estret visto desde Oltà. Al fondo el water gap con el que atraviesa la sierra de la Solana. Fijaos en que el cauce se encaja en los materiales del Mioceno que rellenan el sinlcinal de Calpe, pero el paisaje es netamente distinto que en el estrecho. La autopista es la AP-7. Actualmente el barranco fluye de derecha a izquierda, pero quizá hasta la formación del dominio B lo hiciese al revés.
¿Es posible? A la derecha de la imagen vemos otra entalladura profunda, esta vez en la sierra de la Solana. Y si lo vemos desde más arriba no hay duda acerca de su naturaleza. El barranco Salado atraviesa la sierra de forma perpendicular, reproduciendo el patrón que ya vimos en Mascarat, pero esta vez sin fallas asociadas. En este caso nos hayamos ante un water gap ‘traditional style’. De ser correcta la hipótesis sobre la captura fluvial del barranco Salado, es posible que este water gap fuese excavado por el primitivo barranco en su curso hacia el norte (donde se encuentra el Gorgos) antes de que se produjese la inversión de la corriente (una posibilidad que me resulta plausible a la vista del contexto hidrogeológico).

Estret sierra Solana 2
Una vista frontal del water gap de la Solana desde Oltà. Al fondo a la izquierda Oltà. Probablemente el barranco Salado cortó la solana en un proceso de superposición, dando lugar a un water gap típico.
La única referencia que he localizado que trate el asunto del barranco Salado es obra de Concepción Bru Ronda y data de 1983 [2]. En este artículo se plantea la evolución de la red fluvial reconociendo la división en dominios mencionada anteriormente. En lo relativo a l’Estret se identifica el control estructural total que el relieve ejerce sobre el mismo, pero no se atribuye ningún papel a la superposición, ya que se atribuye el estrecho de La Solana a una falla, al igual que ocurre en Mascarat. Esa falla, sin embargo, no aparece en la cartografía del IGME (no he visitado el lugar) Tampoco se dice nada sobre la posibilidad de un barranco Salado ancestral que fluyese en sentido contrario al actual.

¿Qué decir del resto de factores? Comencemos por la isostasia. El sector de costa donde se encuentra l’Estret se está levantando a una tasa media de 3 cm cada 1.000 años [3]. 3 cm puede parecer poca cosa y 1.000 años mucho tiempo, pero consideremos que para la escala temporal en la que se enmarca la formación de l’Estret (Plioceno inferior-medio) esa tasa supone 30 m en 1 millón de años (la diferencia de cota entre la base del barranco y las crestas que lo rodean, en el punto de mayor profundidad, ronda los 100 m). Eso explica, junto con las fallas que hunden los bloques de la costa (650 m de desnivel en apenas 11 km de recorrido), las grandes pendientes que han favorecido la erosión remontante.
Por último, hemos de hablar del factor climatológico. En el litoral afectado los fenómenos de lluvias torrenciales del otoño, asociados al calor acumulado en el Mediterráneo tras el verano (la famosa gota fría, ahora llamada DANA) da lugar a precipitaciones torrenciales donde no son infrecuentes registros de 200 mm/m2 en 24 h. El estudio de inundabilidad elaborado por la localidad de Altea [4], que posee parte de la cuenca del barranco Salado, nos ayuda a presionar más. Los modelos meteorológicos aplicados confirman una estimación de precipitación máxima superior a 222 mm para un periodo de retorno de 100 años. El modelo hidrológico aplicado da como resultado, en la sección correspondiente a l’Estret de Mascarat, un caudal máximo de 123,0 m3/s, que se elevan a 227 m3/s para un periodo de retorno de 500 años.

Hidrograma
Hidrograma del barranco Salado calculado para un periodo de retorno de 500 años. La línea continua es la suma del caudal originado en las dos subcuencas consideradas en el cálculo. Como vemos, supera los 200 m3/s. Tomado de [4].
Geológicamente hablando, la diferencia entre un periodo de cálculo de 100 o 500 años es irrelevante. A efectos de comparación, recordemos que el caudal medio del río Gualdaquivir es de 164 m3/s. Imaginemos ahora 1,5 ríos como el Guadalquivir fluyendo por la estrecha ranura que visitamos al comienzo del artículo, y entenderemos que la capacidad de transporte de estos cauces, y por tanto de erosión, sea ingente (casi inimaginable): otro factor que se une al resto para explicar la formación de L’Estret.

Como un último guiño humorístico, en el cauce del barranco, aguas arriba de l’Estret, se ha construido una nueva infraestructura para el abastecimiento de agua potable de la localidad de Calpe: la desaladora del barranco Salado.

Desaladora Barranco Salado
El barranco está salado, ¿quién lo desalará?
Sin embargo, más allá de la evidente broma, hay un punto de interés aquí. Y es que el agua que desala la desaladora procede de un pozo que penetra en el acuífero de la depresión de Benissa. Sólo recientemente se ha comenzado a estudiar en detalle este acuífero [5], pero es evidente que está afectado por procesos de intrusión marina por el flujo de agua del Mediterráneo hacia la calizas que lo forman, un proceso característico de la dinámica natural de esta masa de agua acrecentado (quizá) por la sobreexplotación de los últimos años. Sin embargo, y aunque no he localizado bibliografía al respecto, no es esta agua salobre la que da nombre al barranco (parece lógico pensar que ese nombre se debe a la propia agua que corría por el cauce o a surgencias en su proximidad inmediata). La fuente más probable de las sales que pudiesen haber motivado el nombre son los materiales del Keuper, que afloran en la zona a causa de la proximidad del diapiro de Altea y los cuerpos procedentes del mismo que aparecen incluidos en los olistostromas y otros cuerpos deslizados precisamente a favor del diapirismo. Se trata de otra curiosidad más de este barranco que, por lo demás, no lleva agua porque, como es visible con los vertidos que realiza la propia desaladora, discurre por calizas tan karstificadas que el agua de escorrentía se acaba infiltrando y pasando a formar parte del acuífero.

El acuífero de la depresión de Benissa. Tomado de [5]

Y hasta aquí nuestra visita a l’Estret. Como veis, no hay demasiada información sobre este barranco tan espectacular. Si alguien puede realizar alguna aportación complementaria que no dude en ponerse en contacto o comentar.

Este es un artículo más que se añade a una serie acerca de la geología de las montañas de Las Marinas. Para conocer el contexto e historia geológica con más detalles, especialmente del Oltà y el Peñón de Ifach, recomiendo visitar otras aventuras en el blog:


Referencias:



[3] Mapa y memoria 848 Benidorm del MAGNA. 2008. IGME.


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lunes, 18 de julio de 2016

El fin de una era: la discordancia entre el Precámbrico y el Cámbrico en Barrios de Luna

En ocasiones anteriores hemos hablado de superficies estratigráficas y su significado, especialmente en el caso de hardground y, de forma más general, repasando el concepto de discordancias. He de reconocer que siento fascinación por estas últimas. En mi opinión, hay tres formas de experimentar el abismo del tiempo: la primera de ellas es observando una sucesión estratigráfica continua de gran potencia en la que una inmensa cantidad de tiempo está representado, evidenciando de esa forma el significado de la expresión ‘los estratos son las páginas en que está escrita la historia de la Tierra’. Un ejemplo de esto es la contemplación del Gran Cañón del Colorado (obviando el hecho de que existen discontinuidades menores). Otra es, por el contrario, observar una discordancia en la que exista un ‘hueco’ en la sucesión de capas (una laguna estratigráfica o un hiato), especialmente si el intervalo de tiempo no representado en las rocas (las páginas arrancadas del libro) es grande. Esto también puede experimentarse en el Gran Cañón, observando la Gran Discordancia: entre el Esquisto Vishnu (Proterozoico) y las Areniscas Tapeat hay un hueco de ¡1.000 millones de años (Ma en lo sucesivo)! Aunque sin duda, la discordancia angular más famosa del mundo es la que aflora en Siccar Point, Escocia, un lugar sagrado para la Geología en el que Hutton experimentó por primera vez la sensación de asomarse al abismo del tiempo. Así describió Playfair, amigo de Hutton, el momento: “The mind seemed to grow giddy by looking so far into the abyss of time”. Podéis visitar virtualmente este lugar gracias al trabajo de Callan Bentley, que ha estado recorriendo Escocia y lo ha contado (y mostrado con imágenes de Gigapan) en detalle en su blog Mountain Beltway.

La tercera forma, siempre según mi opinión, es visitar aquellos lugares en los que se puede ‘tocar’ un evento relevante en la historia de la vida en la Tierra. Ya hemos estado en algunos de ellos, como el límite KT en Agost (que señala el fin del Mesozoico) o el PT (que marca el fin del Paleozoico con la Gran Extinción y el inicio del Mesozoico). Pues bien, durante esta primavera tuve ocasión de visitar otro de estos lugares: la discordancia entre el Precámbrico y el Cámbrico en Barrios de Luna, en la cordillera Cantábrica.

Vista general afloramiento Portilla
Vista general del afloramiento de Barrios de Luna junto al cruce de Portilla de Luna.
¿Y qué tiene de particular esta discordancia? Pues que pone en contacto dos grupos de rocas formadas en dos periodos radicalmente distintos de la historia de la vida. Y es que, como los primeros geólogos reconocieron, las rocas rocas por debajo de ese contacto no contienen fósiles mientras que las que se encuentran por encima sí los contienen. Es por ello que denominaron a las primeras estratos primordiales (estas rocas se integraron después en el sistema Cámbrico, propuesto por Sedwick en 1835) y, a los fósiles que contenían, fauna primordial. Y, por debajo… por debajo se extendía todo un abismo de tiempo, imposible de medir en aquel entonces, al que se denominó, por oposición, Precámbrico. El hecho de que en el registro fósil apareciese, aparentemente ex novo, todo un conjunto de animales complejos sin ancestros simples de los que evolucionar supuso un serio quebradero de cabeza para Darwin, que en la 6ª edición de El Origen de las Especies tuvo que admitir, con una honestidad científica extraordinaria, que “To the question why we do not find rich fossiliferous deposits belonging to these assumed earliest periods prior to the Cambrian system, I can give no satisfactory answer”. Asumió como inevitable la existencia de tales ancestros y atribuyó su no hallazgo a la imperfección del registro fósil.

Posteriormente, el análisis y reinterpretación de los extraordinarios fósiles cámbricos hallados en Burgess Shale por Charles Walcott en las primeras décadas del siglo XX condujo a la formulación de la teoría de La Explosión Cámbrica: aparentemente el Cámbrico fue un periodo en el que aparecieron, en un ‘acelerón’ de la dinámica evolutiva sin precedentes y nunca repetido, un gran número de planes corporales, de los cuales una parte sobrevivió como los ancestros de los grupos que han llegado hasta nuestros días. Esta idea fue especialmente defendida por Steve Gould, que la transmitió al gran público en su libro La vida maravillosa. Las razones de tal febril actividad son discutidas todavía, habiéndose formulado un gran número de hipótesis: incremento en los niveles de oxígeno en la Tierra, el fin de las glaciaciones del Neoproterozoico, causas puramente ecológicas y evolutivas como aparición de partes duras en los organismos, etc. El asunto no está cerrado y, de hecho, se ha discutido cuánto de excepcional y de súbito tuvo la Explosión Cámbrica. Se han descubierto fósiles de animales como la fauna de Ediacara anteriores al Cámbrico, así como otras faunas, como la SSF (Small Shelly Fauna) que prueba la existencia de animales complejos justo antes del inicio del Cámbrico. Se ha valorado hasta que punto la aparición repentina de fósiles no es una cuestión tafonómica (es decir, de un cambio a mayor en las posibilidades de preservación de los cuerpos de aquellos animales). El registro fósil se ha ido completando con el hallazgo de formas de vida bacteriana (evidenciada por sus rastros geoquímicos) desde hace más de 3.000 Ma, incluyendo forma visibles como los estromatolitos (de los que ya hablamos en este artículo). Lo de la visibilidad es importante, ya que ello llevó a dar nombre a los eones Fanerozoico (del griego vida visible, a partir precisamente del Cámbrico) y Criptozoico (del griego vida no visible).

En cualquier caso, lo que es cierto es que el inicio del Cámbrico supuso un cambio sustancial para la vida en la Tierra, y posiblemente la explicación definitiva tenga que ver con todo lo anterior, sin razones únicas y definitivas (un argumento muy Gouldiano). Todo esto da para extenderse hasta el infinito y es una historia apasionante que se ha contado muchas veces. Así que, una vez fijado el contexto y justificado el interés de la frontera entre el Precámbrico y el Cámbrico, será mejor que volvamos a las rocas.

El Precámbrico aflora en la cordillera Cantábrica en un arco estrecho que se extiende desde la costa Asturiana (en Cudillero) hasta el área de Barrios de Luna. Este arco corresponde a una gran estructura, el Antiforme del Narcea. En el entorno de Barrios de Luna hay dos afloramientos de calidad muy conocidos: el mítico de Irede de Luna, donde el contacto se expresa como una discordancia angular de libro, y el de Vega de Caballeros, junto a la carretera CL-626, menos espectacular pero más cómodo de visitar.

ZAOL y ZC
Mapa geológico de la Zona Cantábrica del Macizo Ibérico. Tomada de Bastida (2004) basada en Julivert (1971)
El afloramiento está en un desmonte de la carretera, justo en el cruce con la carretera que conduce a Portilla de Luna. Además, justo enfrente hay una explanada que parece hecha a propósito para visitar el lugar…

Aérea afloramiento
Ubicación general del afloramiento junto a Vega de Caballeros. Imagen tomada de Google Maps
Las condiciones del afloramiento son excelentes: la carretera no sólo ha puesto a la vista una buena longitud de la secuencia, sino que además, gracias al escaso tráfico, es posible pasar un buen rato sin riesgo (cosa que no ocurre en otros lugares). La discordancia es, como ya hemos dicho, angular y erosiva. Es decir, los materiales precámbricos fueron deformados, elevados durante un episodio orogénico, erosionados y, finalmente, cubiertos por un mar Cámbrico en el que se depositaron los materiales por encima del contacto. En la siguiente imagen se ve de forma general la discordancia: el Precámbrico está a la derecha y el Cámbrico a la izquierda.

Discordancia base Cámbrico
La discordancia entre el Precámbrico y el Cámbrico en Barrios de Luna, junto al cruce de Portilla. El Cámbrico está a la izquierda y el Precámbrico a la derecha. Mi mano reposa sobre la base del Cámbrico. El Cámbrico está verticalizado pero de forma discordante en relación con el Precámbrico, lo que evidencia una fase de deformación previa a la deposición del primero.

Si añadimos unas líneas de guía ayudamos a hacer más visible la discordancia. Como se ve, también el Cámbrico está verticalizado, lo que nos indica que hay, al menos, un episodio tectónico posterior. Repasaremos la historia completa más adelante.

Discordancia base Cámbrico comentado
Imagen anterior comentada: en rojo la superficie de la discordancia. Líneas gruesas corresponden con fallas. Las líneas delgadas remarcan la estratificación para evidenciar la discordancia.
El Precámbrico corresponde a la formación Narcea (o también formación Mora) mientras que el Cámbrico lo hace con la formación Herrería. La edad de la fm. Narcea se ha datado por medios radiométricos en 640 Ma - 559 Ma, lo que la sitúa en el periodo Ediacárico (sí, por la fauna de Ediacara, a su vez por las colinas de Ediacara, en Australia). A la fm. Herrería se asigna una edad Cámbrico inferior. Si tenemos en cuenta que el Cámbrico tiene asignado su inicio hace 542 Ma, nos encontramos ante un hiato de entre 40 Ma – 100 Ma. Puede que 40 Ma nos parezca una minucia comparando con la edad absoluta de las rocas, pero entonces debemos recordar que el final de la era Mesozoica y la extinción de los dinosaurios se produjo hace 63 Ma. Claro que también podría argüirse que la Tierra tiene una edad de 4.500 Ma. Cosas del abismo del tiempo.

Echemos un vistazo de cerca a la discordancia. En el techo de la fm. Narcea observamos una banda de algunos metros de color rojizo (rubefacción) atribuida a la alteración durante el tiempo en que estas rocas constituyeron la superficie terrestre, en algún momento de hace más de 559 Ma. 

Techo Precámbrico
La superficie de la discordancia. Mi mano reposa sobre la base del Cámbrico. Las cuarcitas rubefactadas del Precámbrico quedan a la derecha. El carácter angular de la discordancia es evidente.
De hecho, si pudiésemos coger el afloramiento, girarlo hacia la derecha para colocar la superficie de la discordancia horizontal y deshacer el movimiento de las fallas para restaurar esta última, lo que estaríamos viendo es un relieve montañoso (evidenciado por los pliegues) arrasado por completo y hundido hasta el fondo de una cuenca. Y sobre esa tábula rasa comienza el siguiente ciclo sedimentario, manifestado en el microconglomerado basal de la formación Herrería.

Muro cámbrico
El microconglomerado de clastos silíceos de la base del Cámbrico. Fijaos en el rótulo P1, señal de que este afloramiento ha sido estudiado de forma sistemática.
A mí personalmente me impresiona mucho pensar en cuán diferente era la Tierra en el momento en que las rocas sobre las que he posado la mano eran la superficie de la misma. Si viajásemos atrás y efectivamente pudiésemos aterrizar allí encontraríamos algo inimaginable: una tierra vacía de color rojizo, sin nada vivo bajo el cielo más que quizá algún tapiz bacteriano en las orillas del océano, ríos y lagos. Y lo que es más, el momento en que los primeros pioneros saliesen del océano quedaba todavía millones de años en el futuro. Es bastante probable que lo viésemos nos recordase más a Marte que a nuestro propio planeta.

Tras estas reflexiones, volvamos a las rocas y veamos qué más nos cuentan. En este punto la Fm. Narcea consiste en una alternancia de cuarcitas y pizarras de aspecto rítmico, en capas centimétricas.

Turbiditas precámbrico
Mi compañero Gonzalo Che reflexiona acerca del carácter rítmico de la alternancia de Cuarcitas y pizarras del techo de la fm. Narcea.
Si echamos un vistazo de cerca nos llama la atención una cosa. La estratificación está bastante clara en las capas de cuarcitas, pero no tanto en las capas de pizarra intercaladas. De hecho, si no fuese por las primeras, tendríamos difícil identificar el plano original (foliación S0, la que se corresponde con la deposición original de los materiales).

Pizarrosidad
Las rocas muestran dos foliaciones bien definidas. Pero si no las ves, pasa a la siguiente imagen...

Pizarrosidad comentado
La imagen anterior comentada. Las líneas remarcan cada una de las dos foliaciones. Observad que la foliación que buza a la derecha con mayor ángulo es discontinua, estando bien marcada en los niveles pizarrosos pero no en los cuacíticos.
Se trata de un fenómeno conocido como clivaje de plano axial. Como consecuencia del estado tensional durante la deformación de las rocas, los minerales con hábito planar, como las micas de la pizarra, se orientan de forma perpendicular a la dirección de acortamiento y por tanto de forma paralela al plano axial de los pliegues que se forman en la roca. Esto puede parecer muy abstracto, pero aquí tenemos grandes y muy visuales ejemplos gracias a las estructuras presentes en la Fm. Narcea.

Clivaje plano axial
Gran espectáculo geológico en una sola imagen. Parte del flanco derecho y charnela de un pliegue que afecta a las turbiditas de la fm. Narcea, que exhiben un clivaje de plano axial muy evidente.
En la imagen anterior también podemos ver como las pizarras, debido a su menor competencia, fluyen para resolver el problema de compatibilidad geométrica en la charnela del pliegue, rellenando el hueco dejado por las capas de cuarcitas. Esta imagen también demuestra lo chapucero que soy dibujando, incluso con tablilla digitalizadora… por suerte, todo esto lo explica mucho mejor Pedro Castiñeiras (alias @petromet) en su blog.

Clivaje plano axial comentado
La imagen anterior con subtítulos. Las líneas rojas marcan la foliación original (sedimentaria) S0. Las líneas negras la S1. Y la línea azul discontinua señala la traza aproximada del plano axial del pliegue. La complicación en el plano axial parece sugerir que el mecanismo de pliegue ha sido, quizá, flexural slip.
Pero ya sabemos que, antes del metamorfismo, las pizarras eran arcillas y las cuarcitas areniscas. Así pues, ¿qué representa esta sucesión rítmica de arcilla y arena? Pues, ni más ni menos, una secuencia turbidítica. Ya hemos tratado con ellas en el pasado y he de reconocer que están entre mis estructuras sedimentarias favoritas. Así pues, en este punto de la fm. Narcea nos encontramos ante un fondo oceánico profundo que recibía, de tanto en tanto, las avalanchas procedentes del colapso del talud continental. Echemos un vistazo de cerca.

Secuencia turbidítica 2c com
Detalle de las turbiditas. Se parecian algunas estructuras sedimentarias como la laminación cruzada de los ripples (derecha) y el contraste entre el contacto erosivo plano de la base de la capa de cuarcita y el contato ondulado del techo. Aquí aparecen invertidos y constituyen, por tanto, un indicador de polaridad, al igual que el clivaje de plano axial que nos indica que estamos viendo el flanco derecho de un pliegue (la charnela queda a la derecha)
En las capas de cuarcitas encontramos estructuras tractivas conservadas a pesar del metamorfismo como laminación cruzada de ripples. De hecho, la situación de los contactos ondulados de los ripples y los contactos planos de las bases erosivas de las capas de cuarcitas parecen sugerir (como de hecho ocurre) que la polaridad de la secuencia está invertida y que hacia arriba en el afloramiento es, en realidad, hacia abajo en la secuencia estratigráfica. La laminación de ripples se observa muy bien en la siguiente muestra de mano que cogí. Aparentemente sólo los términos c, d y e de la secuencia se depositaron en este punto del lóbulo turbidítico, lo que supone una posición media según un eje distal-proximal.

Turbidita com
Un trozo del fondo de un oceáno desaparecido en la mano. Un fragmento de la secuencia turbidítica constituida por un par cuarcita con ripples (término c de la secuencia de Bouma) y pizarra (término e). En medio debe estar el término d, limos con laminación paralela, pero en esta muestra no se aprecia con claridad. 
Así pues, estas rocas nos están contando un ‘historión’. No hay nada que nos muestre la variabilidad de la superficie terrestre como ver un mapa de nuestro planeta en el que no somos capaces de reconocer ningún continente. Y en este caso estamos mirando tan hacia atrás que ni siquiera Pangea se había formado todavía. De hecho en el Ediacarense la Tierra acaba de experimentar la fragmentación de un supercontinente anterior, Rodinia, y los fragmentos de lo que algún día sería Pangea estaban alejándose unos de otros. Entre los fragmentos, en el margen de Gondwana, había toda una colección de microcontinentes. En el margen entre Gondwana y estos pequeños bloques continentales se depositaban las turbiditas que acabamos de visitar. En ese baile de masas continentales la colisión entre algunos de ellos durante la orogenia Cadómica plegó por primera vez las rocas del afloramiento, que posteriormente fueron arrasadas para ser cubiertas por los materiales cámbricos de la fm. Herrería en las orillas del océano de Japeto. Más adelante, ya durante el Carbonífero, la reunión de los fragmentos dispersos de Rodinia durante la orogenia Varisca plegó de nuevo los materiales, levantando una nueva cordillera y dando lugar a Pangea.

540moll
Reconstrucción paleogeográfica de la Tierra en el Cámbrico inferior. La elipse rojiza señala la zona aproximada donde se encontraba lo que algún día será Iberia, en el margen de Gondwana. Al norte otros continentes como Laurentia y Báltica. Junto a la plataforma se aprecian alguno de los microcontinentes mencionados en el texto, en el incipiente océano de Japeto. Modificado del sitio web de Colorado Plateau Geosystems, del Prof. Ron Blakey: http://cpgeosystems.com/index1.html
Por cerrar el círculo: apreciaréis que Rodinia ocupaba una posición centrada en el polo sur. Esta es una de las causas de las glaciaciones que cubrieron la Tierra durante el periodo Criogénico (el nombre lo dice todo) que precedió al Ediacarense, momento en el que se depositaron las rocas precámbricas de Barrios de Luna. La glaciación más famosa de todas fue la que dio lugar a la llamada Snowball Earth. La fragmentación de Rodinia se ha mencionado también como uno de los factores que influyó en la Explosión Cámbrica.

Terminado este viaje, tan sólo me queda una cosa por decir. He transitado esta primavera un buen número de veces por la autovía A-66 (autovía de la Plata) entre León y Oviedo. El mejor consejo que os puedo dar es éste: aseguraos de que otro conduzca!! El recorrido es un auténtico espectáculo geológico y corréis el riesgo de acabar circulando a 60 km/h. 

Avisados estáis.

PE: Como me chiva Pedro Castiñeiras en un comentario, estas rocas son, además, las más antiguas de la península.

Referencias:

Paleontología y estratigrafía del Paleozoico inferior en Barrios de Luna. Guía de la excursión con motivo de las XXII Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología. Carlos Aramburu et al. Universidad de León 2006.

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jueves, 9 de junio de 2016

The rain

Auga branda en pedra dura tanto dá que fai cavadura, dice un refrán gallego en una de sus diversas variantes, lo que viene a significar que si bien el agua es blanda y la piedra dura, lo mismo da ya que poco a poco la primera hace mella en la segunda. En realidad, esta expresión de sabiduría popular no hace sino reconocer un hecho tan evidente como reconocido (como demuestra la multitud de lenguajes en los que existen variantes del refrán), hasta el punto de que podríamos pensar que en ningún caso esta perogrullada puede sorprendernos. Bueno, o quizá sí. Todo es una cuestión de escala. Recordemos el asombro que suele causar la contemplación de angostos cañones, por ejemplo el Colorado o, más cerca de mi casa, el del río Júcar. Pero a veces no sólo nos impresionan los fenómenos de gran formato.

Como los que me seguís en Facebook o Twitter ya sabréis, he pasado un mes en Oviedo. Esto me ha dado la oportunidad de visitar algunos buenos afloramientos que serán objeto de relatos a su debido tiempo, además de disfrutar de las excelentes rocas ornamentales de edificios y, como, del pavimento, estas últimas con su dotación de fósiles.

Tweet fósiles Oviedo

Pero tuvo que ser justamente la última tarde, paseando por la ciudad vieja (o El Antiguo, como dicen aquí), cuando me llevé la mayor sorpresa. Al llegar a la calle Postigo Alto (siempre mirando al suelo, como suele ocurrir), me encontré con esto:

Disolución 1
Un momento, ¿es eso lo que creo?
Bueno, quizá sea mejor comentar un poco la fotografía para ayudar a ver lo que me sorprendió tanto.

Disolución 1 comentado
Sí, ya veo... ¿y?
Ahora son evidentes esas marcas sobre el pavimento que, asociadas a la pendiente de la calle, son la evidencia de la escorrentía del agua (la calle tiene mucha pendiente que se dirige, precisamente, en la dirección de las flechas). Casi puede verse correr la lluvia hacia uno. Y esa es la cuestión. ¿Qué hace tan evidente el camino seguido por el agua? Una inspección inicial lo deja claro. En el pavimento el camino del agua está marcado por auténticas ranuras.

Disolución 2
Esas ranuras... ¿serán obra de antiguos alienígenas? 
De hecho, las ranuras son tan profundas en la caliza gris (Caliza de Rañeces del Devónico, probablemente) que uno llega a dudar a si no han sido hechas por la mano humana, por ejemplo como medio para hacer menos resbaladiza la loseta. No obstante, hay varios detalles que confirman un origen en la escorrentía de aguas de lluvia: el trazado sinuoso, la dirección coincidente con las líneas de máxima pendiente de la calle  y la forma en que el espaciado de los canalillos coincide con las juntas de lo que parece un adoquín prefabricado de hormigón. Es más, las juntas tienen continuación en los canales, al constituir líneas de circulación preferente del agua.

Disolución 3
El adoquín de hormigón también está afectado, aunque de forma menos llamativa
En las calles adyacentes, en las que la pendiente es casi paralela a la alineación de la urbanización, podemos ver como el agua fluye preferentemente por las juntas hasta que llega a las baldosas calizas donde, al no tener un ‘cauce’ predefinido, la corriente sigue la línea de máxima pendiente. Casi podemos medir el ángulo entre ambas direcciones.

Disolución 6
Marcas de disolución paralelas regularmente espaciadas
¿Cuál es la causa de este fenómeno? ¿Qué confiere al agua esa poder de erosión tan impresionante? Aunque el refrán con que comienza este artículo hable de la capacidad del agua de vencer a la roca, esto es un poco engañoso. En realidad, no es el agua la que erosiona la roca, sino la carga que arrastra la corriente (arena, grava e incluso bloques de grandes dimensiones) que actúan como herramientas. Así pues, es la energía que el agua transfiere a las rocas que transporta lo que le permite excavar poco a poco en su lecho. En cualquier caso, no parece ser el caso aquí. Es evidente que hay algo más. Pero, ¿qué?

Entre las rocas carbonatadas y el agua hay una relación de amor-odio controlada por un equilibrio químico. En función del contenido en CO2 en el agua ésta puede disolver el carbonato de las rocas o depositarlo, creando rocas a partir del agua. Así se forman los edificios tobáceos tan característicos de los ríos de la península y los espeleotemas de las cuevas (estalactitas y estalagmitas). La concentración de CO2 está controlada por factores como la temperatura (por eso se forma cal en el grifo del agua caliente), la energía del medio (agitación) o la acción de seres vivos, que pueden forzar la precipitación de carbonato (así forman su concha los bivalvos o se forma la alternancia de capas de los estromatolitos).

Oltà
Lapiaz de Oltà, en Calpe (Alicante) Un paisaje que tiene su origen en la acción de disolución del agua de lluvia
En cualquier caso, el desarrollo de esta marcas de disolución tan acentuadas en un pavimento urbano son algo que no he visto jamás. Sobre todo si se tiene en cuenta el tiempo disponible para generarlas. Según he podido investigar, El Antiguo de Oviedo se reurbanizó integralmente a principios de los 90, peatonalizando prácticamente toda la zona. No sé (y quizá alguien pueda ayudar) si el pavimento fue sustituido de forma generalizada y, en particular, en la calle que nos ocupa. Aquí hay algunas losetas nuevas que aún no está afectadas por este proceso y otras que evidencian un cambio de posición ya que no están orientadas de conformidad a la pendiente.

Disolución 4
Baldosas negras no afectadas y una baldosa gris mal colocada (respecto a su posición original). Alguien ha estado jugando a las obras
Una explicación para este fenómeno sería un carácter excepcionalmente ácido del agua de lluvia, algo que conocemos como… lluvia ácida. Detrás de la lluvia ácida se encuentra la emisión a la atmósfera de compuestos como el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno (NOx) que a su vez proceden, en su mayoría, de la quema de combustibles fósiles, especialmente el carbón. No sería de extrañar que en Oviedo, rodeada de los centros de actividad minera de la cuenca asturiana, de centrales térmicas y las calefacciones alimentadas de carbón fuese víctima de esta lluvia contaminante (además de grandes industrias que ya han sido denunciadas por este motivo, como Arcelor Mittal). Hacía años que no veía una carbonera, pero en el edificio cuyo parking daba servicio al hotel había una y pude ver como descargaban el mineral. Y bueno, además de eso, es que en Oviedo llueve mucho.

Así pues, el carbón asturiano puede estar detrás de la extraordinaria alteración del pavimento de El Antiguo. Para poder datarlo deberíamos conocer la fecha de colocación del pavimento en esta calle, especialmente para saber si data de los años 90, como podría ser el caso. Si algún lector posee algo de información, le agradecería mucho que la aportase para completar el caso.

Claro que, después de todo, quizá la causante sea la sidra...

IMG_20160530_203930

Actualización


El fenómeno parece generalizado en El antiguo. Así lo contaba @petromet hace un par de años:



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domingo, 1 de mayo de 2016

Un día cualquiera, un pavimento, un mar tropical.

El año pasado estuve de visita en un edificio en Barcelona, un edificio de oficinas. Se trata del CINC, y es un centro empresarial situado en Diagonal Mar, una zona que se ha desarrollado en los últimos años. El edificio es bastante nuevo, pero como imaginaréis no fue la arquitectura lo que me llamó la atención. Como tenemos esta costumbre de ir mirando al suelo, no pude evitar fijarme en el pavimento del edificio. A primera vista se trataba de una caliza oolítica (y, de hecho, lo era) pero en realidad, al fijarme bien, resultó que había interesantes detalles sobre la historia de aquella roca que podían leerse en el suelo.

Ya sabemos que una caliza oolítica es aquella que está formada por la agregación de pequeñas partículas de tamaño arena (menor de 2 mm)llamadas oolitos. También sabemos que los oolitos son partículas subesféricas formadas por la precipitación de carbonato cálcico en torno a un núcleo, que puede ser un fragmento de concha, un granito de arena, etc. Desde el punto de vista sedimentario su comportamiento es análogo al de la arena detrítica y por tanto desarrollan las mismas estructuras que aquéllas (estratificaciones cruzadas y ripples, por ejemplo). Se originan en costas de mares cálidos, someros, con suficiente energía para hacer que los incipientes cuerpos esféricos rueden durante su formación. Actualmente pueden encontrarse en las Bahamas (no hay muchos más ejemplos de plataformas carbonatadas actuales, aparte de este archipiélago, la costa de Florida y ciertas zonas del golfo Pérsico). No se descarta que la acción de microorganismos participe en su formación, si bien cuando este factor es el dominante estos cuerpos no poseen una sección circular tan clara y se denominan oncolitos. Hace tiempo hablamos sobre ellos y vimos qué pinta tienen tanto en rocas ornamentales (ver este artículo) como en el campo (ver este otro).

Grainstone oolítico
Caliza oolítica del Kimmeridgense en el barranco de Carcalín, Buñol.

Laminación paralela
Laminaciones paralelas en caliza oolítica. Edificio de la Autoridad Portuaria de Valencia.

El caso es que lo que me llamó la atención de las calizas oolíticas del edificio CINC de Barcelona fue su aspecto poco uniforme. Sobre el típico fondo uniforme de color crema típico de estas calizas destacaban unas ‘manchas’, como si fuesen pasas en un bizcocho. Un par de vistas generales:

Vista general pavimento
Vista general del pavimento del edifico CINC en Barcelona. El aspecto moteado es evidente.

Vista general 2
Al mirar de cerca se ve que las 'manchas' son parches formados por oolitos, que flotan en la masa oolítica de la roca.
En este tipo de calizas es frecuente que aparezcan intraclastos: fragmentos previamente litificados (ya que los sedimentos carbonatados tienen una gran facilidad para cementarse de forma temprana a causa de la precipitación de carbonato cálcico en los poros). Los intraclastos se forman por la acción del oleaje sobre los materiales preexistentes. En el caso del CINC este fenómeno se muestra de forma generalizada, como se puede ver en la imagen anterior. Pero lo más llamativo es que existen algunos intraclastos con evidencias de haber estado expuestos al retrabajamiento por el oleaje durante bastante tiempo, razón por la cual no tienen un aspecto brechoide, si no que están más redondeados. Algunos incluso presentan una envuelta micrítica.

Clasto oolítico
Detalle de un intraclasto con envuelta micrítica de color más oscuro, que define perfectamete su contorno. Fijaos como flota en la matriz de oolitos y pisolitos que lo rodean. En algunos casos se distingue el núcleo en el interior de los oolitos y el cemento que rellena los poros.
Otros intraclastos han sufrido la acción de organismos perforadores endolíticos (que viven dentro de las rocas) que los han alterado por concreto. En estas perforaciones precipita de forma secundaria un cemento micrítico, lo que les confiere un aspecto característico.

Clasto perforaciones
Intraclasto con multitud de perforaciones de organismos endolíticos, porteriormente rellenos con micrita de color más oscuro.
Además de estos intraclastos, también aparecen otros clastos cuyo origen no está en la propia área de formación de la caliza oolítica. Este es el caso de este guijarro calizo muy bien redondeado, que debe de haber sufrido un proceso de transporte bastante largo hasta llegar hasta aquí, ya que no cuadra nada con el tipo de materiales en los que está englobado.

Clasto 1
Clasto calizo bien redondeado que también muestra, aparentemente, perforaciones superficiales.

Por último, vemos como algunos intraclastos contienen otro tipo de clastos, bioclastos en este caso. Si nos fijamos podemos encontrar fragmentos de coral arrancados de un arrecife próximo y transportados hasta los bajíos próximos a la costa. Aquí hay una historia doble, ya que el fragmento de coral forma parte, a su vez, de un intraclasto, por lo que como veis ha dado muchas vueltas hasta llegar al lugar donde lo encontramos ahora.

Clasto coral
Fragmento de coral ramoso que forma parte, a  su vez, de un intraclasto. 
El ambiente en que se formaron estas rocas es el de una plataforma carbonatada, en un mar somero y cálido. Hacia tierra existían zonas batidas por el oleaje, bien de buen tiempo (que permite la formación de los oolitos) bien el de tormentas, que fragmenta las calizas ya cementadas previamente para producir los intraclastos que se incorporan de nuevo a los bajíos. Hacia el mar había arrecifes de coral que, de tanto en tanto, eran afectados por esas mismas tormentas trayendo hacia la costa algunos fragmentos de estos organismos bioconstructores.
Si tenéis la ocasión de visitar este edificio aprovechad para echar un vistazo a este paisaje ya desaparecido. Y recordad que la geología está en todas partes: hay que estar atento o nos la perdemos!

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