martes, 17 de enero de 2017

A vueltas con el Antropoceno

El pasado 28 de diciembre no pude resistirme. Tras encontrar varias inocentadas de carácter geológico en twitter decidí crear una propia. Así que a última hora de la tarde publiqué un tuit que decía lo siguiente (no puedo reproducirlo ya que lo eliminé a las 24:00 para evitar seguir creando confusión):

“Leo que la comisión para el Cuaternario de la ICS ha aprobado la propuesta del Antropoceno”

Enseguida se generó una cascada de reacciones que iban desde el disgusto…

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Hasta el terror y las llamadas a la esperanza:

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Claro que eventualmente se descubrió el pastel:

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Y todos respiramos aliviados. Pero, ¿qué es el Antropoceno y qué es lo que lo hace tan controvertido?

Comencemos por el principio.

¿Qué es el Antropoceno?

El Antropoceno es el nombre propuesto para una nueva unidad cronoestratigráfica con rango de época que está siendo estudiada por una subcomisión específica dentro de la comisión para el Cuaternario de la ICS (International Comisión on Stratigraphy) de la IUGS (International Union of Geological Sciences). Según esta propuesta, el Antropoceno seguiría al Holoceno y lo sustituiría como última unidad de la escala cronoestratigráfica. Es decir, que de aprobarse la propuesta estaríamos viviendo en el Antropoceno, y no en el Holoceno. Nótese que la palabra Antropoceno se ha acuñado sobre la estructura de Holoceno sustituyendo Holo- por Antropo- (Humano).

¿Quién inventó este término?

El origen de la propuesta es bastante reciente y se atribuye a Paul Cruzten, ganador del premio Nobel de Química. En el año 2000 lo utilizó por primera vez para evidenciar el efecto que las actividades humanas estaban teniendo sobre el medio ambiente de nuestro planeta y que, en su opinión, van a dejar una impronta permanente y definida en el registro geológico.

¿Como se mide el tiempo geológico?

La construcción de una escala cronoestratigráfica coherente es un reto de una magnitud colosal y uno de los objetivos primarios de la geología desde que se convirtió en ciencia. Ya desde los orígenes de la investigación de la tierra fue evidente que los fósiles contenidos en las rocas permitían dividirlas en cuatro grandes grupos (o sistemas) en función de las agrupaciones de fósiles que contenían. Surgió así la primera división en era Primaria, Secundaria y Terciaria, además de otra unidad que escapaba a esta sistematización por no contener fósiles en absoluto y que se entendía anterior a las otras tres. Cuando hablamos del establecimiento de una escala hemos de tener en cuenta que en geología manejamos una dualidad permanente (como la de la onda/corpúsculo de la física pero en piedra): por una parte tenemos la ordenación de los estratos en una secuencia conforme al principio de superposición, según el cual las capas más antiguas aparecen (si no hay deformación de por medio) por debajo de las más modernas. Eso nos permite dar el salto a una secuencia temporal, a la que hasta el desarrollo de los medios de datación radiométricos no fue posible asignar edades absolutas (en millones de años de antigüedad, vamos). Así, tenemos tres escalas paralelas, la de las unidades cronoestratográficas (sistema, serie, piso…) la de las unidades geocronológicas (era, periodo, edad…) y la de la serie temporal geocronométrica. A veces puede ser un poco confuso saber cuando nos estamos refiriendo a una u otra ya que las unidades cronoestratigráficas y geocronológicas tiene el mismo nombre. Así hablamos, por ejemplo, de que el Aquitaniense es un piso (edad) del Mioceno, una serie (época) del sistema (periodo) Neógeno del eratema (era) Cenozoica del eotema (eón) Fanerozoico. La edad cronométrica del Aquitaniense va de 23,03 a 20,44 millones (Ma) antes de la actualidad. Esto puede parecer un poco enrevesado, pero dado que los primates somos animales visuales siempre ayuda una imagen.

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Y si bien el tiempo es algo intangible, las rocas no lo son. Así que aquí tenéis unas margas y calizas depositadas en el Aquitaniense y que afloran en el barranco de l’Estret o Salat de Calpe, al pie de Oltà.


Aquitaniense L'Estret

Naturalmente, nadie tiene la escala completa en su mente y todo el mundo se maneja con facilidad en las unidades con que está familiarizado y con más dificultad en aquellas con las que se encuentra con menos frecuencia. En este enlace tenéis la última versión en español de la Escala Cronoestratigráfica internacional.

La definición y establecimiento de estas unidades no ha sido nunca cosa fácil, y siempre ha habido acaloradas discusiones en función de los criterios empleados, que podían ser desde la equivalencia o similitud de la litología hasta el criterio del contenido fósil (que William Smith descubrió y empleó con tanto éxito para crear el primer mapa geológico de Inglaterra, una historia que se cuenta en el libro The map that change the world y que os recomiendo encarecidamente). Es proverbial el enfrentamiento entre Sedgwick y Murchison en el establecimiento de los periodos Cámbrico y Silúrico, en el que cada uno de estos geólogos-caballeros pugnaba por extender el ámbito de su unidad como si fuese una disputa territorial de proporciones casi bélicas. Esta controversia se resolvió finalmente con la propuesta de Lapworth de una nueva unidad, el Ordovícico, que abarcaba el territorio en disputa.

Para racionalizar todo este proceso y sistematizar la definición de las nuevas unidades está la Comisión Estratigráfica Internacional, una de cuyas subcomisiones está estudiando, como decíamos, la propuesta del Antropoceno.

¿Por qué es tan polémica esta propuesta?

Así pues, si esto es un proceso normal y si históricamente la definición de nuevas unidades no ha estado exenta de polémica, ¿por qué ha de ser el caso del Antropoceno una excepción? ¿Qué hay de diferente aquí?

En primer lugar, porque técnicamente la nueva unidad propuesta no parece ajustarse a los criterios técnicos definidos por la ICS y aunque sólo sea por ello ya es una anomalía. Alguien podría argüir que esos criterios se han establecido pensando en unidades más convencionales (por ejemplo, no tiene sentido hablar de fósiles para referirnos a restos de seres vivos posteriores al fin de la última glaciación, ya que por convenio esos restos no se consideran tales) y que, por tanto, debería hacerse una excepción. Pero es que precisamente esos criterios son necesarios para poder acotar al máximo el establecimiento de nuevas unidades y reducir al máximo las discusiones estériles, así como para facilitar el uso se estas unidades una vez aceptadas. Y es que la escala cronoestratigráfica debe ser, ante todo una herramienta útil para el estudio de la historia de la Tierra.

En segundo lugar, el Antropoceno, de aceptarse, daría lugar a situaciones cuando menos peculiares. Por ejemplo, uno de los criterios propuestos para fijar la base del Antropoceno es el de la concentración de los isótopos radioactivos generados en las explosiones radioactivas de finales del siglo XX. Según esto, el Antropoceno tendría una duración de unos 60 – 70 años, lo que equivale a 0,000070 millones de años. Imaginad de qué forma podría representarse eso en la escala geocronométrica, si ya el propio Holoceno, que se inició hace 0,017 Ma, es difícil de representar. Naturalmente eso no es un problema exclusivo del Antropoceno. Representar de forma homogénea la escala tiene sus dificultades, ya que naturalmente somos capaces de definir mejor unidades en tiempos recientes (ya que hay mayor número de afloramientos y su calidad es mejor) y, además, durante la mayor parte de la Tierra no ha habido fósiles macroscópicos que permitan una división del tiempo en base a fósiles. Eso hace que multitud de unidades se acumulen en los últimos 540 millones de años y que se resuman los anteriores 4.000 millones de años, dando una visión distorsionada de la historia de la Tierra, de la vida y… del ser humano. Aquí tenéis un ejemplo (de la nada sospechosa AEPECT):

NuevoDocumento 18_1
Fijaos en cómo se comprime la mayor parte de la historia de la Tierra, situada por debajo del Cámbrico. Esto es entendible en el caso de esta escala de mano por cuestiones de utilidad, pero se encuentra la misma operación en prácticamente todas las escalas que se pueden ver por ahí, exagerando Cuaternario y dando una falsa imagen visual de la importancia de los Antropos (que somos nosotros)

Y ahora os imagináis el Antropoceno ahí, encima de todo. Y por si fuese poco, imaginaos la elección del estratotipo. Un clavo dorado se coloca en la base de cada unidad en la sección de referencia internacional (recientemente se celebró la ceremonia del clavo dorado en el caso de la sección de Fuentelsaz, Guadalajara, la sección de referencia internacional para el Aaeleniense). ¿Dónde se pondría el del Antropoceno? Hace un tiempo me permití bromear con el tema…

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El tiempo es un concepto abstracto pero no así las rocas. Como hemos dicho, sobre eso se establece la separación entre unidades cronoestratigráficas y geocronológicas. Pero es que en el caso del Antropoceno, la tangibilidad desaparece ante nosotros. ¿Dónde ubicar el Antropoceno en esta sección?


Sección Cuaternario
Hala, ya te puedes ir a ver si encuentras el Antropoceno en la sección de esta terraza Cuaternaria. Con un poco de suerte hay algo de basura que haya dejado algún cerdete y te resuelve el asunto.

Y es que, por encima de todo, el Antropoceno es inútil como herramienta geológica. La escala del tiempo geológico se ha construido para interpretar el tiempo pasado, y esa es la principal diferencia con el calendario humano, diseñado para fijar los sucesos del tiempo presente. El Antropoceno trata del presente, no del pasado, y eso lo convierte en un concepto inútil desde el punto de vista de la geología histórica.

Hace unos días leí en Ancient Shore, el blog de Graham Young, una enumeración de las herramientas comunes a todos los geólogos que, independientemente de su especialidad. Entre estas herramientas o habilidades están las siguientes: el Uniformismo, el ciclo de las rocas, los conceptos de alteración y erosión, el principio de superposición, el principio de horizontalidad original, la aplicación de la navaja de Occam a las interpretaciones realizadas y la escala del tiempo geológico. Es imposible entender el funcionamiento del planeta sin adquirir, con una buena dosis de esfuerzo, una percepción adecuada de la escala del tiempo geológico, tan distinta de la escala del tiempo humano. Pues bien. El Antropoceno destruye ese constructo esencial despreciando el hecho de que la geología sólo se convirtió en ciencia cuando Hutton y Lyell enunciaron el principio del Uniformismo: el paisaje que vemos hoy es el resultado de la actuación de pequeñas fuerzas durante cantidades inimaginables de tiempo. Por muy sustancial que pueda parecernos a los humanos nuestra influencia en la superficie del planeta y nuestra capacidad de alterar paisajes, ¿qué quedará de ello en el registro geológico? Es más, ¿quedará alguien sobre la Tierra haciendo geología dentro de 10 millones de años que pueda identificar las evidencias de nuestra existencia?

Y si todo está tan claro ¿por qué ha llegado a plantearse formalmente la propuesta?

Buena pregunta. Y aquí viene la parte fea. Se ha acusado a los proponentes y defensores del Antropoceno de estar sosteniendo una idea política por medios más próximos a los del activismo ambiental que a los de la ciencia. Y eso es exactamente así, en mi opinión. ¿Qué razones podría tener un científico para caer en este tipo de estrategias? No creo que sus motivaciones sean políticas ni que cuando proponen la inclusión del Antropoceno en la escala cronoestratigráfica lo hagan de forma conscientemente deshonesta. Pero sí creo que es más fácil conseguir financiación para tu investigación en unos temas que en otros. No hay duda de que un político suelta la pasta con más facilidad para investigar sobre el Antropoceno y los efectos de la acción humana sobre el medio ambiente (algo que puede vender a la sociedad como una muestra de su ‘compromiso’) que para analizar las marcas de natación de tetrápodos en el Triásico superior de la Ibérica (por poner un ejemplo). Y si alguien no se lo cree, que busque cuántas concejalías de cambio climático hay en los ayuntamientos de nuestro país. Y es que el Antropoceno está, como he dicho, en la escala temporal de los seres humanos, lo que facilita su comprensión y adopción por la mayoría de las personas, que no poseen en general una comprensión del tiempo geológico. Como ejemplo de todo ello, sirva la forma en que los proponentes del dichoso Antropoceno filtraron la noticia (falsa) de su aprobación y la inmediata repercusión que esto tuvo en todos los medios de comunicación.

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Nucleares y pollos. Te cag*s.

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Hemos entrado en una nueva época. Como quién cambia de mes. 

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¡No me digas! Y yo sin cambiarme de ropa interior.

Y entonces, ¿qué va a pasar?

Mucho me temo que el Antropoceno será finalmente adoptado y no por razones científicas. Eso no importará a la mayoría de la gente, aunque fastidiará mucho a un buen número de geólogos. Además de desviar fondos de investigación geológica a asuntos irrelevantes desde el punto de vista de la geología histórica. Yo por mi parte, me he propuesto resistir. Junto con unos cuantos irreductibles lucharemos a muerte para combatir el Antropoceno donde quiera que nos lo encontremos. Para empezar, voy a comprarme esta camiseta, diseñada por @RSpitfire a raíz de una conversación sobre este asunto en twitter.

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Aunque sobre el Holoceno también hay opiniones, ¿eh, José María?

Si queréis escuchar otras opiniones sobre el tema, os recomiendo escuchar la sección que dedicó @petromet al Antropoceno en la entrega mensual del podcast @geocastaway (minuto 34:54). O leer a @ikutram en Principia. Y con eso os dejo, hasta la próxima era geológica.

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Naturalmente puede haber distintas opiniones al respecto y esta es sólo la mía. Os animo a dejar un comentario más abajo.

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martes, 6 de diciembre de 2016

Nuevo corrimiento de tierras en Cortes de Pallás: “el continuose del empezose”

El viejo código de honor de los caballeros castellanos tenía, como uno de sus pilares básicos, la siguiente expresión: ‘mantenella y no enmendalla’, que básicamente indicaba que, incluso si uno estaba obviamente equivocado, no debía rectificar jamás. Se entendía que admitir un error era equivalente a una deshonra, y por tanto no se debía reconocer jamás esta situación sin importar las consecuencias que pudiera traer para uno mismo (o terceras partes). Pues bien, esta parece ser la situación en el caso de la ladera inestable de Cortes de Pallás, que tanto nos preocupó en el pasado año y sobre la que escribí un par de artículos: el primero analizando las causas de lo ocurrido y el segundo poniendo de manifiesto la decidida voluntad de desinformar de algunos ‘expertos’.

Pues bien, de  nuevo tenemos que volver a hablar de un corrimiento de tierras en Cortes de Pallás. Ayer, tras unos días de lluvias, la ladera se vino abajo en exactamente el mismo punto ya afectado por el deslizamiento anterior, si bien, en esta ocasión, en una sección situada a una cota superior.

Cortes 2

En la imagen anterior tenemos pistas suficientes para analizar lo ocurrido. Lo que vemos es un deslizamiento circular de libro que ha ocurrido íntegramente dentro de la formación Margas de Chera. Evidentemente, tras las lluvias de los últimos días las margas se han saturado de agua, perdiendo su cohesión y no pudiendo sostener la elevada pendiente en que quedaron tras la intervención de estabilización realizada por Iberdrola y la Diputación. Añadamos algunos comentarios sobre la imagen:

Cortes 2 com

En las fotografías que corren por las redes sociales es posible ver el color verdoso, propio de las Margas de Chera, de los materiales que han caído sobre la carretera, enterrando por completo el vial del PENVA de Otonel y en menor medida la CV-428, único acceso decente a Cortes.

Cortes 3

Este deslizamiento no se ha producido, por tanto, en las mismas formaciones geológicas del primer caso. En aquel entonces, la rotura se produjo, aparentemente, en el miembro margoso intermedio de la formación Alpuente, afectando casi exclusivamente a las calizas del miembro superior. Pero eso no quiere decir que ambos hechos no tengan ninguna relación. Como ya comentamos, el cañón del Júcar es una zona que de forma natural está expuesta a este tipo de riesgos geológicos de forma natural, debido principalmente a la heterogeneidad de las rocas de las laderas y a la acción del propio río Júcar. Estos procesos se dan de forma natural pero, en el caso de Cortes, pueden ser acelerados por la acción humana, básicamente por el empecinamiento en acumular infraestructuras en una ladera que ya de por sí tiene problemas por su evolución geológica.

Aparentemente lo que ha ocurrido es la manifestación de la propagación de la inestabilidad ladera arriba: la ladera está buscando su perfil de equilibrio y se va ajustando por sí misma. El derrumbe de 2015 (y quizá las obras realizadas) agravaron la situación de las margas de Chera, que han respondido mediante esta rotura. A su vez, eso trasladará el desequilibrio a la formación inmediatamente superior, las Dolomías de Alatoz. Tengo la impresión de que estas últimas, al ser una unidad más competente, tardarán más en reaccionar de lo que ha ocurrido con las margas, pero nunca se sabe.

Cortes 4

Siempre he mantenido que no debería haberse realizado una intervención sin conocer de forma clara las causas primeras (que no son las lluvias, igual que las neumonías no las provoca el frío sino una bacteria). En el cañón del Júcar hay fuerzas en acción de una magnitud inimaginable y, del mismo modo que la actuación humana que olvida este hecho puede acelerar estos procesos, no puede pretenderse corregir la situación ignorando la dinámica geológica a largo plazo de la zona. La ingeniería no puede ir en contra de los principios de la física, del  mismo modo que la geotecnia no puede despreciar los principios de la geología. Los métodos de cálculo actuales y la capacidad tecnológica pueden hacernos confundir nuestros modelos con la realidad, con resultados desastrosos. A pesar de ello, hoy leo en Las Provincias lo siguiente:

Algunas mallas metálicas destinadas a proteger la carretera quedaron destrozadas por el peso de los pedruscos y la estructura de seguridad no impidió que las rocas acabaran otra vez en medio de la carretera con evidente riesgo, lo que vuelve a poner de manifiesto la inestabilidad de la montaña de Cortes. Pero la lectura de la Diputación, responsable de las obras junto con Iberdrola, fue diferente: «La actuación ha permitido controlar el movimiento de los grandes bloques y evitar desprendimientos de consideración con las lluvias».
Los técnicos constataron que la carretera no está dañada y la Diputación mantiene que el sistema de protección de las grandes rocas «ha funcionado como estaba previsto». El desplome de ayer, restaron importancia, «es uno más de los que suelen acontecer en episodios de fuertes lluvias».

¿En serio? ¿El sistema ha funcionado como estaba previsto? 15 m del vial del PENVA que une Cortes con Otonel están enterrados: un gran éxito del sistema. “La actuación ha permitido controlar el movimiento de los grandes bloques”: los únicos grandes bloques que han caído son los de la escollera colocada en el pie del talud de la CV-428, ya que el deslizamiento ha afectado exclusivamente a las margas de Chera, de donde no proceden “grandes bloques”. “El desplome de ayer es uno más de los que suelen acontecer en episodios de fuertes lluvias”. Claro, ha sido pura casualidad que en decenas de kilómetros de cañón del Júcar pase justo en la vertical del lugar donde se llevó a cabo la “estabilización” ([Modo ironía: ON].

MANTENELLA Y NO ENMENDALLA

Mala estabilización es la que no prevé los efectos de las propias obras en la misma ladera en la que se está interviniendo. Y es que es muy difícil una solución en un sistema con las restricciones geométricas impuestas por las infraestructuras existentes. En mi opinión, no es posible resolver esto hasta que se realice un análisis serio de las causas del primer deslizamiento: ¿Cuál fue el mecanismo? ¿En qué punto se produjo la rotura del terreno? ¿Cuales fueron los factores intervinientes? En caso de existir, ¿por qué no se ha hecho público tal informe? ¿Es verosímil que no se haya realizado este análisis teniendo en cuenta la importancia de las infraestructuras hidráulicas que pueden verse afectadas? Si no existe, ¿con qué criterio se ha realizado la intervención? ¿Se trata de aspirinas para la fiebre? ¿un nuevo caso de wishful thinking? ¿Es posible una actitud tan absolutamente acrítica ante la tozudez de los hechos? ¿Será necesario que ocurra una desgracia para que de verdad alguien se plantee de forma seria resolver el problema de los accesos a Cortes de Pallás? Dada la lentitud de los procesos geológicos, ¿están esperando los responsables a que cuando ocurra otro incidente de gravedad ya no estén en condiciones de que nadie les exija responsabilidades? ¿Demasiadas preguntas?

Como ya indiqué, el aprovechamiento de Cortes-La Muela junto con la central nuclear de Cofrentes constituyen un polo esencial para el sistema eléctrico nacional y por tanto la resolución del problema debe ser abordado por el Estado, la única Administración con la capacidad de acometer a corto plazo la ejecución de un nuevo acceso a Cortes en condiciones de seguridad: un nuevo puente sobre el Júcar.

Entre tanto, confiemos en que la suerte siga a nuestro lado y, como hasta ahora, no se produzcan heridos. Estoy seguro de que los responsables de las infraestructuras también se aferran a esta esperanza.

Nota: las fotografías no son mías, sino que me han llegado por un mecanismo tan habitual hoy en día como es whatsapp. Por tanto, no conozco al autor. Si alguien reconoce una fotografía como propia, que me lo haga saber y con gusto indicaré la autoría.

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domingo, 27 de noviembre de 2016

Regreso al mar devónico de Asturias: los carbonatos perimareales de Bañugues

A menudo hablamos de la geología como una herramienta para conocer los paisajes que se esconden en el paisaje actual. Ciertamente es así. No obstante, en ocasiones existe una conexión entre el paisaje actual y el que podemos ver en las rocas. Se trata de lo que Graham Young denominó en su blog, Ancient Shore, Adjacent Analogues. Pude visitar un ejemplo de estas curiosas coincidencias a través del espacio y el tiempo al visitar el pasado octubre la ensenada de Bañugues. Aquí la marea alta cubre las dolomías de la formación  Bañugues, depositadas a su vez en una llanura mareal de otro océano desaparecido mucho antes de la apertura del Atlántico.

Y digo marea alta porque lamentablemente durante toda la semana mis visitas vespertinas a varias playas asturianas coincidieron con la pleamar. A pesar de la frustración de ver como las olas cubrían rocas accesibles en bajamar reduciendo la extensión de los afloramientos, hice todo lo posible por ver lo que ofrecían aquellas que todavía estaban a mi alcance. Y no estuvo mal, la verdad.

No hace mucho revisamos el concepto de carbonatos perimareales analizando el caso de un afloramiento de la fm Utiel en Cortes de Pallás. Allí vimos que el término carbonatos perimareales se refiere a aquellos materiales carbonatados depositados en torno a una llanura de marea. Básicamente hay tres subambientes sedimentarios principales: la zona submareal, permanentemente sumergida; la zona intermareal, que es la franja de costa que queda alternativamente sumergida y emergida con el avance y retroceso de la marea y, por último, la zona supramareal. Como podéis imaginar, esta zona es la banda costera inmediatamente adyacente a la llanura mareal y que está casi siempre emergida, quedando cubierta por el agua únicamente en el caso de episodios como tormentas o mareas vivas.

Aunque esta definición de ambientes parece, a priori, muy clara, en realidad la variedad de condiciones dentro de cada uno de ellos es muy grande ya que, por ejemplo, la amplitud de las mareas o el nivel del mar es muy variable.

Lo bueno de la costa asturiana es que, en correspondencia con el concepto de Adyacent Analogues, uno puede ver los tres subambientes sin más que levantar la cabeza de las rocas. Así, el actualismo acude en nuestra ayuda.

Bañugues
Pleamar en la ensenada de Bañugues.
Los carbonatos de la fm. Bañugues afloran a lo largo de toda la ensenada, si bien las condiciones de exposición no son especialmente buenas. Yo tan sólo pude echar un vistazo a la parte alta de la formación, que aflora en en el lado oriental. Aquí las capas aparecen verticalizadas con un rumbo aproximado N-S. Esta unidad pertenece al grupo Rañeces y tiene una edad Devónica.


Dolomías verticalizadas
Las Dolomías de Bañugues en la zona oriental de la ensenada homónima. Como se ve, las capas están fuertemente verticalizadas,  llegando a invertirse en lagunos puntos las capas.

Formaciones costa asturiana
Distribución de las capas en la región de Cabo de Peñas. Arbizu et al., 1995. Tomado de la ficha del LIG del IGME.

Columna Asturias
Columna estratigráfica de la costa Asturiana. Arbizu et al., 1995. Tomado de la ficha del LIG del IGME.
Las llanuras mareales del devónico eran algo distintas a las actuales de la costa cantábrica, fundamentalmente porque entonces el material que se acumulaba en la costa era carbonatado, mientras que en la actualidad nos hallamos ante materiales siliciclásticos. Es decir, ahora vemos arena y grava mientras que entonces Iberia se encontraba en latitudes tropicales, con un clima cálido, y el océano estaba lleno de formas de vida que empleaban el carbonato cálcico para construir sus estructuras corporales (corales, braquiópodos, lamelibranquios, estromatopóridos, briozoos, crinoides…) Sus restos constituían la fuente de sedimento para aquellas playas devónicas.

Tierra en el Devónico
La Tierra en el Devónico. Al sur el supercontinente de Gondwana, en cuyo margen norte se encontraba Iberia. 
En la parte alta de la Fm. Bañugues predominan los términos inter a supra mareales. Las principales facies sedimentarias que podemos ver son laminaciones, tanto de origen orgánico como inorgánico, brechas intraformacionales y grietas de retracción y pseudomorfos de yeso [1]. No se encuentran fósiles a causa de la dolomitización, con una excepción…estromatolitos, algunos de ellos espectaculares. Echemos un vistazo a las rocas, teniendo en cuenta que la pleamar me hizo muy difícil la visita, por lo que no pude realizar una visita sistemática a la búsqueda de buenos ejemplos o de relaciones entre unas facies y otras.

Las laminaciones inorgánicas son, sin duda, lo más abundante y llamativo. Se forman por la alternancia de láminas de distinta composición, típicamente micrita y pellets o, incluso, cuarzo. Dan a las dolomías un aspecto rítmico muy característico.

Laminaciones inorgánicas
Laminaciones inorgánicas de la zona intermareal.
Las ritmitas con este tipo de laminaciones muestran en algún lugar la presencia de pequeños canales mareales que cortan erosivamente las láminas y que, a su vez, aparecen rellenos por materiales que exhiben láminas, aunque no planas sino de de aspecto irregular. Quizá tengan un origen criptalgal, aunque es difícil determinar simplemente de visu (por eso se llama criptalgal, claro). En estos casos también están asociadas a niveles de brechas intraformacionales.

Canal y brechas
Pequeño canal en la zona intermareal, mostrando el contacto erosivo con las facies de laminaciones inorgánicas infrayacentes. Observad el relleno con laminas onduladas, posiblemente criptalgales, y las brechas a techo antes de iniciarse un nuevo ciclo en facies de láminas inorgánicas.

Canal y brechas 2
Otro canal mostrando las mismas características que el anterior.
Ocasionalmente las ritmitas de la zona intermareal muestra evidencias de bioturbación, como estas galerías verticales propias de este tipo de ambientes (skolithos).

Skolithos
Bioturbación por Skolithos isp. en las ritmitas intermareales. Base del estrato.
Otro de los rasgos sedimentarios característicos son los ‘birds eyes’, un tipo porosidad fenestral. Se trata de huecos de forma irregular rellenos de caliza esparítica. Se deben a la formación y atrapamiento de burbujas de gas en el sedimento, quizá a causa de la descomposición de materia orgánica.

Birdseyes
Nivel con porosidad fenestral por birseyes
También son muy llamativos los oncolitos: cuerpos generalmente subesféricos formados por la acumulación de carbonato en torno a un núcleo. Esta acumulación se produce en capas por mediación de la acción biológica de cianobacterias. En Bañugues se ha descrito la presencia de oncolitos como relleno de canales mareales.

Oncolitos sección
Detalle de una sección enla que se distinguen perfectamente varios oncolitos en un packstone en facies de relleno de canal.
Oncolitos
Más oncolitos, en esta ocasión en sección alterada en la que destacan por la alteración diferencial. El techo de la sección está abajo en la fotografía.
Pero sin duda, lo más espectacular que pude ver son los estromatolitos que contiene esta formación. Según la descripción de Isabel Zamarreño [1] aparecen asociados a las facies de relleno de canal, de las que los oncolitos que hemos visto antes también forman parte. Existen dos tipologías de estromatolitos: columnares y en forma de domo. No localicé ningún ejemplo de los primeros, aunque sí de los segundos.

Lo confieso: me encantan los estromatolitos. constituyen un hilo continuo en la historia de la vida de la Tierra desde su aparición hasta la actualidad, y eso que las primeras estructuras fósiles interpretadas como tales datan de hace más de 3.000 millones de años. Además, las cianobacterias responsables de estas bioconstrucciones son capaces de sobrevivir en condiciones muy duras y fueron responsables de cambios de una escala global en la composición de la atmósfera terrestre, siendo responsables de que la Tierra y la vida sobre ella sea tal y como la conocemos.

Los estromatolitos de Bañugues se desarrollaron en la parte alta de la zona intermareal, estando expuestos periódicamente a condiciones subaéreas. Recordemos que en el Devónico no había animales sobre la Tierra que pudieran ‘pastar’ en ellos, por lo que este entorno tan cambiante y duro de salinidad extrema, exposición a la radiación UV y alternancia de inmersión y emersión era óptimo para su desarrollo.

Estromatolito domo
Espectacular estromatolito en domo en las facies intermareales. Fijaos en que se ha desarrollado sobre un nivel de brechas intraformacionales de cantos planos que evidencian la exposición subaérea.
En un detalle podemos ver cómo el estromatolito se desarrolla sobre un nivel de laminaciones planares que da paso, a su vez, a otro con brechas de cantos planos intraformacionales, procedentes de la rotura de la corteza de carbonatos por la desecación en condiciones subaéreas. También podemos ver la porosidad en la estructura del propio estromatolito.

Detalle estromatolito
Detalle de la fotografía anterior. A la derecha del dedo pueden distinguirse las brechas de cantos planos.
En el escarpe que cierra la ensenada por el lado oriental podemos ver buenos ejemplos de las facies supramareales, con abundancia de brechas (quizá por colapso por disolución de evaporitas infrayacentes) y del contenido de terrígenos.

Supramareal Bañugues
Vista de los términos supramareales con un aspecto brechificado quizá debido al colapso por disolución. Fijaos en la proporción de terrígenos hacia techo (a la derecha de la imagen)
Comparad la imagen anterior con la los niveles de laminaciones inorgánicas en facies sub e intermareales:

Intermareal Bañugues
Vista de los términos sub e intermareales compuestos por ritmitas de facies de láminas inorgánicas.
Ya veis que Bañugues es un buen lugar para estudiar la sedimentología de las llanuras carbonatadas. Es interesante comparar además los materiales que vemos aquí con los que se están depositando en los ambientes actuales, parecidos pero de un carácter predominantemente siliciclástico, como ya hemos comentado. Y también es interesante constatar la constancia de facies a través del tiempo comparando, por ejemplo, con el ya descrito caso de la Fm. Utiel, del Santoniense de la suribérica. Y, naturalmente, una ocasión extraordinaria de disfrutar de los espectaculares paisajes de la costa asturiana. Con la puesta de sol y lamentando, como siempre, no disponer de más tiempo, nos despedimos de Bañugues.

Puesta de sol Bañugues

Y por cierto, si estáis interesados en saber más de la costa devónica de Asturias, leed en este blog este artículo sobre el fantástico arrecife de Arnao.

Referencias:

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jueves, 10 de noviembre de 2016

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Este año voy a premiar a los seguidores del blog sorteando dos tazas como la que véis entre todos aquellos que estéis suscritos a Aventuras geológicas el día 20 de diciembre de 2016. Si quieres participar y tener la posibilidad de conseguir este regalo navideño, suscríbete siguiendo este enlace. Recuerda confirmar cuando recibas el correo electrónico de notificación. 

Mucha suerte a todos!!





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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Geología en la costa de Asturias: la plataforma de Arnao

La geología no es (aún) una ciencia popular. Mucho se ha escrito y hablado acerca de la dificultad de la divulgación geológica, que podríamos cuantificar de diversas maneras. Por ejemplo, por el escaso número de libros dirigidos al público general, especialmente comparado con otras disciplinas (física, astronomía, etc.). Otro indicador muy significativo es el hecho de que prácticamente todas las guías geológicas que se publican dedican una buena parte de su extensión a introducir al lector una serie de conceptos geológicos básicos, preparando el terreno para facilitar el entendimiento de lo que se contará a continuación. Otro lugar común es que, para poder acceder a las historias que nos cuentan las rocas, primero hay que aprender su lenguaje. Esto lo muestra muy bien un personaje de película: Hans, un geólogo que en ‘Un lugar en mundo’ afirma en una clase en un colegio que ‘para hablar con las piedras lo primero es aprender su idioma’ (podéis ver esa bonita secuencia en en este enlace). Eso es absolutamente cierto y quizá por ello el público no iniciado tan sólo percibe la geología cuando las rocas, literalmente, gritan su mensaje. Admitamos que requiere esfuerzo transmitir entusiasmo ante una secuencia de Bouma, por mucho que para los que conocen el lenguaje sea tan clara como ‘la B con la A: BA’ (y, por cierto, a mí me resultan fascinantes). Normalmente son lugares con elementos geomorfológicos notables (grandes cañones, cascadas, cuevas, cráteres…) los que captan con facilidad la atención de los visitantes. O aquellos en los que la mente no tiene dificultad para dar el salto a través del tiempo geológico (por ejemplo, la inmediatez con la que se aprehende un yacimiento de icnitas de dinosaurio, estableciendo un vínculo instantáneo entre el pasado y el presente).

Hay algo maravilloso en el registro de las rocas, y es que es capaz de guardar desde lo más efímero (una huella, el paso de una corriente de agua, la caída de una gota de lluvia) hasta eventos de alcance global, como el nacimiento o la destrucción de una cordillera. Y existen lugares en los que no es necesario hacer análisis químicos para saber qué estamos viendo, ya que pareciera que, por alguna razón, un fragmento de la Tierra del pasado ha sido preservada de forma inconcebible hasta nuestros días. Uno de tales lugares es Arnao (Castrillón, Asturias).

En la costa de asturiana existen dos de los mejores afloramientos del Devónico de Europa: el arrecife y la plataforma de Arnao. Hace unos meses, durante una de mis visitas a Oviedo, tuve ocasión de acercarme a Castrillón para visitar la primera de estas localidades. El patrimonio geológico (y minero) de Castrillón posee una reputación internacional, por lo que inicié mi visita con la más alta expectativa. Esto implica siempre el riesgo de sentirse defraudado pero, creedme, eso es imposible allí. ¿Qué tiene este lugar que lo hace tan especial? Yo creo que este afloramiento desafía a la mente con el contraste entre los dos extremos de la geología: la posibilidad de sentirse transportado a un arrecife tropical de hace 415 millones de años conservado de forma excepcional, a la vez que observa de forma comprimida los cambios que ha sufrido la superficie de la Tierra desde entonces hasta hoy.

No es fácil escribir sobre un lugar como éste, y más cuando no he podido estar allí más de un par de horas, pero voy a intentar contar mi experiencia. Comencemos.
Nada más llegar a Arnao no nos queda ninguna duda de que estamos en un lugar especial. Al acercarnos a la playa y al paseo de La Mina encontramos una excelente colección de paneles interpretativos acerca de la geología local, algo que se echa de menos, lamentablemente, en multitud de puntos de interés geológico de nuestro país. No en vano, estamos en un LIG catalogado por el IGME y que forma parte de la aportación española al proyecto Global Geosites.

Paneles geológicos Arnao
La plataforma de Arnao está equipada con un conjunto excelente de paneles divulgativos que tratan todos los aspectos necesarios para facilitar al visitante la interpretación del afloramiento
Estos paneles cubren todos los aspectos geológicos para facilitar al visitante la compresión y el disfrute de este espectáculo de la naturaleza: el contexto geológico y temporal, la paleogeografía, las rocas y los fósiles.

Detalle panel geológico
Uno de los paneles, en particular el que explica el contexto y visión general de la geología local. Lamentablemente, al no disponer de protección contra el sol se han decolorado desde su instalación 
Y más allá de los panales, la plataforma de Arnao. Para acceder al afloramiento se debe bajar a la playa y dirigirse a su extremo occidental, para pasar por detrás de las viviendas sobre el malecón. Desde allí se ha de buscar un pequeño sendero algo precario que nos conducirá, de forma evidente hasta la propia plataforma. Es imposible pasar por la playa sin entretenerse a observar el afloramiento carbonífero en el pequeño acantilado tras la misma, pero ahora lo haremos para seguir un orden cronológico en nuestro recorrido.

Playa de Arnao
La playa de Arnao. El afloramiento de la plataforma está al fondo, en el promontorio que cierra la playa. Para acceder se ha de descender por el acceso hasta el pedreru y, en el otro lado, buscar un sendero poco marcado que pasa tras la primera línea de casas
Pisar la plataforma es dar un salto vertiginoso a un pasado extrañamente conservado. De pronto nos encontramos entre dos mares, el Cantábrico que escuchamos a nuestras espaldas y otro océano desaparecido hace más de 300 millones de años, con la formación de Pangea. Ya no podemos oír el batir de las olas del océano Rheico. O quizá… quizá si podemos, después de todo. En la plataforma de Arnao, las rocas nos devuelven el eco de aquel océano perdido. Y lo hace de forma que es imposible no escucharlo.

Crinoides en facies de margas Arnao
Nada más llegar a la plataforma, la vista se pierde en la abundancia de fósiles y el aspecto increíblemente estético de las rocas
La abundancia de fósiles en las rocas de la plataforma es tal que uno podría pasarse horas mirando cada centímetro cuadrado de su superficie, sin ver nunca la hora de marchar. La cantidad de crinoides, corales, estromatóporidos y briozoos además de braquiópodos y algún bivalvo nos deja bien a las claras ante qué nos encontramos. Y el grado de conservación de muchos ejemplares hace que cada minuto que el visitante pasa allí sea un auténtico deleite, a pesar de los 415 millones de años transcurridos desde que estas criaturas vivieron (y murieron). No obstante, existe el riesgo de no aprovechar plenamente nuestro tiempo allí y de que nuestra visita se convierta en un conjunto de observaciones inconexas. Por esa razón, es conveniente prepararse previamente. Pongamos algo de orden.

En la plataforma vamos a ver, precisamente, un conjunto de materiales depositados en una plataforma marina y que pertenecen a la base de la formación Aguión. De forma básica, vamos a ver un biostromo (una construcción formada por comunidades de organismos constructores desarrollada en forma de capas) que, posteriormente y a causa de cambios en el medio cedieron su lugar a otras comunidades adaptadas a otros ambientes. La estructura de la secuencia estratigráfica se presenta claramente ante nosotros: tenemos en primer lugar una unidad calcárea, de color claro; a continuación una unidad de margas y pizarras de color gris oscuro y, por último, la llamada unidad de margas rojas y verdes. En el acantilado parece como si nos hubieran servido una ración de pastel devónico, no hay mucho que imaginar.

Sección plataforma Arnao
El escarpe del acantilado muestra las tres unidades en que se divide la plataforma (remarcadas por líneas negras). De arriba a abajo: la unidad calcárea (de color claro), el conjunto pizarroso margoso, de color gris y, al nivel del mar, las margas rojas y verdes. 
La unidad calcárea representa las facies recifales y en ella pueden reconocerse las cuatro etapas de desarrollo del biostromo: estabilización del sustrato, colonización, diversificación y dominación. Cada una de ellas exhibe una comunidad de organismos propia y unas se van sucediendo a otras siguiendo (y siendo parte de) la evolución del arrecife. No hace falta que trepemos por la cara del acantilado, ya que una falla nos permite observar estos materiales en la misma plataforma nada más acceder a ella.

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Caliza bioclástica correspondiente a la fase de estabilización del conjunto calcáreo: en el centro de la imagen un cáliz de crinoide, junto a la moneda un fragmento de briozoo. La matriz está compuesta por una infinidad de artejos de crinoides.
Unidad calcárea
Vista general de parte de la unidad calcárea, el biostromo. La estructura básica está formada por corales tabulados (ramificados y en domo) y briozoos.
Es difícil describir la sensación de estar pisando un arrecife del devónico casi como el mar se acabase de retirar. Ya veis que no os miento. Es tal la cantidad de detalles que llaman nuestra atención que el tiempo vuela mientras caminamos encorvados de un lugar a otro.

Briozoos fenestélidos
Maravilloso grado de preservación de la delicada estructura de estos briozoos fenestélidos.
Los corales tabulados en forma de domo constituyen una de las comunidades de la fase de dominación. Hay un nivel en el que están densamente apretados, con otros corales ramificados y estromatopóridos rellenando los huecos.

Corales tabulados domo
Corales tabulados en forma de domo exhibiendo un patrón concéntrico de capas. Entre ellos multitud de fragmentos de corales ramificados.
Otra de las comunidades propias de la fase de dominación está formada por corales tabulados laminares.

Corales laminares
Sección de corales laminares
Y así podría estar horas, pero vamos a terminar el repaso de esta unidad con dos fotografías, más, una de un braquiópodo espiriférido y un coral ramoso.

Braquiópodo espiriférido
Un braquiópodo espiriférido
Coral ramoso
Espectacular ejemplar de coral tabulado ramificado (Thamnopora?)
Así se desarrolló este parche arrecifal devónico. Pero entonces, algo cambió. A las facies recifales les sucede una capa de margas y arcillas de color oscuro. Como sabemos, el color oscuro suele indicar un mayor contenido en materia orgánica, en ocasiones debido a un incremento en la profundidad y un descenso en la energía del medio y de la concentración de oxígeno. La profundidad aumentó y las comunidades que habitaban el fondo fueron sustituidas por otras mejor adaptadas al nuevo medio: crinoides, braquiópodos y briozoos conservados con tal calidad que son el mejor indicativo de la ausencia de corrientes.

Detalle unidad pizarroso-margosa
Detalle del conjunto margoso pizarroso ocupando la sección central del acantilado. Gonzalo observa desde varios bloques desprendidos del nivel calcáreo que corona la sucesión
Margas y pizarras
Fólsiles de la unidad pizarrosa margosa. Grandes braquiópodos y bonitos y llamativos artejos del tallo de crinoides

La última unidad que observamos en la plataforma es la de las margas rojas y verdes. Está expuesta en la mayor parte del área ‘pisable’ del afloramiento, justo por encima del nivel del mar. Por ello es fácilmente explorable. De hecho, es lo primero que llama la atención del visitante al llegar a la plataforma. Es imposible no reparar en los bloques de color rojo intenso salpicados por multitud de crinoides y briozoos. Esta unidad representa un cambio en el medio marino a una nuevas condiciones en las que, además de mantenerse el ambiente de baja energía, se produce un incremento de turbidez a causa de una mayor llegada de arcilla en suspensión (recordemos que la arcilla es la fracción de menor granulometría del material clástico, lo que permite su transporte a larga distancias para depositarse finalmente sólo en condiciones de muy baja energía). 

Parece que estas condiciones impusieron una restricción importante a los organismos que podían vivir en el fondo, de tal modo que de la gran diversidad del medio recifal que vimos en la unidad calcárea se pasa a la situación contraria, con momentos en los que se da un predominio de un única especie. Es el caso del crinoide Trybliocrinus flatheanus. Como ya nos pasó en la unidad calcárea, aquí uno puede tirarse horas examinando estas rocas. Es como cuando entro a la habitación de los jóvenes ayudantes de campo y me encuentro con que Óscar a ‘escampado’ las piezas de Lego por el suelo. Pero un Lego para construir crinoides.


Margas rojas y verdes
La unidad de margas rojas y verdes en la base de la plataforma. El aspecto jaspeado de las rocas se debe a la abundancia de artejos de crinoides

Panel margas rojas Arnao
Figuración de una pradera de crinoides, tal y como aparece en uno de los paneles de Arnao que describe la comunidad que habitaba la unidad de margas rojas y verdes

Echemos un vistazo a esa cornucopia fósil exquisitamente conservada en el archivo de la Tierra durante 415 millones de años.

Enraizamiento crinoides
Cuatro bases de enraizamiento de crinoides, Trybliocrinus flatheanus, especialmente bien adaptado a entornos con aguas muy turbias
Raíz crionoide
Otra base más. Extraordinario grado de conservación, casi como si fuese de ayer
Calices de crinoides
Dos cálices de crinoides en los que se ve perfectamente la estrcutura a base de placas y el punto de inserción del tallo

Briozoos margas rojas
Fragmentos de briozoos en forma de embudo cerrado (márgenes izquierdo y derecho de la fotografía) rodeando un ejemplar de coral tabulado (Favosites?) de color amarillento
Algunas rocas tienen un increíble valor estético. Fijaos en esta, por ejemplo. Como para ponerlo en salón de casa. Hay muchas obras de arte moderno que ni se aproximan a la belleza de esta encrinita, con la centésima parte de carga conceptual.

Artejos
Hipnótica composición de artejos de crinoides
Con esto hemos finalizado la visita a las unidades que componen el biostromo. La sucesión de capas conserva el registro de los cambios acontecidos hace una cantidad enorme de tiempo, una historia que es posible leer en las rocas. Ahora bien, ya habréis reparado en que el relato según el orden cronológico no sigue la pauta a la que estamos acostumbrados. Y es que al avanzar en el tiempo, en lugar de ascender en la secuencia estratigráfica del afloramiento, hemos seguido el camino inverso. ¿Cómo es posible? ¿A qué se debe esa aparente violación del principio de superposición? Hasta ahora hemos visto una historia que se desarrollaba con un ritmo pausado, en el que unas comunidades se sucedían a otras en respuesta a cambios progresivos en el ambiente. Las excepcionales condiciones de preservación de los fósiles, junto con la disposición subhorizontal de las capas, pueden transmitirnos una falsa sensación de quietud. No obstante, en la propia plataforma hay evidencias que nos advierten de que otro tipo de cambios, menos apacibles, han tenido lugar aquí.

Pliegue en la plataforma
Pliegue muy apretado en la unidad margosa pizarrosa (color oscuro). Fijaos en que las calizas de la unidad calcárea (de color claro) han respondido a la deformación fracturándose, a causa de su mayor competencia
 
Los océanos, al igual que las montañas, tienen un principio y un final. Y el destino de todo océano es la desaparición, atrapado entre placas litosféricas continentales en movimiento de convergencia. Así ocurrió con el Rheico, y su desaparición supuso el nacimiento de una nueva cordillera, el orógeno Varisco, que constituyó una de las suturas del supercontinente de Pangea. En esa convergencia los materiales acumulados en los márgenes de continentales fueron deformados y apilados para constituir las nuevas montañas. En Arnao podemos ver las consecuencias de este proceso de construcción (y desaparición) de montañas: la serie estratigráfica está completamente invertida, ya que la plataforma de Arnao es el flanco de un pliegue acostado en gran parte erosionado que pone en contacto los materiales devónicos que hemos visto con el Carbonífero, más moderno, por medio de un cabalgamiento o falla inversa. En nuestro camino de vuelta, y antes de abandonar la plataforma, podemos ver y tocar la superficie de ese contacto mecánico. Todo este proceso está explicado magníficamente en uno de los paneles del paseo.

Corte geológico
Corte geológico del afloramiento de la plataforma que muestra el pliegue tumbado y el cabalgamiento sobre el Carbonífero. Extraído de la ficha del LIG del IGME [1]. 
Imaginad lo que supone plegar una sección de rocas como estas, plegarlas y replegarlas para acabar apilándolas sobre otras más jóvenes. La superficie del contacto muestra las consecuencias del proceso: un nivel de roca triturada y fragmentada, una cataclasita, en la que se mezclan materiales del Carbonífero con otros del Devónico. Según parece, fue un gran temporal durante el invierno de 2014 el que expuso de forma tan fantástica el cabalgamiento.

Cabalgamiento
Superficie del cabalgamiento del Devónico sobre el Carbonífero de la cuenca de Arnao. Gonzalo está de pie sobre las pizarras carboníferas. En primer plano, en el centro de la imagen, las cataclasitas formadas por la deformación frágil
Pero, naturalmente, el cabalgamiento es posterior en el tiempo a la formación de las rocas a las que cabalga. En este caso, carboníferas. Y esas rocas afloran muy bien a lo largo de la playa de Arnao (aquéllas con las que no quisimos entretenernos en el camino de venida).

Carbonífero Arnao
Vista desde la plataforma hacia la playa de Arnao. A la derecha las instalaciones de la mina. En el centro las capas de pizarras y areniscas carboníferas
El Carbonífero de Arnao es de edad Estefaniense, es decir, data de finales de este periodo, y aparentemente, es sinorogénico. Esto quiere decir que estos materiales se formaron a la vez que progresaba la deformación Varisca, si bien se trataba de las fases finales de la misma. Si no fuese por el cabalgamiento, veríamos las areniscas y pizarras carboníferas recubrir discordantemente el Devónico. Las arenas y arcillas originales del Estefaniense se depositaron en ambientes fluviales y deltaicos sobre las calizas y margas de Arnao, evidenciando el cambio en las condiciones sedimentarias y, por tanto, el fin del océano. No más arrecifes. No más praderas de crinoides. Su lugar había sido ocupado por espesos bosques ecuatoriales (sí, Iberia se había desplazado hacia el norte desde el Devónico). Los temporales de 2014 se llevaron gran parte de la arena y permitieron el hallazgo de grandes troncos de las plantas de aquellas selvas, una noticia de gran repercusión en aquel entonces. Desde entonces el mar ha devuelto la arena, pero si se observa con atención pueden verse restos vegetales carbonizados e impresiones de troncos en las areniscas situadas junto a la bocamina.  
Calamites Arnao
Restos carbonizados de vegetación carbonífera en las areniscas estefanienses, en este caso un fragmento de Calamites.
Troncos Arnao
Más restos vegetales fosilizados en el carbonífero de la playa
Estos bosques y otros como ellos repartidos por el cinturón ecuatorial de Pangea son los responsables de la existencia del carbón, no sólo el asturiano, si de práctica totalidad de los yacimientos del mundo, hecho al que el Carbonífero debe su nombre.
Lo más fascinante de Arnao es precisamente este contraste entre dos temas fundamentales de la geología: el cambio continuo y la constancia de los procesos que modifican la tierra: el discurrir uniforme del tiempo geológico recogido en las unidades del biostromo y la enorme capacidad de transformación de la superficie terrestre puesta en evidencia por la espectacular deformación posterior de las rocas. Además, claro, de la posibilidad que nos ofrece de observar la interacción entre ambientes y seres vivos: un entorno ecológico condiciona los seres que pueden desarrollarse en él, que a su vez se convierten en agentes geológicos alterando el medio y con ello, posibilitando el desarrollo de nuevos organismos. 
El patrimonio de Castrillón no es sólo geológico, sino también minero e industrial. El caso es que aquí, en Arnao, se ubicó hasta 1915 la que se considera primera explotación de carbón de España. Se trata de una explotación  notable, ya que la veta de carbón se encuentra por debajo del nivel del mar. En el momento de su abandono a causa de las filtraciones que acabaron por inundarlas, el frente de la galería que explotaba la veta avanzaba 600 m bajo el mar alejándose de la costa. Las antiguas edificaciones de la mina, incluyendo el castillete, han sido rehabilitados y actualmente albergan el museo de la La Mina, en el que incluso puede verse la locomotora que transportaba las vagonetas con el mineral.
Castillete
Castillete de la Mina, rehabilitado. Las antiguas instalaciones de la mina ahora albergan un museo.

Eleonore
Eleonore, la locomotora original de la Mina de Arnao.
Por último, un par de recomendaciones para la visita a la plataforma de Arnao:
  1. Preparad la visita con antelación. Buscad información detallada y aprovechad al máximo vuestro tiempo allí. Como os digo, es muy fácil quedar atrapados por la enorme variedad de puntos de atención. Delo contrario, os sentiréis como un tigre que se va de vacío después de atacar una manada de búfalos sin ser capaz de elegir una víctima de entre todas las posibles.
  2. Consultad las tablas de mareas y la previsión meteorológica. Para uno que viene del Mediterráneo, son factores que pueden pasar por alto, y las playas de Asturias son muy distintas en pleamar y en bajamar.
  3. No tratéis de llevaros nada (al menos nada que no esté suelto ya). Recordad el principio básico: leave nothing, take nothing. Al arrecife le da igual, en un lapso breve geológicamente hablando ya no estará aquí, pero la mayoría de las personas no duraremos tanto y es nuestro deber conservarlo para el público general y los científicos en particular.
Referencias:

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