sábado, 22 de abril de 2017

La sierra de Toix: la montaña invisible

La sierra de Toix es una pequeña alineación que separa la bahía de Calpe de la de Altea. Junto con Oltà y el peñón de Ifach forman el encuadre geológico y paisajístico de esta localidad. Sin embargo, recibe mucha menos atención y visitas que estos dos. Y, en realidad, el único sendero que la recorre es un camino que da acceso a las antenas de su cima, por lo que la visita es bastante complicada, si vuestro interés es la propia sierra y no vais a ella tan sólo por las vistas que ofrece de la Marina, para lanzaros en parapente o para escalar en las vías que recorren sus paredes. A pesar de que está rodeada (y cubierta) por un mar de urbanizaciones, vale la pena dedicar un rato a su geología, ya que guarda alguna sorpresa interesante.

Toix y Mascarat desde Ifach
La sierra de Toix vista desde lo alto del peñón de Ifach. Hay que reconocer que, vista desde aquí, no parece gran cosa...
Estructuralmente, la sierra de Toix es la continuación de la sierra de Bernia, de la que se halla separada por un sistema de fallas, alguna de las cuales ya vimos al visitar l’Estret de Mascarat. Está constituida por calizas de edad Eoceno-Oligoceno, como Bernia (y muchas otras montañas de las Marinas). Lo que más llama la atención es su traza rectilínea, difícil de apreciar si la vemos desde tierra (de hecho, desde Calpe sólo veremos la urbanización Maryvilla, que es por lo que me refiero a Toix como la sierra invisible).

Existe un sendero que recorre la parte de la sierra recayente al mar por el suroeste. Está muy poco marcado y señalizado por hitos de piedra. Parte desde la urbanización de Mascarat, que ya conocemos porque es el punto de partida para visitar l’Estret. Desde aquí podemos observar los estratos espectacularmente verticalizados de las calizas de Bernia en el Coll de Mascarat. También vemos que el ser humano se empeña en construir en cualquier sitio, pero ese es otro tema. En este comienzo del camino pasamos por la zona de falla que limita Toix por el suroeste y que la separa de Bernia. Las  calizas están fracturadas formando una brecha de falla.

Coll de Mascarat
El Coll de Mascarat, límite meridional de la sierra de Bernia, separada de la sierra de Toix por una zona de falla aprovechada por el barranc de L'Estret.

Brecha de falla
Brecha de falla en el extremo suroeste de la sierra de Toix
Volveremos a esta falla más adelante.

Las calizas de la sierra de Toix se depositaron en la plataforma continental poco profunda en el margen de Iberia, cuando esta se encontraba más al sur, en latitudes tropicales, y lo que ahora es el prebético de Alicante constituía la línea de costa. Básicamente son calizas bioclásticas que en general representan ambientes de alta energía (oleaje) en el margen de un sistema de arrecifes. El algún caso hay corales ramosos en posición de vida, lo que denota la existencia ocasional de condiciones más tranquilas. Si prestamos atención, podremos encontrar en las rocas algunos restos que nos hablan de sus antiguos habitantes: corales, equinodermos, algas rodofíceas y foraminíferos.

Fragmentos equidoideos
Caliza bioclástica con textura packstone con multitud de fragmentos de la teca de equínidos (erizos de mar)

Equinoideo
Sección de la teca de un equínido

Coral ramoso
Coral ramoso totalmente recristalizado embebido en una matriz de barro carbonatado.

Detalle coral
Sección de tres fragmentos de los brazos de un coral ramoso. Se aprecian peerfectamente los septos.

Rodoficeas y foram
Otra capa de calizas bioclásticas con gran abundancia de algas rodofíceas (esos cuerpos con forma globulosa) y foraminíferos: nummulites y assilinas.
No obstante, el principal interés de la sierra de Toix no es paleontológico, sino que se basa en otros dos aspectos muy destacados. Uno es estructural y el otro está relacionado con los procesos kársticos en curso. Hasta ahora hemos ido recorriendo los bancos calizos que buzan fuertemente al suroeste. A nuestra izquierda la sierra de Toix forma un acantilado vertical que cae de forma espectacular al mar. Continuamos hacia adelante tratando de no perder el sendero.

Acantilados Toix
Pared de los acantilados de Toix que caen verticalmente al mar. Al fondo la urbanización Mascarat.
Eventualmente nos encontramos con una plataforma formada por unas margas arenosas que fueron abancaladas para su aprovechamiento como campos de cultivo. Por aquí la marcha es más fácil. Y de pronto, nos encontramos con algo espectacular. Las formas de disolución de las calizas están por todas partes, pero no estamos preparados para toparnos con una abertura alargada de varios metros de longitud que nos permite ver el mar directamente bajo nosotros, quizá a unos 30 metros. La verdad, no me atreví a acercarme más. Es posible que este lugar reciba el nombre de forat de l’Ase, (según la identificación de Geoelx) pero no estoy seguro. Un arco divide la abertura en dos, y reconozco que no me atreví a poner un pie sobre él. La calidad de las fotografías no es la mejor, pero hice lo que pude.

Hueco 1
Cavidad kárstica cruzada por un arco que salva una caída de unos 30 metros hasta el mar
Hueco 2
La verdad, esto es todo lo que me atreví a acercarme...
Esta cavidad natural aporta el punto espectacular, pero lo más intrigante para mí fue descubrir unas curiosas formas kársticas que no había visto antes. Estaban por todas partes en torno al gran hueco y consisten en cuerpos subcirculares a oblongos, a modo de cráter, con fondo plano. Pero al contrario que un cráter, la pared que forma el perímetro no se abre hacia afuera, sino que en este caso se proyecta hacia el interior como si se tratase de los restos de una cúpula hundida, sobresaliendo del terreno. Esta orla perimetral está marcada por los típicos rills de disolución, dispuestos de forma radial. Nunca he visto nada parecido. ¿Alguna idea acerca de su origen?

Formas kársticas 1
Curiosas formas de disolución de las calizas. Parecen una especie de minidolinas...
Formas kársticas 2
Y un detalle de una de ellas. Muy, muy curiosas.
En relación con los procesos kársticos en la sierra de Toix, es imprescindible hablar del sumidero de Toix. Muy cerca de donde nos encontramos existe una galería que se abre a unos 8 metros bajo el nivel del mar. Es conocida desde antiguo aunque hasta los años 80 del siglo XX no se exploró de forma sistemática.  Esta galería conecta con el acuífero de Benissa y, en función de las condiciones del acuífero funciona como sumidero de agua salada o bien como manantial de agua dulce. Según podéis ver en la documentación de referencia, se han explorado tan sólo los primeros 150 m de la cavidad. Todo esto puede parecer un tanto extraño, pero no lo es tanto si pensamos que nos encontramos en un periodo interglacial con un nivel de mar alto, y que antes del inicio de este periodo, ayer mismo en términos geológicos, el sumidero de Toix aparecería en superficie funcionando como una surgencia que vertería su caudal al mar quedando colgada sobre el mismo en la pared del acantilado. A propósito del sumidero, @pabloIzni me pasa un artículo en un blog con algunas interesantes referencias históricas en relación con el mismo: http://historiadecalp.net/toix.htm.

image
Croquis del sumidero de Toix, reproducido en [2]
Desde aquí tenemos dos opciones: o nos volvemos por donde hemos venido o ascendemos campo traviesa (más) por la pared de la sierra, en un recorrido que no tiene nada de fácil y que puede tener algún paso comprometido. Al llegar a arriba encontraremos la pista que conduce a las antenas y el mirador sobre la bahía de Calpe, con buenas vistas sobre el peñón y Oltà, dos montañas que conocemos bien. Recordemos que en ambos casos las calizas que las coronan son alóctonas y que procesos de gravedad a favor de la fracturada plataforma continental del Mioceno las trajeron al lugar en el que las vemos hoy en día, reposando sobre rocas más jóvenes que en su momento formaban el lecho marino.

Ifach
La bahía de Calpe vista desde el mirador de Toix: fijaos en el tómbolo, completamente urbanizado, y las salinas justo en el enlace del mismo con tierra.
Oltà
Oltà desde el mirador. Como ya vimos, el escarpe calizo es el remate de un cuerpo olistostrómico deslizado sobre las margas Miocenas, más jóvenes. 
Desde este punto nos dirigimos de vuelta a nuestro punto de partida. Como ya os dije, otro de los aspectos de interés de la sierra de Toix es el estructural, y os aseguro que vale la pena. Hemos de dirigirnos a la urbanización Mascarat, al mirador de la cala del Racó del Corb, desde donde tendremos una panorámica inmejorable de la sierra y podremos entender su origen.

Una de las cosas que más llama la atención de la sierra de Toix es su perfil rectangular, especialmente marcado en dos de sus caras. Desde tierra es difícil de apreciar, pero desde el mar o desde el aire resulta muy evidente. Gracias al LiDAR, podemos generar un modelo digital de la sierra y observarla desde cualquier ángulo. De esta forma podemos echar un vistazo a su geometría.

Toix Lidar
Modelo 3D generado a partir de la cartografía LiDAR del PNOA del IGN.
Y así es como se ve desde arriba:

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Visualización en falso 3D de la sierra de Toix que permite captar su naturaleza de bloque tectónico con entidad propia.
La forma de la sierra de Toix está condicionada totalmente por la tectónica. Sus contornos rectilíneos se deben a que se trata de un bloque estructural limitado por fallas cuyo trazado conforma la geometría. Normalmente nos encontramos con estructuras geológicas de una escala tal que es difícil aprehenderlas en su totalidad. Sin embargo, en el caso de la sierra de Toix eso es posible. Es casi como ver un trozo de tarta recién cortado. Y ningún sitio para apreciar esto mejor que desde el mirador del Racó del Corb. Disfrutad de la vista:

Fallas racó del Corb
Sistema de fallas del Racó del Corb y el espectacular diedro formado por la intersección de las dos fracturas.
Lo que estamos viendo es un diedro formado por la intersección de dos planos de falla. El primero corresponde con el acantilado que delimita la sierra por el lado de mar abierto, una falla directa resultado de la extensión de la corteza durante el Mioceno. En este sentido, la sierra no es más que un peldaño en esa escalera que desciende desde la alturas de las montañas de la Marina formadas por estos mismos materiales pero que se encuentran por encima de los 1.000 m.s.n.m. (como Aitana, sin ir más lejos). El segundo plano de falla forma un ángulo de casi 90º con el anterior y tiene un componente de rumbo que desplaza la sierra hacia el sur, individualizándola y separándola de Bernia, de la que constituye su terminación en la costa. Esta falla es la evidencian, tierra adentro, las brechas que vimos al comienzo a nuestro recorrido. En la fotografía es evidente el contraste litológico entre las duras calizas del acantilado y las margas blanquecinas de la izquierda, más deleznables. Precisamente a favor de esas margas el mar avanza tierra adentro, descubriendo el plano de falla que estamos viendo frente a nosotros. Eso quizá debería hacer reflexionar a los propietarios del edificio que vemos a la izquierda, pero no parece probable que eso ocurra, al menos hasta que la amenaza del mar sea evidente sobre la estructura, momento en que imagino que reclamarán la ayuda de Administración y culparán al cambio climático y a la geodinámica externa. Pero ya lo dice el Evangelio, aunque en otro contexto: “pero el que oiga mis palabras y no las ponga en práctica, será como el insensato que construyó su casa sobre arena”.

En el mapa geológico podemos ver todo esto con claridad:

Infoigme Mascarat
Mapa geológico de la sierra de Toix. Modificado a partir de [1]
Y con esto damos por finalizada nuestra visita a esta pequeña, desconocida pero no obstante interesante sierra de la Marina Alta. Eso sí, con un detalle de un espectacular rodofito: esos fósiles bastante desconocidos:

Espectacular fósil de alga rodofícea, alga roja, o rodofito: un fósil tan bonito como desconocido (pesar de estar presente en el pavimento de la mitad de los edificios de España). Las encontraréis a patadas en el desmonte de la pista de las antenas de Toix. Abrid los ojos!

Una recomendación final: si pensáis seguir el itinerario descrito, tened en cuenta que el tramo de ascenso hasta el mirador de la sierra es bastante complicado. Hay que estar habituado a trepar y destrepar y, aún así, es fácil despistarse (la pendiente es muy vertical y no es fácil situarse). En verano, la ladera está muy expuesta al sur y a media mañana el sol ya pega de forma tremenda. Tened cuidado y preparad la salida.

Referencias.

[1] Mapa y memoria 848 Benidorm del MAGNA. 2008. IGME.

[2] Manantiales de la provincia de Alicante. Emilio Castillo Pérez, Irene Mª Marín Carrillo, Alberto Padilla Benítez, Joaquín Delgado Pastor. Diputación provincial de Alicante. 2007.

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martes, 17 de enero de 2017

A vueltas con el Antropoceno

El pasado 28 de diciembre no pude resistirme. Tras encontrar varias inocentadas de carácter geológico en twitter decidí crear una propia. Así que a última hora de la tarde publiqué un tuit que decía lo siguiente (no puedo reproducirlo ya que lo eliminé a las 24:00 para evitar seguir creando confusión):

“Leo que la comisión para el Cuaternario de la ICS ha aprobado la propuesta del Antropoceno”

Enseguida se generó una cascada de reacciones que iban desde el disgusto…

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Hasta el terror y las llamadas a la esperanza:

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Claro que eventualmente se descubrió el pastel:

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Y todos respiramos aliviados. Pero, ¿qué es el Antropoceno y qué es lo que lo hace tan controvertido?

Comencemos por el principio.

¿Qué es el Antropoceno?

El Antropoceno es el nombre propuesto para una nueva unidad cronoestratigráfica con rango de época que está siendo estudiada por una subcomisión específica dentro de la comisión para el Cuaternario de la ICS (International Comisión on Stratigraphy) de la IUGS (International Union of Geological Sciences). Según esta propuesta, el Antropoceno seguiría al Holoceno y lo sustituiría como última unidad de la escala cronoestratigráfica. Es decir, que de aprobarse la propuesta estaríamos viviendo en el Antropoceno, y no en el Holoceno. Nótese que la palabra Antropoceno se ha acuñado sobre la estructura de Holoceno sustituyendo Holo- por Antropo- (Humano).

¿Quién inventó este término?

El origen de la propuesta es bastante reciente y se atribuye a Paul Cruzten, ganador del premio Nobel de Química. En el año 2000 lo utilizó por primera vez para evidenciar el efecto que las actividades humanas estaban teniendo sobre el medio ambiente de nuestro planeta y que, en su opinión, van a dejar una impronta permanente y definida en el registro geológico.

¿Como se mide el tiempo geológico?

La construcción de una escala cronoestratigráfica coherente es un reto de una magnitud colosal y uno de los objetivos primarios de la geología desde que se convirtió en ciencia. Ya desde los orígenes de la investigación de la tierra fue evidente que los fósiles contenidos en las rocas permitían dividirlas en cuatro grandes grupos (o sistemas) en función de las agrupaciones de fósiles que contenían. Surgió así la primera división en era Primaria, Secundaria y Terciaria, además de otra unidad que escapaba a esta sistematización por no contener fósiles en absoluto y que se entendía anterior a las otras tres. Cuando hablamos del establecimiento de una escala hemos de tener en cuenta que en geología manejamos una dualidad permanente (como la de la onda/corpúsculo de la física pero en piedra): por una parte tenemos la ordenación de los estratos en una secuencia conforme al principio de superposición, según el cual las capas más antiguas aparecen (si no hay deformación de por medio) por debajo de las más modernas. Eso nos permite dar el salto a una secuencia temporal, a la que hasta el desarrollo de los medios de datación radiométricos no fue posible asignar edades absolutas (en millones de años de antigüedad, vamos). Así, tenemos tres escalas paralelas, la de las unidades cronoestratográficas (sistema, serie, piso…) la de las unidades geocronológicas (era, periodo, edad…) y la de la serie temporal geocronométrica. A veces puede ser un poco confuso saber cuando nos estamos refiriendo a una u otra ya que las unidades cronoestratigráficas y geocronológicas tiene el mismo nombre. Así hablamos, por ejemplo, de que el Aquitaniense es un piso (edad) del Mioceno, una serie (época) del sistema (periodo) Neógeno del eratema (era) Cenozoica del eotema (eón) Fanerozoico. La edad cronométrica del Aquitaniense va de 23,03 a 20,44 millones (Ma) antes de la actualidad. Esto puede parecer un poco enrevesado, pero dado que los primates somos animales visuales siempre ayuda una imagen.

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Y si bien el tiempo es algo intangible, las rocas no lo son. Así que aquí tenéis unas margas y calizas depositadas en el Aquitaniense y que afloran en el barranco de l’Estret o Salat de Calpe, al pie de Oltà.


Aquitaniense L'Estret

Naturalmente, nadie tiene la escala completa en su mente y todo el mundo se maneja con facilidad en las unidades con que está familiarizado y con más dificultad en aquellas con las que se encuentra con menos frecuencia. En este enlace tenéis la última versión en español de la Escala Cronoestratigráfica internacional.

La definición y establecimiento de estas unidades no ha sido nunca cosa fácil, y siempre ha habido acaloradas discusiones en función de los criterios empleados, que podían ser desde la equivalencia o similitud de la litología hasta el criterio del contenido fósil (que William Smith descubrió y empleó con tanto éxito para crear el primer mapa geológico de Inglaterra, una historia que se cuenta en el libro The map that change the world y que os recomiendo encarecidamente). Es proverbial el enfrentamiento entre Sedgwick y Murchison en el establecimiento de los periodos Cámbrico y Silúrico, en el que cada uno de estos geólogos-caballeros pugnaba por extender el ámbito de su unidad como si fuese una disputa territorial de proporciones casi bélicas. Esta controversia se resolvió finalmente con la propuesta de Lapworth de una nueva unidad, el Ordovícico, que abarcaba el territorio en disputa.

Para racionalizar todo este proceso y sistematizar la definición de las nuevas unidades está la Comisión Estratigráfica Internacional, una de cuyas subcomisiones está estudiando, como decíamos, la propuesta del Antropoceno.

¿Por qué es tan polémica esta propuesta?

Así pues, si esto es un proceso normal y si históricamente la definición de nuevas unidades no ha estado exenta de polémica, ¿por qué ha de ser el caso del Antropoceno una excepción? ¿Qué hay de diferente aquí?

En primer lugar, porque técnicamente la nueva unidad propuesta no parece ajustarse a los criterios técnicos definidos por la ICS y aunque sólo sea por ello ya es una anomalía. Alguien podría argüir que esos criterios se han establecido pensando en unidades más convencionales (por ejemplo, no tiene sentido hablar de fósiles para referirnos a restos de seres vivos posteriores al fin de la última glaciación, ya que por convenio esos restos no se consideran tales) y que, por tanto, debería hacerse una excepción. Pero es que precisamente esos criterios son necesarios para poder acotar al máximo el establecimiento de nuevas unidades y reducir al máximo las discusiones estériles, así como para facilitar el uso se estas unidades una vez aceptadas. Y es que la escala cronoestratigráfica debe ser, ante todo una herramienta útil para el estudio de la historia de la Tierra.

En segundo lugar, el Antropoceno, de aceptarse, daría lugar a situaciones cuando menos peculiares. Por ejemplo, uno de los criterios propuestos para fijar la base del Antropoceno es el de la concentración de los isótopos radioactivos generados en las explosiones radioactivas de finales del siglo XX. Según esto, el Antropoceno tendría una duración de unos 60 – 70 años, lo que equivale a 0,000070 millones de años. Imaginad de qué forma podría representarse eso en la escala geocronométrica, si ya el propio Holoceno, que se inició hace 0,017 Ma, es difícil de representar. Naturalmente eso no es un problema exclusivo del Antropoceno. Representar de forma homogénea la escala tiene sus dificultades, ya que naturalmente somos capaces de definir mejor unidades en tiempos recientes (ya que hay mayor número de afloramientos y su calidad es mejor) y, además, durante la mayor parte de la Tierra no ha habido fósiles macroscópicos que permitan una división del tiempo en base a fósiles. Eso hace que multitud de unidades se acumulen en los últimos 540 millones de años y que se resuman los anteriores 4.000 millones de años, dando una visión distorsionada de la historia de la Tierra, de la vida y… del ser humano. Aquí tenéis un ejemplo (de la nada sospechosa AEPECT):

NuevoDocumento 18_1
Fijaos en cómo se comprime la mayor parte de la historia de la Tierra, situada por debajo del Cámbrico. Esto es entendible en el caso de esta escala de mano por cuestiones de utilidad, pero se encuentra la misma operación en prácticamente todas las escalas que se pueden ver por ahí, exagerando Cuaternario y dando una falsa imagen visual de la importancia de los Antropos (que somos nosotros)

Y ahora os imagináis el Antropoceno ahí, encima de todo. Y por si fuese poco, imaginaos la elección del estratotipo. Un clavo dorado se coloca en la base de cada unidad en la sección de referencia internacional (recientemente se celebró la ceremonia del clavo dorado en el caso de la sección de Fuentelsaz, Guadalajara, la sección de referencia internacional para el Aaeleniense). ¿Dónde se pondría el del Antropoceno? Hace un tiempo me permití bromear con el tema…

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El tiempo es un concepto abstracto pero no así las rocas. Como hemos dicho, sobre eso se establece la separación entre unidades cronoestratigráficas y geocronológicas. Pero es que en el caso del Antropoceno, la tangibilidad desaparece ante nosotros. ¿Dónde ubicar el Antropoceno en esta sección?


Sección Cuaternario
Hala, ya te puedes ir a ver si encuentras el Antropoceno en la sección de esta terraza Cuaternaria. Con un poco de suerte hay algo de basura que haya dejado algún cerdete y te resuelve el asunto.

Y es que, por encima de todo, el Antropoceno es inútil como herramienta geológica. La escala del tiempo geológico se ha construido para interpretar el tiempo pasado, y esa es la principal diferencia con el calendario humano, diseñado para fijar los sucesos del tiempo presente. El Antropoceno trata del presente, no del pasado, y eso lo convierte en un concepto inútil desde el punto de vista de la geología histórica.

Hace unos días leí en Ancient Shore, el blog de Graham Young, una enumeración de las herramientas comunes a todos los geólogos que, independientemente de su especialidad. Entre estas herramientas o habilidades están las siguientes: el Uniformismo, el ciclo de las rocas, los conceptos de alteración y erosión, el principio de superposición, el principio de horizontalidad original, la aplicación de la navaja de Occam a las interpretaciones realizadas y la escala del tiempo geológico. Es imposible entender el funcionamiento del planeta sin adquirir, con una buena dosis de esfuerzo, una percepción adecuada de la escala del tiempo geológico, tan distinta de la escala del tiempo humano. Pues bien. El Antropoceno destruye ese constructo esencial despreciando el hecho de que la geología sólo se convirtió en ciencia cuando Hutton y Lyell enunciaron el principio del Uniformismo: el paisaje que vemos hoy es el resultado de la actuación de pequeñas fuerzas durante cantidades inimaginables de tiempo. Por muy sustancial que pueda parecernos a los humanos nuestra influencia en la superficie del planeta y nuestra capacidad de alterar paisajes, ¿qué quedará de ello en el registro geológico? Es más, ¿quedará alguien sobre la Tierra haciendo geología dentro de 10 millones de años que pueda identificar las evidencias de nuestra existencia?

Y si todo está tan claro ¿por qué ha llegado a plantearse formalmente la propuesta?

Buena pregunta. Y aquí viene la parte fea. Se ha acusado a los proponentes y defensores del Antropoceno de estar sosteniendo una idea política por medios más próximos a los del activismo ambiental que a los de la ciencia. Y eso es exactamente así, en mi opinión. ¿Qué razones podría tener un científico para caer en este tipo de estrategias? No creo que sus motivaciones sean políticas ni que cuando proponen la inclusión del Antropoceno en la escala cronoestratigráfica lo hagan de forma conscientemente deshonesta. Pero sí creo que es más fácil conseguir financiación para tu investigación en unos temas que en otros. No hay duda de que un político suelta la pasta con más facilidad para investigar sobre el Antropoceno y los efectos de la acción humana sobre el medio ambiente (algo que puede vender a la sociedad como una muestra de su ‘compromiso’) que para analizar las marcas de natación de tetrápodos en el Triásico superior de la Ibérica (por poner un ejemplo). Y si alguien no se lo cree, que busque cuántas concejalías de cambio climático hay en los ayuntamientos de nuestro país. Y es que el Antropoceno está, como he dicho, en la escala temporal de los seres humanos, lo que facilita su comprensión y adopción por la mayoría de las personas, que no poseen en general una comprensión del tiempo geológico. Como ejemplo de todo ello, sirva la forma en que los proponentes del dichoso Antropoceno filtraron la noticia (falsa) de su aprobación y la inmediata repercusión que esto tuvo en todos los medios de comunicación.

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Nucleares y pollos. Te cag*s.

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Hemos entrado en una nueva época. Como quién cambia de mes. 

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¡No me digas! Y yo sin cambiarme de ropa interior.

Y entonces, ¿qué va a pasar?

Mucho me temo que el Antropoceno será finalmente adoptado y no por razones científicas. Eso no importará a la mayoría de la gente, aunque fastidiará mucho a un buen número de geólogos. Además de desviar fondos de investigación geológica a asuntos irrelevantes desde el punto de vista de la geología histórica. Yo por mi parte, me he propuesto resistir. Junto con unos cuantos irreductibles lucharemos a muerte para combatir el Antropoceno donde quiera que nos lo encontremos. Para empezar, voy a comprarme esta camiseta, diseñada por @RSpitfire a raíz de una conversación sobre este asunto en twitter.

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Aunque sobre el Holoceno también hay opiniones, ¿eh, José María?

Si queréis escuchar otras opiniones sobre el tema, os recomiendo escuchar la sección que dedicó @petromet al Antropoceno en la entrega mensual del podcast @geocastaway (minuto 34:54). O leer a @ikutram en Principia. Y con eso os dejo, hasta la próxima era geológica.

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Naturalmente puede haber distintas opiniones al respecto y esta es sólo la mía. Os animo a dejar un comentario más abajo.

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martes, 6 de diciembre de 2016

Nuevo corrimiento de tierras en Cortes de Pallás: “el continuose del empezose”

El viejo código de honor de los caballeros castellanos tenía, como uno de sus pilares básicos, la siguiente expresión: ‘mantenella y no enmendalla’, que básicamente indicaba que, incluso si uno estaba obviamente equivocado, no debía rectificar jamás. Se entendía que admitir un error era equivalente a una deshonra, y por tanto no se debía reconocer jamás esta situación sin importar las consecuencias que pudiera traer para uno mismo (o terceras partes). Pues bien, esta parece ser la situación en el caso de la ladera inestable de Cortes de Pallás, que tanto nos preocupó en el pasado año y sobre la que escribí un par de artículos: el primero analizando las causas de lo ocurrido y el segundo poniendo de manifiesto la decidida voluntad de desinformar de algunos ‘expertos’.

Pues bien, de  nuevo tenemos que volver a hablar de un corrimiento de tierras en Cortes de Pallás. Ayer, tras unos días de lluvias, la ladera se vino abajo en exactamente el mismo punto ya afectado por el deslizamiento anterior, si bien, en esta ocasión, en una sección situada a una cota superior.

Cortes 2

En la imagen anterior tenemos pistas suficientes para analizar lo ocurrido. Lo que vemos es un deslizamiento circular de libro que ha ocurrido íntegramente dentro de la formación Margas de Chera. Evidentemente, tras las lluvias de los últimos días las margas se han saturado de agua, perdiendo su cohesión y no pudiendo sostener la elevada pendiente en que quedaron tras la intervención de estabilización realizada por Iberdrola y la Diputación. Añadamos algunos comentarios sobre la imagen:

Cortes 2 com

En las fotografías que corren por las redes sociales es posible ver el color verdoso, propio de las Margas de Chera, de los materiales que han caído sobre la carretera, enterrando por completo el vial del PENVA de Otonel y en menor medida la CV-428, único acceso decente a Cortes.

Cortes 3

Este deslizamiento no se ha producido, por tanto, en las mismas formaciones geológicas del primer caso. En aquel entonces, la rotura se produjo, aparentemente, en el miembro margoso intermedio de la formación Alpuente, afectando casi exclusivamente a las calizas del miembro superior. Pero eso no quiere decir que ambos hechos no tengan ninguna relación. Como ya comentamos, el cañón del Júcar es una zona que de forma natural está expuesta a este tipo de riesgos geológicos de forma natural, debido principalmente a la heterogeneidad de las rocas de las laderas y a la acción del propio río Júcar. Estos procesos se dan de forma natural pero, en el caso de Cortes, pueden ser acelerados por la acción humana, básicamente por el empecinamiento en acumular infraestructuras en una ladera que ya de por sí tiene problemas por su evolución geológica.

Aparentemente lo que ha ocurrido es la manifestación de la propagación de la inestabilidad ladera arriba: la ladera está buscando su perfil de equilibrio y se va ajustando por sí misma. El derrumbe de 2015 (y quizá las obras realizadas) agravaron la situación de las margas de Chera, que han respondido mediante esta rotura. A su vez, eso trasladará el desequilibrio a la formación inmediatamente superior, las Dolomías de Alatoz. Tengo la impresión de que estas últimas, al ser una unidad más competente, tardarán más en reaccionar de lo que ha ocurrido con las margas, pero nunca se sabe.

Cortes 4

Siempre he mantenido que no debería haberse realizado una intervención sin conocer de forma clara las causas primeras (que no son las lluvias, igual que las neumonías no las provoca el frío sino una bacteria). En el cañón del Júcar hay fuerzas en acción de una magnitud inimaginable y, del mismo modo que la actuación humana que olvida este hecho puede acelerar estos procesos, no puede pretenderse corregir la situación ignorando la dinámica geológica a largo plazo de la zona. La ingeniería no puede ir en contra de los principios de la física, del  mismo modo que la geotecnia no puede despreciar los principios de la geología. Los métodos de cálculo actuales y la capacidad tecnológica pueden hacernos confundir nuestros modelos con la realidad, con resultados desastrosos. A pesar de ello, hoy leo en Las Provincias lo siguiente:

Algunas mallas metálicas destinadas a proteger la carretera quedaron destrozadas por el peso de los pedruscos y la estructura de seguridad no impidió que las rocas acabaran otra vez en medio de la carretera con evidente riesgo, lo que vuelve a poner de manifiesto la inestabilidad de la montaña de Cortes. Pero la lectura de la Diputación, responsable de las obras junto con Iberdrola, fue diferente: «La actuación ha permitido controlar el movimiento de los grandes bloques y evitar desprendimientos de consideración con las lluvias».
Los técnicos constataron que la carretera no está dañada y la Diputación mantiene que el sistema de protección de las grandes rocas «ha funcionado como estaba previsto». El desplome de ayer, restaron importancia, «es uno más de los que suelen acontecer en episodios de fuertes lluvias».

¿En serio? ¿El sistema ha funcionado como estaba previsto? 15 m del vial del PENVA que une Cortes con Otonel están enterrados: un gran éxito del sistema. “La actuación ha permitido controlar el movimiento de los grandes bloques”: los únicos grandes bloques que han caído son los de la escollera colocada en el pie del talud de la CV-428, ya que el deslizamiento ha afectado exclusivamente a las margas de Chera, de donde no proceden “grandes bloques”. “El desplome de ayer es uno más de los que suelen acontecer en episodios de fuertes lluvias”. Claro, ha sido pura casualidad que en decenas de kilómetros de cañón del Júcar pase justo en la vertical del lugar donde se llevó a cabo la “estabilización” ([Modo ironía: ON].

MANTENELLA Y NO ENMENDALLA

Mala estabilización es la que no prevé los efectos de las propias obras en la misma ladera en la que se está interviniendo. Y es que es muy difícil una solución en un sistema con las restricciones geométricas impuestas por las infraestructuras existentes. En mi opinión, no es posible resolver esto hasta que se realice un análisis serio de las causas del primer deslizamiento: ¿Cuál fue el mecanismo? ¿En qué punto se produjo la rotura del terreno? ¿Cuales fueron los factores intervinientes? En caso de existir, ¿por qué no se ha hecho público tal informe? ¿Es verosímil que no se haya realizado este análisis teniendo en cuenta la importancia de las infraestructuras hidráulicas que pueden verse afectadas? Si no existe, ¿con qué criterio se ha realizado la intervención? ¿Se trata de aspirinas para la fiebre? ¿un nuevo caso de wishful thinking? ¿Es posible una actitud tan absolutamente acrítica ante la tozudez de los hechos? ¿Será necesario que ocurra una desgracia para que de verdad alguien se plantee de forma seria resolver el problema de los accesos a Cortes de Pallás? Dada la lentitud de los procesos geológicos, ¿están esperando los responsables a que cuando ocurra otro incidente de gravedad ya no estén en condiciones de que nadie les exija responsabilidades? ¿Demasiadas preguntas?

Como ya indiqué, el aprovechamiento de Cortes-La Muela junto con la central nuclear de Cofrentes constituyen un polo esencial para el sistema eléctrico nacional y por tanto la resolución del problema debe ser abordado por el Estado, la única Administración con la capacidad de acometer a corto plazo la ejecución de un nuevo acceso a Cortes en condiciones de seguridad: un nuevo puente sobre el Júcar.

Entre tanto, confiemos en que la suerte siga a nuestro lado y, como hasta ahora, no se produzcan heridos. Estoy seguro de que los responsables de las infraestructuras también se aferran a esta esperanza.

Nota: las fotografías no son mías, sino que me han llegado por un mecanismo tan habitual hoy en día como es whatsapp. Por tanto, no conozco al autor. Si alguien reconoce una fotografía como propia, que me lo haga saber y con gusto indicaré la autoría.

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domingo, 27 de noviembre de 2016

Regreso al mar devónico de Asturias: los carbonatos perimareales de Bañugues

A menudo hablamos de la geología como una herramienta para conocer los paisajes que se esconden en el paisaje actual. Ciertamente es así. No obstante, en ocasiones existe una conexión entre el paisaje actual y el que podemos ver en las rocas. Se trata de lo que Graham Young denominó en su blog, Ancient Shore, Adjacent Analogues. Pude visitar un ejemplo de estas curiosas coincidencias a través del espacio y el tiempo al visitar el pasado octubre la ensenada de Bañugues. Aquí la marea alta cubre las dolomías de la formación  Bañugues, depositadas a su vez en una llanura mareal de otro océano desaparecido mucho antes de la apertura del Atlántico.

Y digo marea alta porque lamentablemente durante toda la semana mis visitas vespertinas a varias playas asturianas coincidieron con la pleamar. A pesar de la frustración de ver como las olas cubrían rocas accesibles en bajamar reduciendo la extensión de los afloramientos, hice todo lo posible por ver lo que ofrecían aquellas que todavía estaban a mi alcance. Y no estuvo mal, la verdad.

No hace mucho revisamos el concepto de carbonatos perimareales analizando el caso de un afloramiento de la fm Utiel en Cortes de Pallás. Allí vimos que el término carbonatos perimareales se refiere a aquellos materiales carbonatados depositados en torno a una llanura de marea. Básicamente hay tres subambientes sedimentarios principales: la zona submareal, permanentemente sumergida; la zona intermareal, que es la franja de costa que queda alternativamente sumergida y emergida con el avance y retroceso de la marea y, por último, la zona supramareal. Como podéis imaginar, esta zona es la banda costera inmediatamente adyacente a la llanura mareal y que está casi siempre emergida, quedando cubierta por el agua únicamente en el caso de episodios como tormentas o mareas vivas.

Aunque esta definición de ambientes parece, a priori, muy clara, en realidad la variedad de condiciones dentro de cada uno de ellos es muy grande ya que, por ejemplo, la amplitud de las mareas o el nivel del mar es muy variable.

Lo bueno de la costa asturiana es que, en correspondencia con el concepto de Adyacent Analogues, uno puede ver los tres subambientes sin más que levantar la cabeza de las rocas. Así, el actualismo acude en nuestra ayuda.

Bañugues
Pleamar en la ensenada de Bañugues.
Los carbonatos de la fm. Bañugues afloran a lo largo de toda la ensenada, si bien las condiciones de exposición no son especialmente buenas. Yo tan sólo pude echar un vistazo a la parte alta de la formación, que aflora en en el lado oriental. Aquí las capas aparecen verticalizadas con un rumbo aproximado N-S. Esta unidad pertenece al grupo Rañeces y tiene una edad Devónica.


Dolomías verticalizadas
Las Dolomías de Bañugues en la zona oriental de la ensenada homónima. Como se ve, las capas están fuertemente verticalizadas,  llegando a invertirse en lagunos puntos las capas.

Formaciones costa asturiana
Distribución de las capas en la región de Cabo de Peñas. Arbizu et al., 1995. Tomado de la ficha del LIG del IGME.

Columna Asturias
Columna estratigráfica de la costa Asturiana. Arbizu et al., 1995. Tomado de la ficha del LIG del IGME.
Las llanuras mareales del devónico eran algo distintas a las actuales de la costa cantábrica, fundamentalmente porque entonces el material que se acumulaba en la costa era carbonatado, mientras que en la actualidad nos hallamos ante materiales siliciclásticos. Es decir, ahora vemos arena y grava mientras que entonces Iberia se encontraba en latitudes tropicales, con un clima cálido, y el océano estaba lleno de formas de vida que empleaban el carbonato cálcico para construir sus estructuras corporales (corales, braquiópodos, lamelibranquios, estromatopóridos, briozoos, crinoides…) Sus restos constituían la fuente de sedimento para aquellas playas devónicas.

Tierra en el Devónico
La Tierra en el Devónico. Al sur el supercontinente de Gondwana, en cuyo margen norte se encontraba Iberia. 
En la parte alta de la Fm. Bañugues predominan los términos inter a supra mareales. Las principales facies sedimentarias que podemos ver son laminaciones, tanto de origen orgánico como inorgánico, brechas intraformacionales y grietas de retracción y pseudomorfos de yeso [1]. No se encuentran fósiles a causa de la dolomitización, con una excepción…estromatolitos, algunos de ellos espectaculares. Echemos un vistazo a las rocas, teniendo en cuenta que la pleamar me hizo muy difícil la visita, por lo que no pude realizar una visita sistemática a la búsqueda de buenos ejemplos o de relaciones entre unas facies y otras.

Las laminaciones inorgánicas son, sin duda, lo más abundante y llamativo. Se forman por la alternancia de láminas de distinta composición, típicamente micrita y pellets o, incluso, cuarzo. Dan a las dolomías un aspecto rítmico muy característico.

Laminaciones inorgánicas
Laminaciones inorgánicas de la zona intermareal.
Las ritmitas con este tipo de laminaciones muestran en algún lugar la presencia de pequeños canales mareales que cortan erosivamente las láminas y que, a su vez, aparecen rellenos por materiales que exhiben láminas, aunque no planas sino de de aspecto irregular. Quizá tengan un origen criptalgal, aunque es difícil determinar simplemente de visu (por eso se llama criptalgal, claro). En estos casos también están asociadas a niveles de brechas intraformacionales.

Canal y brechas
Pequeño canal en la zona intermareal, mostrando el contacto erosivo con las facies de laminaciones inorgánicas infrayacentes. Observad el relleno con laminas onduladas, posiblemente criptalgales, y las brechas a techo antes de iniciarse un nuevo ciclo en facies de láminas inorgánicas.

Canal y brechas 2
Otro canal mostrando las mismas características que el anterior.
Ocasionalmente las ritmitas de la zona intermareal muestra evidencias de bioturbación, como estas galerías verticales propias de este tipo de ambientes (skolithos).

Skolithos
Bioturbación por Skolithos isp. en las ritmitas intermareales. Base del estrato.
Otro de los rasgos sedimentarios característicos son los ‘birds eyes’, un tipo porosidad fenestral. Se trata de huecos de forma irregular rellenos de caliza esparítica. Se deben a la formación y atrapamiento de burbujas de gas en el sedimento, quizá a causa de la descomposición de materia orgánica.

Birdseyes
Nivel con porosidad fenestral por birseyes
También son muy llamativos los oncolitos: cuerpos generalmente subesféricos formados por la acumulación de carbonato en torno a un núcleo. Esta acumulación se produce en capas por mediación de la acción biológica de cianobacterias. En Bañugues se ha descrito la presencia de oncolitos como relleno de canales mareales.

Oncolitos sección
Detalle de una sección enla que se distinguen perfectamente varios oncolitos en un packstone en facies de relleno de canal.
Oncolitos
Más oncolitos, en esta ocasión en sección alterada en la que destacan por la alteración diferencial. El techo de la sección está abajo en la fotografía.
Pero sin duda, lo más espectacular que pude ver son los estromatolitos que contiene esta formación. Según la descripción de Isabel Zamarreño [1] aparecen asociados a las facies de relleno de canal, de las que los oncolitos que hemos visto antes también forman parte. Existen dos tipologías de estromatolitos: columnares y en forma de domo. No localicé ningún ejemplo de los primeros, aunque sí de los segundos.

Lo confieso: me encantan los estromatolitos. constituyen un hilo continuo en la historia de la vida de la Tierra desde su aparición hasta la actualidad, y eso que las primeras estructuras fósiles interpretadas como tales datan de hace más de 3.000 millones de años. Además, las cianobacterias responsables de estas bioconstrucciones son capaces de sobrevivir en condiciones muy duras y fueron responsables de cambios de una escala global en la composición de la atmósfera terrestre, siendo responsables de que la Tierra y la vida sobre ella sea tal y como la conocemos.

Los estromatolitos de Bañugues se desarrollaron en la parte alta de la zona intermareal, estando expuestos periódicamente a condiciones subaéreas. Recordemos que en el Devónico no había animales sobre la Tierra que pudieran ‘pastar’ en ellos, por lo que este entorno tan cambiante y duro de salinidad extrema, exposición a la radiación UV y alternancia de inmersión y emersión era óptimo para su desarrollo.

Estromatolito domo
Espectacular estromatolito en domo en las facies intermareales. Fijaos en que se ha desarrollado sobre un nivel de brechas intraformacionales de cantos planos que evidencian la exposición subaérea.
En un detalle podemos ver cómo el estromatolito se desarrolla sobre un nivel de laminaciones planares que da paso, a su vez, a otro con brechas de cantos planos intraformacionales, procedentes de la rotura de la corteza de carbonatos por la desecación en condiciones subaéreas. También podemos ver la porosidad en la estructura del propio estromatolito.

Detalle estromatolito
Detalle de la fotografía anterior. A la derecha del dedo pueden distinguirse las brechas de cantos planos.
En el escarpe que cierra la ensenada por el lado oriental podemos ver buenos ejemplos de las facies supramareales, con abundancia de brechas (quizá por colapso por disolución de evaporitas infrayacentes) y del contenido de terrígenos.

Supramareal Bañugues
Vista de los términos supramareales con un aspecto brechificado quizá debido al colapso por disolución. Fijaos en la proporción de terrígenos hacia techo (a la derecha de la imagen)
Comparad la imagen anterior con la los niveles de laminaciones inorgánicas en facies sub e intermareales:

Intermareal Bañugues
Vista de los términos sub e intermareales compuestos por ritmitas de facies de láminas inorgánicas.
Ya veis que Bañugues es un buen lugar para estudiar la sedimentología de las llanuras carbonatadas. Es interesante comparar además los materiales que vemos aquí con los que se están depositando en los ambientes actuales, parecidos pero de un carácter predominantemente siliciclástico, como ya hemos comentado. Y también es interesante constatar la constancia de facies a través del tiempo comparando, por ejemplo, con el ya descrito caso de la Fm. Utiel, del Santoniense de la suribérica. Y, naturalmente, una ocasión extraordinaria de disfrutar de los espectaculares paisajes de la costa asturiana. Con la puesta de sol y lamentando, como siempre, no disponer de más tiempo, nos despedimos de Bañugues.

Puesta de sol Bañugues

Y por cierto, si estáis interesados en saber más de la costa devónica de Asturias, leed en este blog este artículo sobre el fantástico arrecife de Arnao.

Referencias:

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