miércoles, 2 de noviembre de 2016

Geología en la costa de Asturias: la plataforma de Arnao

La geología no es (aún) una ciencia popular. Mucho se ha escrito y hablado acerca de la dificultad de la divulgación geológica, que podríamos cuantificar de diversas maneras. Por ejemplo, por el escaso número de libros dirigidos al público general, especialmente comparado con otras disciplinas (física, astronomía, etc.). Otro indicador muy significativo es el hecho de que prácticamente todas las guías geológicas que se publican dedican una buena parte de su extensión a introducir al lector una serie de conceptos geológicos básicos, preparando el terreno para facilitar el entendimiento de lo que se contará a continuación. Otro lugar común es que, para poder acceder a las historias que nos cuentan las rocas, primero hay que aprender su lenguaje. Esto lo muestra muy bien un personaje de película: Hans, un geólogo que en ‘Un lugar en mundo’ afirma en una clase en un colegio que ‘para hablar con las piedras lo primero es aprender su idioma’ (podéis ver esa bonita secuencia en en este enlace). Eso es absolutamente cierto y quizá por ello el público no iniciado tan sólo percibe la geología cuando las rocas, literalmente, gritan su mensaje. Admitamos que requiere esfuerzo transmitir entusiasmo ante una secuencia de Bouma, por mucho que para los que conocen el lenguaje sea tan clara como ‘la B con la A: BA’ (y, por cierto, a mí me resultan fascinantes). Normalmente son lugares con elementos geomorfológicos notables (grandes cañones, cascadas, cuevas, cráteres…) los que captan con facilidad la atención de los visitantes. O aquellos en los que la mente no tiene dificultad para dar el salto a través del tiempo geológico (por ejemplo, la inmediatez con la que se aprehende un yacimiento de icnitas de dinosaurio, estableciendo un vínculo instantáneo entre el pasado y el presente).

Hay algo maravilloso en el registro de las rocas, y es que es capaz de guardar desde lo más efímero (una huella, el paso de una corriente de agua, la caída de una gota de lluvia) hasta eventos de alcance global, como el nacimiento o la destrucción de una cordillera. Y existen lugares en los que no es necesario hacer análisis químicos para saber qué estamos viendo, ya que pareciera que, por alguna razón, un fragmento de la Tierra del pasado ha sido preservada de forma inconcebible hasta nuestros días. Uno de tales lugares es Arnao (Castrillón, Asturias).

En la costa de asturiana existen dos de los mejores afloramientos del Devónico de Europa: el arrecife y la plataforma de Arnao. Hace unos meses, durante una de mis visitas a Oviedo, tuve ocasión de acercarme a Castrillón para visitar la primera de estas localidades. El patrimonio geológico (y minero) de Castrillón posee una reputación internacional, por lo que inicié mi visita con la más alta expectativa. Esto implica siempre el riesgo de sentirse defraudado pero, creedme, eso es imposible allí. ¿Qué tiene este lugar que lo hace tan especial? Yo creo que este afloramiento desafía a la mente con el contraste entre los dos extremos de la geología: la posibilidad de sentirse transportado a un arrecife tropical de hace 415 millones de años conservado de forma excepcional, a la vez que observa de forma comprimida los cambios que ha sufrido la superficie de la Tierra desde entonces hasta hoy.

No es fácil escribir sobre un lugar como éste, y más cuando no he podido estar allí más de un par de horas, pero voy a intentar contar mi experiencia. Comencemos.
Nada más llegar a Arnao no nos queda ninguna duda de que estamos en un lugar especial. Al acercarnos a la playa y al paseo de La Mina encontramos una excelente colección de paneles interpretativos acerca de la geología local, algo que se echa de menos, lamentablemente, en multitud de puntos de interés geológico de nuestro país. No en vano, estamos en un LIG catalogado por el IGME y que forma parte de la aportación española al proyecto Global Geosites.

Paneles geológicos Arnao
La plataforma de Arnao está equipada con un conjunto excelente de paneles divulgativos que tratan todos los aspectos necesarios para facilitar al visitante la interpretación del afloramiento
Estos paneles cubren todos los aspectos geológicos para facilitar al visitante la compresión y el disfrute de este espectáculo de la naturaleza: el contexto geológico y temporal, la paleogeografía, las rocas y los fósiles.

Detalle panel geológico
Uno de los paneles, en particular el que explica el contexto y visión general de la geología local. Lamentablemente, al no disponer de protección contra el sol se han decolorado desde su instalación 
Y más allá de los panales, la plataforma de Arnao. Para acceder al afloramiento se debe bajar a la playa y dirigirse a su extremo occidental, para pasar por detrás de las viviendas sobre el malecón. Desde allí se ha de buscar un pequeño sendero algo precario que nos conducirá, de forma evidente hasta la propia plataforma. Es imposible pasar por la playa sin entretenerse a observar el afloramiento carbonífero en el pequeño acantilado tras la misma, pero ahora lo haremos para seguir un orden cronológico en nuestro recorrido.

Playa de Arnao
La playa de Arnao. El afloramiento de la plataforma está al fondo, en el promontorio que cierra la playa. Para acceder se ha de descender por el acceso hasta el pedreru y, en el otro lado, buscar un sendero poco marcado que pasa tras la primera línea de casas
Pisar la plataforma es dar un salto vertiginoso a un pasado extrañamente conservado. De pronto nos encontramos entre dos mares, el Cantábrico que escuchamos a nuestras espaldas y otro océano desaparecido hace más de 300 millones de años, con la formación de Pangea. Ya no podemos oír el batir de las olas del océano Rheico. O quizá… quizá si podemos, después de todo. En la plataforma de Arnao, las rocas nos devuelven el eco de aquel océano perdido. Y lo hace de forma que es imposible no escucharlo.

Crinoides en facies de margas Arnao
Nada más llegar a la plataforma, la vista se pierde en la abundancia de fósiles y el aspecto increíblemente estético de las rocas
La abundancia de fósiles en las rocas de la plataforma es tal que uno podría pasarse horas mirando cada centímetro cuadrado de su superficie, sin ver nunca la hora de marchar. La cantidad de crinoides, corales, estromatóporidos y briozoos además de braquiópodos y algún bivalvo nos deja bien a las claras ante qué nos encontramos. Y el grado de conservación de muchos ejemplares hace que cada minuto que el visitante pasa allí sea un auténtico deleite, a pesar de los 415 millones de años transcurridos desde que estas criaturas vivieron (y murieron). No obstante, existe el riesgo de no aprovechar plenamente nuestro tiempo allí y de que nuestra visita se convierta en un conjunto de observaciones inconexas. Por esa razón, es conveniente prepararse previamente. Pongamos algo de orden.

En la plataforma vamos a ver, precisamente, un conjunto de materiales depositados en una plataforma marina y que pertenecen a la base de la formación Aguión. De forma básica, vamos a ver un biostromo (una construcción formada por comunidades de organismos constructores desarrollada en forma de capas) que, posteriormente y a causa de cambios en el medio cedieron su lugar a otras comunidades adaptadas a otros ambientes. La estructura de la secuencia estratigráfica se presenta claramente ante nosotros: tenemos en primer lugar una unidad calcárea, de color claro; a continuación una unidad de margas y pizarras de color gris oscuro y, por último, la llamada unidad de margas rojas y verdes. En el acantilado parece como si nos hubieran servido una ración de pastel devónico, no hay mucho que imaginar.

Sección plataforma Arnao
El escarpe del acantilado muestra las tres unidades en que se divide la plataforma (remarcadas por líneas negras). De arriba a abajo: la unidad calcárea (de color claro), el conjunto pizarroso margoso, de color gris y, al nivel del mar, las margas rojas y verdes. 
La unidad calcárea representa las facies recifales y en ella pueden reconocerse las cuatro etapas de desarrollo del biostromo: estabilización del sustrato, colonización, diversificación y dominación. Cada una de ellas exhibe una comunidad de organismos propia y unas se van sucediendo a otras siguiendo (y siendo parte de) la evolución del arrecife. No hace falta que trepemos por la cara del acantilado, ya que una falla nos permite observar estos materiales en la misma plataforma nada más acceder a ella.

IMG_20160425_191121
Caliza bioclástica correspondiente a la fase de estabilización del conjunto calcáreo: en el centro de la imagen un cáliz de crinoide, junto a la moneda un fragmento de briozoo. La matriz está compuesta por una infinidad de artejos de crinoides.
Unidad calcárea
Vista general de parte de la unidad calcárea, el biostromo. La estructura básica está formada por corales tabulados (ramificados y en domo) y briozoos.
Es difícil describir la sensación de estar pisando un arrecife del devónico casi como el mar se acabase de retirar. Ya veis que no os miento. Es tal la cantidad de detalles que llaman nuestra atención que el tiempo vuela mientras caminamos encorvados de un lugar a otro.

Briozoos fenestélidos
Maravilloso grado de preservación de la delicada estructura de estos briozoos fenestélidos.
Los corales tabulados en forma de domo constituyen una de las comunidades de la fase de dominación. Hay un nivel en el que están densamente apretados, con otros corales ramificados y estromatopóridos rellenando los huecos.

Corales tabulados domo
Corales tabulados en forma de domo exhibiendo un patrón concéntrico de capas. Entre ellos multitud de fragmentos de corales ramificados.
Otra de las comunidades propias de la fase de dominación está formada por corales tabulados laminares.

Corales laminares
Sección de corales laminares
Y así podría estar horas, pero vamos a terminar el repaso de esta unidad con dos fotografías, más, una de un braquiópodo espiriférido y un coral ramoso.

Braquiópodo espiriférido
Un braquiópodo espiriférido
Coral ramoso
Espectacular ejemplar de coral tabulado ramificado (Thamnopora?)
Así se desarrolló este parche arrecifal devónico. Pero entonces, algo cambió. A las facies recifales les sucede una capa de margas y arcillas de color oscuro. Como sabemos, el color oscuro suele indicar un mayor contenido en materia orgánica, en ocasiones debido a un incremento en la profundidad y un descenso en la energía del medio y de la concentración de oxígeno. La profundidad aumentó y las comunidades que habitaban el fondo fueron sustituidas por otras mejor adaptadas al nuevo medio: crinoides, braquiópodos y briozoos conservados con tal calidad que son el mejor indicativo de la ausencia de corrientes.

Detalle unidad pizarroso-margosa
Detalle del conjunto margoso pizarroso ocupando la sección central del acantilado. Gonzalo observa desde varios bloques desprendidos del nivel calcáreo que corona la sucesión
Margas y pizarras
Fólsiles de la unidad pizarrosa margosa. Grandes braquiópodos y bonitos y llamativos artejos del tallo de crinoides

La última unidad que observamos en la plataforma es la de las margas rojas y verdes. Está expuesta en la mayor parte del área ‘pisable’ del afloramiento, justo por encima del nivel del mar. Por ello es fácilmente explorable. De hecho, es lo primero que llama la atención del visitante al llegar a la plataforma. Es imposible no reparar en los bloques de color rojo intenso salpicados por multitud de crinoides y briozoos. Esta unidad representa un cambio en el medio marino a una nuevas condiciones en las que, además de mantenerse el ambiente de baja energía, se produce un incremento de turbidez a causa de una mayor llegada de arcilla en suspensión (recordemos que la arcilla es la fracción de menor granulometría del material clástico, lo que permite su transporte a larga distancias para depositarse finalmente sólo en condiciones de muy baja energía). 

Parece que estas condiciones impusieron una restricción importante a los organismos que podían vivir en el fondo, de tal modo que de la gran diversidad del medio recifal que vimos en la unidad calcárea se pasa a la situación contraria, con momentos en los que se da un predominio de un única especie. Es el caso del crinoide Trybliocrinus flatheanus. Como ya nos pasó en la unidad calcárea, aquí uno puede tirarse horas examinando estas rocas. Es como cuando entro a la habitación de los jóvenes ayudantes de campo y me encuentro con que Óscar a ‘escampado’ las piezas de Lego por el suelo. Pero un Lego para construir crinoides.


Margas rojas y verdes
La unidad de margas rojas y verdes en la base de la plataforma. El aspecto jaspeado de las rocas se debe a la abundancia de artejos de crinoides

Panel margas rojas Arnao
Figuración de una pradera de crinoides, tal y como aparece en uno de los paneles de Arnao que describe la comunidad que habitaba la unidad de margas rojas y verdes

Echemos un vistazo a esa cornucopia fósil exquisitamente conservada en el archivo de la Tierra durante 415 millones de años.

Enraizamiento crinoides
Cuatro bases de enraizamiento de crinoides, Trybliocrinus flatheanus, especialmente bien adaptado a entornos con aguas muy turbias
Raíz crionoide
Otra base más. Extraordinario grado de conservación, casi como si fuese de ayer
Calices de crinoides
Dos cálices de crinoides en los que se ve perfectamente la estrcutura a base de placas y el punto de inserción del tallo

Briozoos margas rojas
Fragmentos de briozoos en forma de embudo cerrado (márgenes izquierdo y derecho de la fotografía) rodeando un ejemplar de coral tabulado (Favosites?) de color amarillento
Algunas rocas tienen un increíble valor estético. Fijaos en esta, por ejemplo. Como para ponerlo en salón de casa. Hay muchas obras de arte moderno que ni se aproximan a la belleza de esta encrinita, con la centésima parte de carga conceptual.

Artejos
Hipnótica composición de artejos de crinoides
Con esto hemos finalizado la visita a las unidades que componen el biostromo. La sucesión de capas conserva el registro de los cambios acontecidos hace una cantidad enorme de tiempo, una historia que es posible leer en las rocas. Ahora bien, ya habréis reparado en que el relato según el orden cronológico no sigue la pauta a la que estamos acostumbrados. Y es que al avanzar en el tiempo, en lugar de ascender en la secuencia estratigráfica del afloramiento, hemos seguido el camino inverso. ¿Cómo es posible? ¿A qué se debe esa aparente violación del principio de superposición? Hasta ahora hemos visto una historia que se desarrollaba con un ritmo pausado, en el que unas comunidades se sucedían a otras en respuesta a cambios progresivos en el ambiente. Las excepcionales condiciones de preservación de los fósiles, junto con la disposición subhorizontal de las capas, pueden transmitirnos una falsa sensación de quietud. No obstante, en la propia plataforma hay evidencias que nos advierten de que otro tipo de cambios, menos apacibles, han tenido lugar aquí.

Pliegue en la plataforma
Pliegue muy apretado en la unidad margosa pizarrosa (color oscuro). Fijaos en que las calizas de la unidad calcárea (de color claro) han respondido a la deformación fracturándose, a causa de su mayor competencia
 
Los océanos, al igual que las montañas, tienen un principio y un final. Y el destino de todo océano es la desaparición, atrapado entre placas litosféricas continentales en movimiento de convergencia. Así ocurrió con el Rheico, y su desaparición supuso el nacimiento de una nueva cordillera, el orógeno Varisco, que constituyó una de las suturas del supercontinente de Pangea. En esa convergencia los materiales acumulados en los márgenes de continentales fueron deformados y apilados para constituir las nuevas montañas. En Arnao podemos ver las consecuencias de este proceso de construcción (y desaparición) de montañas: la serie estratigráfica está completamente invertida, ya que la plataforma de Arnao es el flanco de un pliegue acostado en gran parte erosionado que pone en contacto los materiales devónicos que hemos visto con el Carbonífero, más moderno, por medio de un cabalgamiento o falla inversa. En nuestro camino de vuelta, y antes de abandonar la plataforma, podemos ver y tocar la superficie de ese contacto mecánico. Todo este proceso está explicado magníficamente en uno de los paneles del paseo.

Corte geológico
Corte geológico del afloramiento de la plataforma que muestra el pliegue tumbado y el cabalgamiento sobre el Carbonífero. Extraído de la ficha del LIG del IGME [1]. 
Imaginad lo que supone plegar una sección de rocas como estas, plegarlas y replegarlas para acabar apilándolas sobre otras más jóvenes. La superficie del contacto muestra las consecuencias del proceso: un nivel de roca triturada y fragmentada, una cataclasita, en la que se mezclan materiales del Carbonífero con otros del Devónico. Según parece, fue un gran temporal durante el invierno de 2014 el que expuso de forma tan fantástica el cabalgamiento.

Cabalgamiento
Superficie del cabalgamiento del Devónico sobre el Carbonífero de la cuenca de Arnao. Gonzalo está de pie sobre las pizarras carboníferas. En primer plano, en el centro de la imagen, las cataclasitas formadas por la deformación frágil
Pero, naturalmente, el cabalgamiento es posterior en el tiempo a la formación de las rocas a las que cabalga. En este caso, carboníferas. Y esas rocas afloran muy bien a lo largo de la playa de Arnao (aquéllas con las que no quisimos entretenernos en el camino de venida).

Carbonífero Arnao
Vista desde la plataforma hacia la playa de Arnao. A la derecha las instalaciones de la mina. En el centro las capas de pizarras y areniscas carboníferas
El Carbonífero de Arnao es de edad Estefaniense, es decir, data de finales de este periodo, y aparentemente, es sinorogénico. Esto quiere decir que estos materiales se formaron a la vez que progresaba la deformación Varisca, si bien se trataba de las fases finales de la misma. Si no fuese por el cabalgamiento, veríamos las areniscas y pizarras carboníferas recubrir discordantemente el Devónico. Las arenas y arcillas originales del Estefaniense se depositaron en ambientes fluviales y deltaicos sobre las calizas y margas de Arnao, evidenciando el cambio en las condiciones sedimentarias y, por tanto, el fin del océano. No más arrecifes. No más praderas de crinoides. Su lugar había sido ocupado por espesos bosques ecuatoriales (sí, Iberia se había desplazado hacia el norte desde el Devónico). Los temporales de 2014 se llevaron gran parte de la arena y permitieron el hallazgo de grandes troncos de las plantas de aquellas selvas, una noticia de gran repercusión en aquel entonces. Desde entonces el mar ha devuelto la arena, pero si se observa con atención pueden verse restos vegetales carbonizados e impresiones de troncos en las areniscas situadas junto a la bocamina.  
Calamites Arnao
Restos carbonizados de vegetación carbonífera en las areniscas estefanienses, en este caso un fragmento de Calamites.
Troncos Arnao
Más restos vegetales fosilizados en el carbonífero de la playa
Estos bosques y otros como ellos repartidos por el cinturón ecuatorial de Pangea son los responsables de la existencia del carbón, no sólo el asturiano, si de práctica totalidad de los yacimientos del mundo, hecho al que el Carbonífero debe su nombre.
Lo más fascinante de Arnao es precisamente este contraste entre dos temas fundamentales de la geología: el cambio continuo y la constancia de los procesos que modifican la tierra: el discurrir uniforme del tiempo geológico recogido en las unidades del biostromo y la enorme capacidad de transformación de la superficie terrestre puesta en evidencia por la espectacular deformación posterior de las rocas. Además, claro, de la posibilidad que nos ofrece de observar la interacción entre ambientes y seres vivos: un entorno ecológico condiciona los seres que pueden desarrollarse en él, que a su vez se convierten en agentes geológicos alterando el medio y con ello, posibilitando el desarrollo de nuevos organismos. 
El patrimonio de Castrillón no es sólo geológico, sino también minero e industrial. El caso es que aquí, en Arnao, se ubicó hasta 1915 la que se considera primera explotación de carbón de España. Se trata de una explotación  notable, ya que la veta de carbón se encuentra por debajo del nivel del mar. En el momento de su abandono a causa de las filtraciones que acabaron por inundarlas, el frente de la galería que explotaba la veta avanzaba 600 m bajo el mar alejándose de la costa. Las antiguas edificaciones de la mina, incluyendo el castillete, han sido rehabilitados y actualmente albergan el museo de la La Mina, en el que incluso puede verse la locomotora que transportaba las vagonetas con el mineral.
Castillete
Castillete de la Mina, rehabilitado. Las antiguas instalaciones de la mina ahora albergan un museo.

Eleonore
Eleonore, la locomotora original de la Mina de Arnao.
Por último, un par de recomendaciones para la visita a la plataforma de Arnao:
  1. Preparad la visita con antelación. Buscad información detallada y aprovechad al máximo vuestro tiempo allí. Como os digo, es muy fácil quedar atrapados por la enorme variedad de puntos de atención. Delo contrario, os sentiréis como un tigre que se va de vacío después de atacar una manada de búfalos sin ser capaz de elegir una víctima de entre todas las posibles.
  2. Consultad las tablas de mareas y la previsión meteorológica. Para uno que viene del Mediterráneo, son factores que pueden pasar por alto, y las playas de Asturias son muy distintas en pleamar y en bajamar.
  3. No tratéis de llevaros nada (al menos nada que no esté suelto ya). Recordad el principio básico: leave nothing, take nothing. Al arrecife le da igual, en un lapso breve geológicamente hablando ya no estará aquí, pero la mayoría de las personas no duraremos tanto y es nuestro deber conservarlo para el público general y los científicos en particular.
Referencias:

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sábado, 24 de septiembre de 2016

El Cañón del Mascarat y su geología (o el caso del water gap del Barranco Salado)

Cuando se viaja de Valencia a Alicante por la costa hay un lugar que constituye un auténtico hito paisajístico y una referencia de primer nivel. Ya se viaje por la AP-7 o por la nacional N-332, entre la localidades de Calpe y Altea se ha de pasar por los túneles del Mascarat. En realidad, la autopista y la carretera nacional ofrecen dos perspectivas algo distintas. Por la primera de ellas el viajero que viene de Valencia recordará, sin duda, el impacto de salir del túnel que atraviesa la sierra de Bernia y encontrarse con la bahía de Altea ante sí, un espectáculo memorable. Pero muy posiblemente no recuerde que antes de entrar al túnel un pequeño viaducto le llevó por encima de un barranco, el barranco Salado. En cambio, el viajero que elije la nacional disfrutará de una experiencia aún más impactante ya que, antes de divisar la bahía, en lugar de un túnel atravesará tres. Dos de ellos están separados por un viaducto que salva un profundo tajo entre dos paredones verticales apenas separados por una decena de metros: el Cañón de Mascarat.

El Cañón de Mascarat constituye la frontera natural entre las comarcas de la Marina Alta y la Marina Baixa y constituyó durante siglos un obstáculo formidable que obligaba a dar un considerable rodeo dificultando las comunicaciones. No fue hasta 1869 que se construyeron el primer viaducto y túnel, hoy en día cerrados. Más adelante, en 1915, se ejecutó el puente metálico de celosía del ferrocarril y en 1967 los de la nacional.

Cañón desde Mascarat
El espectacular tajo de l'Estret de Mascarat visto desde el lado de aguas abajo del barranco. A la izquierda la terminación meridional de la sierra de Bernia.
Desde luego, nos encontramos ante un paisaje muy singular. Pero como suele ocurrir, el sustrato del paisaje es geológico, aunque no se perciba como tal, y detrás de paisajes tan espectaculares como este suele haber una geología aún más espectacular cuyo descubrimiento acrecienta el asombro del observador. Así pues, ¿qué es el cañón del Mascarat?

El cañón de Mascarat es un estrecho congosto o garganta formado por el barranco Salado muy cerca de su desembocadura en el Mediterráneo. Para visualizar este fenómeno geológico se requieren dos perspectivas: una, cercana, desde el propio cauce, y otra, más alejada, que nos permite entender el contexto y descubrir lo engañoso del nombre. Este verano Melanie Strauss, del periódico Costa Blanca Nachrichten, me pidió que la acompañase a recorrer el cañón para aportar un punto de vista geológico a la ruta. Le anticipé que, si bien el lugar merecía la visita, en realidad el recorrido es muy corto: y es que el congosto del Mascarat cumple con una de las dos características que asociamos a un cañón (el encajamiento de un curso de agua) pero no la segunda (tiene una corta longitud, de menos de 500 m). Por eso, la denominación local de estret (estrecho) es mucho más apropiada.

Puentes del Mascarat
Los puentes que salvan l'Estret: en primer término el de 1869, fuera de servicio. Al fondo el de la carretera nacional y el del ferrocarril. La pared del barranco (a la izquierda, en primer término) muestra el contraste entre la parte inferior, blanca, pulida por la acción de las crecidas, y la superior, con la pátina grisácea de la alteración de las calizas. Es un buen indicador de la cota que alcanza el agua en episodios de lluvia, en buena medida debido al confinamiento.
Para visitar l’Estret se debe acceder desde la urbanización de Mascarat, ya que constituye un fondo de saco del que no es posible salir al atravesarlo, siendo necesario volver sobre nuestros pasos. Conforme avanzamos sobre el fondo del cauce del barranco Salado o barranc Salat (completamente seco) las paredes se van cerrando sobre nosotros. Se trata de las calizas del Oligoceno-Eoceno que ya encontramos en tantos lugares como el peñón de Ifach, Oltà y la propia sierra de Bernia. Si observamos las calizas veremos que están muy karstificadas, afectadas por procesos de disolución que dan lugar a oquedades y algunas cuevas bastante llamativas colgadas a bastante altura. Antes de entrar a la zona más encajada vemos las calizas presentan una pátina grisácea que desaparece a un par de metros del cauce: es una evidencia del nivel que el agua puede alcanzar en épocas de crecida. El impacto de los clastos transportados por la corriente pule las calizas, mostrando el color blanquísimo que las caracteriza en superficies inalteradas. El cauce se va estrechando conforme avanzamos y he de reconocer que eso, junto con el rumor constante del tráfico sobre nuestras cabezas, produce cierta sensación de sobrecogimiento.

Puente N-332 Mascarat
El barranco se estrecha conforme avanzamos. En las paredes se observan evidencias de procesos de karstificación, como marcas de disolución y oquedades que, en algún caso alcanzan buen tamaño.
Finalmente llegamos a la zona más profunda y estrecha del congosto. Se trata de una auténtica ranura de más de 60 m de profundidad que tan sólo tiene uno o dos metros de anchura en el fondo. Las paredes están totalmente pulidas por el impacto de la carga de materiales transportada por las crecidas que, recordemos, es la verdadera causa, junto con la energía de la masa de agua, de que este elemento sea capaz de excavar de semejante manera en las duras calizas. Dejemos hablar ahora a las imágenes conforme avanzamos hacia el interior del estrecho.

Puente ffcc Mascarat
Paso estrecho bajo el puente del ferrocarril. Parece increíble que un barranco que está seco la mayor parte del año haya podido encajarse de esta forma.

Estribos puente N-332 Mascarat
Estribos del puente de la nacional. 

Estrecho del Mascarat
La zona más estrecha de l'Estret: calizas absolutamente pulidas y una anchura de en torno a 1-2 m. Sólo pensar en el agua durante una crecida da miedo. ¿Qué puede dar lugar a una ranura como esta? Sigue leyendo...
Hacia el final del estrecho (o, mejor dicho, de la zona transitable) es evidente que las calizas poseen un aspecto brechoide que me pareció que podía atribuirse a la presencia de una falla aprovechada en este punto por el barranco.

Brechas de falla Mascarat
Brechas que evidencian la existencia de una falla aprovechada por el barranco.
Hasta aquí el asombroso recorrido a través de l’Estret. Pero si queremos obtener una visión completa del mismo, no tenemos más remedio que ganar perspectiva alejándonos para obtener una visión global. Así es como se ve l’Estret desde Oltà (una montaña que ya visitamos, podéis repasar aquí la historia).

Estret desde Mascarat
L'Estret desde Oltà. Observad cómo el barranco fluye directamente contra la pared de la sierra de Bernia. En el centro, no muy visible sobre la cresta, el Castellet de Calpe. Al fondo la sierra Helada.
Ahora podemos ver claramente lo que ya comentamos antes: lejos de tratarse de un cañón largo y estrecho, L’Estret es un corte a través del cual el barranco Salado atraviesa el formidable obstáculo que constituye la terminación de la Sierra de Bernia para llegar al mar. Es lo que en inglés se conoce como water gap (de los cuales el más famoso es del río Delaware, en los Apalaches de Norteamérica). Con la ayuda de un modelo digital del terreno nos es posible comprobar desde cualquier punto de vista cuán increíble resulta la forma en que un cauce que en la actualidad no lleva agua en superficie durante la mayor parte del año ha conseguido atravesar la imponente muralla caliza de la sierra.

MDT Mascarat doble
Modelos digitales del terreno construidos a partir de los datos LiDAR del plan PNOA del IGN. La vista de la izquierda casi coincide con la fotografía anterior y muestra l'Estret desde el Norte con el mar al fondo. La de la derecha es una vista oblicua desde el NE. En ambas imágenes se distingue la plataforma de la AP-7 y el increíble encajamiento del barranco.
Por otra parte, l’Estret no es un water gap al estilo de los que han abierto los ríos que atraviesan los Apalaches, ya que posee características que lo asemejan a otra forma de erosión fluvial: los slot canyon. Como su nombre indica (cañones de ranura) se trata de cursos encajados en los cuales la profundidad es mucho mayor que la anchura. En el oeste de Estados Unidos hay muchos de ellos y quizá el más famoso sea Antelope Canyon, que seguro que habéis visto representado en mil fotografías ya que el juego de la luz sobre la arenisca rojiza los hace extremadamente fotogénicos.

Sin embargo, la pregunta fundamental que uno se formula, y donde reside la verdadera esencia de l’Estret, es esta: ¿por qué a través? ¿por qué no rodear semejante obstáculo? Después de todo, siempre hemos oído decir que el agua sigue el camino de mínima resistencia, ¿no? Un observador situado en un lugar adecuado, como el Peñón de Ifach, tiene un inmejorable punto de vista para verificar hasta qué punto esto posible. Es decir, ¿realmente el barranco Salado no ha tenido más opción que encajarse?

Toix y Mascarat desde Ifach
Bernia, la sierra de Toix, Oltà y l'Estret desde el Peñón de Ifach. ¿Por qué el barranco no ha evitado la sierra de Bernia continuando su curso al SE para llegar al mar entre la urbanización Marivilla y Calpe?
Y los modelos del terreno no hacen sino aumentar nuestra incredulidad y asombro. ¿Por qué el barranco Salado fluye contra la sierra de Bernia en dirección sur en lugar de rodearla girando hacia el sureste? ¿Por qué enfrentarse a las duras calizas del Oligoceno-Eoceno en lugar de acometer las margas del Mioceno de la base de Oltà, mucho más deleznables, a los pies de la sierra de Toix? En este tipo de casos, hasta la invocación habitual al Uniformismo (causas que actúan a pequeño ritmo pero sobre grandes periodos de tiempo) parece fallar.

MDT Mascarat 3
Modelo digital del terreno construido a partir de los datos LiDAR del plan PNOA del IGN. En esta imagen se aprecia muy bien la aparente paradoja de un curso de agua que no sigue la aparente línea de mínima resistencia para llegar al mar. ¿Por qué?
Para terminar de presentar el caso, es hora de echar un vistazo al mapa geológico. En él podemos apreciar como l’Estret separa la Sierra de Bernia de la sierra de Toix, que constituye su terminación meridional. También podemos ver un sistema de fallas que discurren aproximadamente de norte a sur y que delimitan un bloque hundido, claramente visible en los modelos digitales y en las fotografías. Sobre este bloque se asienta lo que queda del Castellet de Calp (apenas una pared). Una de esas fallas desplaza toda la sierra de Toix hacia el sur a causa de su carácter transcurrente (hablaremos más adelante de esta falla).

Infoigme Mascarat
Mapa geológico de l'Estret. Es evidente el control tectónico sobre el curso del barranco Salado puesto de manifiesto por su brusco cambio de dirección al atravesar la falla de Mascarat. En naranja las calizas oligocenas-eocenas de Bernia y Toix. En gris las margocalizas y margas miocenas. La línea discontinúa marca el hipotético curso que podría haber seguido el barranco cortando los materiales menos resistentes del Mioceno. Fijaos en como la falla de Mascarat desplaza al sur la sierra de Toix (lo he modificado ligeramente para corregir un error en la cartografía original). Fuente: Visor Infoigme, IGME.
Toda la zona se enmarca dentro de una estructura conocida como sinclinal de Benissa (llamado de Calpe en su cierre suroccidental) mientras que el núcleo está ocupado por las margas, margocalizas y calizas arenosas en facies Tap del Mioceno (un vestigio de cuando el mar Mioceno invadió la zona). La estructura sigue una dirección aproximada NE-SW (que condiciona el trazado de la AP-7 en la zona). Los flancos están afectados por fallas que delimitan escalones de bloques hundidos, especialmente hacia la costa (esto es importante, como se verá más adelante).

Corte Geológico
Corte geológico del sinclinal (más propiamente un sinclinorio) de Benissa. A la izquierda la sierra de la Solana. Fuente: Hoja 822 - Benissa. MAGNA. IGME.
Corte geológico sinclinal Benissa
Sección simplificada del sinlcinal de Benissa acotando los dominios A y B mencionados en el texto. Tomado de [1]
En última instancia, estructuras como el sinclinal de Benissa o la sierra de Bernia (y el resto de las montañas de Las Marinas) tienen su origen en la colisión continental entre África y Europa que atrapó la microplaca ibérica entre medias, un proceso que tuvo lugar durante el oligoceno y todo el Neógeno.

Bien, hasta aquí el contexto geológico. Volvamos a lo nuestro.

La explicación que se da a water gap típicos como los de los Apalaches es la de la existencia de un relieve previo ya desmantelado que fijó en un momento determinado el curso del río de forma que, cuando éste se encontró con los materiales más duros infrayacentes, ya no tuvo más remedio que continuar excavando en su cauce prisionero, por así decir, de su propio valle (lo que se llama un cauce superpuesto). En otros casos se ha mostrado que un water gap se ha formado cuando dos cursos de agua que fluían en direcciones opuestas han excavado el relieve que actuaba como divisoria, hasta que la erosión remontante ha hecho que uno de ellos alcance la cabecera del otro, capturándolo y dando lugar a un único río que atraviesa de lado a lado la divisoria.

Por otra parte, los factores que controlan la formación de slot canyons no están del todo establecidos, aunque se citan los siguientes:
  • La isostasia, o velocidad a la que el terreno se eleva en una zona y que provoca como respuesta que un curso fluvial deba encajarse para buscar su nivel de base.
  • Un descenso del nivel de base (la referencia de potencial cero que determina la energía disponible para el río, como un lago, el mar u otra corriente en la que desemboque).
  • La carga de sedimentos que transporta.
  • El grado de consolidación de los materiales que atraviesa el curso fluvial.
Para complicar más la cosa, todos los factores anteriores se combinan existiendo realimentaciones entre unos y otros que hacen que sea difícil asignar un único factor.

En el caso del barranco Salado y l’Estret, no he encontrado ninguna referencia que presente el caso aportando algo de luz, así que voy a exponer mi opinión personal.

A la vista del mapa geológico, parece claro que la falla que separa Bernia de Toix es un elemento esencial. El barranco Salado fluye en dirección sur/sureste en paralelo a la sierra de la Solana hasta que alcanza el espolón meridional de la sierra de Bernia. Entonces gira al suroeste flanqueando el obstáculo que lo separa del mar, tal y como uno esperaría. Pero entonces es interceptado por la falla y cambia su curso de forma brusca, fluyendo de forma perpendicular a la sierra y paralelo a la falla hasta que alcanza el otro lado. La falla afecta al barranco de dos formas: por un lado la roca alterada constituye un material más propenso a la erosión y por otra ofreció en su momento un camino alternativo hacia el mar que quizá hizo que el primitivo barranco abandonase un cauce como el propuesto que le hubiese llevado a desembocar en el mar al norte de la sierra de Toix.

El control estructural se ha ejercido de otras formas. El litoral entre el cabo San Antonio y Bernia está afectado por toda una serie de fallas que escalonan el litoral y dan lugar, por ejemplo, a los acantilados tan espectaculares de la sierra de Toix. Estas fallas han sido activas en tiempos recientes y, junto con las variaciones del nivel del mar cuaternarias han contribuido a la incisión activa de la red fluvial que ha respondido a las variaciones del nivel relativo del mar mediante procesos de erosión remontante (y es que, en contra de lo que pudiera parecer, los ríos se encajan desde la desembocadura hacia su cabecera, por lo que son muy sensibles a los cambios que afecten a la cota que les sirve como referencia de energía potencial).

Según Martínez Gallego et al. [1] es en el Pleistoceno Inferior-Medio cuando la actividad neotectónica de las fallas de este sector provocan la reordenación de la línea de costa. Hasta ese momento, según estos autores, la red fluvial seguiría una orientación hacia el norte. sin embargo, a partir de aquel momento, la fracturación del litoral produciría una separación en dos dominios de los cuales el primero (A) mantendría las características previas (controladas actualmente por el río Gorgos) mientras que el segundo (B), junto al litoral, desarrollaría una nueva red fluvial muy encajada, perpendicular a los sistemas de fallas. Posteriormente la erosión remontante hace que estos últimos lleguen a capturar los cursos de corrientes del dominio A. A este segundo caso corresponde el tramo final del barranco Salado, que por tanto (mi hipótesis) pudo fluir en sentido contrario actual hasta que la aparición de la falla de l’Estret cambió su curso haciéndolo fluir tal y como lo hace hoy. Lamentablemente, no quedan casi evidencias de aquella red de drenaje previa dado el grado de desmantelamiento de los posibles materiales depositados por aquellos cursos pre-Pleistocenos. No obstante, aguas arriba del cañón, en las inmediaciones del paraje conocido como La Pedrissa y junto al sendero que asciende hacia el Coll de Faixuc encontramos los restos de una antigua terraza aluvial del barranco. Aparece colgada en la ladera nororiental de Bernia y es actualmente aprovechada para campos de labor, a la cota +140, 20 m sobre el cauce actual. El barranco se ha encajado en su antigua terraza haciéndola casi desaparecer.

Terraza Salado 2
Materiales de la terraza fluvial del barranco Salado cerca del paraje de La Pedrissa. Bien valdría la pena estudiarlos.
¿Qué papel juega la superposición fluvial en este caso? Pues si bien en el caso de l’Estret el control estructural parece claro, ello no excluye la posibilidad de la existencia de fenómenos de superposición. El barranco Salado guarda una sorpresa, y es que no existe un único water gap, sino dos. Si remontamos el cauce hacia el norte, más allá de Oltà, podemos ver esto:

Estret en La Solana
El barranco Salado aguas arriba de l'Estret visto desde Oltà. Al fondo el water gap con el que atraviesa la sierra de la Solana. Fijaos en que el cauce se encaja en los materiales del Mioceno que rellenan el sinlcinal de Calpe, pero el paisaje es netamente distinto que en el estrecho. La autopista es la AP-7. Actualmente el barranco fluye de derecha a izquierda, pero quizá hasta la formación del dominio B lo hiciese al revés.
¿Es posible? A la derecha de la imagen vemos otra entalladura profunda, esta vez en la sierra de la Solana. Y si lo vemos desde más arriba no hay duda acerca de su naturaleza. El barranco Salado atraviesa la sierra de forma perpendicular, reproduciendo el patrón que ya vimos en Mascarat, pero esta vez sin fallas asociadas. En este caso nos hayamos ante un water gap ‘traditional style’. De ser correcta la hipótesis sobre la captura fluvial del barranco Salado, es posible que este water gap fuese excavado por el primitivo barranco en su curso hacia el norte (donde se encuentra el Gorgos) antes de que se produjese la inversión de la corriente (una posibilidad que me resulta plausible a la vista del contexto hidrogeológico).

Estret sierra Solana 2
Una vista frontal del water gap de la Solana desde Oltà. Al fondo a la izquierda Oltà. Probablemente el barranco Salado cortó la solana en un proceso de superposición, dando lugar a un water gap típico.
La única referencia que he localizado que trate el asunto del barranco Salado es obra de Concepción Bru Ronda y data de 1983 [2]. En este artículo se plantea la evolución de la red fluvial reconociendo la división en dominios mencionada anteriormente. En lo relativo a l’Estret se identifica el control estructural total que el relieve ejerce sobre el mismo, pero no se atribuye ningún papel a la superposición, ya que se atribuye el estrecho de La Solana a una falla, al igual que ocurre en Mascarat. Esa falla, sin embargo, no aparece en la cartografía del IGME (no he visitado el lugar) Tampoco se dice nada sobre la posibilidad de un barranco Salado ancestral que fluyese en sentido contrario al actual.

¿Qué decir del resto de factores? Comencemos por la isostasia. El sector de costa donde se encuentra l’Estret se está levantando a una tasa media de 3 cm cada 1.000 años [3]. 3 cm puede parecer poca cosa y 1.000 años mucho tiempo, pero consideremos que para la escala temporal en la que se enmarca la formación de l’Estret (Pleistoceno inferior-medio) esa tasa supone 30 m en 1 millón de años (la diferencia de cota entre la base del barranco y las crestas que lo rodean, en el punto de mayor profundidad, ronda los 100 m). Eso explica, junto con las fallas que hunden los bloques de la costa (650 m de desnivel en apenas 11 km de recorrido), las grandes pendientes que han favorecido la erosión remontante.
Por último, hemos de hablar del factor climatológico. En el litoral afectado los fenómenos de lluvias torrenciales del otoño, asociados al calor acumulado en el Mediterráneo tras el verano (la famosa gota fría, ahora llamada DANA) da lugar a precipitaciones torrenciales donde no son infrecuentes registros de 200 mm/m2 en 24 h. El estudio de inundabilidad elaborado por la localidad de Altea [4], que posee parte de la cuenca del barranco Salado, nos ayuda a precisar más. Los modelos meteorológicos aplicados confirman una estimación de precipitación máxima superior a 222 mm para un periodo de retorno de 100 años. El modelo hidrológico aplicado da como resultado, en la sección correspondiente a l’Estret de Mascarat, un caudal máximo de 123,0 m3/s, que se elevan a 227 m3/s para un periodo de retorno de 500 años.

Hidrograma
Hidrograma del barranco Salado calculado para un periodo de retorno de 500 años. La línea continua es la suma del caudal originado en las dos subcuencas consideradas en el cálculo. Como vemos, supera los 200 m3/s. Tomado de [4].
Geológicamente hablando, la diferencia entre un periodo de cálculo de 100 o 500 años es irrelevante. A efectos de comparación, recordemos que el caudal medio del río Gualdaquivir es de 164 m3/s. Imaginemos ahora 1,5 ríos como el Guadalquivir fluyendo por la estrecha ranura que visitamos al comienzo del artículo, y entenderemos que la capacidad de transporte de estos cauces, y por tanto de erosión, sea ingente (casi inimaginable): otro factor que se une al resto para explicar la formación de L’Estret.

Como un último guiño humorístico, en el cauce del barranco, aguas arriba de l’Estret, se ha construido una nueva infraestructura para el abastecimiento de agua potable de la localidad de Calpe: la desaladora del barranco Salado.

Desaladora Barranco Salado
El barranco está salado, ¿quién lo desalará?
Sin embargo, más allá de la evidente broma, hay un punto de interés aquí. Y es que el agua que desala la desaladora procede de un pozo que penetra en el acuífero de la depresión de Benissa. Sólo recientemente se ha comenzado a estudiar en detalle este acuífero [5], pero es evidente que está afectado por procesos de intrusión marina por el flujo de agua del Mediterráneo hacia la calizas que lo forman, un proceso característico de la dinámica natural de esta masa de agua acrecentado (quizá) por la sobreexplotación de los últimos años. Sin embargo, y aunque no he localizado bibliografía al respecto, no es esta agua salobre la que da nombre al barranco (parece lógico pensar que ese nombre se debe a la propia agua que corría por el cauce o a surgencias en su proximidad inmediata). La fuente más probable de las sales que pudiesen haber motivado el nombre son los materiales del Keuper, que afloran en la zona a causa de la proximidad del diapiro de Altea y los cuerpos procedentes del mismo que aparecen incluidos en los olistostromas y otros cuerpos deslizados precisamente a favor del diapirismo. Se trata de otra curiosidad más de este barranco que, por lo demás, no lleva agua porque, como es visible con los vertidos que realiza la propia desaladora, discurre por calizas tan karstificadas que el agua de escorrentía se acaba infiltrando y pasando a formar parte del acuífero.

El acuífero de la depresión de Benissa. Tomado de [5]

Y hasta aquí nuestra visita a l’Estret. Como veis, no hay demasiada información sobre este barranco tan espectacular. Si alguien puede realizar alguna aportación complementaria que no dude en ponerse en contacto o comentar.

Este es un artículo más que se añade a una serie acerca de la geología de las montañas de Las Marinas. Para conocer el contexto e historia geológica con más detalles, especialmente del Oltà y el Peñón de Ifach, recomiendo visitar otras aventuras en el blog:


Referencias:



[3] Mapa y memoria 848 Benidorm del MAGNA. 2008. IGME.


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lunes, 18 de julio de 2016

El fin de una era: la discordancia entre el Precámbrico y el Cámbrico en Barrios de Luna

En ocasiones anteriores hemos hablado de superficies estratigráficas y su significado, especialmente en el caso de hardground y, de forma más general, repasando el concepto de discordancias. He de reconocer que siento fascinación por estas últimas. En mi opinión, hay tres formas de experimentar el abismo del tiempo: la primera de ellas es observando una sucesión estratigráfica continua de gran potencia en la que una inmensa cantidad de tiempo está representado, evidenciando de esa forma el significado de la expresión ‘los estratos son las páginas en que está escrita la historia de la Tierra’. Un ejemplo de esto es la contemplación del Gran Cañón del Colorado (obviando el hecho de que existen discontinuidades menores). Otra es, por el contrario, observar una discordancia en la que exista un ‘hueco’ en la sucesión de capas (una laguna estratigráfica o un hiato), especialmente si el intervalo de tiempo no representado en las rocas (las páginas arrancadas del libro) es grande. Esto también puede experimentarse en el Gran Cañón, observando la Gran Discordancia: entre el Esquisto Vishnu (Proterozoico) y las Areniscas Tapeat hay un hueco de ¡1.000 millones de años (Ma en lo sucesivo)! Aunque sin duda, la discordancia angular más famosa del mundo es la que aflora en Siccar Point, Escocia, un lugar sagrado para la Geología en el que Hutton experimentó por primera vez la sensación de asomarse al abismo del tiempo. Así describió Playfair, amigo de Hutton, el momento: “The mind seemed to grow giddy by looking so far into the abyss of time”. Podéis visitar virtualmente este lugar gracias al trabajo de Callan Bentley, que ha estado recorriendo Escocia y lo ha contado (y mostrado con imágenes de Gigapan) en detalle en su blog Mountain Beltway.

La tercera forma, siempre según mi opinión, es visitar aquellos lugares en los que se puede ‘tocar’ un evento relevante en la historia de la vida en la Tierra. Ya hemos estado en algunos de ellos, como el límite KT en Agost (que señala el fin del Mesozoico) o el PT (que marca el fin del Paleozoico con la Gran Extinción y el inicio del Mesozoico). Pues bien, durante esta primavera tuve ocasión de visitar otro de estos lugares: la discordancia entre el Precámbrico y el Cámbrico en Barrios de Luna, en la cordillera Cantábrica.

Vista general afloramiento Portilla
Vista general del afloramiento de Barrios de Luna junto al cruce de Portilla de Luna.
¿Y qué tiene de particular esta discordancia? Pues que pone en contacto dos grupos de rocas formadas en dos periodos radicalmente distintos de la historia de la vida. Y es que, como los primeros geólogos reconocieron, las rocas rocas por debajo de ese contacto no contienen fósiles mientras que las que se encuentran por encima sí los contienen. Es por ello que denominaron a las primeras estratos primordiales (estas rocas se integraron después en el sistema Cámbrico, propuesto por Sedwick en 1835) y, a los fósiles que contenían, fauna primordial. Y, por debajo… por debajo se extendía todo un abismo de tiempo, imposible de medir en aquel entonces, al que se denominó, por oposición, Precámbrico. El hecho de que en el registro fósil apareciese, aparentemente ex novo, todo un conjunto de animales complejos sin ancestros simples de los que evolucionar supuso un serio quebradero de cabeza para Darwin, que en la 6ª edición de El Origen de las Especies tuvo que admitir, con una honestidad científica extraordinaria, que “To the question why we do not find rich fossiliferous deposits belonging to these assumed earliest periods prior to the Cambrian system, I can give no satisfactory answer”. Asumió como inevitable la existencia de tales ancestros y atribuyó su no hallazgo a la imperfección del registro fósil.

Posteriormente, el análisis y reinterpretación de los extraordinarios fósiles cámbricos hallados en Burgess Shale por Charles Walcott en las primeras décadas del siglo XX condujo a la formulación de la teoría de La Explosión Cámbrica: aparentemente el Cámbrico fue un periodo en el que aparecieron, en un ‘acelerón’ de la dinámica evolutiva sin precedentes y nunca repetido, un gran número de planes corporales, de los cuales una parte sobrevivió como los ancestros de los grupos que han llegado hasta nuestros días. Esta idea fue especialmente defendida por Steve Gould, que la transmitió al gran público en su libro La vida maravillosa. Las razones de tal febril actividad son discutidas todavía, habiéndose formulado un gran número de hipótesis: incremento en los niveles de oxígeno en la Tierra, el fin de las glaciaciones del Neoproterozoico, causas puramente ecológicas y evolutivas como aparición de partes duras en los organismos, etc. El asunto no está cerrado y, de hecho, se ha discutido cuánto de excepcional y de súbito tuvo la Explosión Cámbrica. Se han descubierto fósiles de animales como la fauna de Ediacara anteriores al Cámbrico, así como otras faunas, como la SSF (Small Shelly Fauna) que prueba la existencia de animales complejos justo antes del inicio del Cámbrico. Se ha valorado hasta que punto la aparición repentina de fósiles no es una cuestión tafonómica (es decir, de un cambio a mayor en las posibilidades de preservación de los cuerpos de aquellos animales). El registro fósil se ha ido completando con el hallazgo de formas de vida bacteriana (evidenciada por sus rastros geoquímicos) desde hace más de 3.000 Ma, incluyendo forma visibles como los estromatolitos (de los que ya hablamos en este artículo). Lo de la visibilidad es importante, ya que ello llevó a dar nombre a los eones Fanerozoico (del griego vida visible, a partir precisamente del Cámbrico) y Criptozoico (del griego vida no visible).

En cualquier caso, lo que es cierto es que el inicio del Cámbrico supuso un cambio sustancial para la vida en la Tierra, y posiblemente la explicación definitiva tenga que ver con todo lo anterior, sin razones únicas y definitivas (un argumento muy Gouldiano). Todo esto da para extenderse hasta el infinito y es una historia apasionante que se ha contado muchas veces. Así que, una vez fijado el contexto y justificado el interés de la frontera entre el Precámbrico y el Cámbrico, será mejor que volvamos a las rocas.

El Precámbrico aflora en la cordillera Cantábrica en un arco estrecho que se extiende desde la costa Asturiana (en Cudillero) hasta el área de Barrios de Luna. Este arco corresponde a una gran estructura, el Antiforme del Narcea. En el entorno de Barrios de Luna hay dos afloramientos de calidad muy conocidos: el mítico de Irede de Luna, donde el contacto se expresa como una discordancia angular de libro, y el de Vega de Caballeros, junto a la carretera CL-626, menos espectacular pero más cómodo de visitar.

ZAOL y ZC
Mapa geológico de la Zona Cantábrica del Macizo Ibérico. Tomada de Bastida (2004) basada en Julivert (1971)
El afloramiento está en un desmonte de la carretera, justo en el cruce con la carretera que conduce a Portilla de Luna. Además, justo enfrente hay una explanada que parece hecha a propósito para visitar el lugar…

Aérea afloramiento
Ubicación general del afloramiento junto a Vega de Caballeros. Imagen tomada de Google Maps
Las condiciones del afloramiento son excelentes: la carretera no sólo ha puesto a la vista una buena longitud de la secuencia, sino que además, gracias al escaso tráfico, es posible pasar un buen rato sin riesgo (cosa que no ocurre en otros lugares). La discordancia es, como ya hemos dicho, angular y erosiva. Es decir, los materiales precámbricos fueron deformados, elevados durante un episodio orogénico, erosionados y, finalmente, cubiertos por un mar Cámbrico en el que se depositaron los materiales por encima del contacto. En la siguiente imagen se ve de forma general la discordancia: el Precámbrico está a la derecha y el Cámbrico a la izquierda.

Discordancia base Cámbrico
La discordancia entre el Precámbrico y el Cámbrico en Barrios de Luna, junto al cruce de Portilla. El Cámbrico está a la izquierda y el Precámbrico a la derecha. Mi mano reposa sobre la base del Cámbrico. El Cámbrico está verticalizado pero de forma discordante en relación con el Precámbrico, lo que evidencia una fase de deformación previa a la deposición del primero.

Si añadimos unas líneas de guía ayudamos a hacer más visible la discordancia. Como se ve, también el Cámbrico está verticalizado, lo que nos indica que hay, al menos, un episodio tectónico posterior. Repasaremos la historia completa más adelante.

Discordancia base Cámbrico comentado
Imagen anterior comentada: en rojo la superficie de la discordancia. Líneas gruesas corresponden con fallas. Las líneas delgadas remarcan la estratificación para evidenciar la discordancia.
El Precámbrico corresponde a la formación Narcea (o también formación Mora) mientras que el Cámbrico lo hace con la formación Herrería. La edad de la fm. Narcea se ha datado por medios radiométricos en 640 Ma - 559 Ma, lo que la sitúa en el periodo Ediacárico (sí, por la fauna de Ediacara, a su vez por las colinas de Ediacara, en Australia). A la fm. Herrería se asigna una edad Cámbrico inferior. Si tenemos en cuenta que el Cámbrico tiene asignado su inicio hace 542 Ma, nos encontramos ante un hiato de entre 40 Ma – 100 Ma. Puede que 40 Ma nos parezca una minucia comparando con la edad absoluta de las rocas, pero entonces debemos recordar que el final de la era Mesozoica y la extinción de los dinosaurios se produjo hace 63 Ma. Claro que también podría argüirse que la Tierra tiene una edad de 4.500 Ma. Cosas del abismo del tiempo.

Echemos un vistazo de cerca a la discordancia. En el techo de la fm. Narcea observamos una banda de algunos metros de color rojizo (rubefacción) atribuida a la alteración durante el tiempo en que estas rocas constituyeron la superficie terrestre, en algún momento de hace más de 559 Ma. 

Techo Precámbrico
La superficie de la discordancia. Mi mano reposa sobre la base del Cámbrico. Las cuarcitas rubefactadas del Precámbrico quedan a la derecha. El carácter angular de la discordancia es evidente.
De hecho, si pudiésemos coger el afloramiento, girarlo hacia la derecha para colocar la superficie de la discordancia horizontal y deshacer el movimiento de las fallas para restaurar esta última, lo que estaríamos viendo es un relieve montañoso (evidenciado por los pliegues) arrasado por completo y hundido hasta el fondo de una cuenca. Y sobre esa tábula rasa comienza el siguiente ciclo sedimentario, manifestado en el microconglomerado basal de la formación Herrería.

Muro cámbrico
El microconglomerado de clastos silíceos de la base del Cámbrico. Fijaos en el rótulo P1, señal de que este afloramiento ha sido estudiado de forma sistemática.
A mí personalmente me impresiona mucho pensar en cuán diferente era la Tierra en el momento en que las rocas sobre las que he posado la mano eran la superficie de la misma. Si viajásemos atrás y efectivamente pudiésemos aterrizar allí encontraríamos algo inimaginable: una tierra vacía de color rojizo, sin nada vivo bajo el cielo más que quizá algún tapiz bacteriano en las orillas del océano, ríos y lagos. Y lo que es más, el momento en que los primeros pioneros saliesen del océano quedaba todavía millones de años en el futuro. Es bastante probable que lo viésemos nos recordase más a Marte que a nuestro propio planeta.

Tras estas reflexiones, volvamos a las rocas y veamos qué más nos cuentan. En este punto la Fm. Narcea consiste en una alternancia de cuarcitas y pizarras de aspecto rítmico, en capas centimétricas.

Turbiditas precámbrico
Mi compañero Gonzalo Che reflexiona acerca del carácter rítmico de la alternancia de Cuarcitas y pizarras del techo de la fm. Narcea.
Si echamos un vistazo de cerca nos llama la atención una cosa. La estratificación está bastante clara en las capas de cuarcitas, pero no tanto en las capas de pizarra intercaladas. De hecho, si no fuese por las primeras, tendríamos difícil identificar el plano original (foliación S0, la que se corresponde con la deposición original de los materiales).

Pizarrosidad
Las rocas muestran dos foliaciones bien definidas. Pero si no las ves, pasa a la siguiente imagen...

Pizarrosidad comentado
La imagen anterior comentada. Las líneas remarcan cada una de las dos foliaciones. Observad que la foliación que buza a la derecha con mayor ángulo es discontinua, estando bien marcada en los niveles pizarrosos pero no en los cuacíticos.
Se trata de un fenómeno conocido como clivaje de plano axial. Como consecuencia del estado tensional durante la deformación de las rocas, los minerales con hábito planar, como las micas de la pizarra, se orientan de forma perpendicular a la dirección de acortamiento y por tanto de forma paralela al plano axial de los pliegues que se forman en la roca. Esto puede parecer muy abstracto, pero aquí tenemos grandes y muy visuales ejemplos gracias a las estructuras presentes en la Fm. Narcea.

Clivaje plano axial
Gran espectáculo geológico en una sola imagen. Parte del flanco derecho y charnela de un pliegue que afecta a las turbiditas de la fm. Narcea, que exhiben un clivaje de plano axial muy evidente.
En la imagen anterior también podemos ver como las pizarras, debido a su menor competencia, fluyen para resolver el problema de compatibilidad geométrica en la charnela del pliegue, rellenando el hueco dejado por las capas de cuarcitas. Esta imagen también demuestra lo chapucero que soy dibujando, incluso con tablilla digitalizadora… por suerte, todo esto lo explica mucho mejor Pedro Castiñeiras (alias @petromet) en su blog.

Clivaje plano axial comentado
La imagen anterior con subtítulos. Las líneas rojas marcan la foliación original (sedimentaria) S0. Las líneas negras la S1. Y la línea azul discontinua señala la traza aproximada del plano axial del pliegue. La complicación en el plano axial parece sugerir que el mecanismo de pliegue ha sido, quizá, flexural slip.
Pero ya sabemos que, antes del metamorfismo, las pizarras eran arcillas y las cuarcitas areniscas. Así pues, ¿qué representa esta sucesión rítmica de arcilla y arena? Pues, ni más ni menos, una secuencia turbidítica. Ya hemos tratado con ellas en el pasado y he de reconocer que están entre mis estructuras sedimentarias favoritas. Así pues, en este punto de la fm. Narcea nos encontramos ante un fondo oceánico profundo que recibía, de tanto en tanto, las avalanchas procedentes del colapso del talud continental. Echemos un vistazo de cerca.

Secuencia turbidítica 2c com
Detalle de las turbiditas. Se parecian algunas estructuras sedimentarias como la laminación cruzada de los ripples (derecha) y el contraste entre el contacto erosivo plano de la base de la capa de cuarcita y el contato ondulado del techo. Aquí aparecen invertidos y constituyen, por tanto, un indicador de polaridad, al igual que el clivaje de plano axial que nos indica que estamos viendo el flanco derecho de un pliegue (la charnela queda a la derecha)
En las capas de cuarcitas encontramos estructuras tractivas conservadas a pesar del metamorfismo como laminación cruzada de ripples. De hecho, la situación de los contactos ondulados de los ripples y los contactos planos de las bases erosivas de las capas de cuarcitas parecen sugerir (como de hecho ocurre) que la polaridad de la secuencia está invertida y que hacia arriba en el afloramiento es, en realidad, hacia abajo en la secuencia estratigráfica. La laminación de ripples se observa muy bien en la siguiente muestra de mano que cogí. Aparentemente sólo los términos c, d y e de la secuencia se depositaron en este punto del lóbulo turbidítico, lo que supone una posición media según un eje distal-proximal.

Turbidita com
Un trozo del fondo de un oceáno desaparecido en la mano. Un fragmento de la secuencia turbidítica constituida por un par cuarcita con ripples (término c de la secuencia de Bouma) y pizarra (término e). En medio debe estar el término d, limos con laminación paralela, pero en esta muestra no se aprecia con claridad. 
Así pues, estas rocas nos están contando un ‘historión’. No hay nada que nos muestre la variabilidad de la superficie terrestre como ver un mapa de nuestro planeta en el que no somos capaces de reconocer ningún continente. Y en este caso estamos mirando tan hacia atrás que ni siquiera Pangea se había formado todavía. De hecho en el Ediacarense la Tierra acaba de experimentar la fragmentación de un supercontinente anterior, Rodinia, y los fragmentos de lo que algún día sería Pangea estaban alejándose unos de otros. Entre los fragmentos, en el margen de Gondwana, había toda una colección de microcontinentes. En el margen entre Gondwana y estos pequeños bloques continentales se depositaban las turbiditas que acabamos de visitar. En ese baile de masas continentales la colisión entre algunos de ellos durante la orogenia Cadómica plegó por primera vez las rocas del afloramiento, que posteriormente fueron arrasadas para ser cubiertas por los materiales cámbricos de la fm. Herrería en las orillas del océano de Japeto. Más adelante, ya durante el Carbonífero, la reunión de los fragmentos dispersos de Rodinia durante la orogenia Varisca plegó de nuevo los materiales, levantando una nueva cordillera y dando lugar a Pangea.

540moll
Reconstrucción paleogeográfica de la Tierra en el Cámbrico inferior. La elipse rojiza señala la zona aproximada donde se encontraba lo que algún día será Iberia, en el margen de Gondwana. Al norte otros continentes como Laurentia y Báltica. Junto a la plataforma se aprecian alguno de los microcontinentes mencionados en el texto, en el incipiente océano de Japeto. Modificado del sitio web de Colorado Plateau Geosystems, del Prof. Ron Blakey: http://cpgeosystems.com/index1.html
Por cerrar el círculo: apreciaréis que Rodinia ocupaba una posición centrada en el polo sur. Esta es una de las causas de las glaciaciones que cubrieron la Tierra durante el periodo Criogénico (el nombre lo dice todo) que precedió al Ediacarense, momento en el que se depositaron las rocas precámbricas de Barrios de Luna. La glaciación más famosa de todas fue la que dio lugar a la llamada Snowball Earth. La fragmentación de Rodinia se ha mencionado también como uno de los factores que influyó en la Explosión Cámbrica.

Terminado este viaje, tan sólo me queda una cosa por decir. He transitado esta primavera un buen número de veces por la autovía A-66 (autovía de la Plata) entre León y Oviedo. El mejor consejo que os puedo dar es éste: aseguraos de que otro conduzca!! El recorrido es un auténtico espectáculo geológico y corréis el riesgo de acabar circulando a 60 km/h. 

Avisados estáis.

PE: Como me chiva Pedro Castiñeiras en un comentario, estas rocas son, además, las más antiguas de la península.

Referencias:

Paleontología y estratigrafía del Paleozoico inferior en Barrios de Luna. Guía de la excursión con motivo de las XXII Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología. Carlos Aramburu et al. Universidad de León 2006.

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